
Medita en cualquier momento y lugar
by Liz Miranda
No necesitas estar en silencio, tener mucho tiempo ni encontrar el lugar perfecto para meditar. Esta práctica te invita a hacer una pausa y volver al momento presente, estés donde estés. Una meditación sencilla para recordar que siempre puedes regresar a tu respiración, observar tu experiencia y reconectar contigo, incluso en medio de un día cotidiano.
Transcripción
Hoy vamos a realizar nuestra práctica básica de atención a la respiración.
Pero también vamos a recordar algo importante.
¿Podemos meditar?
En cualquier momento y en cualquier lugar.
La esencia de la meditación es darnos cuenta.
Es estar conscientes de lo que está sucediendo mientras está sucediendo.
Por eso la práctica no tiene que quedarse únicamente en el cojín de meditación o en los minutos que dedicamos a meditar.
Poco a poco podemos aprender a llevar esta cualidad de atención y presencia a nuestra vida cotidiana.
Comienza encontrando una postura común.
Si estás sentado en una silla,
Revisa que las plantas de tus pies descansen sobre el piso.
Permite que tu espalda esté erguida sin tensión.
Y que el resto del cuerpo se relaje.
Puedes cerrar los ojos o dejarlos ligeramente abiertos.
Descansando la mirada en algún punto frente a ti.
Antes de llevar tu atención a algo en particular,
Simplemente reconoce cómo estás en este momento.
Como sea que te sientas.
Lo que sea que esté sucediendo.
Permítete estar aquí de manera consciente.
Sin tratar de cambiar nada.
Sin necesitar sentirte de una manera diferente.
Meditar es estar presente contigo,
Tal como estás.
Observa lo que aparece en tu experiencia.
Quizás haya pensamientos,
Emociones o sensaciones en el cuerpo.
No necesitas detenerlos ni seguirlos.
Permite que aparezcan.
Que permanezcan por un momento.
Y cambie.
Déjalo pasar como nubes que atravesan el cielo.
Simplemente date cuenta.
Suavemente lleva tu atención a la respiración.
Siente el movimiento que surge naturalmente en el cuerpo al respirar.
No necesitas cambiar el ritmo y respirar de una manera especial.
Simplemente siente.
Y date cuenta de que estás respirando.
Descansa por un momento sintiendo la respiración.
¿Y si aparece algo más,
Como un pensamiento,
Un sonido,
Una emoción,
Una sensación?
Simplemente date cuenta.
Date cuenta de que está ahí.
Y vuelve suavemente a sentir la respiración.
No se trata de bloquear lo que sucede ni de ignorarlo.
Se trata de darnos cuenta.
¿Puedes reconocer lo que aparece en la mente,
En el cuerpo o a nuestro alrededor?
Sin tener que dejarnos llevar por lo que sea que aparezca.
Podemos observar.
Sintido escuchar.
Y podemos saber qué estamos observando.
Sintiendo o escuchando.
Sea cual sea tu experiencia en este momento.
Date cuenta de lo que estás experimentando.
Mantente presente.
Y consciente.
Y ahora suelta el ejercicio.
Ya no necesitas mantener la tensión en nada en especial.
¿Permite que tu mente descanse como esté?
Si tienen los ojos cerrados,
Ábrelos suavemente.
Y permítete simplemente estar aquí.
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