
Historia para Dormir 2
by Gisela Bollo
Esta historia irá envolviéndote suavemente en sensaciones cálidas y serenas, para acompañarte hacia el sueño. Retorno Al Hogar es una historia para volver a ti, a tu refugio y descansar. Disfruta de un descanso profundo y reparador. Nota: Como esta pista está diseñada para ayudarte a dormir, por favor no la escuches mientras conduces o manejas maquinaria. Música: Meditation, Nastel Bom
Transcripción
Bienvenido o bienvenida a esta historia para dormir.
En un lugar en donde puedas descansar.
Toma una postura confortable Lleva la atención hacia tu cuerpo.
Permite que tu cuerpo se relaje en alguna medida.
Permite que comience a relajarse quizás.
Siente los apoyos.
En donde tu cuerpo reposa.
Siente ahora.
Tu respiración.
El aire entrando y saliendo de tu cuerpo Estás allí respirando El aire entra y sale de tu cuerpo y mientras inhalas y exhalas vas a sentir una ola de relajación que va a descender desde tu cabeza hasta tus pies.
Percibe esa ola de relajación descendiendo,
Recorriendo tu cuerpo Inhala suavemente el aire y al exhalar siente esa ola de relajación que baja desde tu cabeza hasta tus pies Estás allí respirando el aire entra y sale de tu cuerpo y cada vez que el aire sale desciende esa ola de relajación desde la cabeza hasta los pies.
La pequeña historia que ahora voy a contarte sucedió hace algunos años ya.
En otro tiempo,
En algún lugar de este vasto mundo.
Era una hermosa tarde otoñal,
Fresca,
Con algunas hojas doradas cayendo de los árboles.
Ya preparando la alfombra que pronto cubriría todo el suelo.
Ella caminaba de regreso a casa.
Amaba el otoño con sus cálidos colores y la suavidad de sus brisas.
Solía danzar con el sutil movimiento otoñal,
Esa danza íntima y maravillosa,
De dorados,
Marrones,
Ocres,
Rojizos y púrpuras.
A veces conversaba bajito con la brisa.
En aquel extraño idioma.
Sin palabras.
Le gustaba sentir la textura de la ropa que ya comenzaba a cobijarla como en un abrazo cálido y mullido.
Esos días tenían para ella una magia.
Tenían algo.
Sin saber por qué,
Se sentía secretamente feliz.
En aquellos días del amable otoño.
Caminaba por las sinuosas callecitas de adoquines grises,
Con esas casas antiguas a los lados.
El sol iba escondiéndose perezosamente detrás de las montañas.
Y algunas ventanas comenzaban a encenderse ya.
Como farolitos dispersos.
O como salpicaduras de luz.
A lo largo del lienzo de aquel paisaje de atardecer.
Que se asemejaba se le ocurría a ella al de un cuento.
Y ella disfrutaba de la vuelta a casa,
Caminaba paso a paso sin apuro,
Apreciando cada detalle apreciando la belleza alrededor.
Ese día en particular no había demasiada gente en la calle.
Algún saludo por aquí,
Otro por allá,
Todos regresaban ya de su jornada.
Ya se respiraba el perfume de serena quietud mientras la silenciosa flor estrellada que es la noche apenas insinuaba desplegar sus pétalos de terciopelo azul profundo a medida que el sol iba descendiendo lentamente el camino de vuelta al hogar.
Era verdaderamente relajante.
Que tenía ese sabor a tarea cumplida que daba permiso para disfrutar de un merecido descanso.
Ella caminaba mientras todas las preocupaciones iban quedando atrás.
Y comenzaba a surgir.
La preciada calma.
Calma amable.
Que iba envolviéndola.
Impregnándola.
Una calma de seda finísima que se filtraba suave y delicada en la profundidad alcanzando incluso a cada una de sus células.
Finalmente llegó a la puerta de su casa.
Abrió la puerta,
Entró,
Dejó su bolso y sus cosas y se descalzó.
Se puso pantuflas.
Qué sensación más agradable cuando los pies descansan.
Parece que todo el cuerpo descansará también.
Realmente reconfortante.
Luego tomó un baño.
Sentía el agua correr desde la cabeza hasta los pies.
Y tuvo la sensación de que el agua iba llevándose todas las tensiones del día y de otros días.
Quizás de muchos días.
¿Quién sabe?
Lo cierto es que se puede disfrutar claramente de esa sensación de alivio y relajación.
El agua limpiando,
Tranquilizando el sistema nervioso se lleva todo el cansancio se lleva la atención el estrés rejuveneciendo el cuerpo y el alma.
Así lo sentía ella.
Como una cascada de agua curativa y rejuvenecedora.
El agua corriendo desde la cabeza a los pies.
Al terminar se puso su pijama preferido.
Muy suave y cómodo.
Luego siguiendo esta especie de ritual de calma se preparó una taza de té.
Tomó una mantas y se sentó cómodamente en su sofá a disfrutar del momento.
Mientras tomaba el té saboreando sorbo a sorbo,
Sentía el calorcito en las manos y en la panza.
Y esa calidez la hacía sentirse realmente bien.
Su respiración se hacía más calma y tranquila.
Más profunda y más lenta.
Luego de terminar su taza de té.
Se quedó en el sofá.
Estaba muy a gusto.
Mientras se relajaba su mente se dejaba absorber por las imágenes que veía a través de la ventana.
Árboles,
Cielo,
Algunos pájaros que iban regresando también a sus nidos.
El cielo oscureciéndose.
Mientras el sol lentamente descendía detrás de las montañas.
Percibiendo la sensación agradable y rítmica de su respiración le pareció que era como el suave oleaje del mar.
De un mar sereno.
Debajo de un cielo abierto y espacioso.
Al inhalar el mar se acercaba a la playa.
Mojando la arena.
Al exhalar le parecía que el mar se retiraba hacia sí mismo.
Le gustaba mucho esta imagen.
Y dejó que se mantuviera en su mente.
El mundo parecía detenerse,
Aquietarse.
Todo se silenciaba poco a poco.
Y solo quedaba su respiración y el mar.
Sólo el mar sereno y apacible que iba y venía sobre la playa al ritmo de su respiración.
Y así lentamente y sin pedir permiso.
Fue llegando una placentera somnolencia.
Ella se acurrucó muy cómodamente entre sus mantas suaves y cálidas y se entregó a la plácida sensación de ir cayendo,
Cayendo en el sueño.
Cuando el sueño te viene a buscar.
Uno no se puede resistir.
Y cae.
Cae poco a poco.
Como una hoja.
Que cae de un árbol en otoño.
Como una pluma que cae suavemente.
Yendo y viniendo.
Como el mar.
Como la respiración que va y viene.
Es imposible resistirse al sueño.
Cuando te viene a buscar.
Y a ella.
Ya la había tomado.
Casi por entero.
Sin siquiera darse cuenta.
Le había susurrado todo el tiempo.
Le había murmurado al oído.
Con su voz de sueño.
Y uno se deleita cayendo más y más.
Más profundo.
Más sereno.
Mientras todo queda atrás como vagas imágenes que van y vienen.
Duerme ya.
Descansa tranquila plácida y serena.
En brazos del amoroso sueño que la envuelve y la amece.
Que la cuna y la rulla.
Descansa tranquila y plácida todo es que es tuyo.
Todo es silencio.
Que te acuna para que descanses que la cuida.
Con infinita bondad.
Y paz.
Duerme,
Duerme ya.
Conoce a tu maestro
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