
Relajación Para Dormir: Sueño Profundo
Práctica de relajación a través del escaneo corporal y la visualización de las olas del mar con el objetivo de acompañarte a navegar hacia un sueño profundo, sereno y reparador. Afloja las tensiones físicas, centra tu mente aquí y ahora y abandónate al descanso.
Transcripción
Vas a dedicar un tiempo para prepararte y disfrutar de un sueño profundo,
Sereno y reparador.
Colócate en una posición cómoda,
Los brazos a cada lado o suavemente sobre tu abdomen y las piernas extendidas con los pies relajados.
Tu mandíbula está floja y tus ojos cerrados.
Comienza dando una inspiración profunda,
Retene el aire y suelta por la boca sin control.
De nuevo,
Toma aire,
Retienes y sueltas.
Observa cómo fluye tu respiración de forma natural.
Busca alargar un poco más la salida del aire y aprovecha cada expiración para vaciarte de cualquier tensión,
Pensamiento o preocupación.
Vas a realizar un recorrido mental sobre tu cuerpo para relajarlo,
Como si quisieras escanear cada zona con tu mente.
Siente tus pies,
Las plantas,
Los dedos,
Los empeines.
Siente la piel de tus pies y aprovechando la salida del aire se relajan.
Esta sensación de relajación asciende por tus tobillos,
Pantorrillas y rodillas.
Siente la ropa en contacto con tu piel y al soltar el aire se relajan tobillos,
Pantorrillas y rodillas.
Toma conciencia de tus muslos y glúteos.
Da la orden mental para que se relajen.
Con cada respiración se ablandan.
Tus piernas están muy relajadas,
Se abandonan al descanso profundo.
Lleva tu atención a tus manos,
Los dedos,
Las palmas,
El dorso.
Aprovechando la expiración busca aflojar y soltar cualquier sensación de tensión en tus manos.
Con cada respiración la sensación de relajación asciende por tus muñecas,
Antebrazos y codos.
Observa cómo tu respiración es tranquila y fluida.
Siente tus brazos y hombros.
Percibe la ropa en contacto con tu piel.
Al soltar el aire se relajan.
Tus brazos se encuentran completamente relajados,
Desde las puntas de los dedos hasta los hombros.
Imagina que inspiras desde los dedos hasta tus hombros y al expirar recorres tu pecho,
Abdomen y pelvis.
Cada vez que expiras se relajan los músculos de tu pecho,
Tu abdomen y tu pelvis.
Se ablandan y se aflojan.
Cada vez que expiras se relajan los órganos del interior de tu pecho,
De tu abdomen y de tu pelvis.
Visualiza tus órganos relajados,
Brillantes y luminosos.
Toma conciencia de los diferentes puntos de apoyo de tu cuerpo.
Talones,
Pantorrillas,
Parte posterior de los muslos se hunden cada vez que sueltas el aire.
Siente tu espalda completamente apoyada y como si quisieras amasarla con un rodillo recórrela mentalmente al inspirar,
Desde el coxis hasta la coronilla y vuelve al expirar.
Con cada respiración tu espalda se ablanda y se extiende relajada.
Lleva la conciencia a tu cuello,
El cuero cabelludo y tu cara.
Con la tensión en los músculos de tu cara y de tu cabeza afloja cualquier sensación de control,
Como si fueras una marioneta a la que se le cortan los hilos.
Tu frente se alisa,
Tus cejas se separan,
Tus mejillas y mandíbulas se derriten,
Tu lengua queda relajada y la boca ligeramente entreabierta.
Todo tu cuerpo se encuentra profundamente relajado.
Visualiza una pizarra delante de ti y dibuja con una tiza un círculo y dentro de éste el número 3.
Junto al círculo escribe más profundo.
Tómate tu tiempo.
Con un pequeño borrador puedes borrar el número sin borrar el círculo y ahora puedes escribir en el interior el número 2 y repites mentalmente más profundo.
Puedes borrar el número 2 y escribir el número 1 repitiendo mentalmente más profundo.
Te encuentras en un nivel de relajación muy profundo.
Te propongo un pasaje de visualización para seguir avanzando hacia el sueño profundo,
Sereno y reparador.
Visualízate frente a una playa de arena fina y blanca.
Es el atardecer de un día de sol radiante.
El cielo está despejado y comienza a teñirse de los colores rosados y anaranjados.
Te descalzas y sientes tus pies en la arena.
La calidez te calienta las plantas y los dedos.
Observas tu huella perfecta en la fina arena y comienzas a caminar hacia la orilla.
Cada paso implica un masaje relajante en tus pies que se transmite por todo tu cuerpo.
Toma conciencia de cada paso mientras te dejas guiar por el sonido de las olas que te atraen.
Te tumbas sintiendo el calor de la arena traspasando tu ropa,
Irradiando hasta tu piel.
Todo tu cuerpo se amolda en la arena y se deja sentir acogido y abrazado.
Escuchas el murmullo del mar y sincronizas tu respiración con cada ola.
Al inspirar el mar baña la orilla.
Al expirar vuelve a reunirse.
Al inspirar tu cuerpo se expande.
Al expirar tu cuerpo se afloja y abandona el descanso.
Siente cada ola dentro de ti fluyendo en un ciclo sin fin.
Con cada ola tu cuerpo se relaja.
Con cada ola tu mente se diluye.
Con cada ola tu corazón se expande.
Con cada ola tu espíritu vibra.
Con cada ola entras en un sueño profundo,
Sereno y reparador.
Conoce a tu maestro
4.7 (662)
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