
Meditacuento: El cometa Mangüel
La Tierra y La Luna comparten experiencias mientras orbitan en el universo. Una de ellas es el duelo y la tristeza al recordar a ese amigo que ya no está. A través de este meditacuento se valida el duelo y la tristeza que se llevan mejor en compañía.
Transcripción
La Tierra y la Luna se conocieron hace tantos años que no soy capaz de decir el número.
Y en todo este tiempo han vivido todo tipo de aventuras,
Sorpresas,
Situaciones inexplicables,
Alegrías y tristezas.
Como seguro que también te pasa a ti.
Hoy te voy a contar una de esas historias que dan un pellizquito en el corazón cuando vuelven a tu memoria,
Pero a la vez te sacan una sonrisa.
Antes de empezar busca una postura cómoda en la que sientas tus piernas relajadas y un poco separadas.
Los brazos pueden quedar a lo largo de tu cuerpo o puedes colocar tus manos sobre la tripa para sentir tu respiración.
Date cuenta como cuando tomas aire por tu nariz tu tripa sube y cuando sale tu tripa baja.
Prueba hacerlo de una manera lenta y silenciosa.
Siente tu respiración tranquila por tu nariz y presta atención a esta historia que viene a continuación.
La Tierra y la Luna viajaban cada una en su órbita al mismo tiempo y a la misma velocidad.
De manera que compartían todo lo que pasaba a su alrededor en el Universo.
Como cuando veían una estrella fugaz,
Un satélite cotilla que lanzaban desde la Tierra o algún astronauta que otro alucinando con las vistas.
También jugaban al escondite cada cierto tiempo haciendo eclipses o cambiando el color de la Luna a rojo fuego y volviendo majaretas a todas las personas de la Tierra que no paraban de hacer fotos que siempre les salían borrosas.
La Tierra y la Luna se reían cómplices porque sabían que la Luna estaba mucho más lejos de lo que se creían.
En uno de esos días en los que giraban cada una sobre sí misma pero sincronizadas en su dirección,
La Tierra sintió un pellizquito en su núcleo central,
Lo que podría ser su corazón si tuviera uno.
Y le dijo a la Luna,
Luna,
¿sabes qué día es hoy?
Sí,
Sábado 8 de febrero.
Estoy en mi décimo primer día de este ciclo lunar y al 75% de visibilidad,
Respondió Luna con voz de listilla.
¿Por qué lo preguntas?
¿Y este día no te recuerda a nada?
Preguntó la Tierra con una tierna sonrisa.
En ese momento,
Luna sintió un escalofrío y recordó.
Sí,
Un día como hoy,
Nuestro amigo el cometa Manuel estaría pasando por aquí con su cabellera luminosa y toda esa energía que desprendía a su paso,
Dijo Luna.
Eso es,
Como cada 25 años sin faltar,
Manuel venía de visita y nos alegraba el día.
Y no solo eso,
Nos contaba aventuras de la otra punta del sistema solar,
Donde nuestra vista no alcanza.
Era realmente un aventurero nato,
Que disfrutaba descubriendo los rincones y detalles del universo.
No le veíamos a menudo,
Pero sabíamos que estaba ahí y que no faltaría su cita.
¿Cuánta razón tienes,
Tierra?
Dijo Luna con tristeza.
Aún recuerdo ese 8 de febrero,
Lo que sentimos cuando después de esperar y esperar no apareció.
Entonces comprendimos que su luz se había apagado y que ahora era parte del polvo de estrellas que brilla en el universo.
Tierra conectó con la tristeza que sentía Luna al recordar a este gran amigo,
Ya que ella convive con la vida y la muerte en su interior.
Constantemente nacen nuevos animales,
Mueren otros,
Crecen los árboles,
Se incendian los bosques,
Se inunda la tierra y florecen los campos.
Es parte del ciclo de la vida.
Pero no por eso debemos olvidar estos sentimientos.
En cada momento toca sentir algo diferente.
Y todo es válido.
Así que habló con la Luna de manera comprensiva.
Luna,
¿es normal que sientas tristeza al recordar a nuestro amigo,
El cometa Manuel?
¿Sabes lo que significa la palabra recordar?
¿Tener memoria?
¿Mirar hacia el pasado?
Preguntó Luna sin saber muy bien a dónde quería llegar tierra.
Eso también.
Pero en el fondo,
La palabra recordar viene de RE,
Que significa de nuevo,
Y CORDIS,
Que significa corazón.
Y si lo juntamos todo,
Recordar significa volver a pasar por el corazón.
¿Como un cometa?
,
Preguntó Luna chispeante.
Eso es,
Como un cometa que cada cierto tiempo pasa por tu corazón y te hace sentir todo aquello que compartiste.
Así que cuando sientas ese pellizquito en el corazón,
Recuerda que es nuestro amigo,
El cometa Manuel,
Que viene de visita con su larga y luminosa cabellera para hacerte sentir de nuevo su amor.
Gracias,
Tierra,
Por estar a mi lado también cuando me siento triste.
Y Luna y Tierra se sintieron afortunadas de viajar en su compañía para toda la eternidad.
Este cuento nos invita a validar los sentimientos durante el duelo de una persona querida o de un animal y busca sensibilizar con el acompañamiento hacia todas las emociones y experiencias que sentimos a lo largo de todo el ciclo de nuestra vida.
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