
Meditacuento: La Bruja Ágatha y la Atención
En este meditacuento Sara toca la puerta de la Bruja Agatha para que le enseñe un truco para enfocar su atención. Practicando con ella la respiración y la visualización descubrirás el poder de anclar tu hiperfoco para utilizarlo siempre que lo necesites.
Transcripción
Sara es la niña con los ojos más grandes y oscuros que has visto nunca.
Sus pestañas se mueven como alas de mariposa.
Tan grandes son,
Que se mueven por todas partes queriendo descubrir todo lo que ocurre a su alrededor al mismo tiempo.
Pero a veces,
Esto tan maravilloso puede ser un problema,
Ya que le cuesta concentrar su atención.
Lo intenta,
Pero se cansa,
Y al final,
Eso que le hace tan especial,
También le hace enfadarse con el mundo y con ella misma.
Un día,
Decide que es el momento de aprender algunos trucos para seguir alimentando su fantasioso interior,
Pero al mismo tiempo terminar las tareas que tiene que hacer.
Se le ocurre que la bruja ágata seguro que tiene algún truco infalible que le pueda prestar.
La bruja ágata es la persona más sabia y bondadosa de la zona.
Cuando alguien necesita ayuda para sentirse mejor,
Es siempre en ella en la que piensa.
Sabe escuchar,
Tiene pócimas,
Juguetes,
Palabras poderosas,
Y sobre todo,
Mucho cariño para acompañar a quien toca su puerta.
Sara se acercó a la casa de la bruja ágata,
Y cuando vio su puerta quedó fascinada.
Había dibujos de flores,
Mariposas,
Pájaros,
Una campanita y piedras de muchos colores haciendo formas alrededor.
Ni siquiera se había dado cuenta de que ya había tocado la campana,
Y que la bruja ágata le miraba con una sonrisa,
Mientras los ojos de Sara danzaban por todas partes.
No hacía falta más.
Le invitó a pasar a su casa sabiendo exactamente lo que esa niña necesitaba.
La bruja ágata le miró más allá del fondo de sus ojos y le dijo,
Dentro de esa pequeña cabeza hay un mundo maravilloso lleno de colores,
Ideas,
Curiosidades,
Preguntas y mucho mucho amor,
Y así debe seguir.
Pero a veces,
Tantas luces y colores no nos dejan ver con claridad una sola cosa a la vez.
¿Es por esto que has venido a mi casa?
Sara sorprendida le dijo que sí,
Que necesitaba ayuda para hacer los trabajos de casa,
De la escuela o para escuchar a sus amigas cuando le cuentan cosas.
La bruja ágata le dijo que tenía lo que ella necesitaba,
Y lo mejor de todo es que podía llevarlo consigo y utilizarlo cuando fuese necesario.
Sara estaba encantada con la idea,
Pero al mismo tiempo no podía dejar de mirar todo lo que había en la casa de esta mujer tan especial.
Botes de colores,
Flores y plantas que estaban en el techo,
Las paredes y por el suelo,
Papeles y lápices de todas las formas impensables.
Y mientras miraba a su alrededor,
Ya estaba tocando imaginando que también era una pequeña aprendiz de bruja.
La bruja ágata le dijo que como buena aprendiz podía tocar y explorar todo lo que había a su alrededor,
Pero también era muy importante el orden y la atención para que las pócimas y los trucos saliesen bien.
¿Quieres que te enseñe este truco tan fantástico para enfocar tu atención?
Sí,
Dijo Sara.
Si tú también quieres aprender este truco,
Puedes seguir los consejos y los pasos de la bruja ágata.
Como buena aprendiz,
Primero tienes que conectar con tu respiración.
Imagina cómo tomas aire por tu nariz y entra fresco.
Cuando sale despacio,
Sientes que está más caliente.
Puedes hacerlo varias veces,
Incluso con los brazos.
Cuando coges aire,
Los levantas hacia arriba estirando tu cuerpo y cuando sueltas,
Los bajas despacio sintiendo el aire calentito en tu nariz.
Puedes hacerlo tres veces.
Una vez,
Dos y una última.
Ahora con una mano haces la forma de media luna y la llevas a tu frente.
Con la otra mano haces lo mismo,
Haciendo una luna llena con tus manos en el centro de tu frente.
En ese momento,
La bruja ágata dijo,
¡HIPERFOCO!
Y toda la casa quedó a oscuras.
Solo se iluminaba donde apuntaba la frente de Sara.
De ahí salía una luz como una linterna.
La bruja ágata le dijo,
¡Ahora toda tu atención estará donde apunte la luz de tu hiperfoco!
¡Pruébalo!
Dirige tu hiperfoco a esta flor de pétalos rosas y azules.
Y Sara solo veía esa flor,
El color rosa más bonito,
Los pétalos también azules con algunas puntitas amarillas.
Se fijó incluso en que parecían pétalos de terciopelo.
Ahora fíjate en esta pluma suave que cae bailando en el aire.
Y Sara apuntó con su hiperfoco observando como caía poco a poco esa pluma de diferentes colores,
Imaginando el roce del aire en su punta como si estuviera surfeando.
Sara fue dirigiendo su hiperfoco a todas las cosas que había a su alrededor,
Pero esta vez de una en una.
Se dio cuenta de lo bonitas que eran cuando uno se detiene a mirarlas con atención.
La bruja Agatha le dijo que ese hiperfoco podía utilizarlo siempre que lo necesitase,
Ya que la luz nunca se fundiría.
Para activarlo solo tenía que concentrarse en su respiración con los brazos o sin ellos,
Y llevar una mano en forma de media luna a la frente y después la otra haciendo una luna llena.
Y repetir en alto o en su pensamiento,
Hiperfoco,
Entonces todo lo de alrededor desaparecería.
Podría concentrar toda su luz en la tarea que tuviese delante.
Sara le dio las gracias a la bruja Agatha por ver lo maravilloso de su interior y no tratar de apagar su luz,
Sino concentrarla y dirigirla a lo que ella quiera.
Gracias,
Gracias,
Gracias.
Con este cuento aprendemos la importancia de respetar los ritmos y frecuencias de cada persona y acompañarles para que potencien su luz.
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4.8 (20)
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