
El Abrazo Interno
Hoy vas a regalarte unos minutos poderosos para reconectar contigo mismo a través de un simple pero profundo gesto: el autoabrazo. Busca un lugar cómodo, siéntate o recuéstate donde te sientas seguro/a. Permítete estar aquí y ahora. Este tiempo es tuyo. En el fondo de música, escucharás sonidos binaurales Alpha, y pulsos intermitentes isocrónicos, para ayudarte a centrar tu conciencia en el presente.
Transcripción
Hoy vas a regalarte unos minutos poderosos para reconectar contigo mismo a través de un simple pero profundo gesto,
El autoabrazo.
O recuéstate donde te sientas seguro.
Permítete estar aquí y ahora.
Este tiempo es tuyo.
Cierra los ojos suavemente.
Vamos a comenzar juntos.
Lleva tu atención a la respiración.
Inhala profundo por la nariz.
Siente como el aire recorre tus pulmones.
Exhala despacio por la boca.
Soltando cualquier tensión.
Inhala profundo por la nariz.
Exhala despacio por la boca.
Inhala profundo por la nariz.
Exhala despacio por la boca.
Soltando cualquier tensión.
Permite que tu cuerpo se relaje con cada exhalación.
Siente como con cada respiración tu mente se aquieta y tu corazón se calma.
Ahora cruza tus brazos sobre el pecho.
Como si estuvieras abrazando a alguien muy querido.
Pero ese alguien eres tú.
Aprieta suavemente.
Siente el calor y la seguridad en el contacto de tus brazos.
Observa la sensación física.
El peso de tus manos.
El calor en tu pecho.
La respiración acelerándose.
Un poco y luego volviendo a su ritmo.
Permanece en este abrazo durante algunos segundos.
Respirando y sintiendo.
Mientras sostienes el abrazo.
Puedes imaginar que con cada inhalación te cargas de energía tranquila.
Con cada exhalación dejas ir el estrés y el nerviosismo.
Mientras continúa abrazándote.
Lleva una mano al corazón.
Siente los latidos.
Ese ritmo constante te recuerda que eres vida.
Cada latido te llenas de oxitocina.
La hormona que nos brinda paz y bienestar.
Visualiza internamente como ese abrazo interno activa redes de seguridad en tu mente y cuerpo.
Soy mi refugio seguro.
Mi abrazo es medicina.
Soy mi refugio seguro.
Mi abrazo es medicina.
Manteniendo el autoabrazo.
Imagina una manta cálida de luz dorada envolviendo todo tu cuerpo.
Esa luz te protege,
Te calma,
Te resguardo.
Siente como la luz suaviza cualquier tensión.
Tus hombros.
Tu rostro.
Con cada inhalación la luz se hace más brillante.
Con cada exhalación te sientes más seguro y tranquilo.
Lleva las manos a tus piernas o al pecho.
Dejando que las palabras lleguen profundamente.
Me permito ser mi mejor compañía.
Merezco mi dulzura y cuidado.
Puedo transformar mi energía en calma.
Hoy elijo abrazarme y perdonarme.
Siente el eco de estas frases en tu interior.
Abriendo tus dedos y abriendo los ojos.
Conoce a tu maestro
4.5 (11)
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