
Descansa, el universo te sostiene
by Maria Nieto
Esta meditación guiada para dormir profundamente te acompañará en un viaje de liberación, sanación y descanso energético. A través de respiraciones conscientes y visualizaciones suaves, conectarás con la energía del Séptimo Plano, la frecuencia del Amor Incondicional y del Creador, permitiendo que tu cuerpo, tu mente y tu alma se rindan al descanso natural. Durante esta práctica de unos 20 minutos, soltarás tensiones físicas, emocionales y mentales, disolviendo el peso del día para dormir con calma y despertar renovada, ligera y en equilibrio. Perfecta para quienes desean dormir mejor, calmar la mente o descansar desde un espacio espiritual profundo.
Transcripción
Cierra los ojos,
Toma una respiración profunda por la nariz y suéltala lentamente por la boca.
Vuelve a hacerlo.
Inhala la calma y exhala todo el peso del día.
Este es tu momento.
Tu cuerpo te lo estaba pidiendo.
Un espacio para detenerte,
Para soltar,
Para recordar que puedes descansar.
Lleva la atención a tu corazón.
Imagina que dentro de tu pecho hay una luz blanca,
Pura,
Brillante.
Esa luz es la chispa divina que habita en ti.
La presencia viva de la fuente,
Del creador de todo lo que es.
Con cada respiración esa luz crece.
Se expande por todo tu pecho,
Tus brazos,
Por tu garganta,
Tu cara,
Tus piernas.
Y gasta tus pies hasta tu cabeza y comienza a envolver todo tu cuerpo hasta que te conviertes en una esfera de luz,
Suave,
Cálida,
Segura.
Imagina que esa esfera comienza a elevarse,
Atravesando el techo de la habitación donde estás.
Abandona la ciudad,
Tu país,
Tu continente.
Sube al cielo y sigue ascendiendo.
Atraviesas capas de energía más liviana,
Más luminosa,
Más pura.
Y cuanto más asciendes,
Más ligero te sientes,
Como si toda la densidad quedara atrás.
Sigues subiendo,
Atravesando el sistema solar,
La vía láctea,
Otras galaxias nebulosas.
Atraviesas una capa de luz dorada,
Una capa de colores.
Hasta que llegas a la puerta del séptimo plano.
Allí hay una gran extensión de luz blanca,
Radiante,
Infinita.
Sin principio y sin final.
Aquí todo es amor,
Luz,
Unidad.
Estás en el séptimo plano,
En la frecuencia del amor incondicional.
El hogar donde habita el creador,
La fuente,
La energía original.
Aquí no hay nada que hacer,
Solo recordar que eres.
Que eres parte de esta luz y que esta luz eres tú.
Desde este plano,
Observa como la luz del creador comienza a impregnarse suavemente en tu cuerpo físico.
Como entra por tu coronilla y por todos y cada uno de los poros de tu piel.
Siente como recorre tu cabeza,
Tus ojos,
Tu cuello.
Y a medida que baja,
Va disolviendo toda la tensión,
Toda la carga.
Y todo el pensamiento que ya no necesitas sostener.
La luz sigue bajando por tus hombros,
Tus brazos,
Relajando,
Ablandando.
Llevando tu atención a la aquí y a la ahora.
Llega al pecho,
Al abdomen,
A las caderas,
A las piernas,
A los pies.
Y desde allí,
Comienza a salir un fino hilo.
Un color melocotón que te conecta suave y firmemente con la energía de Gaia,
La energía de la Madre Tierra.
Así que ahora estás sostenido por el cielo y la tierra.
Deja que todo lo que te pesa,
Descienda.
Como si la Madre Tierra lo absorbiera.
Y ella lo transforma en fuerza,
En nutrición,
En calma.
Como una madre que te sostiene,
Te nutre,
Te consuela.
Ahora con tu conciencia completamente expandida,
Observa si hay alguna parte de tu cuerpo que sientas más cargada,
Más tensa,
Sin buscar nada,
Solo siente,
Solo observa.
Quizás en el pecho,
En el abdomen,
En la garganta o en la espalda.
Lleva allí tu respiración.
Inhala suavemente.
Y al exhalar,
Imagina que la luz blanca entra y atraviesa esa zona.
Soltando memorias,
Emociones.
Palabras no dichas,
Pendientes,
Preocupaciones.
Todo lo que estaba denso,
Se disuelve en esta luz.
Todo lo que pesaba,
Se transforma en claridad.
Siente como el aire dentro de ti se vuelve más ligero.
Como tu cuerpo empieza a sentirse más amplio por dentro.
Como si tu espacio energético se expandiera,
Ocupando todo tu espacio con serenidad.
Respira.
Respira luz.
Y deja que la luz disuelva,
Deshaga.
Estás liberando.
Estás dejando espacio para lo nuevo.
Suelta.
Respira.
Ve llevando la atención a tu respiración natural.
No la controles.
Solo obsérvala.
Siente la energía recorriendo tu cuerpo.
Llenándote.
El aire y la luz entran.
Salen.
Sin prisa.
Sin esfuerzo.
Con cada exhalación sientes como tu cuerpo se hunde un poquito más,
Se relaja,
Se suaviza.
Tu peso se reparte.
Tu cuerpo confía.
Tu mente ya no necesita sostener nada.
Tu mente y tu ego sueltan el control.
No necesitan demostrar ni compararse.
Solo sueltan.
Aceptan el día y la vida tal y como es.
Siente como la energía de la fuente del universo sigue fluyendo por ti.
Harmonizando tus ritmos internos.
Llenando de paz cada célula,
Cada espacio entre tus átomos,
Entre tus partículas.
Y como empieza a disolver,
A deshacer toda esa energía densa,
Toda esa energía contenida,
Todas esas memorias dolorosas escondidas allí por eones.
Esa energía densa como pegamento empieza a licuarse,
A disolverse,
A desaparecer.
Todo tu cuerpo vibra en calma.
Tu energía se reordena.
Tu alma descansa.
Ahora vamos a ir bajando de nuevo por todas las capas del universo hasta tu habitación.
Tu cuerpo descansa en el colchón.
Relajado.
Sostenido.
Lleva una mano a tu corazón y otra a tu abdomen.
Siente el movimiento suave del aire,
El calor de tus manos,
La presencia viva en tu interior.
Tus ángeles te abrazan,
Te cubren con sus alas.
Estás a salvo.
Tu cuerpo está aquí,
Presente,
Seguro,
Sostenido.
Siente la unión entre tu respiración,
La respiración de la tierra a su latido.
Ambas se sincronizan,
Ambas se calman.
Y desde este lugar de calma,
Sé testigo de lo que sucede en ti.
La suavidad en los músculos la calma en la mente.
La expansión del pecho.
Todo está ocurriendo ahora mismo,
Aquí,
Sin esfuerzo.
Imagina que tu colchón se convierte en una corriente de luz blanca,
Dorada.
Esa luz te sostiene,
Te arrulla,
Te lleva.
Tu respiración se sincroniza con su ritmo.
Tu cuerpo se abandona completamente al descanso.
No hay nada que hacer,
No hay nada que pensar.
Solo sentir la vida respirando a través de ti.
El amor del universo sostiene tu descanso.
Protegen tu sueño,
Tu cuerpo y tu alma.
Reparan cada parte de ti que necesite restaurarse.
Repite mentalmente conmigo.
Estoy en paz.
Estoy a salvo.
Puedo descansar.
Observa esa luz dorada que envuelve todo tu cuerpo.
Cómo sosella tu energía para la noche,
Protege tu descanso.
Equilibra todo lo que fue movido o liberado.
Permite que el sueño llegue en el momento perfecto.
Sin esperar,
Sin buscar.
Solo deja que suceda.
Tu cuerpo sabe dormir.
Tu alma sabe cómo volver a casa.
El universo te sostiene mientras descansas.
Solo respira,
Suelta,
Te confía.
Inhala por la nariz y exhala lentamente por la boca.
Estás a salvo.
Conoce a tu maestro
4.9 (145)
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