
Si no te Valora, no Vale la Pena
¿Crees que está mal pensar un poco en ti? Te aseguro que no está mal, todo lo contrario, tienes que hacerlo, es el momento de hacerlo. Ya has sacrificado todo, te has postergado cada día para que esa persona por la que te desvives se sienta bien. Ya lo has dado todo y te has quedado sin nada.
Transcripción
Has hecho bien en detener tu día y tu rutina para estar aquí conmigo.
Dedícate este momento a ti,
A pensar en ti,
Que bien lo mereces.
Olvídate unos minutos de todo lo que tienes planeado,
De esa agenda que te mantiene aturdido y con la que ocultas una verdad que has tardado mucho en reconocer.
Quizá te ha pasado que cuando liberas tu mente de todas esas obligaciones con las que la ocupas todo el día,
Empieza a asomar esa verdad que tanto te cuesta aceptar,
Porque te da miedo reconocerla,
Temes al después.
¿Eso es lo que te ocurre?
Confía en mí,
Reflexionemos juntos.
Creo que estás empezando a sentir que ya es hora de quitar definitivamente el velo de tus ojos y de tus pensamientos.
Ese velo que te disfraza la realidad,
Que te impide verla tal cual es.
¿Crees que está mal pensar un poco en ti?
Te aseguro que no está mal.
Todo lo contrario.
Tienes que hacerlo.
Es el momento de hacerlo.
Ya has sacrificado todo.
Te has postergado cada día para que esa persona por la que te desvives se sienta bien.
Ya lo has dado todo y te has quedado sin nada.
Cuando lo piensas detenidamente,
Verás que surgen recuerdos de situaciones que jamás hubieras querido vivir,
De cosas que has hecho sabiendo que no querías hacerlas,
Experiencias que viviste y padeciste sintiéndote mal,
Porque él o ella lo necesitaba.
Has renegado de ti mismo.
¿Te cuesta recordar tus sueños de otras épocas?
Quizá hasta te has alejado de tu familia y ya no tienes amigos.
Tu vida ya no es tuya,
Pues vives y respiras por él,
Por ella,
Por esa persona que te succiona poco a poco,
Que te ha dejado sin fe,
Sin alegría,
Sin nada que sea tuyo.
Y aunque ya no puedes hacer más de lo que has hecho,
Parece que nunca alcanza,
Que siempre tienes que dar más y más,
Exprimiendo tu vida para que él o ella siga con la suya y viva como quiere vivir.
No te culpes por ello.
Nadie tiene la culpa de lo que pasa,
Ni esa persona a la que has dedicado tu vida,
Ni tampoco tú.
No es momento para buscar culpables,
Porque nada mejorará con eso.
Pero sí es momento de decir,
Basta,
Hasta aquí llegué.
¿Sabes?
Las buenas intenciones siempre han estado en ti,
De eso no hay duda.
Has hecho lo que te pareció mejor,
Pero ¿mejor para quién?
Te acostumbraste tanto a pensar en esa persona que te olvidaste de ti.
Y te entiendo,
Claro que te entiendo.
Eres una persona tan buena que ni siquiera dudaste en renunciar a ti.
Si revisas rápidamente tu vida,
Te darás cuenta de que todo ha sido una cadena de entrega,
De tu entrega.
Probablemente,
Al comienzo,
Te sentías tan enamorado o enamorada que cualquier sacrificio era bueno para sostener la vida de a dos.
El enamoramiento te envolvió en una burbuja en la que solo importaba él o ella.
Y hacer feliz a esa persona se transformó en tu misión de vida.
Y es normal que así haya sido.
Eso suele suceder.
No eres raro por haber decidido vivir así.
Quizá durante un tiempo la otra persona te hizo sentir feliz y especialmente necesaria.
Y aquí puede haber estado el nudo del problema.
Te sentiste tan necesaria para él o ella que dejaste de ser tú para transformarte en una herramienta para cubrir sus necesidades,
Para responder a sus exigencias.
De esta manera tenías su atención.
Ese fue el camino que encontraste para que te viera.
Y así,
Tú,
El verdadero tú,
El que nació y creció con sueños,
Con deseos,
Con una luz interior,
Quedó oculto,
Anulado por la situación.
Mírate ahora en un espejo.
Observa más allá del exterior de tu imagen física.
Comparate con la persona que eras antes.
Cuando soñabas,
Cuando tenías ilusiones,
Cuando estabas convencido de que lograrías todo en la vida.
¿Te ves vacío ahora?
¿Dónde se fue a parar esa persona?
¿Se apagó?
¿Se fue tapando con esa nube que te llevó hasta donde estás hoy?
¿Y cómo pasó?
Seguramente no lo sabes,
No te diste cuenta de eso.
Pero ahora,
En tu interior,
Comienzas a sentir que algo no está bien,
Que tu vida no está bien.
Y,
Si dudas,
Si no estás seguro de lo que pasa,
Es buen comienzo.
Algo en ti está diciendo que tienes que analizar un poco cómo vives.
Soy tu amigo.
Estoy aquí para acompañarte en este proceso de decisiones.
Te ayudaré a pensar.
Yo sé lo que es vivir en función de otra persona.
Respirar con sus pulmones,
Ver a través de sus ojos,
Caminar con sus piernas,
Hablar con sus palabras.
Lo sé.
Y tú también lo sabes.
Porque es así como estás viviendo,
¿verdad?
Ahora,
Quiero preguntarte algo.
No para que me respondas a mí,
Sino para que tú mismo aclares tus ideas.
¿Qué has recibido tú?
¿Esa persona te ha valorado por todo lo que haces por ella?
¿Te ha agradecido alguna vez tu dedicación?
¿Te ha preguntado si eres feliz?
Quizá te respondas que no has hecho lo que has hecho para recibir nada a cambio,
Sino por amor.
Y es cierto.
Así lo has sentido y has actuado de acuerdo con lo que pensabas.
Pero ya has hecho demasiado.
Mira,
Nadie puede dar amor si no se ama a sí mismo,
Si no se atiende a sí mismo.
Ahí está el origen del amor,
Del verdadero amor.
Solo quien se ama a sí mismo puede expandir su amor.
De lo contrario,
No existe el amor.
Solo es solidaridad y resignación.
El amor que sientes por ti está ahí,
Doblegado,
Dormido.
Expándelo.
Permítete quererte.
Reanima ese amor que Dios puso en ti cuando te creó.
Y con ese amor hacia ti mismo,
Mira tu vida como si fuera una película.
¿Realmente ves amor hacia ti en esa persona a la que te dedicas?
¿Qué hace él o ella por ti?
¿Te manda mensajes para saber de ti o para preguntarte cómo estás?
¿Cuándo te ha preguntado qué quieres hacer hoy?
Pocas veces.
Últimamente nunca,
¿verdad?
¿Y por qué no lo habías notado?
Porque para ti eso era lo normal.
Tú estabas a cargo de todo.
Sobre tus hombros siempre estuvo la responsabilidad de que la relación funcionara.
Tú tirabas solo de ese carro.
Y esa persona a la que tanto entregaste jamás se preocupó por ti.
Pero,
¿sabes?
No tiene por qué seguir siendo así.
Ahora que vas recuperando tu amor por ti,
Te das cuenta de tu valor.
Tú vales.
Tú eres muy importante.
Por lo tanto,
Te mereces esa felicidad que te está destinada desde el momento en que fuiste creado.
Esa felicidad que el amor por ti vislumbra.
Que sabes que existe.
Que ves en otras personas.
Esa felicidad que quieres que se adueñe de ti porque lo mereces.
El amor en una pareja es un sentimiento que fluye en dos sentidos.
Va y viene.
Es entregar y también es recibir.
Imagina que es una balanza de dos platos.
En uno está lo que entregas,
Lo que das,
Y en el otro lo que recibes,
Lo que la otra persona hace por ti.
Ahí está el equilibrio y la felicidad.
¿Cómo está tu balanza?
No necesitas pensarlo mucho.
Todo el peso cae de un solo lado,
¿verdad?
Porque todo lo has dado tú,
Mientras que el plato de lo que has recibido está casi vacío.
Ya está.
Ya basta.
Ya es suficiente.
Hiciste todo lo que podías hacer.
Una nueva vida está ahí para ti.
Esa vida que siempre fue la tuya en realidad y que postergaste hasta ahora.
No reniegues de esa vida que has llevado.
No te condenes por eso.
Tú la elegiste.
Fue tu decisión y tú eres el dueño de tu vida.
Has hecho todo lo que has podido y lo has entregado todo.
Se terminó la resignación.
Se terminaron las esperas.
Se terminaron los lamentos.
Lo que no pasó hasta ahora ya no va a pasar.
Suelta esa relación.
Déjala ir.
Ya no la retengas.
Es una relación malsana que te destruye.
Dios te ayudará a que lo bueno ocurra.
A que la felicidad con la que fuiste creado te inunde.
¿Y sabes?
Si quieres una pareja en tu vida,
Un amor de pareja,
Es seguro que la vas a encontrar.
Pero tu felicidad solo depende de ti mismo,
De nadie más.
Así que,
Ámate,
Quiérete,
Expande tu amor y permítele que aflore.
Y camina con alegría,
Con optimismo,
Dando gracias a la vida,
Porque eres un ser valioso y porque si lo deseas,
Aparecerá alguien que compartirá tus sueños,
Que deseará para ti todo lo mejor.
Suelta,
Libérate,
Deja ir lo que no es bueno para ti.
Ama,
Agradece y sonríele a tu nueva vida feliz.
Conoce a tu maestro
4.8 (36)
Reseñas Recientes
More from Elías Berntsson
Meditaciones Relacionadas
Profesores Relacionados
Trusted by 34 million people. It's free.

Get the app
