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Meditacuento: Un Nuevo Mundo

by Cindy Vanessa Parra

rating.1a6a70b7
Puntuación
4.9
Group
Actividad
Meditación
Adecuado para
Niños
Reproducciones
552

Bienvenidos a un nuevo capítulo de los Meditacuentos, el día de hoy con una historia para soñar e imaginar. Acompañaremos a dos hermanos en una aventura por un mundo tan extraño que los rios fluyen al revés, vivirán aventuras que los invitarán a pensar en sus hermanos, extrañarlos y amarlos.

Transcripción

Hola a todos y bienvenidos a los Meditacuentos de Yoarte,

Donde un cuento y una meditación arrullan tu imaginación.

Pónganse cómodos y cómodas que vamos a comenzar.

Ubícate en una postura cómoda en la que puedas tener la espaldita recta,

El pecho amplio,

Los hombros hacia atrás y hacia abajo,

Que los brazos se encuentren descansando sobre tus piernas o si estás acostado a los lados del cuerpo.

Cierra suavemente tus ojos y comienza a sentir tu respiración.

Vamos a llevar nuestra atención al ombligo y al abdomen para notar si en ese punto se siente la respiración.

Observa con los ojos cerrados si ahí hay algún movimiento del cuerpo,

Si el abdomen crece o el ombligo sube y baja.

Si de pronto no sientes ahí la respiración,

No te preocupes,

Solo observa lo que pasa ahí,

En ese punto,

En tu abdomen y tu ombligo.

Ahora lleva tu atención a las costillas y observa si quizás con cada respiración se genera ahí un pequeño movimiento,

Como que crecieran hacia los costados nuestras costillas.

Y si no pasa nada,

Solo observa esa zona,

Enfócate en lo que sientas ahí.

Ahora lleva tu atención al pecho,

Al centro donde está tu corazón.

Y sigue mirando si tu respiración genera algún movimiento,

Si se ve en esa zona o si se siente.

Mantén los ojos cerrados y la atención en el pecho.

Ahora vamos a hacer respiraciones profundas para llevarlas primero al abdomen.

Toma el aire profundamente,

Que vaya hasta tu abdomen y tu ombligo,

Y deja salir despacio el aire sintiendo cómo se desinfla el ombligo.

Nuevamente toma el aire,

Concentrado en el ombligo,

Saca el aire.

Una última vez,

Poniendo la atención en el ombligo,

Vamos a tomar el aire por la nariz,

Déjalo salir también por tu nariz.

Ahora vamos a llevar el aire a las costillas,

De manera consciente respiramos profundo imaginando que el aire expande hacia los lados nuestras costillas y que cuando sacamos el aire por la nariz,

Las costillas como que se desinflan o se hacen más pequeñitas.

Toma el aire,

Deja salir el aire por la nariz,

Toma el aire,

Deja salir el aire por la nariz.

Toma el aire,

Deja salir el aire por la nariz.

Vamos ahora a respirar consciente para que el aire vaya a nuestro pecho,

Que crezca y se desinfle con cada inhalación y exhalación.

Toma el aire,

Poniendo atención en tu pecho,

Deja salir el aire por la nariz,

Nuevamente toma el aire,

Deja salir despacito el aire.

Una última vez,

Toma el aire profundo y deja salir todo el aire.

Ya que somos conscientes de todas las zonas en las que se puede sentir la respiración,

Vamos a observar cómo respiramos ahora.

Quizás sientas que respiras más profundo o que tu respiración genera movimiento en el abdomen,

En las costillas y en el pecho,

Al mismo tiempo cuando inhalas y cuando exhalas.

Quizás sientas que tu respiración es más suave,

Más relajada.

Cualquier cosa que sientas está bien.

Siente ahora que tu respiración te ha relajado por completo.

Y haremos una última respiración profunda intentando llenar el ombligo,

Abdomen,

Costillas y pecho.

Y cuando estemos con todo el aire adentro,

Lo vamos a dejar salir por la boca como si nos estuviéramos desinflando.

Respira conmigo,

Toma el aire,

Déjalo salir.

Observa tu cuerpo.

Observa cómo se calman también los pensamientos,

Cómo hay una sensación de calma y tranquilidad en nosotros que vamos a permitir que continúe manteniendo los ojitos cerrados,

Activando los oídos y permitiendo que huele tu imaginación.

Este meditacuento se llama Un extraño mundo.

Había una vez dos hermanos llamados Milo y Lila.

Aunque se querían en el fondo,

Pero en el fondo de su corazón,

Parecía que no podían pasar ni un solo día sin pelear.

Competían por todo.

¿Quién era el más alto?

¿Quién corría más rápido?

¿Quién obtenía la rebanada más grande de pastel?

Incluso discutían por el lugar en la mesa o en el coche o por los juguetes,

Aunque estuvieran llenos de ellos.

Una noche,

Después de una cena llena de discusiones,

Ambos salieron al jardín.

El cielo estaba tan claro que miles de estrellas parecían haber bajado a jugar con ellos.

Se recostaron sobre el césped que estaba fresco y pronto,

Como era costumbre,

Empezaron a pelear también por eso.

Yo veo más estrellas que tú,

Gritó Milo.

Mentira,

Yo veo el doble.

Respondió Lila cruzándose de brazos.

De repente,

Una estrella fugaz pasó por el cielo y cada uno,

Sin decir una sola palabra,

Cerró los ojos fuertemente y pidió en secreto el mismo deseo.

Ojalá no tuviera hermano.

Se fueron a dormir como cualquier otra noche.

Y nada fue diferente.

Pero al despertar,

Todo había cambiado.

Cuando Milo abrió los ojos,

Estaba acostado sobre un lecho de hojas gigantes.

El cielo era de un azul profundo y brillaban tres soles pequeños.

Cerca de él,

Una hormiga pasó,

Pero tenía el tamaño de un perro y lo observaba curiosa.

Lila,

Por su parte,

Despertó junto a un arroyo de agua brillante como el cristal rodeada de árboles con troncos que se retorcian en espiral.

—¡Lila!

—gritó Milo,

Pero solo escuchó el eco de su voz.

—¡Milo!

—llamó Lila sintiendo miedo.

Cada uno comenzó a caminar por su cuenta,

Buscando la manera de encontrar su casa.

El paisaje era impresionante.

Habían flores que susurraban al viento,

Mariposas que parecían pequeños dragones y ríos que cambiaban de dirección.

Pronto ambos comenzaron a enfrentarse a obstáculos.

Milo se encontró atrapado frente a unas arenas movedizas que parecían un lago de miel.

Intentó saltar,

Lanzar piedras,

Incluso trató de construir un puente con ramas,

Pero nada le funcionaba.

—Si Lila estuviera aquí,

Me ayudaría a buscar una forma —pensó muy triste.

Mientras tanto,

Lila llegó a un abismo enorme.

Al otro lado,

Podía ver un sendero que parecía que la llevaba a casa.

Entonces empezó a buscar ramas,

Piedras,

Cualquier cosa para construir un camino,

Pero todos sus esfuerzos fueron en vano.

—Si Milo estuviera aquí,

Podríamos saltar juntos.

Ambos siguieron adelante como pudieron,

Enfrentándose a cascadas que caían al revés y caminos que parecían llevarlos en círculo.

Cada paso se hacía más difícil y un sentimiento de soledad empezaba a doler en el pecho.

Cuando el sol más pequeño comenzó a apagarse,

Milo y Lila,

Cada uno en su propio lugar,

Se sentaron en el suelo,

Rendidos,

Dándose por vencidos.

Sus corazones latían tristes,

Se sentían vacíos.

—Extraño a Lila —dijo Milo.

—Extraño a Milo —lloró Lila.

De repente,

El suelo comenzó a temblar suavemente,

Y de la tierra brotaron nuevos caminos de luz que avanzaban en diferentes direcciones.

Cuando Milo y Lila comenzaron a mirar hacia adelante y empezaron a caminarlo,

Vieron que los caminos los unían en un sendero.

Corrieron con todas sus fuerzas,

Y cuando finalmente se encontraron,

Se abrazaron tan fuerte que el mundo a su alrededor empezó a cambiar.

El cielo recuperó su color normal,

Los árboles volvieron a su tamaño real,

Y todo el paisaje se llenó de una luz cálida y dorada.

—Perdóname por querer siempre ser mejor que tú —dijo Milo.

—Y perdóname a mí por no querer compartir nada —respondió Lila.

Se miraron a los ojos,

Y sin necesidad de decir más,

Se prometieron apoyarse,

Respetarse y amarse cada día.

Cuando despertaron de nuevo,

Cada uno en su cama,

El sol comenzaba a filtrarse por la ventana.

Ambos bajaron corriendo las escaleras,

Y al sentarse a desayunar,

No pelearon por el lugar,

Ni por el vaso más grande de leche,

Ni por la primera mordida de las tostadas,

Solo sonrieron de acordarse todo lo que habían pasado,

Y prometieron ser más tolerantes el uno con el otro.

Ahora sabían que el mayor regalo o el mayor premio no eran los juegos o tener la rebanada de pastel más grande,

Sino que era tenerse el uno al otro.

Y así,

Bajo el mismo cielo estrellado,

Los hermanos aprendieron que el amor y la compasión valían más que cualquier competencia.

Y hasta aquí el meditacuento de hoy.

Espero que lo hayas disfrutado tanto como yo,

Y yo te deseo dulces sueños.

4.9 (17)

Reseñas Recientes

Cristina

June 15, 2025

Tienes una voz preciosa y sabes muy bien dar los tiempos y dirigir el cuento con realismo. Me ha encantado escucharlo. Namasté 🙏🌻

Catalina

May 5, 2025

Hermoso

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