
Cultivar la Esperanza
by Kensho Life
La esperanza es una habilidad que se puede entrenar. Cuando aprendemos a gestionar y a estar con los retos del presente, nuestro futuro comienza a brillar. La esperanza nos ayuda a vivir con el carácter incierto de la vida y nos sirve como compañera cuando el futuro es impredecible. En esta meditación vamos a practicar desarrollarla.
Transcripción
Comienza sentándote en una postura cómoda que permita que tu cuerpo esté relajado,
Que esté presente y si te resulta cómodo cierra los ojos o si no déjalos entornados,
Sin centrarte ni enfocar en nada específico.
Para empezar fíjate en cómo se siente tu cuerpo,
La sensación de la gravedad tirando de ti,
La presión contra el suelo y el asiento y hace un escaneo del cuerpo observando a ver si sientes alguna zona más rígida o en tensión y sin forzarlo mira a ver si puedes dejar que esas zonas se relajen de forma natural.
Presta atención a los músculos de la cara,
Relajando alrededor de los ojos,
Soltando la mandíbula,
Dejando caer los hombros hacia las caderas,
Suavizando el pecho y el estómago.
Mientras respiras intenta ir soltando cualquier tensión que puedas tener en el cuerpo.
Lleva ahora tu atención a la respiración,
Intenta localizar el punto donde la notas de forma más clara,
Quizá sea en la punta de la nariz sintiendo el cosquilleo del aire al entrar y salir o en el labio superior,
En el movimiento del pecho o el abdomen al coger y soltar el aire y fíjate también las pausas entre la entrada y salida del aire.
Observa cómo cada respiración es distinta y date cuenta que realmente no sabes cómo va a ser la siguiente respiración,
Así que trata de permanecer con apertura a cada nueva respiración.
Durante esta meditación es probable que antes o después tu mente se distraiga.
Recuerda que ese es el trabajo de la mente,
Pensar.
Así que cuando esto ocurra no te preocupes y simplemente haz una breve nota mental de a dónde ha ido tu mente y tranquilamente traes la atención de vuelta a la respiración,
El momento presente y vuelves a prestar la atención a cómo va a ser la siguiente respiración y ahora expande tu atención a todo tu cuerpo.
Trata de observar las sensaciones en todo tu cuerpo como si todo él estuviera respirando contigo,
Así de la misma manera que eres consciente de la respiración,
De la novedad de cada inhalación y exhalación.
Eres consciente de todas esas sensaciones que se van creando en el cuerpo.
El contacto del cuerpo con la silla,
Con el asiento,
La presión de los pies sobre el suelo,
El roce de la piel con la ropa,
Con el aire,
Si notas algún cosquilleo o algún picor y hay zonas donde sientes la temperatura de tu cuerpo más fría,
Otras zonas donde sientas más calor,
Trata de observar todas las sensaciones que se van creando llevando a tu atención de una a otra según vayan llamando más tu atención y dándote cuenta que no sabes realmente cuál es la siguiente sensación ni cómo se va a desarrollar pero puedes permanecer abierto,
Abierta a todas ellas y observar cómo se desarrollan sin juzgarlas,
Sin querer que sean de otra manera,
Simplemente observando.
A continuación expande tu atención para incorporar los sonidos que ocurren a tu alrededor,
Los de cerca,
Los de lejos,
De mi voz,
De tu propia respiración,
De la habitación donde estás,
Del edificio,
De la calle y de nuevo date cuenta de cómo no tienes control alguno sobre cuándo comienzan los sonidos y cuándo terminan y cómo son,
Pero puedes permanecer con apertura hacia todos ellos y observarlos con curiosidad mientras ocurren.
De pronto un picor,
Una molestia,
Un sonido,
Un pensamiento,
Una nueva respiración,
Crea espacio para todo lo que va ocurriendo.
Y ábrete a la incertidumbre de qué sucederá a continuación,
Si en algún momento alguna experiencia secuestra tu atención y tu mente se engancha con una historia,
Con un recuerdo,
Idea o quizá con una emoción intensa.
Recuerda que siempre puedes volver a la respiración para centrar tu atención y a tu propio ritmo puedes ir abriéndote nuevamente a todas las experiencias que vayan viniendo.
Para terminar,
Trae a la memoria algo que hayas hecho en el pasado,
Un proyecto,
Algún cambio que hayas hecho o si has plantado flores en un jardín y piensa por un momento cómo la esperanza de que fuera a suceder te impulsó a ponerte en acción.
Cómo la posibilidad de que eso ocurriera te llevó a intentarlo,
A poner todo de tu parte para que ocurriera.
Si no hubieras tenido esa esperanza de que fueras a salir adelante,
Lo hubieras intentado,
Explora por un momento esa energía que te impulsó a ponerte en acción.
Te invitamos a que en tu día a día recuerdes y cultives este estado de esperanza,
De apertura y de confianza de que algo bueno puede ocurrir,
Sin necesidad de aferrarte al resultado final y recordando que la incertidumbre es intrínseca a la esperanza,
Que la esperanza es posibilidad y que nos ayuda a vivir el momento presente de una forma más positiva y más abierta.
Y dedica ahora un momento para agradecerte.
Este tiempo estás invirtiendo en entrenar tu mente,
En cuidar de ti,
De tu bienestar,
Porque es importante.
Y lleva ahora tu atención a cómo se siente tu cuerpo en general,
De nuevo esa sensación de la gravedad tirando de tu cuerpo,
La presión contra el suelo,
Contra el asiento.
Y puedes ir moviéndote,
Observando las nuevas sensaciones que se crean,
Estirándote si lo necesitas y poco a poco abriendo los ojos y reconectando con el espacio donde te encuentras.
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4.4 (27)
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