
Suelta, Deja Que La Luz Se Lo Lleve
by MARIA NIETO
Cuando la vida se complica, lo primero que hacemos es resistirnos al ahora: querer que todo cambie ya, tensar el cuerpo, forzar la mente para encontrar una salida. Esta meditación está creada para acompañarte justo en ese punto: cuando lo que está pasando te desregula y sientes que no puedes más. Imagina una pausa en la que, por fin, no tengas que ser la fuerte, la que sostiene todo y a todos. Esta meditación es precisamente para ese momento en el que ya no puedes más… pero tampoco sabes cómo soltar. Aquí no vamos a empujarte a cambiar nada desde el esfuerzo. Vamos a hacer algo diferente: dejar de pelear, bajar las defensas y permitir que una corriente de luz suave vaya recorriendo tu cuerpo, tu energía y tu historia, llevándose lo que ya no te sirve aunque tú no sepas nombrarlo.
Transcripción
A veces no sabemos exactamente qué es lo que ya no nos funciona.
Viejos miedos,
Hábitos,
Lealtades,
Historias que se quedaron pegadas.
Sólo notamos la carga,
El cansancio,
La sensación de ir arrastrando algo.
En esta práctica no vamos a analizar nada,
No vamos a pedirle explicaciones a la mente,
Ni a decidir qué se tiene que ir y qué se tiene que quedar.
Hoy solo vamos a hacer algo muy sencillo y muy poderoso,
Rendirnos ante la luz.
Permitir que una luz suave,
Inteligente y amorosa entre en tu campo,
En tu cuerpo,
En tu historia y se lleve lo que ya no te sirve,
Aunque tú no sepas exactamente qué es.
Tu única tarea será permitir y confiar,
No dirigir,
No controlar,
No juzgar.
Dejar que la luz haga su trabajo y que se lleve con delicadeza todo lo que ya está listo para soltar.
Si estás preparado para entregarte a esa luz y dejar ir sin esfuerzo,
Toma una respiración suave,
Cierra los ojos,
Colócate en una posición que sea cómoda para ti y comienza a respirar de forma consciente por la nariz y exhala muy lentamente por la boca.
Vamos a centrarnos en nuestra respiración y a observar cómo estamos hoy,
Sin juzgarlo.
Podemos estar agotados,
Hartos,
Frustrados.
Podemos sentir todo ese peso que hay días que parece que es más grande que nosotros mismos.
Esa piedra en el corazón que a veces sentimos y no nos deja respirar.
O esa tristeza que cargamos cuando se nos rompe el corazón.
Esa estela de carga que queda el esfuerzo sin recompensa.
Las ilusiones que no suceden.
Esos sueños que parece que nunca acaban de llegar.
Y nuestra mente siempre dejando que huele el pájaro del por qué.
Y buscamos respuestas y no las hallamos.
No las entendemos y seguimos empujando.
¿Por qué hay algo que debe de estar erróneo en mí?
¿Por qué hay algo que debo de estar haciendo mal?
¿Por qué a mí no me escucha nadie?
Estoy segura de que tú notas algo de esto,
¿verdad?
Pues aquí y ahora no vamos a buscar más por qué ni a darle más vueltas.
Solamente vamos a rendirnos y a dejar que la luz entre y haga lo que tiene que hacer.
Que se lleve lo que se tenga que llevar.
Y que nos deje un espacio más amplio,
Con más claridad,
Donde poder volver a respirar profundo.
No hay nada erróneo en ti.
No hay nada que cambiar.
Solo tienes que recordar que eres perfecto.
Que eres perfecta.
Respira.
Y comienza a imaginar,
A visualizar que una luz blanca,
Muy compacta,
Una luz blanca sólida,
Muy concentrada,
Empieza a desprenderse desde el centro del universo y cae sobre ti.
Entrando por tu chacra corona,
Envolviéndote,
Entrando por cada uno de los poros de tu piel.
No la dirijas.
Ella sabe.
Es una luz blanca muy intensa.
Es nata energética.
Es una luz tremendamente potente que hoy está disponible para ti.
En esta luz blanca comienza a encenderse un leve tono melocotón.
Un tono cálido,
Amoroso,
Nutritivo.
Es una pizca de amor incondicional.
Vamos a ir uniendo estos ingredientes a este cóctel de luz maravilloso que te traerá paz,
Sosiego y tranquilidad.
Simplemente continúa respirando y permitiendo que la luz te invada.
No hay que hacer nada.
Sólo permite que la luz te atraviese.
Dala la libertad,
La confianza de que haga lo que tiene que hacer.
Confía.
Aunque sólo sea estos minutos,
Confía.
Deja que suceda.
Ríndete.
Deja esos pesos.
Suéltalos.
Déjalos en el suelo.
Aunque sólo sea por hoy.
Y respira.
Y sé testigo de cómo la luz entra,
Sale,
Sube,
Baja,
Disuelve,
Deshace,
Se lleva,
Te trae.
No tienes que entender lo que está pasando.
Sólo sentirlo y dejar que suceda.
Tan sólo respira.
No divagues.
Intenta no pensar por qué es.
No indagues.
No quieras saber.
Déjate llevar.
Vuelve a la luz.
Sólo sé testigo de su belleza.
De su grandeza.
De su sabiduría.
Entrégate.
Deja que te invada.
Que recorra todo tu ser.
Deja que te habite.
Que te guíe.
Que te sostenga.
Que te abrace.
Observa,
Siente las nuevas sensaciones en tu cuerpo.
Como la ligereza,
La sutilidad,
La calma,
La esperanza,
La ilusión.
Despiertan.
Nunca se fueron.
Simplemente estaban tapadas.
Por esa densidad.
Por esa energía contenida.
Por todos esos pensamientos.
Por las expectativas.
Los apegos.
Observa ahora.
Respira profundo a tu ritmo.
Sin forzar.
Y quédate aquí.
Observando como esa luz blanca te envuelve.
Creando una cápsula de sanación,
De protección.
Un abrazo protector del creador.
Que no te suelta.
Que te lleva en sus manos.
Él no se equivoca.
Aunque no lo entendamos.
Confía.
Y deja que la luz se lleve lo que se tenga que llevar.
Conoce a tu maestro
4.9 (136)
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