
Meditación: Soltar… y simplemente Ser
Nos desconectamos del presente cuando nos perdemos en los pensamientos y nos resistimos al constante fluir de la vida. Esta meditación nos invita a soltar suavemente los pensamientos y abrirnos a este misterio de la vida, tal y como es.
Transcripción
Este es un buen momento para hacer cualquier ajuste en tu postura.
Asegúrate de estar cómoda,
Cómodo,
Sentado de manera que el cuerpo esté erguido,
Despierto,
Alerta,
Pero también en calma,
En equilibrio.
Puedes cerrar los ojos,
O mantenerlos abiertos y bajar levemente la mirada,
Permitiendo que tu atención se dirija hacia adentro.
Empieza por tomar conciencia de tu cuerpo sentado aquí.
Siente el contacto con el suelo o la silla,
Y nota el suave movimiento de la respiración.
Percibe la posibilidad de relajarte con la respiración.
Al inhalar abre el espacio interno para recibir el aire,
Como si incluso a nivel celular el aliento pudiera entrar y ser acogido.
Y al exhalar suelta.
Deja que el cuerpo libere lo que ya no necesita.
Tensión,
Rigidez,
Pensamientos.
.
.
Creando un espacio despejado.
Lleva ahora la atención al rostro,
A la zona del entrecejo,
Porque cuando los ojos están tensos,
La mente se mantiene activa.
Así que puedes suavizar conscientemente y soltar cualquier tensión alrededor de los ojos.
Deja que la frente se alise.
Siente la boca,
Relaja la mandíbula.
Y permite que aparezca una ligera sonrisa en los labios.
Suelta los hombros.
Quizás sientas que caen suavemente lejos del cuello.
Imagina que se derriten,
Como el hielo que se vuelve agua.
Y el agua que se vuelve vapor.
Deja que la vida fluya libremente por esta zona.
Permite que las manos descansen sin esfuerzo.
Suaviza las manos.
Y vuelve a suavizarlas una vez más.
Sintiendo desde dentro la energía,
El hormigueo,
La vibración de la vida en ellas.
Lleva la atención al pecho.
Deja que el aire entre suavemente en la zona del corazón.
Siente como el pecho se expande al inspirar.
Y se asienta al exhalar.
La respiración entra ayudándote a conectar con tus sensaciones.
Los sentimientos del corazón.
Y al exhalar,
Deja que se libere lo que necesite soltarse.
La respiración te acompaña.
Al inspirar,
Conectas con la vida que está aquí.
Al exhalar,
Sueltas,
Liberas,
Te abres un poco más.
Desciende con la atención hacia el abdomen.
Y permite que esta próxima respiración sea recibida en un vientre suave.
Esta respiración.
Y ahora esta otra.
Y otra más.
Permite que el abdomen se ablande.
Respiras y conectas con la vida que está aquí.
Exhalas y sueltas.
Te relajas hacia afuera.
Siente también la respiración en la zona pélvica.
Recibiendo el aliento profundamente en el torso.
Abriéndote a la vida que está aquí.
Exhalando,
Soltando cualquier tensión o rigidez.
Percibe ahora las piernas,
El peso,
La longitud,
La solidez.
Los pies en contacto con el suelo.
Y luego amplía atención a todo el cuerpo que respira.
A este campo vivo de sensaciones.
Al inhalar,
Siente esta danza de vida en todo el cuerpo.
Al exhalar,
Suelta.
Descansa en la conciencia abierta.
Sigue sintiendo el fluir cambiante de la experiencia.
El movimiento de la respiración.
Quizás sonidos que llegan a ti.
Emociones.
Energía.
En el primer plano,
Percibes este río cambiante de vida.
Y en el segundo,
En el fondo,
Esa quietud interior que observa.
La conciencia que simplemente está.
De forma natural,
La mente se distrae.
Se va hacia pensamientos,
Recuerdos,
Planes.
Cuando eso ocurra,
Simplemente nota que se ha ido la mente.
Y vuelve con suavidad a la experiencia viva de este instante.
Relájate con lo que está ocurriendo aquí,
Ahora.
Puedes dejarte guiar por esta sencilla enseñanza tibetana.
Deja ir lo que ha pasado.
Deja ir lo que pueda venir.
Deja ir lo que está ocurriendo ahora.
No trates de comprender nada.
No trates de hacer que algo suceda.
Simplemente relájate y descansa.
Recuerda que siempre puedes empezar de nuevo.
En cualquier momento.
En tu meditación.
Y en tu vida,
Realmente.
Solo tienes que volver a sentir.
A escuchar.
A estar presente en el cuerpo.
Abriéndote al fluir cambiante de la vida.
Tal y como es.
Sin controlar.
Sin resistir.
Solo permitiendo.
Deja ir lo que ha pasado.
Deja ir lo que pueda venir.
Deja ir lo que está ocurriendo ahora.
No trates de comprender nada.
No trates de hacer que algo suceda.
Simplemente relájate y descansa.
Puedes permanecer los minutos o el tiempo que necesites.
Antes de cerrar esta práctica.
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