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Alimento Afectivo

by Instituto Ángeles Wolder

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En este nuevo podcast, Ángeles Wolder reflexiona sobre los trastornos digestivos y afectivos. ¿Qué relación hay entre ambos? El alimento, ¿es alimento afectivo también? ¿Cómo afecta esto a nuestros órganos? La visión desde la biodescodificación y cómo visitar el origen de nuestros conflictos.

Transcripción

Aquí y ahora,

Ángeles Walder-Helling,

Directora del Instituto Ángeles Walder y de la Escuela de Descodificación Biológica Original.

Bienvenido,

Bienvenida,

Estás aquí porque hoy vamos a reflexionar sobre los trastornos digestivos y los trastornos afectivos.

¿Qué relación hay?

¿El alimento es alimento afectivo también?

¿Qué mirada pone la descodificación biológica original?

Decimos que todo el sistema digestivo tiene como función aceptar el exterior y transformarlo en algo útil en nuestro interior.

Ese alimento,

Esa fruta,

Esa verdura,

Esa carne,

Ese pan,

Ese vino,

Cualquier producto del exterior tiene que dividirse en diferentes moléculas para llegar hasta nuestro intestino delgado en donde se va a producir el proceso de asimilación.

Ha entrado algo en mí,

Lo tengo que dividir en parcelas para poder ser asimilado.

¿Pero qué pasa cuando no se puede realizar la digestión?

Digerir del latín significa distribuir y repartir.

Claro que tenemos que introducir los alimentos para ser repartidos en el resto de nuestro cuerpo.

Claro que tienen que entrar para que mis células en el pie,

En un brazo,

En otros órganos puedan reconstruirse.

El sistema digestivo sirve para convertir los alimentos en sustancias que puedan ser asimiladas en el organismo.

Se trata,

Ahora metafóricamente hablando,

De desestructurar lo que hay afuera para poder asimilarlo dentro de cada una de las células.

Quiere decir que la primera aceptación del mundo la basamos en lo que sentimos con lo que nos toca vivir.

Y no es lo que nos toca vivir sino lo que nosotros pensamos que nos ha tocado vivir.

La interpretación que estamos haciendo de nuestras vivencias.

El niño empieza a reconocer el mundo a través de la boca.

Pero te invito a que vayas más atrás.

¿Sabéis cuál es el primer primer primer alimento?

Antes de nacer lo tenemos.

Cuando el óvulo y el espermatozoide se han unido,

En el interior del óvulo hay glucosa.

No puede tomar más alimento durante todos los seis días hasta que en el séptimo se implanta.

Durante todo el recorrido por las trompas uterinas no puede tomar ese óvulo que se está dividiendo de dos células a cuatro,

De cuatro a ocho,

De ocho a dieciséis,

Dieciséis a treinta y dos.

Toda esa gestión la tiene que hacer con la única energía que hay en el interior del óvulo.

Ese es el primer alimento.

Ese es el primer alimento que nos nutre en el inicio de nuestra vida.

Luego cuando llegamos al útero es como que nos tiramos allá a nadar en un baño de azúcar que está compuesto de glucosa y de un producto que se denomina anandamina,

Que es un canadioide.

Esto no significa que sea cannabis sino que es similar a un chute maravilloso en ese momento en el que venimos exhaustos y ya no tenemos casi glucosa para llegar y ahí nos recibe el útero materno y nos regala.

Es como si fuéramos niños y metemos la cabeza,

¿sabéis?

En esas nubes de azúcar de color rosa o de cualquier color,

Como si nos metiéramos ahí.

Ahora y además como si hubiéramos pasado unas semanas sin comer.

Imaginad lo que es el primer alimento que recibimos por parte de nuestra madre y a partir de ahí toda la alimentación continúa a través del cordón umbilical.

Esta es la primera construcción que tenemos los humanos como alimento real y como alimento afectivo.

Esta es la construcción que va a permitir estructurar nuestra personalidad porque sin ese afecto no somos nada.

Necesitamos del alimento real y del alimento afectivo.

Por eso es tan importante el sistema digestivo.

Con el estómago se lleva a cabo la primera aceptación del mundo pero para poder poner algo en el estómago ha sido la boca la que ha captado.

¿Verdad que a veces nos hemos puesto algo en la boca y hemos escupido ya porque sabemos que eso no nos va a ser bien?

¿Cuántas veces nos han dicho dale un besito a la abuelita y nos molestan los bigotes que tiene la abuelita y no queremos besarla?

Ahí está.

Gran parte de nuestra vida afectiva va a pasar por reconocer el exterior y dejar que entre o no.

¿Le doy permiso o no?

Es como una forma de lucha,

De defensa.

Tengo miedo a lo que hay ahí afuera.

¿Cómo lo voy a poner dentro?

Porque ese miedo también lo he captado a partir de mamá.

¿Cuántas mamás han sentido que no producían leche,

Que no tenían buena leche?

¿Cuántas personas les han dicho es que si llora es porque no tienes buena leche?

Podríamos habernos callado alguna vez porque a mí también me lo han dicho y por eso me acuerdo tanto.

Y se pierde el placer de amamantar o se tiene miedo a dar el pecho cuando es la mejor leche posible.

No hay otra mejor que la nuestra para ese niño porque el pezón de la mamá está grabando la información de lo que el niño necesita.

¿Qué necesita el niño?

Eso es lo que le va a dar la propia leche.

También puede tener miedo a ver si sube,

Si se corta y el miedo siempre bloquea todos los procesos naturales.

Se quita la espontaneidad y si vemos que el bebé,

Por ejemplo,

No tiene la pancha llena,

Si vemos que no ha conseguido alimentarse y llora,

Quizás lo que esté necesitando es alimento afectivo,

Dedicación,

Constancia.

Eso es lo que le va a dar seguridad y plenitud a un ser humano.

El poder sentir que alimento afectivo y alimento real van de la mano,

Van juntos.

Así aprende a confiar en sí mismo,

Confía en el mundo,

Confía en que puede sobrevivir.

Señores y señoras,

Es el principal sistema después de respirar.

El mundo digestivo va unido al amor.

El mundo digestivo está unido a la base afectiva que ha conseguido el ser humano.

Y la segunda vertiente del sistema digestivo es,

Por un lado la aceptación,

Por otro lado los enfados.

Los dos grandes temas que vienen una vez que he atrapado el bocado,

Que he tragado el bocado,

Que tengo que asimilar el bocado y por tanto tengo que haber aceptado el bocado,

Es el enfado,

El otro.

Gastamos demasiada energía en enfados.

Si la utilizáramos para amar aquello que hay a nuestro alrededor,

A las personas que nos rodean,

Todo cambiaría de color,

Mi vida también,

Todo,

Todo.

En el sistema digestivo tenemos dos grandes partes,

La digestión endodérmica y la contrariedad indigesta,

Así se llama en descodificación biológica los conflictos que tienen que ver con aquellas pequeñas partes del sistema digestivo,

Como por ejemplo donde se va a producir una úlcera,

Sí.

Y pensar que sólo recordamos lo que tiene carga emocional,

En positivo o en negativo.

Pero si estamos hablando de enfado nos vamos a acordar de emociones como la ira,

El enojo,

La rabia,

El odio,

El rencor,

Lo más indigesto que nos cuesta soltar.

Hace ya más de 20 siglos Aristóteles dijo todo el mundo puede enfadarse,

Esto es fácil,

Pero enfadarse con la persona adecuada,

Con la intensidad correcta,

En el momento oportuno,

Por un motivo justo y de un modo eficaz ya no lo es tanto.

Gestionar el enfado señores y señoras se nos hace muy complejo,

Sobre todo cuando el enfado vive en nuestro interior,

Cuando no ha sido expresado,

Cuando lo masticamos despacito,

Cuando no lo podemos sacar a la superficie por miedo a generar o bien una pérdida o un problema en los demás.

Pero si lo mantenemos en nosotros cuando no destruyo el exterior,

Destruyo el interior.

Y ahí me tengo que preguntar si no será más fácil aprender a gestionar el enfado.

Se hace complejo,

Ya lo sé que es complejo,

Pero tenemos que rescatar el origen de los conflictos para poder vivir de una forma más natural.

A veces no mostramos un enfado por temor a nuestra propia vulnerabilidad,

Incluso a veces lo escondemos porque los otros se pueden volver más fuertes y eso sólo hace que nuestra rabia siga contenida.

Borges dijo en Funes el memorioso,

Lo más importante de la memoria es el olvido.

Para llegar al olvido hay que viajar al conflicto y ver en qué momento en nuestra vida,

En qué momento en nuestra vida hubo una fuerte contrariedad y no la pudimos elaborar.

Sólo así podremos llegar al perdón.

El perdón no significa darle el perdón a otro,

Significa empezar a olvidar,

Que no tenga tanta fuerza el evento.

Significa darnos la oportunidad de volver a empezar,

Significa ver las cosas de una forma diferente hasta que nos den risa.

Es soltar toda esa energía malgastada con respeto porque nosotros ya hemos tenido un dolor y por eso hemos guardado un rencor,

Pero para que no haga daño dentro tiene que salir fuera y ahí hay que empezar a mirar dónde está guardado en nuestro cuerpo,

Si no va a quedar como un demonio dentro,

Como un demonio que alimenta una y otra vez el enfado,

Que nos sigue dando rayones para estar más y más enfadado.

Hay que empezar a visitar el origen de las situaciones que nos hicieron sentir tan mal,

Recorrer el cuerpo para ver cuál es el mundo que ha quedado atascado y limpiarlo,

Revisar cuáles fueron nuestras necesidades descubiertas.

Con o sin razón la responsabilidad final de soltar la energía negativa que provoca un enfado solo está en ti,

La carga no está en los demás,

Te está recorriendo interiormente.

Cuerpo,

Mente,

Alma,

Corazón está dentro tuyo y tú decides lo que quieres hacer con ello.

Con respeto la puedes dejar salir.

Hubo alguien que escribió un cuento que dice así,

Una vez un guerrero en China formó un ejército con el que iba conquistando todas las ciudades por las que pasaba,

Generaba miedo y sembraba la muerte.

Su fama llegó a ser tal que causaba pánico,

Cuando sabían que él iba a entrar en una ciudad la gente abandonaba todos sus bienes y se alejaban de sus casas dejando todo a merced de los sacladores.

Un día el guerrero y su ejército entró en un pequeño pueblo y encontró un anciano que no había abandonado sus pertenencias,

Lo encontraron meditando tranquilamente.

El guerrero se sintió ofendido,

Le mostró su espada,

La acercó a su cuello y le dijo,

¿acaso no sabes quién soy?

Sí,

Dijo el anciano,

¿alguien capaz de cortarle el cuello sin pestañear?

¿Y tú?

¿No sabes quién soy?

Le preguntó el viejecito sonriente.

¿Quién eres?

Preguntó el guerrero.

El anciano levantó la cabeza sin perder la sonrisa,

Miró a los ojos del guerrero y le dijo,

¿alguien capaz de dejar que me cortes el cuello sin pestañear?

Sí.

En la vida hay algo importante y no es solo tener experiencias,

Sino aprender de las experiencias.

Esto lo dijo Stenberg.

Aprendamos de las experiencias para que el exterior pueda tener una vida distinta en nuestro interior.

Muchísimas gracias por haberme acompañado.

Bonito día,

Bonita semana,

Bonito mes,

Bonita vida.

Con todo mi corazón me despido y hasta la siguiente.

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