
La Ansiedad y sus Mecanismos: Breve Charla
Breve charla sobre la ansiedad. Incluyo una explicación sencilla del mecanismo cerebral y cómo se activa la glándula amigdoilea en el sistema límbico. Con la comprensión de su funcionamiento te ofrezco cómo controlarla en momentos en que sientas angustia y ansiedad.
Transcripción
Saludos a todos.
Bienvenidos a Mindful Zoe,
Tu espacio para la felicidad.
Hoy voy a hablarte de la ansiedad y de cómo es el mecanismo para que puedas aprender a controlarla.
Sabemos que hay dos tipos de angustias que para nada nos gustan.
Una es la depresión y otra es la ansiedad.
La depresión puede ser orgánica.
Eso significa que puede ocurrir como una respuesta a un desbalance químico del cuerpo,
Ya sea por niveles bajos de serotonina,
Disminución de norepinefrina o dopamina o por falta de un neurotransmisor que se llama GABA.
La depresión también puede tener causas hereditarias o surgir por el impacto de algún suceso en la vida que afecta nuestro estado anímico de un modo más intenso.
Se dice también que la depresión es exceso de pasado.
Si acumulamos demasiados recuerdos negativos,
Reforzamos tristezas en la mente,
Anclamos el dolor en nuestro sistema.
Esa depresión entonces está alojándose más fácilmente en nuestra psiquis.
Por otro lado,
La ansiedad es un sentimiento de urgencia,
De nerviosismo,
De sensaciones de miedo,
Angustia,
Que a veces se presenta como una especie de anticipación.
La ansiedad tiene otros matices.
Puede presentarse solo como un sentimiento angustioso que causa exceso de preocupación mental o puede que nazca de un pensamiento excesivo que causa el sentimiento de la ansiedad.
De la misma forma está asociada a otros trastornos obsesivos o a la misma depresión.
A veces pueden estar juntos y ocurrir a la par.
Cuando una persona está pasando por una crisis de angustia,
Es posible que haya un poco de las dos,
De depresión y de ansiedad.
Tanto el psicólogo como el psiquiatra van a saber medir esos niveles de esos estados y trabajarlos mejor.
En ambos casos se puede utilizar la terapia psicofarmacológica junto a terapias psicológicas o si son solo estados leves o moderados quizás con terapia psicológica se puede aliviar.
Tenemos entonces estos dos polos,
La depresión como un exceso de pasado y la ansiedad como un exceso de futuro.
Ahora quiero explicarte cómo podemos trabajar esa sensación de ansiedad que en ocasiones si se vuelve severa puede caer o llevar a la persona a estados de pánico.
Así que la ansiedad si se vuelve excesiva es el pánico.
El pánico es ese estado de ansiedad alterada.
Pero para esto te voy a explicar un poquito de la fisiología cerebral para que comprendas entonces bien el mecanismo y lo puedas utilizar.
Las cosas a veces hay que entenderlas para poderlas asumir.
Te lo voy a presentar de la forma más sencilla y básica.
Nosotros en nuestro cerebro tenemos un área que se llama el sistema límbico.
Aquí es donde se procesan las emociones.
En ese conjunto de ese sistema límbico están el cuerpo calloso,
El núcleo caudal,
El tálamo y la parte del núcleo amitaloide.
En esa área está ubicada esta glandulita que se llama amígdala.
La glándula del amígdala es la responsable de activar las funciones de respuesta humanas de peligro.
Cada vez que estamos ante el peligro se activa la glándula amígdala y si está excesivamente activada nos va a crear unos estados de angustia y de ansiedad.
Creemos que la tenemos ahí en el cerebro porque fue útil en el comienzo de la supervivencia del ser humano.
En nuestros tiempos primitivos pues era un mecanismo,
Una glándula que nos permitía responder rápido para defendernos ante el peligro.
En inglés se le conoce como el efecto de fight or fly y lo que sucede es que cuando tenemos ansiedad esta glándula está sobre alterada y está enviando mensajes de alerta al cuerpo sin ninguna razón y en exceso.
Y esto puede pasar porque le hemos permitido o que interprete mal señales de nuestros pensamientos de la vida,
Ya sea imaginándolas creyendo que son cuando no son o anticipando demasiados momentos de manera incontrolada.
Nuestros pensamientos anticipatorios estimulan esta glándula y esto va a generar alteraciones y estados de ansiedad.
Ese desequilibrio crea una activación exagerada de peligro constante.
Entonces vamos a sentir que estamos todo el tiempo en peligro,
Que tenemos o que pelear con algo o que huir.
Es una sensación súper desagradable porque es de un desasosiego tremendo,
Te da una una alteración,
Te hace sentir súper angustioso.
Pero qué sucede en nuestro cuerpo cuando estamos ansiosos?
Pues que la respiración,
Y oigan esto,
La respiración tiende a volverse más cortita,
Llana,
Rápida.
No vamos a estar consumiendo el mismo aire ni el oxígeno que necesitamos.
Vamos a estar respirando así como rapidito,
Cortito cuando estamos ansiosos y esa respiración es la que está llevando también rápidamente el mensaje a la glándula además de los pensamientos y el mensaje que recibe la amígdala es que estamos en peligro y ahí activa el mecanismo de huida o pelea.
Porque el cerebro no sabe distinguir el peligro real del imaginado y la amígdala se va a activar de manera igual,
Ya sea ante un peligro real o ante un peligro imaginario.
Pero si nosotros conocemos y entendemos este mecanismo vamos a poder engañar al cerebro justo y precisamente con qué herramienta?
La de la respiración.
Haciendo todo lo opuesto a lo que hacemos cuando estamos ante ese peligro de huir o de pelear.
Si cuando estamos en el peligro de huir o pelear respiramos corto y rápido,
El mecanismo para mandar la señal opuesta y frenar la activación de la glándula es precisamente respirando pausadamente con inhalaciones profundas y largas como ustedes han estado aprendiendo conmigo en las meditaciones.
Respirar profundo y largo.
Esto es lo opuesto a lo que activa la señal de alarma de la amígdala.
Al controlar esa respiración de esta manera el mensaje que se genera entonces en el sistema límbico es otro opuesto a la ansiedad.
Ahí entonces obtenemos el control,
La tranquilidad y el bienestar.
Pero como yo digo todas las cosas que son fáciles y poderosas son difíciles como el amor que transforma el mundo y no lo hacemos.
Respirar nos puede traer paz y tranquilidad y salud y no lo hacemos de manera consciente.
Teniendo esta herramienta permitimos el control libre de la ansiedad.
Permitimos que esos impulsos de supervivencia falsos en los momentos en que no lo necesitamos desaparezcan.
La mayoría de nuestros pensamientos no son reales y lo que hacen es generarnos sufrimiento.
Por eso debemos estar atentos a ellos.
No debe ser así.
Somos seres autónomos con sentido volitivo.
Eso significa tener voluntad decisional,
Raciocinio.
Así que cuando te sientas así debes detenerte,
Recordar este mecanismo,
Sentarte,
Respirar lenta y profundamente.
Debemos aceptar lo que está pasando,
Buscar una idea positiva en ese momento.
Una vez pasado el momento de temor o estado de pánico obligarnos a crear conciencia,
A pensar más en cosas o situaciones agradables,
Crear una rutina de pensamientos positivos para bloquear así ese impulso primitivo de conciencia de supervivencia.
Un mecanismo bueno es entretenernos en cosas bonitas,
Leer libros de diferentes temas,
Aprender a hacer cosas nuevas,
También hacer ejercicio,
Caminar,
Ejercitar el cuerpo,
Hacer yoga y por supuesto la meditación.
Esto también va a generar mejores conexiones en el cerebro y esos estados de bienestar que queremos.
Así que quiero que lo tengamos claro que en muchos casos,
En la mayoría,
Son nuestros propios pensamientos los que generan los estados de ansiedad.
Así que vamos a estar vigilantes a ellos porque al principio pueden ser molestosos pero pueden tornarse también en pensamientos catastróficos.
No sé si le ha pasado en algún momento donde tienen una idea,
Una palabra,
Un pensamiento,
Una imagen que no les gusta pero entonces lo pensamos en exceso y esto es como una especie de problema de cognición.
Exageramos la idea y aquello que nos atemoriza,
Nos preocupa,
Lo tendemos a engrandecer y lo catastrofizamos.
¿Y qué causa esto?
Nos produce nerviosismo,
Ansiedad y si no lo detenemos puede ser patológico.
Y si hay pensamientos negativos,
Horribles,
Absurdos,
Pensamientos terriblemente feos,
Palabras feas,
Imágenes que notan miedo o nos producen angustia y puede que tú digas pero ¿por qué estoy pensando esto si no me gusta?
Pues porque somos así.
Es normal,
Los hemos tenido.
A veces nos torturamos en exceso con eso.
Es muy humano pero no vamos a dejarnos impresionar por ellos.
Pensarlos demasiado,
Torturarnos demasiado,
No nos lleva a nada.
Hay momentos que hasta sabiendo que los odiamos los pensamos como provocándonos ese sentimiento de repulsión que nos lleva entonces a esa sensación de miedo y de ansiedad.
Estas cosas pueden pasar como mecanismos quizás de otros trastornos,
De otras preocupaciones.
Puede deberse a veces a una frustración que tenemos adentro,
Anquilosada,
A un dolor que no hemos canalizado bien,
Un sufrimiento que hayamos vivido,
Una pérdida,
Un duelo,
Una muerte,
Un duelo sin resolver,
Una herida que no hayamos sanado,
Por traumas terribles o por casos de algo que quizás esté nuestro sustrato del inconsciente.
Cuando esto pasa lo que se recomienda es que no rechacemos el pensamiento,
La idea o la imagen sino que las reconozcamos.
Aunque sintamos el pánico y el miedo y esa sensación de nerviosismo,
La observemos,
La dejemos estar sin que presentemos ningún tipo de rechazo,
Ningún tipo de resistencia.
Que la reconozcamos,
Digamos ok,
Estás ahí,
Incluso le puedes poner un nombre.
Te reconozco,
Estás ahí,
Me causas miedo,
Pero mira no te tengo miedo,
No te voy a hacer caso.
Y entonces al hacer esto,
Esa idea desaparece.
Ese ejercicio lo tenemos que realizar una y otra vez y enfrentarnos a ella y decirle ok,
Estás ahí de nuevo,
Chévere,
No te voy a hacer caso,
Te dejo estar.
Porque cuando luchas contra ella,
Lo que haces es que la refuerzas y se mete más en el cerebro,
Se ancla en el cerebro.
Y eso funciona a través de combinaciones y de sinapsis neurales.
Por tanto,
Al simplemente ignorar la idea,
El pensamiento catastrófico o negativo,
Relajadamente la dejamos estar,
No se ancla y poco a poco va a ir desapareciendo.
Y esto lo debemos combinar definitivamente con ejercicios de práctica de mindfulness para que la respiración poco a poco vaya mitigando esa acción de la amígdala cerebral,
Vayamos controlando esos impulsos también por acá con la respiración y de esta manera cuando pase un tiempo nos vamos a dar cuenta de que ya estamos bajo control.
Puede llegar el pensamiento negativo,
La idea,
La situación incluso real o imaginada y vamos a tener mejor control,
Más calma,
No vamos a tener esa sensación de angustia y de ansiedad y eso va a ir bajando y se va a ir aminorando.
Así que con la respiración y con esa actitud de aceptar pero de cambiar vamos a sosegar ese sistema límbico para que podamos vivir en calma,
En paz y en felicidad dentro de nuestro cuerpo.
Espero que hayas comprendido un poquito más el mecanismo de la ansiedad y te deseo que tengas una linda semana.
Te hablo la doctora Soe Jiménez Coral Herr para Mindful Soya.
Hasta pronto.
Conoce a tu maestro
4.6 (27)
Reseñas Recientes
More from Zoé Jiménez Corretjer
Meditaciones Relacionadas
Profesores Relacionados
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
