
Soy la fuente de mi atención
Los seres humanos despertamos en una vida material que reconocemos porque disponemos de un cuerpo con sentidos físicos que nos lo permite. Adquirimos una identidad definida por la identificación con nuestro cuerpo y a través de sus sentidos construimos un conglomerado de pensamientos que nos permiten relacionarnos dentro de las posibilidades que se nos ofrecen. La mayor prueba de que somos una realidad interior diferente a lo humano es el hecho de dedicar nuestra vida a encontrarnos a nosotros mismos. Se reflexiona sobre el origen de esa situación, en la que proyectamos nuestra atención a lo exterior con la esperanza de alcanzar lo que anhelamos. Se comparte una práctica para llegar a encontrarnos a nosotros mismos de forma real.
Transcripción
¡Hola de nuevo!
Con muchas ganas y mucha alegría de.
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Poder seguir compartiendo reflexiones ese camino tan estrecho que quizás recorramos desde nuestro interior Junto con la posibilidad de compartirlo es siempre una gran motivación el poder encontrarnos en ese espacio interior Así que vamos a dar comienzo a una nueva reflexión.
Para lo cual te invito a cerrar los ojos a directamente llevar la atención al origen de la propia atención.
Todos nuestros pensamientos,
Nuestro conocimiento,
Nuestra memoria lo que creemos.
Todo ello está.
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Sostenido por nuestra atención.
Es como si de repente se apagara el sol y todo lo que podemos contemplar en esta realidad,
En la naturaleza.
De repente se quedará completamente a oscuras.
Dejaría de estar todo,
No podríamos.
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Sostener esa mirada.
Lo mismo ocurre con toda nuestra actividad mental,
Nuestros pensamientos.
Están impulsados,
Sostenidos,
Gracias a nuestra atención.
Por lo tanto,
Entrar en el interior,
En ese espacio desde donde surge la atención.
Soltando todo lo que estamos sosteniendo en nuestra mente-pensamiento implica directamente que todos los pensamientos desaparezcan.
Es muy frecuente escuchar a las personas que no pueden dejar de pensar que no pueden meditar porque su cabeza es un torbellino.
Como si realmente todo ese toro mellino no estuviese sustentado por nuestra realidad interior.
Si aceptásemos esa realidad.
Directamente aprenderíamos a no pensar.
A no recordar.
A no realizar ninguna acción que nos distraiga de nuestra percepción interior de existir.
Te propongo que hagas eso.
Que de repente lleves toda tu atención a donde sientes que existes.
Toda tu atención.
Y no quede ninguna atención?
Delicada ni al día que soy,
Ni a lo que tienes que hacer a continuación,
Ni a quién eres.
Ni que necesitas,
Ni que te falta absolutamente nada.
Toda tu atención La llevar.
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Al lugar desde donde surge.
Una visualización que nos puede ayudar a ver la magnitud de ese soltar.
Podría ser el aceptar que en este mismo momento hemos muerto,
Hemos fallecido.
Y gracias a ese posicionamiento sabemos que tenemos que soltarlo todo,
Que ya no tiene ningún interés.
¿Seguiré los objetivos y las metas?
¿Directamente aceptamos que hemos desaparecido como seres humanos?
Y entonces llevamos la tensión Ay,
Sí.
Ser interior que percibimos real que existe.
Que intenta expresarse el humano.
Pero que ahora.
.
.
No lo vamos a hacer.
Vamos.
A recoger esa tensión hacia nuestro interior.
Soltando más y más profundizando más aún.
Es como si entráramos a través de un túnel,
Un canal que nos lleva cada vez más cerca de la realidad que somos.
Es como replegarnos.
Podemos llegar a una situación,
A un estado de estabilidad y podemos permanecer ahí.
O proseguir profundizando más y más ¡Hasta conseguir!
Separarnos completamente del fenómeno del pensamiento.
Entonces la percepción de existir y de ser se van a ampliar de una manera muy notable.
¿Ese es un lugar ideal para permanecer?
Y para ir afianzando nuestra percepción de nuestra realidad interior.
Ahí podemos estar el tiempo que necesitemos y en esta ocasión,
La propuesta.
Es observar lo siguiente Sin salir de ahí.
Es decir.
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Como mirar hacia arriba,
Hacia abajo.
Nuestro cerebro.
Desde abajo,
Desde donde somos sin pensar vamos a ver que nuestras memorias en nuestros registros,
En nuestros recuerdos.
Hay muchas ideas a las que hemos prestado atención.
Y por la necesidad de saber quién somos.
Hemos elaborado pensamiento nos hemos identificado con la idea de ser un ser humano?
¿Hemos aceptado lo efímero de la vida?
Y vivir en ella.
Como transpolando la sensación de permanencia.
¿Nuestro interior que permanece acepta la idea de ser un ser humano?
Y se aleja de la idea de que esa experiencia termina.
¿Algo así como si pudiera perpetuarse?
Tal y como el interior.
Necesita,
Conoce o sabe.
A través de esa idea de ser un ser humano.
Si nos salimos al pensamiento y a la mente,
La sugerencia es volver a llevar nuestra atención a ese interior para volver a posicionarnos en esta observación.
Entonces es cuando podemos ver La realidad humana,
La nuestra y la de todos los seres humanos en ese intento de comprender,
De saber,
De buscar,
De encontrar y de generar nuevos pensamientos que terminan por ser teorías,
Creencias,
Explicaciones de la realidad de la vida podemos hacer como un sumatorio en nuestra mente,
Sin necesitar identificarlo de manera concreta,
Un sumatorio de todas las posibilidades pasadas,
Presentes y futuras,
En las que nuestra mente puede generar,
A través de las experiencias,
Los recuerdos y nuestro propio razonamiento,
Un compendio de todo lo posible.
Toda la cultura humana,
Todo absolutamente.
Lo que uno consigue a lo largo de la vida.
Los objetivos cumplidos,
Todo.
Todo está ahí,
En la mente.
Nuevamente si nos hemos separado de esa sensación interior dejamos ese cúmulo a la altura de nuestro cerebro.
Nos retiramos por un instante Volvemos.
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A llevar nuestra atención a la sensación de ser.
Vemos que no necesitamos para nada llevarnos la atención a ese cúmulo en nuestra mente.
Para seguir existiendo.
De hecho podemos comprobar que la sensación de realidad es muy superior cuando no estamos teniendo en cuenta ese cúmulo de pensamientos.
Podemos trasladar nuestra atención al centro de ese cúmulo y vemos y observamos cómo se produce una separación de la sensación interior para proyectarlos Gracias a la atención.
A esa idea de conocimiento y de saber.
Ese simple acto nos está alejando de la percepción real de existir.
Porque estamos trasladando el reconocimiento de la realidad a través de nuestra atención en ese conocimiento.
Es un conocimiento que podríamos no haberlo tenido.
Que podríamos tener la mitad.
O algo muy diferente.
Y vemos que igualmente le estamos dando el valor de realidad.
Tanto si es blanco como negro.
Podemos incluso llevar la atención a un estado mental de la persona.
Que me parezca más despreciable del mundo.
El mayor villano.
Como si nosotros mismos fuésemos ese ser humano.
Veríamos como nuestra atención nos identifica con esa realidad.
Y lo mismo podemos hacerlo con cualquier otro ser humano?
Para volver nuevamente a soltarlo.
Sentir el interior.
Reconocernos reales,
Libres.
.
.
Incondicionales en ese interior.
Vemos entonces que ningún pensamiento,
Ninguna idea de yo,
Ninguna filosofía,
Ninguna creencia va a añadir nada a nuestra realidad interior.
Por lo tanto,
Querremos estar siempre reconociendo lo que siempre es,
Siempre ha sido sin que tengamos que hacer nada.
Mucho menos generar imágenes en nuestra mente.
Ni generar una identidad.
Pues esa realidad,
Esa identidad nos viene dada misteriosamente,
Si quieres.
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Por el hecho de haber aparecido.
No digo ya nacido como ser humano,
Digo aparecido.
En un momento,
En un instante en el que me doy cuenta de que existo y que ni siquiera estoy identificado con mi propio cuerpo.
Exactamente en el momento de nacer podría ser algo así.
De repente despierto Y lo único que queda que me diga quién soy es la conexión con ese diminuto cuerpo del bebé.
A través del cual se va construyendo la idea de realidad,
La idea de identidad.
Luego entonces,
Uno mismo,
Desde dentro,
Puede decidir dejándose sentir,
Dejándose ser ¿Cuál va a ser el objetivo,
La manifestación?
Que decida que considere más apropiada,
Más válida para manifestarnos como seres humanos.
Pues mientras estamos en nuestro interior,
Alejados de todo el pasado,
De todas las ideas y nos sentimos reales percibiendo cada vez con más realidad nuestra realidad interior.
Aún así.
.
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Seguimos conectados a la vida humana.
Podemos hacernos muy conscientes.
De que estamos proyectando en la dimensión humana.
En primer lugar liberándonos de la propia imagen y la propia idea que podamos observar,
Que entregamos al resto de seres humanos y que,
De alguna manera,
Instintivamente reconocemos como lo que somos.
Como lo que estamos haciendo.
De esa manera me mantengo vigilante de no asimilarme en ninguna de mis formas.
En ninguna de mis expresiones,
De mis actos,
Ni siquiera de mi propio cuerpo humano,
Que inevitablemente es una realidad.
Observable,
Constatable por los demás y por uno mismo.
La vigilancia de la sensación de ser.
Representada.
En mi propia mente.
De manera libre.
Percibiendo la realidad física.
Es la que me puede ayudar.
Permitir mantenerme en la realidad interior sin proyectarme en ninguna idea.
Esa limpieza mental.
Ese vacío mental permanente simplemente es un procesador de cuestiones humanas físicas que interactúan pero que en ningún momento contienen el reflejo de la realidad interior.
La realidad interior sigue en su lugar.
La tensión identificativa de nuestra realidad permanece tal cual en el interior.
Ninguna energía que consideremos real o vital para reconocernos a nosotros mismos Haced salir en modo de atención hacia la mente para generar un acto,
Para generar una idea de yo.
Quizás esto sea un arte,
Un arte tremendamente personal e íntimo.
Algo que únicamente uno mismo puede realizar.
Por eso se hace tan necesaria la meditación.
Si quieres llamarlo así pero básicamente es.
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Permanecer en la sensación interior de ser.
Para aprender a sostenerlo en el tiempo.
Para deshabilitar todos los hábitos de proyectarnos fuera.
En nuestra mente.
Y especialmente para que cada vez sea más amplia la percepción interior de ser.
De esa manera se va a expandir también en nuestra realidad física,
En nuestra realidad corporal.
Como si fuese.
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Un sol interior.
Que simplemente se deja ser.
Para que esos rayos de luz estén en todas partes y encuentren esa misma realidad a iluminar que somos todos.
Que todos podamos ser lo que somos en real.
Que podamos verlo en nuestro interior.
Y que podamos verlo en toda la realidad humana manifestarse en todas partes.
Que pueda uno mismo.
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Realizar.
Ese acto liberador.
Incondicionalmente se puede permitir,
Es viable y está a nuestro alcance.
Al alcance de nuestra realidad interior.
Porque es un estado ya real solo necesitamos llevarlo a todos los estratos y capas de nuestra conciencia incluida en la realidad humana.
Que ese proceso sea completado y compartido incondicionalmente en todas las dimensiones.
Al abrir los ojos.
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La imagen física.
El lugar donde estamos llega nuevamente a contrastar con esa experiencia interior y es interesante mantenernos y percibir que nada ha cambiado.
Que uno sigue percibiéndose interiormente.
Que uno entró en su momento en este cuerpo,
En esta dimensión física y que uno mismo un día dejará esta realidad,
Esta posibilidad de percibir la realidad humana para regresar a la percepción interior.
Gracias por estar.
Conoce a tu maestro
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