
La Casa de las Emociones
by Mayka Zabala
El saber gestionar nuestras emociones es realmente a lo que hemos venido en este plano. Como seres de luz, nuestra esencia es el amor, pero no el amor de la tierra, no el amor del apego, el control; nuestra esencia de amor es de calma, paz, armonía, responsabilidad...En la casa de las emociones trabajamos con esas emociones primarias: alegría, ira, tristeza..Observamos qué hace que nos sintamos así, cómo nos controlan cuando aparecen y cómo perdemos nuestra gestión propia.
Transcripción
Bienvenidas a este espacio de crecimiento y evolución personal.
Hoy trabajamos con la meditación la casa de las emociones.
Acomódate en ese espacio creado para ti.
Acomodando tu cuerpo lo más cómodo posible.
Ver cerrando tus ojos sin que exista tensión en los párpados,
En los pómulos,
En la mandíbula.
Incluso puedes dejar que el labio inferior se abra un poquito y dejar que la puntita de tu lengua descanse en la base de tu parada.
Afloja los hombros,
Tus brazos.
Ajusta bien tu espalda y deja que tus piernas se abran un poquito,
Dejando que los talones caigan hacia adentro y las puntas de los pies hacia afuera.
Lleva todos tus sentidos hacia ti.
Ves llevando tu atención hacia tu respiración,
Hacia tu aliento y siente plenamente lo agradable que tu respiración puede llegar a ser.
Deja que se torne relajada,
Profunda y pareja.
Una respiración de yoga muy tranquila.
Este es el camino hacia el interior.
Con cada respiración,
Déjate internar cada vez más en un estado de relajación tranquilo y sereno.
Esto es lo más beneficioso para tu mente y tu cuerpo.
Relajarse e ir hacia el interior.
Sentir la paz.
A medida que vas más y más hondo con cada respiración,
Continúa relajándote,
Serenándote y sumiéndote en la calma.
Y según va progresando,
Vas relajando todos los músculos de tu cuerpo.
Sientes como todo tu cuerpo va hacia la calma.
Asumirse plácidamente en un estado de relax y de profundidad.
Cada vez vas más y más hondo.
Y cada vez te sientes más y más liviana.
Adentrándote en un hermoso estado de serenidad.
Tu respiración se mantiene suave y profunda,
Relajada y apacible.
Mientras que todos tus músculos continúan relajándose.
Cada vez más calma.
Cada vez más profundo.
Cada vez más adentro.
Ahora quiero que observes por encima de tu coronilla un punto de luz.
Tu estado chakra.
El asiento de tu alma y el yo superior.
Pídele a tu yo superior conectarte a través del cordón de plata y a través del tubo de luz llenarte de tu energía mientras estés en estado meditativo.
Para llenarte de tu propia luz y recargarte de tu propia energía.
Suelta cualquier expectativa ante la práctica.
Ante cualquier evento que quieras que suceda con esta meditación.
Y simplemente fluye.
Porque lo que tenga que ser mejor para ti es lo que va a suceder.
Ahora imagina que estás en tu casa.
Normalmente el ambiente es muy sereno.
Ligeramente positivo.
Por lo menos.
Sueles tener muchas visitas.
De repente alguien llama a tu puerta.
Es alegría y ha venido a visitarte.
La dejas entrar y hablas con ella.
Ni te importa por qué ha venido.
Porque sabes que si lo preguntas mucho de dónde viene y por qué se podrá marchar.
No le gusta el análisis.
Pero no pasa nada.
Te encantan las visitas de alegría.
Por eso te dejas llevar.
Siempre tiene mucha energía y te hace sentir muy bien.
El entusiasmo que tiene.
Las bromas.
Esa forma de reírse.
Y tú que ríes con ella.
Ahora quiero que visualices un momento en que hayas sentido esa alegría.
Visualiza la situación con todo lujo de detalles.
¿Qué sucede?
¿Quiénes estáis?
¿Qué escuchas?
¿Qué hueles?
¿Qué sientes?
¿Dónde sientes la alegría?
¿En alguna parte en especial de tu cuerpo?
¿Qué es lo que realmente te produce alegría de toda esa situación que estás viendo?
Obsérvalo detenidamente.
Observa esa emoción de alegría que te ha ido a visitar.
Y observa dónde sientes esa alegría y qué te produce alegría para reconocerlo.
Para integrarlo.
Para verlo desde fuera.
Como si estuvieras viendo una película.
Reconociendo aspectos que quizás nunca habías visto de ti.
Grábalo todo.
Y deja que se quede grabado en tu interior.
Esa alegría.
Ya sabes que la alegría nunca se queda mucho tiempo.
Y a veces cuando se va,
La echas de menos.
Sabes que con la alegría es la mayor demostración de disfrutar el instante,
El momento,
Cuando está contigo.
Porque sus visitas son preciosas y nos enseña a vivir el momento presente.
Disfrútalo.
Ahora.
La alegría ya ha abandonado tu casa de las emociones.
Y vuelven a llamar a tu puerta.
Es tristeza.
Las visitas de tristeza son pesadas.
Te quitan mucha energía.
Porque está muy centrada en todo lo que pierde.
En todo lo que no tiene.
Y derrocha un ambiente apagado que te pesa.
Es una manta para intentar sentirte por lo menos un poco más cómoda durante la visita.
Te dan ganas de poner la tele o llamar a alegría.
Pero sabes que lo mejor que puedes hacer para tristeza es escucharla.
Llorará.
Pensará que nunca se sentirá mejor.
Pero tu experiencia te ha dicho que no suele quedarse más de unas horas o días.
Le preparas el sofá y preparas una taza de té.
Van a ser días largos.
Pero merece la pena.
Porque tristeza necesita cariño y estás dispuesto a dárselo.
Sabes que si no la dejas entrar intentará asaltarte en cualquier momento.
En el que empieces a estar en calma.
Sobre todo por las noches cuando estás a solas.
Ahora.
Deja que aparezca ese momento.
Puede ser de ahora o de más atrás.
Donde hayas vivido tristeza pero no hayas permitido expresarse a esa tristeza.
Quizás porque en ese momento no podías.
Quizás porque no te permitas expresar la tristeza.
Observa la situación.
¿Qué sucede?
¿Qué escuchas?
¿Qué hueles?
¿Qué percibes?
¿Qué ves?
¿Qué es lo que te produce tristeza?
Algo que hace a alguien una situación.
Algo que sucede.
¿Dónde sientes esa tristeza?
Y ahora permite a esa tristeza que no dejaste salir.
Déjala que salga.
Atiéndela.
Dila que estás ahí.
Que la escuchas.
Pregúntale.
¿Qué es lo que hay en la situación que la hace sentir así?
Y si tienes que llorar,
Llora.
Llorar es como el alma se limpia.
No pasa nada por sentir la tristeza.
Es un momento puntual.
Puede ser un segundo,
Un minuto.
Pero déjate sentirla.
Reconócela.
Y déjala ir.
Dale las gracias.
Por lo que te ha mostrado de ti.
Porque en cuanto haces caso a la tristeza,
Enseguida se va.
Y puedes seguir con tu vida.
Tras unos días vuelven a llamar a tu puerta.
Es ansiedad.
¡Ay,
No!
Sabes que te va a revolotear todo.
Ansiedad te pone nervioso.
Corre de un lado para otro sin centrarse en nada.
Y lo único que hace es inventarse un montón de easy.
De todo lo malo que podría ocurrir.
Siempre se preocupa.
Pero tienes un plan.
Te sientas con ansiedad.
Y haces un esfuerzo para comprender todos sus argumentos.
Los apuntas en papeles separados.
Ansiedad,
Muchas gracias por darme toda esa información.
Vamos a ver qué hacemos con todo eso.
Te prometo que me ocuparé de todo lo que me parece importante.
Y ahora con esa nueva información,
De que la ansiedad siempre va a venir a mostrarte algo,
Y lo que vamos a tener que tomar decisiones,
Deja que aparezca una situación donde has sentido ansiedad y no has sabido resolverlo.
Vuelve a observar con todo lujo de detalles la situación,
Los personajes,
El lugar,
Incluso qué día,
Qué mes,
Qué año,
Qué sientes,
Qué es lo que te produce realmente ansiedad.
Puedes hacer algo tú en esa situación.
Pues tomando una decisión puedes solucionar algo.
O quizás es que de verdad no tienes que hacer nada y tienes que entender que a veces no podemos hacer nada,
Nada más que aceptar las situaciones.
Quizás estás viviendo esa situación en base a una experiencia anterior y al recuerdo de lo que viviste en esa situación.
Y por eso aparece la ansiedad,
Porque crees que si vuelves a vivir una situación igual no vas a saber afrontarlo.
Afróntalo desde el ahora,
El momento presente.
Vive esa situación afrontándola,
Desde el saber que la ansiedad viene a mostrarme que quizás me cuesta tomar decisiones,
O quizás me cuesta aceptar las cosas como son,
Pregúntale a la ansiedad para qué viene a visitarte,
Qué es lo que trata de decirte.
Y aprende que no tenemos la solución de la mayoría de las cosas y que de lo que nos podemos ocupar nos ocupamos y de lo que no podemos ocupar no nos ocupamos y seguimos adelante con la vida.
Y eso es lo que te muestra la ansiedad.
También tu capacidad de querer controlarlo todo y de que todo tiene que ocurrir de una determinada manera.
Y los tiempos que estamos viviendo nos están enseñando que no tenemos el control de nada y que lo que ocurre es lo que tiene que ocurrir porque es la forma de evolucionar.
Ahora,
Desde ese entendimiento,
La ansiedad se relaja notablemente y juntos elegís cuáles de las cosas que te viene a enseñar merecen tenerlas en cuenta.
Sabes que no puedes atenderlo a todo,
Y no pasa nada,
Porque hay cosas que están fuera de nuestro ámbito de control y solo es afectación.
Ahora le vas a dar un gran abrazo a la ansiedad y vas a respirar con ella unos minutos.
Muy despacio,
Exhalando mucho y luego vas a poner en tu radio mental una canción que te produzca alegría y le vas a decir a la ansiedad Ansiedad,
Si no puedo hacer nada,
¿para qué preocuparme?
¿No te crees que ya tenemos bastantes cosas con vivir?
Y te quedas bailando mientras que la ansiedad se va contenta sabiendo que has comprendido para qué está y qué te muestra cuando viene.
Le has prometido que vas a tomar las medidas que están en tus manos para prevenir esos desastres que te creas hacia ti misma porque tú eres la que te provocas la ansiedad y que igual que tú te la provocas tú puedes hacer que no venga a tu casa.
Manteniéndote en el momento presente viviendo en el aquí y en el ahora y afrontando las situaciones desde el momento presente no desde el pasado y no desde lo que vaya a suceder en el futuro,
En ese y si vive el momento presente acepta el momento presente y disfruta del momento presente.
Y por último a veces viene a visitar nuestra casa,
La ira.
No te gusta nada cuando viene porque pierdes los estribos viene cargada de reproches,
Quejas y malas noticias sobre injusticias y te pone a cien.
Te has dado cuenta que antes de escucharla necesitas conseguir que se dé una ducha fría.
Suele entrar sin avisar asalta tu salón por eso has tenido que aprender a reconocer el sonido de sus pasos cuando se acerca.
Si estás preparada te sale mejor lidiar con ella.
Te entra mucho calor cuando está pero si consigues desviarla hacia una habitación para que se entranquilice puedes tomarte sus opiniones con más distancia.
No te sueles acercar mucho a ella porque sabes que si te agarra te dejas llevar.
Abres las ventanas para gritar al mundo que mal sitio es e insultas a tus vecinos.
Incluso te puede dar ganas de tirar algo.
Ahora la ira tiene su propia habitación en tu casa con un montón de cojines papel para escribir sin ventanas y sobre todo sin línea de teléfono o cobertura móvil.
Solo la dejas hablar con las demás una vez que se haya tranquilizado.
Ahora imagina esa situación donde hayas sentido esa ira.
Vuelve a observarla con todo lujo de detalles.
¿Dónde estás?
¿Quién está?
¿Qué día es?
¿Qué olores hay en la situación?
¿Qué sonidos?
¿Qué sucede?
¿Qué te dicen?
¿Qué hacen?
Para que tú sientas esa ira.
Ahora al sentir esa ira la vamos a mandar a su habitación a la silla de la compasión y desde ahí vamos a observar.
La ira viene a enseñarnos.
Igual que la ansiedad nos enseñaba nuestras dudas ante tomar decisiones nuestro control sobre que las cosas tienen que suceder de una determinada manera la ira viene a enseñarnos algo que no nos gusta de nosotros y por eso sentimos ira.
Quizá la persona de enfrente nos está diciendo algo que no nos gusta o nos está diciendo cómo tenemos que hacer una cosa o la situación que estamos viviendo no nos agrada y nos muestra algo de nosotros.
Cuando nos muestran algo de nosotros que no nos gusta lo que hacemos es defendernos y la ira es una defensa.
Entonces la ira te viene a mostrar algo que no ves de ti pero que está.
La persona que hace que sientas la ira simplemente es un personaje que viene a mostrarte algo que tú no eres capaz de ver.
Entonces mira qué es lo que hace que tú sientas esa ira.
La sientes porque te han dicho que haces algo de una forma incorrecta o la sientes porque te han dicho que tienes que hacer algo y tú crees que no lo tienes que hacer.
Mira qué te quieren enseñar de ti porque si no fuese así no sentirías ira.
Y ahora transforma esa ira en compasión y aceptación primero hacia ti misma y luego hacia los demás entendiendo que los demás no sabían hacerlo de otra manera igual que tú tampoco sabías hacerlo de otra manera.
Pero ahora estás viendo y puedes demostrar y ahora al verlo puedes transformarlo desde el amor y la compasión porque la ira se puede transformar en amor y compasión porque si yo estoy en amor y compasión no puedo sentir ira.
Así que da las gracias porque al sentir la ira tienes una oportunidad de ver algo de ti y al ponerle luz ya deja de estar en sombra y se transforma.
Con lo cual dale las gracias por mostrarte eso de ti que todavía no estabas viendo.
No siempre a veces funciona la primera con la ira pero puedes empezar a conseguir evitar grandes altercados y poco a poco ir aprendiendo para que así no dejes que la ira se quede todo el tiempo en tu casa.
Empieza con pequeñas batallas eligiéndolas para luego no librar ya ninguna porque cuando entiendes tu casa de las emociones y las comprendes las amas las permites entrar para que luego se vayan aprendes a gestionar emocionalmente tu ira.
Tenemos que escuchar a las emociones porque sus mensajes pueden ser importantes y merecen ser escuchados y atendidos.
Es la mejor forma para estar en paz en nuestra casa mental.
Déjalas que entren y se queden el tiempo que necesite.
Aprende y ten estrategias para cada visita y tómate el tiempo para estar con ellas si las escuchas y las cuidas se irán pronto.
Vuelve a tomar una inhalación muy profunda y exhala lentamente y poco a poco a tu ritmo como tú lo sientas de tu casa de las emociones.
Yo me despido y espero verte en nuestro próximo encuentro para crecer y seguir evolucionando.
Tú vuelve cuando estés totalmente preparada preparado para ello.
Muchas gracias y disfruta de la casa de tus emociones.
Te quiero.
Te quiero.
Conoce a tu maestro
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