
Cuento Budista Para Dormir: El Rey Mono
El Rey Mono es una historia que narra como un rey y una reina en conflicto solo por unos deliciosos mangos llegan hasta la desaparicion del Rey por la envidia y la tristeza y recapacitacion de la reina sobre lo que signidica reinar, compartir y ayudar a su tribu, una reina que aprendió que la verdadera grandeza no reside en el ego, sino en la conexión con los demás.
Transcripción
Hola,
Hoy te voy a contar un cuento que sé que te va a gustar,
Se llama el rey mono y el mango dorado.
El gran rey mono.
En lo alto de las montañas,
Donde los árboles crecían majestuosos y los ríos brillaban como la plata,
Vivía un gran rey mono llamado Mahabodhi,
Mahabodhi.
No sólo era fuerte,
Sino también sabio y gobernaba un reino de mil monos con bondad y valentía.
Era realmente alguien muy especial.
Sus monos vivían felices en un vasto bosque de mangos,
Donde los frutos dorados colgaban de las ramas como pequeños soles.
El rey mono les había enseñado una regla muy importante.
Nunca permita que un mango caiga en manos de los hombres.
Pues él sabía que los humanos,
Al probar la dulzura,
Desearían más y más y más,
Y nunca estarían satisfechos.
Inhala la panza hasta el techo.
Exhala el ombligo al colchón.
El mango que cayó.
Una noche,
Mientras el viento susurraba entre los árboles,
Un mango maduro cayó de la rama más alta y fue arrastrado por el río.
Las aguas lo llevaron muy,
Muy lejos,
Hasta que llegó al palacio de una reina humana.
Cuando los ayudantes de la reina encontraron el fruto dorado flotando en el río,
Lo llevaron ante su gobernadora.
Curiosa,
La reina dio un mordisco y de inmediato sus ojos se abrieron con deleite.
¡Oh,
Qué dulzura!
Exclamó.
¿De dónde viene esta fruta?
Los ayudantes de la reina investigaron y pronto descubrieron el reino de los monos escondido en lo profundo del bosque.
Al ver los árboles llenos de frutos dorados,
Corrieron de vuelta a informar a su reina.
Si los monos comen estos frutos,
Declaró la reina,
Entonces me están robando.
Estos mangos deberían pertenecer a todos los humanos para quedarse con el mongo al.
Esa misma noche ordenó a sus soldados y ayudantes caminar hacia el bosque con la intención de a través del amor negociar con los monos para poder repartir los mangos entre la humanidad.
¿Algo?
¿Un ataque?
No,
Un ataque no.
Hay que conversar.
A la luz de la luna,
Los ayudantes de la reina se deslizaron entre los árboles con sus arcos y flechas listos.
Los monos y monas que dormían pacíficamente entre las ramas no tenían idea del peligro,
Pero el rey mono,
Siempre vigilante,
Escuchó el crujir de los pasos.
Trepando a lo más alto,
Vio a los ayudantes de la reina tensar sus arcos.
Su corazón se llenó de miedo,
No por él mismo,
Sino por su pueblo.
Tan rápido como el viento,
Saltó de árbol en árbol buscando una forma de salvar a su reino y entonces lo vio,
Un acantilado al otro lado del río.
Si sus monos y monas podrían cruzar el río,
Estarían a salvo.
El gran salto.
Sin dudarlo,
El rey mono trepó hasta la rama más alta.
Reunió toda su fuerza,
Tomó una gran bocanada de aire y saltó sobre las aguas bravas.
Voló como una flecha,
Estirando sus brazos y piernas al máximo,
Hasta que sus manos alcanzaron un árbol al otro lado.
Pero cuando miró hacia abajo,
Su corazón se hundió.
La distancia era demasiado grande para que los demás monos saltaran.
Inhala.
Exhala.
Inhala.
Exhala.
Inhala al techo.
Exhala al colchón.
El puente viviente.
El rey mono supo lo que debía hacer.
Envolvió sus piernas alrededor del árbol en un lado del río y estiró su cuerpo a través de las aguas,
Formando un puente de su propia carne.
Rápido.
Llamó.
Corran sobre mi espalda hacia la seguridad.
Gritó.
Los van.
Uno por uno,
Los monos cruzaron su cuerpo.
Lágrimas de gratitud en sus ojos.
Pisaban con cuidado,
Sabiendo que su rey estaba soportando un gran dolor.
Pero aún así,
Él resistió.
Inhala al techo.
Exhala al colchón.
Inhala al techo.
Exhala al colchón.
¿Y qué pasó con el rey?
¿Y qué pasó con la reina?
Desde las sombras,
La reina humano observaba.
Esperaba ver una batalla,
Monos huyendo,
Despavoridos.
En cambio,
Vio a un rey dispuesto a sufrir por su pueblo.
Algo se agitó en su corazón,
Un sentimiento que no conocía bien.
¿Sería vergüenza?
¿Respeto?
¿Un anhelo por esa devoción?
¿Sería las ganas de vivir de un modo diferente,
Amándose y respetándose los unos a los otros?
Entonces,
Uno de los propios súbditos del rey mono,
Un mono que era envidioso y codicioso,
Vio su oportunidad.
Lleno de celos,
Pisoteó la espalda del rey mono,
Quebrando su fuerza.
Con un último suspiro,
Las manos del rey mono cedieron y cayó del árbol,
Como una hoja al viento.
El corazón de una verdadera reina.
Conmovida por lo que había visto,
La reina humana corrió hacia adelante y tomó sualmente el cuerpo herido del rey mono.
¿Por qué hiciste eso?
Preguntó con voz temerosa.
Con su último aliento,
El rey mono susurró.
El deber de un líder no es gobernar,
Susurró,
Sino servir.
Mi felicidad es la felicidad de mi pueblo,
Mi vida es su seguridad.
Cuando el sol se alzó sobre el bosque,
El gran rey mono cerró los ojos por última vez.
Y en ese momento la reina humana comprendió.
Se inclinó con respeto.
Ese día canceló el ataque y todos los ataques.
Declaró el bosque del mango sagrado y ordenó que nunca más se hiciera daño a los mangos.
Aunque el rey mono se había ido,
Su espíritu vivía en el susurro de los árboles,
En la risa de los ríos,
En el resplandor dorado de los mangos.
Porque los verdaderos reyes no buscan poder.
Dan todo por aquellos a quienes aman.
Eso es ser un rey.
Eso es ser una reina.
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