
Meditación Solsticio de Invierno
El 26 de Noviembre tuvimos la luna nueva en Sagitario, en Diciembre, ya con Capricornio, tendremos el solsticio de invierno y el fin de año y en enero culminamos este tiempo de introspección con la luna nueva en acuario. Podemos utilizar este tiempo y esta transición para enfrentarnos a nuestros miedos y soltar aquello que ya no nos ayuda a avanzar con plenitud y propósito. Si vives en el hemisferio Sur también te sirve:)
Transcripción
Esta es una meditación guiada para que puedas hacer un trabajo de introspección en el tiempo que va del 26 de noviembre,
Luna nueva en Sagitario,
Al 24 de enero,
Luna llena en Acuario.
Este tiempo entre eclipses,
Donde tendremos también el solsticio de invierno,
La celebración de la Navidad,
Marca un gran periodo para hacer un trabajo profundo,
Ya que venimos de Scorpio.
Scorpio nos trae los regalos del fondo del pantano,
De nuestro propio subconsciente,
De nuestra oscuridad y miedo más profundo.
Y podemos aprovechar estas energías para dar un gran salto evolutivo y comenzar una nueva etapa en nuestra vida.
Así que,
Si sientes que te apetece comenzar esta introspección,
Prepara el espacio en el que estés.
Por supuesto,
Ya sabes que debes desconectarte del mundo virtual,
Móvil apagado,
Y elige una posición que sea cómoda para ti.
Para este trabajo puedes estar en posición supina,
Boca arriba,
Con las manos a los lados y con los ojos cerrados.
Si prefieres hacerlo en la posición de loto o semiloto,
Porque tienes costumbre,
También es posible.
Elige la mejor forma para ti.
Y comenzamos.
Inhalas y exhalas varias veces,
Tranquilamente,
A tu manera,
Y poco a poco comienzas a respirar solo por la nariz.
Inhalas y exhalas suavemente,
Silenciosamente,
Por tu nariz,
Por tus fosas masales,
Sintiendo el aire entrando en tu cuerpo.
Conecta con tu cuerpo.
Esto hará que te vayas relajando.
Muy bien.
Siente tus pies,
Arrodillas,
Caderas,
Ingles,
Coxis,
Zona del ombligo,
Y quédate ahí un rato respirando.
Siente como al inhalar todo tu abdomen se infla,
Y al exhalar se desinfla,
Sueltas y vuelves a tomar,
Te llenas de aire y vuelves a vaciarte.
Y así vas ascendiendo por tu estómago,
Por tu espalda,
Hacia arriba,
Hacia el pecho,
La parte alta de la espalda,
Los hombros,
Hacia el timo,
Hacia la garganta,
La nuca.
Siente también tus brazos,
Las manos,
Los dedos de las manos,
Y vuelve a tu garganta.
Siente tus mandíbulas y relaja la cara,
Toda la cara relajada.
Cuero cabelludo,
Parte alta de la cabeza,
Y siente ahora todo tu cuerpo mientras respiras suavemente,
Y si algún pensamiento te aleja de esta respiración consciente,
Te traes de nuevo al presente.
Suavemente vuelves a tu cuerpo y a tu forma de respirar.
Muy bien.
Imagina que ves tus pies descalzos.
Imaginas una escalera de caracol que baja hacia el fondo de la tierra.
Es como si ante tus pies se abriese un pasadizo secreto que va enrollándose en espiral hacia el fondo de la tierra.
Está muy oscuro,
Pero tú portas una antorcha en tu mano derecha y comienzas lentamente a descender por esta escalera de piedra en espiral.
Al hacerlo despacio con cada paso,
Las paredes se van iluminando y te sientes bien,
Te sientes a salvo mientras haces este recorrido hacia abajo.
Sigues avanzando hacia abajo por esta escalera de piedra y a lo lejos se intuye una luz,
Un claro,
Y te va sorprendiendo porque conforme vas bajando y bajando y bajando,
Esa luz se hace más intensa y se adivina ese claro.
De repente,
Para tu sorpresa,
Se abre una especie de boca gigante donde se puede ver el exterior.
Llegas a ese descanso,
A ese lugar,
Y cruzas el umbral al otro lado.
Ahí hay un bosque,
Miras hacia arriba,
Ves el cielo estrellado,
La luna.
.
.
Aunque está casi nueva,
Todavía le queda un hilito de plata y hay un lago de aguas plateadas y unas montañas.
Te sientes muy bien,
No tienes miedo.
Además,
Sigues portando la antorcha de fuego en tu mano derecha,
Pero inexplicablemente todo está iluminado por ese hilo de plata de la luna,
Por esas aguas plateadas del lago,
Por las estrellas.
Es una luz incandescente.
No sabrías explicar muy bien por qué,
Pero ves perfectamente en la oscuridad.
Algo te mueve a acercarte a ese lago y te das cuenta de que hay una especie de artilugio de madera donde puedes dejar la antorcha.
Y eso haces,
Dejas la antorcha allí y te sientas a las orillas del lago a contemplar esas aguas que te cautivan.
Aguas en calma.
Mientras observas ese lago en calma,
Empiezas a sentir en tu interior una especie de turbación,
De miedo.
A pesar de que aparentemente todo está en calma,
Tú sabes que algo está a punto de suceder.
Pero no sabes muy bien qué esperar.
En ese momento,
Sientes como en las aguas de ese lago plateado,
Que refleja un rayo de luna,
Empiezan a aparecer unas ondas.
Hay como un movimiento desde el interior de ese lago.
Desde lo más profundo del lago empiezan a subir ondas.
Y tú observas,
Sabiendo que algo emergerá de ese lago.
Y así sucede.
Ves como de pronto aparece un escorpión cargando una bolsa de cuero.
Este escorpión tiene un solo ojo enorme,
De color verde esmeralda,
Que te mira y te transmite telepáticamente calma.
Así que para ti,
En ese ambiente onírico,
Plateado,
Donde todo es posible,
Te sientes,
Aunque algo turbada por dentro,
Con incertidumbre y con un poco de miedo,
Te sientes bien.
El escorpión te va transmitiendo telepáticamente que viene de las profundidades de tu inconsciente para traerte los regalos del fondo,
De lo más hondo de tu inconsciente,
Para que puedas enfrentarte a los miedos con la ayuda de la luz y del fuego del Hombre Centauro.
Para ello estás allí,
En esta iniciación entre eclipses.
Te entrega la bolsa de cuero negra y se marcha de nuevo hacia el fondo del pantano,
Del lago,
De ese espacio de agua que trae regalos del fondo.
Cuando recibes esa bolsa de cuero,
La tienes entre tus manos y no sabes muy bien qué hacer,
No sabes si tienes que abrir o esperar al Centauro,
Y durante unos segundos te quedas simplemente sintiendo en tu regazo esa bolsa de cuero que contiene tus miedos más profundos,
Aquello que estaba oculto para ti.
Y que con la ayuda del escorpión sagrado,
Ahora tienes entre tus manos y puedes poner por fin luz a todo eso que te tenía en un estado de bloqueo.
Miras a tu izquierda y eres consciente de pronto de que hay una especie de cuerno que llama poderosamente tu atención.
Dejas la bolsa de cuero en el suelo al lado de la antorcha y tomas el cuerno entre tus manos,
Lo acaricias y sientes el impulso de tocarlo,
De hacer ese llamado.
Así que lo haces y con todo tu corazón soplas y el cuerno canta.
Te sientes muy bien,
Fantásticamente al hacerlo y escuchas a lo lejos el trotar de un caballo asombrada por esto.
Dejas de nuevo el cuerno en su lugar,
Coges la bolsa de cuero y te levantas esperando a que aparezca ese caballo y ante ti aparece el Centauro,
Con su arco y sus flechas de fuego,
Con su mirada ardiente,
Con su sonrisa cálida,
Con su corazón bondadoso y aventurero.
El Centauro te da la bienvenida también telepáticamente y pide que le acompañes y con tu bolsa de cuero,
Así haces,
Le acompañas tranquilamente dando un paseo por ese valle.
Entrás en el interior del bosque,
La noche da paso al amanecer,
Observas los colores en el cielo,
Te sientes bien,
Todo comienza a iluminarse de otra manera,
Ahora la luna deja paso al astrosol y el Centauro te va guiando hasta un círculo de piedras,
12 piedras enormes.
Y te recomienda que pongas la bolsa de cuero en el centro de ese círculo de piedras y que observes junto a él lo que sucede.
Eso haces,
Entras en el círculo y dejas la bolsa.
Y él con su arco y sus flechas de fuego apunta al centro y con un solo movimiento hace que una flecha llegue hasta esa bolsa de cuero y empiece a arder.
Para tu sorpresa de nuevo,
El fuego crece y crece de una manera magistral y te hipnotiza.
Te sientas a contemplar ese fuego que te habla,
Cierras tus ojos y escuchas el crepitar de las llamas.
El Centauro comienza a dar vueltas alrededor del círculo de piedras y de vez en cuando lanza una flecha al centro del universo.
No sabes muy bien qué hace,
Pero te sientes bien,
Te sientes protegida.
Tú solo estás en una especie de trance delante de ese fuego y al cerrar los ojos puedes vislumbrar en ti esa oscuridad y ese miedo.
Descubres que,
Aunque no sepas lo que el Centauro hace al hacer círculos a tu alrededor y tirar flechas,
No tienes por qué saberlo todo.
Te sientes bien,
Te sientes a salvo,
Confías y no necesitas más explicaciones.
Te estás haciendo cargo de la incertidumbre,
Del no saber,
De los vacíos,
Del tiempo en espera y dejas que lo que tenga que ser,
Sea cuando tenga que ser revelado.
Y así,
Poco a poco,
El fuego comienza a disminuir y tú cada vez te sientes mejor con esa incertidumbre,
Porque hay claridad dentro de ti y eso es suficiente.
De repente,
El fuego desaparece completamente y observas ese humo que ha quedado y esas cenizas de color gris.
Miras y el Centauro ha desaparecido.
No entiendes muy bien qué ha pasado ni tampoco sabes qué es lo que tienes que hacer ahora.
Algo empieza a moverse dentro de ti pero,
De pronto,
Recuerdas que está bien no saber,
Que está bien esperar y te quedas en calma.
Sabes que algo pronto va a acontecer.
Decides quedarte a esperar.
Y esperas,
En silencio,
Ese tiempo hasta que se revele un nuevo movimiento.
Y así sucede.
De pronto,
El Centauro vuelve,
Cargado de regalos,
Sonriente,
Feliz,
Con el cuerno en su mano izquierda.
Con los ojos brillantes te mira,
Te sonríe,
Se acerca a ti y te abraza y te sube con él en su lomo.
Te pide que le acompañes en una nueva aventura.
Y tú,
Desde tu corazón,
Dices sí.
Voy.
Voy contigo.
Voy a aventurarme.
De nuevo.
No tengo miedo.
Ahora es el momento de la acción.
Así que,
Dejas allí el círculo de las doce piedras con esa transmutación que ha sucedido en ti,
Agradeces y,
Junto al fuego,
Al Centauro,
Te adentras de nuevo en el bosque y,
Trotando,
Cruzáis a toda velocidad ese bosque.
Hasta llegar de nuevo a un claro donde se ve una montaña enorme,
Majestuosa.
Miras hacia arriba y contemplas en la cima,
A lo lejos,
La figura del Hombre Cabra.
Allí está el Capricornio que comienza a descender para este encuentro,
Este encuentro mágico,
Esta celebración.
Te das cuenta de que hay una hoguera,
Una mesa de piedra,
Frutas,
Postres deliciosos.
Hay una celebración y empiezan a aparecer todo tipo de animales mágicos.
Y tú invitas también a quien quieras a ese lugar,
Puesto que es una celebración.
Cualquier persona,
Cualquier animal,
Cualquier deidad que tú sientas que quiere estar allí contigo,
Celebrando este tiempo de unión entre el Hombre Centauro y el Hombre Cabra,
En este solsticio de invierno que se avecina.
Ahí,
En ese mundo que es tuyo y te pertenece,
Puedes invitar a quien quieras.
Así que celebra,
Baila.
El Hombre Cabra ha llegado ya.
Está ahí tratando de divertirse.
Te sorprende de su buen humor.
Sabe gozar,
Sabe disfrutar de los placeres de la vida.
Le encanta bailar.
Y se toma un tiempo para hacerlo,
Gustosamente,
Junto a ti y tus invitados y junto al Hombre Centauro.
Y ya,
De nuevo,
Llega la hora de despedirse de este encuentro y de esta celebración.
Los invitados comienzan a marcharse.
Te despides calurosamente de todos y cada uno de ellos y te quedas a solas de nuevo con el Hombre Centauro y con el Hombre Cabra.
Ellos se despiden mutuamente.
El Centauro se marcha de nuevo.
Desaparece trotando y tú te quedas con el Hombre Cabra.
Él te mira majestuoso y te transmite una gran serenidad.
Ahora toca ponerse a trabajar,
Te dice.
Así que le ayudas a limpiar todo lo que ha quedado de ese banquete.
Juntos limpiáis el lugar y lo dejáis exactamente tal y como estaba.
Al principio,
Perfecto para una nueva celebración cuando toque.
Ahora ha llegado la hora de seguir.
Es un viaje largo,
No será fácil,
Pero será auténtico y merecerá la pena,
Te dice.
Y comenzáis a ascender.
Tú miras hacia arriba y te sientes muy cansada.
Cansada de solo imaginar ese trayecto tan largo y con esa pendiente.
Pero él se ríe y te dice que no puedes adelantarte,
Que solo mires tus pies,
Que solo mires enfrente de ti,
Que tienes ayuda a los lados,
Que todo es más fácil de lo que piensas.
Que no supongas que solo des un paso cada vez y te tomes el tiempo de descansar cuando sea necesario.
Que Él te ayuda.
Así que eso haces.
Comienzas a caminar y a ascender a tu ritmo.
Comienzas a esforzarte.
Y aunque te sientes algo pesada al principio,
Tu corazón está rebosante de amor y de agradecimiento por todo lo vivido anteriormente,
Por haber podido celebrar con todos los que amas.
Y eso te da fuerzas para seguir.
Y te esfuerzas,
Realmente te esfuerzas.
Y sigues avanzando hacia la meta.
Y mientras lo haces,
Vas soltando todo lo que ya no necesitas,
Que te pesa.
Vas desprendiéndote de todo lo que ya no quieres en tu vida.
Y vas quedándote ligera.
Y vas sintiendo que pronto habrá un nuevo amanecer.
Sientes tu corazón ligero,
Tu mente clara,
Tu cuerpo en forma.
El hombre cabra te sonríe y mentalmente te dice que se va a adelantar un poco y que te espera arriba.
Que debes hacerlo tú sola.
Y que Él te esperará arriba con la mujer acuario.
Y miras hacia arriba y en la cima ves a una mujer de larga cabellera,
Con reflejos azules en el pelo.
Parece que está bailando,
Hablando con el viento.
Y parece que al mirarla el viento haya captado tu mensaje,
Tu energía,
Tu mente,
Tu pensamiento.
Porque de repente sopla un viento frío pero confortable.
No sabrías explicar muy bien en ese mundo tan mágico por qué las cosas que en el mundo ordinario te parecerían algo duras,
Aquí todo te parece mágico.
Y el viento helado es absolutamente regenerador para ti.
Y subir a las alturas para encontrarte con la mujer acuario te llena de esperanza,
De magia,
De energía.
Te sientes de repente con un subidón energético muy fuerte y comienzas a elevarte.
Es una cosa muy muy confortable para ti.
Subes a gran velocidad ahora y parece que estás a punto de llegar pero todavía no.
Es como una parte de ti vuela y sabe que sí,
Que muy pronto va a llegar.
Pero hay otra parte de ti que todavía necesita ir lenta,
Necesita pensar las cosas bien.
¿Qué pasará cuando llegues allí a la cima?
¿Qué le dirás a la mujer acuario?
¿Cuál será la prueba que tienes que pasar?
¿Cómo descenderás de nuevo al valle,
Al círculo de piedras,
A tu vida?
Es todo un gran misterio.
¿Qué mensajes traerá el viento?
¿Te gustarán?
Y te das cuenta de que te estás adelantando en el tiempo.
Vuelves al mensaje del hombre cabra,
Le miras a punto de llegar a la cima y vuelves a estar en el presente totalmente.
Sientes tu cuerpo,
Tus pies,
Tu conexión a esa montaña.
Recuerdas ese mensaje mientras sigues ascendiendo.
Aquí y ahora.
Solo aquí y ahora.
No necesito saber.
Todo está bien.
Y así,
En presencia total,
Conectada a la gran montaña,
Conectada a tu cuerpo,
Al momento presente,
A la hora y a lo que es,
Vas llegando a la cima.
Y allí estás.
El hombre cabra te da la mano y de un empujón estás allí,
Frente a la mujer acuario.
Ellos se abrazan y el hombre cabra te guiña un ojo mientras se marcha.
Y la mujer acuario,
Con su larga cabellera de color azul,
Te abraza.
Y juntas comenzáis una danza.
Ella no habla mucho,
Al menos no necesita hacerlo.
Está conectada al viento,
Al cielo,
Al universo y danza mientras su cabello recoge toda la energía de la luna y del sol,
De las cuatro direcciones.
Un águila cruza y ella le saluda.
Aparece un cuervo y ella se ríe.
Y tú,
Fascinada,
Danzas con ella y con el viento y con la luna y con el sol y con las cuatro direcciones.
Saludas al águila y al cuervo.
Ella te mira con su penetrante mirada y traspasa tu alma.
Y todas tus vidas se agolpan ante ti.
Tus dones y tu talento estalla.
Tienes visiones y todo se abre ante ti.
Tu intuición se activa.
Te abres completamente a recibir los mensajes que necesitas para esta nueva etapa.
La mujer te enseña sus pies descalzos.
Ella,
A pesar de estar conectada al viento,
De estar en la cima con sus brazos abiertos,
De estar en el mundo visible y en el invisible,
Con sus pies descalzos está conectada firmemente a la montaña.
Y con su pie izquierdo danza mientras busca un cráter en la montaña donde hay un agua helada,
Congelada,
Que muy pronto se romperá para recibir al hombre-pez.
Ella se ríe con una risa cantarina que te hace reír a ti también.
Y comenzáis a reír y a reír.
Ella te cuenta chistes.
Mientras bailas,
Hablas de tus cosas.
Es como un encantamiento.
Parece una bruja que ha venido de otro mundo,
Pero te cae bien.
Es simpática.
Y entre chiste y chiste te cuenta verdades y te va preparando para una nueva etapa donde tú renacerás.
Ya lo estás haciendo.
Ya estás siendo preparada para ello.
Miras hacia atrás y recuerdas de dónde vienes.
Recuerdas esa luna del 26 de noviembre.
Recuerdas la celebración,
El solsticio de invierno.
Recuerdas que ahora,
En este final de enero,
Se completa este trabajo,
Esta iniciación.
Y antes de pasar a hacer un encuentro con el hombre-pez,
Das las gracias absolutamente entregada al momento presente,
Sabiendo que todo llegará.
Así que te abrazas y te fundes con la mujer-acuario.
Ha llegado la hora de despedirse.
Hasta muy pronto para completar el círculo y volver al valle sagrado de las doce piedras.
Mientras tanto,
Decides quedarte allí,
En la cima de la montaña,
A la espera de los mensajes para ti y para los tuyos.
Así que ahora sí es la hora de despedirse.
Hasta muy pronto.
Conoce a tu maestro
4.7 (19)
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