
Cap 21 - El Libro Tibetano de la Vida y la Muerte
Dedico este libro a Jamyang Khyentse Chókyi Lodró, a Dudjom Rimpoché, a Dilgo Khyentse Rimpoché, a Khyentse Sangyum Khandro Tsering Chódrón y a todos mis queridos maestros, que han sido la inspiración de mi vida. Que este libro sirva de guía para la liberación, que sea útil para los vivos, los moribundos y los muertos. Capítulo 21: El proceso universal Audiolibro: El libro tibetano de la vida y de la muerte. Narrador: Juan José Palanca.
Transcripción
Audiolibro.
El libro tibetano de la vida y de la muerte.
Sogyal Rinpoche.
Cuarta parte.
Conclusión.
Capítulo 21.
El proceso universal.
Narrador Juan José Palanca.
Ciencia del saber.
Cuarenta años después de la ocupación de Tíbet por China,
El mundo sigue ignorando lo que ha ocurrido.
Ignorando la envergadura del terror,
La destrucción y el genocidio sistemático que el pueblo tibetano ha soportado y soporta aún.
De una población de seis millones,
Más de un millón de personas han muerto a manos de los chinos.
Se han talado los extensos bosques de Tíbet,
Tan indispensables como los de la Amazonia para la ecología del planeta.
Se ha masacrado casi totalmente su fauna.
Sus ríos y mesetas se han contaminado con residuos nucleares.
La gran mayoría de sus seis mil quinientos monasterios han sido arrasados o destruidos.
El pueblo tibetano está amenazado de extinción y la gloria de su cultura ha sido casi completamente eliminada de su propia tierra.
Desde el primer momento de la ocupación china de Tíbet,
En los años 50,
Se cometieron horrendas atrocidades.
Maestros espirituales,
Monjes y monjas fueron los primeros blancos porque los chinos comunistas querían sobre todo quebrantar el espíritu del pueblo,
Suprimiendo todo vestigio de vida religiosa.
A lo largo de los años me han llegado muchísimas historias de muertes extraordinarias y conmovedoras,
Bajo las peores circunstancias posibles.
Muertes que demostraban y rendían un tributo final al esplendor de la verdad que los chinos estaban desesperados por destruir.
En la región de Tíbet de la que procedo,
La provincia de Khan,
Había un viejo Kenpo o Abad que se había pasado muchos años retirado en las montañas.
Los chinos anunciaron que iban a castigarlo,
Cosa que como todos sabían equivalía a su tortura y muerte,
Y enviaron un destacamento a su ermita para detenerlo.
El Kenpo era anciano y no podía andar,
Y los chinos le buscaron un caballo viejo y roñoso para el último viaje.
Lo sentaron en el caballo,
Lo ataron a la montura y emprendieron el descenso desde la ermita de la montaña al campamento del ejército.
El Kenpo empezó a cantar,
Los chinos no entendían la letra,
Pero los monjes detenidos con él dijeron más tarde que eran cantos de experiencia,
Hermosas canciones que brotaban espontáneamente de la profundidad y el gozo de su realización.
El grupo descendía poco a poco por el sinuoso sendero de montaña,
Los soldados en pétreo silencio y muchos de los monjes sollozando,
El Kenpo en cambio cantaba sin cesar.
Poco antes de llegar al campamento del ejército dejó de cantar y cerró los ojos,
Y el grupo siguió avanzando en silencio.
Cuando cruzaron la cancela del campamento descubrieron que el Kenpo estaba muerto,
Había abandonado silenciosamente el cuerpo.
¿Qué sabía el Kenpo que le daba tanta serenidad incluso a la vista de la muerte?
¿Qué le daba incluso en aquellos últimos momentos la alegría y la despreocupación de cantar?
Tal vez cantaba algo parecido a estos versos del resplandor inmaculado,
Testamento final de Longchenpa,
El maestro Dotsen del siglo XIV.
En un cielo nocturno sin nubes,
La luna llena,
El señor de las estrellas está a punto de salir.
El rostro de mi compasivo señor Padmasambhava me atrae hacia adelante irradiando su tierra bienvenida.
Mi gozo en la muerte es muchísimo mayor que el gozo de los mercaderes al ganar vastas fortunas en el mar,
O los señores de los dioses que se jactan de su victoria en la batalla,
O el de aquellos sabios que han entrado en el trance de la perfecta absorción.
Así,
Tal un viajero que se echa al camino cuando llega el momento de partir,
No permaneceré más en este mundo,
Sino que iré a morar en la fortaleza de la gran dicha de la ausencia de muerte.
Esta vida mía está acabada,
Mi karma se ha agotado,
El beneficio que podían hacer las oraciones se ha gastado,
Todas las cosas mundanas han llegado a su fin,
El espectáculo de esta vida ha terminado.
En un instante reconoceré la misma esencia de la manifestación de mi ser,
En los puros y vastos reinos de los estados del bardo.
Estoy próximo a ocupar mi asiento en el terreno de la perfección primordial.
Las riquezas que se encontraban en mí han hecho felices las mentes de otros.
He utilizado la bendición de esta vida para realizar todos los beneficios de la isla de la liberación.
Habiendo estado con vosotros,
Mis nobles discípulos,
Durante todo este tiempo,
La alegría de compartir la verdad me ha llenado y satisfecho.
Ahora van a terminar todas las conexiones entre nosotros en esta vida.
Soy un mendigo errante que va a morir como le plazca.
No os entristezcáis por mí,
Pero seguid rezando siempre.
Estas palabras las dice mi corazón,
Las dice para ayudaros.
Pensad que son una nube de flores de loto y vosotros en vuestra devoción,
Abejas que se zambullan en ellas para anivar su alegría trascendente.
Por la gran bondad de estas palabras,
Que los seres de todos los reinos del sámsara,
En el terreno de la perfección primordial,
Alcancen el nirvana.
Estas son inequívocamente las palabras de una persona que ha alcanzado la más elevada realización con todo lo que ésta puede proporcionar.
Esa alegría,
Intrepidez,
Libertad y comprensión que son la finalidad de las enseñanzas y de la vida humana.
Pienso en maestros como Longchen Pa y en mis propios maestros Yamyang Kiyansé,
Dudjom Rinpoche,
Dilgo Kiyansé Rinpoche,
E imagino a los seres que tienen su profundidad de conocimiento como magníficas águilas de montaña que se elevan por encima de la vida y la muerte y las ven como en realidad son,
En toda su compleja y misteriosa interrelación.
Ver con los ojos de una águila de las montañas la visión del conocimiento profundo es mirar,
Desde lo alto,
Un paisaje en el cual los límites que imaginábamos entre la vida y la muerte se funden unos con otros y se disuelven.
El físico David Bohm ha descrito la realidad como una totalidad ininterrumpida en fluido movimiento.
Lo que ven los maestros,
Pues,
Lo que ven directamente y en comprensión total es ese movimiento fluido y esa totalidad ininterrumpida.
Lo que nosotros en nuestra ignorancia llamamos vida y lo que nosotros en nuestra ignorancia llamamos muerte solo son aspectos distintos de esa totalidad y ese movimiento.
Tal es la visión transformadora y basta que nos abren las enseñanzas del bardo y se encarna en la vida de los maestros supremos.
La revelación de los bardos.
Por lo tanto,
Ver la muerte con los ojos realizados es ver la muerte en el contexto de su totalidad y como una parte,
Solo una parte,
De ese movimiento sin principio ni fin.
Lo que tienen de único y poderoso las enseñanzas del bardo es que,
Al mostrarnos con completa claridad el proceso real de la muerte,
Nos revelan también el proceso real de la vida.
Contemplemos de nuevo lo que le ocurre a una persona cuando muere,
En cada una de las tres etapas cruciales de la muerte.
Primera,
En la culminación del proceso de morir,
Tras la disolución de los elementos,
Sentidos y estados de pensamiento,
La naturaleza última de la mente,
La luminosidad base,
Queda momentáneamente al desnudo.
Segunda,
Luego se manifiesta y brilla fugazmente el resplandor de esa naturaleza de la mente en apariciones de sonido,
Colores y luz.
Tercera,
A continuación la conciencia del difunto despierta y entra en el bardo del devenir.
Regresa su mente ordinaria y asume una manifestación,
La forma del cuerpo mental,
Sujeta a los dictados del karma y a los hábitos pasados,
Que impulsan a la mente ordinaria a aferrarse a las experiencias ilusorias del bardo como si fueran reales y sólidas.
Así pues,
¿qué nos dicen las enseñanzas del bardo que es la muerte?
Nada menos que tres fases de un proceso de manifestación gradual de la mente.
Desde su más puro estado de la naturaleza esencial de la mente,
Pasando por luz y energía,
El resplandor de la naturaleza de la mente,
Hasta una creciente cristalización en una forma mental.
Lo que se despliega con tal claridad en el bardo del morir,
El bardo de dhármata y el bardo del devenir,
Nos muestran las enseñanzas.
Es un proceso triple.
Primero un repliegue que conduce a un quedar al desnudo.
Segundo,
Resplandor espontáneo.
Tercero,
Cristalización y manifestación.
Las enseñanzas nos incitan a ir más allá.
Lo que de hecho nos muestran,
Y creo que es una intuición verdaderamente revolucionaria,
Que bien comprendida cambia toda nuestra visión de todo,
Es que este modelo triple no sólo se despliega en el proceso de morir y en la muerte.
Está desplegándose ahora,
En este mismo momento,
En cada momento,
Dentro de nuestra mente,
En nuestros pensamientos y emociones,
En todos y cada uno de los planos de nuestra experiencia consciente.
Otro modo que nos ofrecen las enseñanzas de comprender este proceso es contemplando lo que se revela en cada fase del morir y la muerte.
Las enseñanzas hablan de tres dimensiones de ser,
A los que se da el nombre sánscrito de kaya.
La palabra kaya quiere decir literalmente cuerpo,
Pero aquí significa dimensión,
Campo o base.
Examinemos pues el triple proceso desde esta perspectiva.
Primero,
La naturaleza absoluta,
Que se descubre en la luminosidad base en el momento de morir,
Se llama Dharma Kaya,
La dimensión de la verdad vacía e incondicionada,
En la que jamás han entrado el engaño,
La ignorancia ni ninguna clase de concepto.
Segundo,
El resplandor intrínseco de energía y luz que se manifiesta espontáneamente en el bardo de dhármata se llama Sambhogakaya,
La dimensión del gozo completo,
El campo de la plenitud total,
De la riqueza plena,
Más allá de todas las limitaciones dualistas,
Más allá del tiempo y el espacio.
Tercero,
La esfera de la cristalización en la forma que se revela en el bardo del devenir se llama Nirmanakaya,
La dimensión de la manifestación incesante.
Recuerda que cuando examinamos la naturaleza de la mente,
Vimos que tenía estos tres mismos aspectos,
Su esencia vacía como el cielo,
Su naturaleza luminosa radiante y su energía compasiva sin obstrucciones,
Que todo lo satura.
Los tres presentes simultáneamente e interpenetrándose como una dentro de la rikpa.
Padmasambhava lo describe de la siguiente manera.
Dentro de esta rikpa,
Las tres kayas son inseparables y están plenamente presentes como una.
Puesto que es vacía y no creada en ningún lugar en absoluto,
Es la dharmakaya.
Puesto que su luminosa claridad representa el inherente resplandor transparente del vacío,
Es la sambhogakaya.
Puesto que su surgimiento no está obstruido ni interrumpido en ninguna parte,
Es la nirmanakaya.
Siendo estas tres completas y plenamente presentes como una,
Son su misma esencia.
Las tres kayas,
Por lo tanto,
Corresponden a estos tres aspectos intrínsecos de nuestra mente iluminada.
También,
Por supuesto,
Corresponden a distintas capacidades de nuestra percepción.
La vasta mayoría de nosotros tiene una visión limitada y sólo percibe la dimensión de forma y manifestación de nirmanakaya.
Por eso,
Precisamente,
Para la mayoría de nosotros el momento de la muerte es una ausencia y un estado de olvido,
Porque no hemos encontrado ni desarrollado ninguna manera de reconocer la realidad de dharmakaya cuando se presenta como luminosidad base.
Y tampoco tenemos ninguna esperanza de reconocer los campos de sambhogakaya cuando aparecen en el bardo de dharmata.
Como hemos vivido toda nuestra vida en el reino de las percepciones impuras de la manifestación de nirmanakaya,
En el momento de la muerte nos vemos transportados directamente de vuelta a esa dimensión.
Despertamos en el bardo del devenir,
Con el cuerpo mental frenéticos y desorientados.
Tomando las experiencias ilusorias por sólidas y reales,
Como hemos hecho en las vidas anteriores,
Y desvalidos,
Avanzamos a trompicones hacia el renacimiento impulsados por el pasado karma.
Los seres,
Con conocimiento profundo,
En cambio,
Han despertado en sí mismos una percepción completamente distinta a la nuestra.
Una percepción purificada,
Evolucionada y refinada hasta tal punto que,
Aunque siguen morando en un cuerpo humano,
Perciben efectivamente la realidad de una forma totalmente purificada,
Transparente para ellos en toda su dimensión ilimitada.
Y para ellos,
Como hemos visto,
La experiencia de la muerte no encierra miedo ni sorpresas.
De hecho,
La abrazan como una oportunidad de liberación definitiva.
El proceso durante el sueño.
Las tres fases del proceso que vemos desplegarse en los estados del bardo durante la muerte,
También pueden percibirse en otros planos de conciencia durante la vida.
Considéremoslas a la luz de lo que ocurre cuando dormimos y soñamos.
Primera,
Al dormirnos,
Los sentidos y las capas más vastas de la conciencia se disuelven.
Y de un modo gradual la naturaleza absoluta de la mente,
Podríamos decir la luminosidad base,
Queda brevemente en desnudo.
Segunda,
Luego hay una dimensión de conciencia comparable al bardo de Dármata,
Tan sutil que normalmente ni siquiera nos damos cuenta de que existe.
Después de todo,
¿cuántos de nosotros somos conscientes de estar dormidos antes de que empiecen los sueños?
Tercera,
La mayoría de nosotros solo es consciente de la siguiente fase,
Cuando la mente vuelve a activarse y nos encontramos en un mundo de sueños semejante al bardo del devenir.
Aquí tomamos un cuerpo de sueño y pasamos por diversas experiencias oníricas que vienen en gran medida configuradas e influidas por los hábitos y actividades de nuestro estado de vigilia.
Y creemos que todo ello es sólido y real,
Sin llegar a darnos cuenta de que estamos soñando.
El proceso en los pensamientos y emociones.
Ese mismo proceso puede reconocerse en el funcionamiento de los pensamientos y las emociones y en la manera en que se presentan.
Primera,
La luminosidad base,
La naturaleza absoluta de la mente,
Es el estado primordial de Rigpa,
Que existe antes que ningún pensamiento ni emoción.
Segunda,
Dentro de su espacio incondicionado se agita una energía fundamental,
El resplandor espontáneo de Rigpa,
Que empieza a surgir como la base,
El potencial y el combustible para la emoción en sí.
Tercera,
Esta energía puede tomar entonces la forma de pensamientos y emociones,
Que finalmente nos impulsan a la acción y nos hacen acumular karma.
Cuando nos familiarizamos íntimamente con la práctica de la meditación,
Podemos llegar a ver este proceso con inconfundible claridad.
Primero,
A medida que los pensamientos y las emociones van silenciándose gradualmente,
Van muriéndose y se disuelven en la naturaleza de la mente.
Podemos vislumbrar por un momento la naturaleza de la mente,
La propia Rigpa,
El estado primordial.
Segunda,
Luego percibimos que de la calma y la quietud de la naturaleza de la mente se despliega un movimiento y energía en bruto,
Su propio resplandor espontáneo.
Tercera,
Si en el surgir de esta energía entra algún aferramiento,
La energía cristaliza inevitablemente en formas de pensamiento,
Que a su vez nos llevan de nuevo la actividad conceptual y mental.
El proceso en la vida cotidiana.
Ahora que hemos contemplado de qué manera se reproduce este proceso en el soñar y el dormir,
Y la formación misma de pensamientos y emociones,
Veamos cómo actúa en la experiencia diaria de nuestra vida cotidiana.
Para ello,
Lo mejor es observar atentamente un movimiento de ira o de alegría.
Examine ese movimiento y verá que siempre existe un espacio o un hueco antes de que empiece a surgir cualquier emoción.
Ese instante preñado antes de que la energía de la emoción tenga ocasión de surgir es un instante de percepción pura y pristina,
Durante el que podríamos,
Si nos lo permitiéramos,
Vislumbrar la verdadera naturaleza de la mente.
Por un momento se rompe el hechizo de la ignorancia,
Quedamos totalmente liberados de cualquier necesidad o posibilidad de apegarnos,
E incluso la idea de aferrar se vuelve absurda y superflua.
Sin embargo,
En lugar de abrazar la vacuidad de ese hueco,
En la que podríamos encontrar la dicha de estar libres de la carga de ideas,
Referencias y conceptos,
Lo que hacemos es aferrarnos a la dudosa seguridad del conocido y tranquilizador drama de nuestras emociones,
Impulsados por nuestras tendencias habituales profundas.
Y es así como una energía inherentemente incondicionada que surge de la naturaleza de la mente se cristaliza en la forma de una emoción,
Y como su pureza fundamental queda teñida y distorsionada por nuestra visión samsárica,
Para proporcionar una fuente continua de distracciones y engaños cotidianos.
Si examinamos realmente todos los aspectos de nuestra vida,
Como lo he mostrado,
Descubriremos que pasamos una y otra vez en el dormir y al soñar,
En los pensamientos y las emociones por ese mismo proceso de los bardos.
Y las enseñanzas nos revelan que es precisamente esa realidad,
La de pasar constantemente por el proceso de los bardos,
Tanto en la vida como en la muerte,
En todos los planos de conciencia,
La que nos ofrece innumerables oportunidades de liberación,
Ahora y también en la muerte.
Las enseñanzas nos muestran que son el carácter,
La forma y la singularidad del proceso lo que nos ofrecen,
Ya sea la oportunidad de liberación,
Ya sea el potencial para continuar en la confusión.
Pues cada aspecto del proceso total nos entrega al mismo tiempo la oportunidad de liberación y la oportunidad de confusión.
Las enseñanzas del bardo nos abren una puerta.
Nos señalan la manera de abandonar el ciclo incontrolado de muerte y renacimiento,
La noria repetitiva de la ignorancia vida tras vida.
Nos dicen que,
A lo largo de este proceso de los bardos de la vida y de la muerte,
Cada vez que podemos reconocer la naturaleza de la mente,
Rigpa,
Y mantener una conciencia estable de ella,
O incluso cuando podemos lograr cierta medida de control sobre la mente,
Podemos cruzar esa puerta hacia la liberación,
Según cuál sea la fase de los bardos en que se aplique,
Según lo familiarizado que se esté con la visión de la naturaleza de la mente en sí,
Y según sea la profundidad de la comprensión de la propia mente,
Este reconocimiento será distinto.
Sin embargo,
Las enseñanzas del bardo también nos dicen que lo que ocurre en nuestra mente ahora,
Durante la vida,
Es exactamente lo que ocurrirá en los estados del bardo durante la muerte,
Puesto que,
En esencia,
No existe ninguna diferencia.
La vida y la muerte son una misma cosa en la totalidad ininterrumpida y el movimiento fluido.
Por eso,
Uno de los más consumados maestros tibetanos,
Tsele Natsok Rangrol,
Explica las prácticas de corazón para cada uno de los bardos,
El de esta vida,
El de morir,
El de dharmata y el del devenir,
En relación al estado de nuestra comprensión actual de la naturaleza de los pensamientos y las emociones,
Y de la mente y sus percepciones.
Reconoce esta infinita variedad de apariciones como un sueño,
Como nada más que las proyecciones de tu mente,
Ilusorias e irreales.
Sin aferrarte a nada,
Reposa en la sabiduría de tu rikpa,
Que trasciende todos los conceptos.
Este es el corazón de la práctica para el bardo de esta vida.
Por fuerza,
Has de morir pronto,
Y entonces nada podrá ayudarte.
Lo que experimentas en la muerte solo es tu propio pensamiento conceptual.
Sin fabricar ningún pensamiento,
Déjalos morir todos en la vasta extensión de la autoconciencia de tu rikpa.
Este es el corazón de la práctica para el bardo del morir.
Lo que se aferra a la aparición o la desaparición,
Al ser bueno o malo,
Es tu mente.
Y esta mente,
En sí,
Es el resplandor propio de dharmakaya,
Surja lo que surja.
No aferrarse a lo que surja,
No hacer conceptos de ello,
No aceptarlo ni rechazarlo.
Este es el corazón de la práctica para el bardo de dharmata.
Samsara es tu mente,
Y nirvana es también tu mente.
Todo placer y dolor,
Y todos los engaños,
No existen en otra parte sino en tu mente.
Lograr el control de tu propia mente.
Este es el corazón de la práctica para el bardo del devenir.
Ahora ya estamos en condiciones de examinar un bardo en particular,
Y ver que nuestra práctica de meditación,
Nuestra comprensión de los pensamientos y emociones,
Y nuestras experiencias en ese bardo,
Están inextricablemente entrelazadas.
Y que nuestras experiencias en ese bardo se reflejan en nuestra vida ordinaria.
El bardo que resulta más provechoso estudiar es quizás el bardo de dharmata,
Que es donde la energía pura que se convertirá en emoción,
Empieza a emerger espontáneamente como el resplandor intrínseco de la naturaleza de la mente.
Y las emociones,
Bien lo sé,
Son una importante y casi obsesiva preocupación de los habitantes del mundo moderno.
Comprender verdaderamente la naturaleza de la emoción es avanzar a un largo trecho por la senda hacia la liberación.
El objetivo más profundo de la meditación es poder reposar sin distracción en el estado de Rigpa.
Y con esa visión darnos cuenta de que todo lo que pueda surgir en la mente,
Nunca,
Es otra cosa que la manifestación de nuestra propia Rigpa,
Tal como el sol y su millón de rayos son uno y lo mismo.
Como dice Tsele Natsok Rangrol en su estrofa para el bardo de dharmata,
Lo que se aferra a la aparición o a la desaparición,
Al ser bueno o malo,
Es tu mente.
Y esta mente en sí es el resplandor propio de Dharmakaya.
Por consiguiente,
Cuando está usted en el estado de Rigpa,
Y cuando surgen pensamientos y emociones,
Reconoce exactamente lo que son y de dónde proceden.
Entonces,
Todo lo que pueda surgir se convierte en el resplandor propio de esa sabiduría.
Si en pero se pierde la presencia de esa conciencia pristina y pura de Rigpa,
Y no se consigue reconocer lo que surge,
Entonces,
Ese surgimiento se volverá distinto de uno.
A partir de ahí,
Irá a formar lo que llamamos pensamiento o una emoción,
Y esa es la creación de la dualidad.
Para evitarlo,
Y evitar sus consecuencias,
Tsele Natsok Rangrol nos dice,
No aferrarse a lo que surja,
No hacer conceptos de ello,
No aceptarlo ni rechazarlo.
Este es el corazón de la práctica para el bardo de Dharmata.
Esta separación entre la persona y lo que surge en su mente,
Y la dualidad que engendra,
Aumentan espectacularmente después de la muerte.
Eso explica que sin esa esencia de reconocimiento de la verdadera naturaleza de lo que surge en el interior de la mente,
Los sonidos,
Luces y rayos que se manifiestan en el bardo de Dharmata,
Pueden asumir la realidad objetiva de pavorosos fenómenos externos que nos están ocurriendo.
¿Y qué otra cosa se puede hacer en tal situación,
Sino huir del brillante resplandor de las deidades pacíficas y airadas,
Y correr hacia las luces mortecinas seductoras y habituales de los seis reinos?
Por lo tanto,
En el bardo de Dharmata es fundamental reconocer que todas estas apariciones son la energía de sabiduría de la propia mente que empieza a amanecer.
Los budas y las luces de sabiduría no están separados de uno en ningún sentido,
Sino que son la propia energía de sabiduría.
Darse cuenta de esto es una experiencia de no-dualidad,
Y entrar en ella es liberación.
Lo que ocurre en el bardo de Dharmata durante la muerte,
Y cada vez que empieza a surgir una emoción en nuestra mente durante la vida es el mismo proceso natural.
De lo que se trata es de si reconocemos o no la verdadera naturaleza del surgimiento,
Si podemos reconocer el surgimiento de una emoción por lo que es en realidad,
La energía espontánea de la naturaleza de nuestra propia mente,
Logramos el poder de liberarnos de sus efectos negativos y sus posibles peligros,
Y la dejamos disolver de nuevo en la pureza primordial de la vasta extensión de Rigpa.
Este reconocimiento y la libertad que conlleva solo pueden ser fruto de muchos años de la más disciplinada práctica de la meditación,
Porque exige una prolongada familiarización con la Rigpa,
La naturaleza de la mente y su estabilización.
Solo esto nos proporcionará esa serena y dichosa libertad de nuestras tendencias habituales y nuestras emociones conflictivas que todos anhelamos.
Aunque las enseñanzas nos digan que esa libertad es difícil de alcanzar,
El hecho de que exista realmente esa posibilidad es una enorme fuente de esperanza e inspiración.
Existe realmente una manera de comprender totalmente el pensamiento y la emoción,
La mente y su naturaleza,
La vida y la muerte,
Y esa manera consiste en lograr el conocimiento.
Los seres iluminados,
Como he dicho antes,
Ven la vida y la muerte como si las tuvieran en la palma de la mano,
Porque saben que,
Como escribió Tselenatzok Rangdrol,
Samsara es tu mente y Nirvana es también tu mente.
Todo placer y dolor y todos los engaños no existen en otra parte que en tu mente.
Y ese claro conocimiento,
Estabilizado mediante una larga práctica e integrado con cada movimiento,
Cada pensamiento y cada emoción de su realidad relativa,
Los ha hecho libres.
Dutjom Rinpoche dijo,
Tras haber purificado el gran engaño,
La oscuridad del corazón,
La luz radiante del sol,
Sin obstrucciones,
Asciende continuamente.
La energía del gozo.
Con frecuencia pienso en lo que escribió Dutjom Rinpoche.
La naturaleza de la mente es la naturaleza de todo.
Y me pregunto si ese proceso triple que rebenan los bardos no solo es cierto,
Como hemos descubierto,
En todos los planos de conciencia,
Tanto en la vida como en la muerte,
Sino quizá también en la verdadera naturaleza del propio universo.
Cuanto más reflexiono sobre las tres callas y el triple proceso de los bardos,
Más fértiles y curiosos paralelismos encuentro con la visión más esencial de otras tradiciones espirituales y con muchos otros campos de actividad humana en apariencia muy distintos.
Pienso en la visión cristiana de la naturaleza y actividad de Dios,
Representadas por la Trinidad,
En Cristo,
Cuya encarnación se manifiesta como forma que surge del seno del Padre por la mediación sutil del Espíritu Santo.
¿No sería por lo menos esclarecedor concebir a Cristo como similar a la nirmanakaya,
Al Espíritu Santo como equiparable a la sambhogakaya y al sustrato absoluto de los dos como afín a la dharmakaya?
En el budismo tibetano,
La palabra tulku,
Encarnación,
Significa de hecho nirmanakaya,
La actividad y la encarnación de la energía iluminada y compasiva,
Que reaparece constantemente.
¿No es esta comprensión muy semejante al concepto cristiano de la encarnación?
Pienso también en la triple visión de la esencia de Dios que tienen los hindúes,
Denominada en sánscrito sat-cit-ananda,
Que traducido aproximadamente quiere decir manifestación,
Conciencia y dicha.
Para los hindúes,
Dios es la explosión estática y simultánea de todas estas fuerzas y poderes al mismo tiempo.
También aquí pueden establecerse fascinantes comparaciones con la visión de las tres kayas.
Sambhogakaya tal vez podría compararse con Ananda,
La energía dichosa de la naturaleza de Dios.
Nirmanakaya con Sat y Dharmakaya con Ni.
Cualquiera que haya visto las grandiosas esculturas de Shiva que hay en las cuevas de Elefanta en India,
Con sus tres rostros que representan los tres rostros del absoluto,
Se habrá hecho cierta idea de la grandeza y majestad de esta visión de lo divino.
Estas dos visiones místicas de la esencia,
La naturaleza y la acción de la dimensión divina reflejan una comprensión de los distintos e interrelacionados planos del ser que,
Siendo distinta de la budista,
Presentan sugerentes paralelismos con ella.
¿No es al menos motivo de reflexión que en el corazón de todas estas tradiciones místicas se vea un proceso triple,
Aunque cada una de ellas contempla la realidad desde su punto de vista singular?
Pensar en cuál podría ser la naturaleza de la manifestación y en las maneras distintas pero relacionadas de abordar su comprensión me conduce naturalmente a pensar en la naturaleza de la creatividad humana,
La manifestación en la forma del mundo interior de la humanidad.
A lo largo de los años me he preguntado muchas veces cómo el despliegue de las tres callas y los bardos podrían arrojar luz sobre todo el proceso de la expresión artística y apuntar a su verdadera naturaleza y su finalidad oculta.
Cada acto y manifestación individual de creatividad,
Tanto en la música,
La pintura o la poesía,
Y ciertamente en los momentos en que se despliega el descubrimiento científico,
Surge,
Como lo han descrito muchos científicos,
De un misterioso terreno de inspiración y pasa a cobrar forma por mediación de una energía que la traduce y la comunica.
Estamos contemplando aquí otro despliegue del triple proceso interrelacionado que hemos visto en acción en los bardos?
¿Es por este motivo por lo que ciertas obras musicales y poéticas y ciertos descubrimientos de la ciencia parecen tener un sentido y una significación casi infinitos?
¿Y no podría explicar esto el poder que tienen para guiarnos a un estado de contemplación y gozo en el que se revela algún secreto esencial de nuestra naturaleza y la naturaleza de la realidad?
¿De dónde venían los versos de Blake?
Ver el mundo en un grano de arena y un paraíso en una flor silvestre.
Tener el infinito en la palma de la mano y la eternidad en una hora.
En el budismo tibetano,
Nirmanakaya se concibe como la manifestación de la iluminación en el mundo físico,
En una infinita variedad de formas y maneras.
Tradicionalmente se la define de tres modos.
Uno es la manifestación de un buda completamente realizado como Gautama Siddhartha,
Que nace en el mundo y enseña en él.
Otro es un ser en apariencia ordinario que ha sido bendecido con una capacidad especial para beneficiar a los demás.
El tercero es en efecto un ser a través del cual actúa un cierto grado de iluminación para beneficiar e inspirar a otros,
Por medio de los diversos artes,
Oficios y ciencias.
En su caso,
Este impulso iluminado es,
Como dice Kahlú Rinpoche,
Una expresión espontánea,
Al igual que la luz irradia espontáneamente del sol sin que el sol tenga que dar instrucciones ni dedicar ningún pensamiento consciente al asunto.
El sol es e irradia.
¿No podría ser una explicación del poder y la naturaleza del genio artístico,
Pues,
Que éste deriva a su inspiración última de la dimensión de la verdad?
Esto no significa que pueda decirse en ningún sentido que los grandes artistas están iluminados.
Por su vida se ve claro que no lo están.
Sin embargo,
También está claro que,
En ciertos períodos cruciales y en ciertas condiciones excepcionales,
Pueden ser instrumento y canal de la energía iluminada.
��Quién,
Escuche con atención las grandes obras maestras de Beethoven o de Mozart,
Puede negar que a veces parece que en su trabajo se manifiesta otra dimensión?
¿Y quién que contemple las grandes catedrales de la Europa medieval,
O las mezquitas de Isfahan,
O las esculturas de Angkor,
O la belleza y la riqueza de los templos hindúes de Elora,
Puede no ver que los artistas que las crearon estaban directamente inspirados por una energía que brota de la base y fuente de todas las cosas?
Yo me figuro una gran obra de arte como una luna reluciente en el firmamento nocturno.
La luna ilumina el mundo,
Pero no con luz propia,
Sino prestada por el sol escondido de lo absoluto.
El arte ha ayudado a muchos a vislumbrar la naturaleza de la espiritualidad.
Podría ser,
No obstante,
Que una de las causas de las limitaciones que padece buena parte del arte moderno residiera en la pérdida de ese conocimiento del origen sagrado del arte y su sagrado propósito,
Dar a la gente una visión de su verdadera naturaleza y de su lugar en el universo y devolverles de un modo siempre fresco y renovado el valor y el sentido de la vida y sus infinitas posibilidades?
El verdadero sentido de la expresión artística inspirada está pues en su afinidad con el campo de la Sambhogakaya,
Esa dimensión de energía incesante,
Luminosa y dichosa que rilque denomina la energía alada del gozo,
Ese resplandor que transmite,
Traduce y comunica la pureza y el infinito sentido de lo absoluto a lo finito y relativo,
En otras palabras,
De la Dharmakaya a la Nirmanakaya,
Visión de la totalidad en despliegue.
Una de las muchas maneras en que me ha inspirado el ejemplo de su santidad el Dalai Lama ha sido en su incansable curiosidad acerca de los diversos aspectos y descubrimientos de la ciencia moderna y su apertura a los mismos.
Al budismo después de todo se lo ha llamado muchas veces una ciencia de la mente y cuando contemplo las enseñanzas del bardo es su precisión y su vasta y sobría claridad lo que suscita en mí una y otra vez una sensación de maravilla y gratitud.
Si el budismo es una ciencia de la mente,
Para mí las enseñanzas dogchen y de los bardos constituyen la esencia del corazón de esa ciencia,
La más íntima semilla visionaria y práctica,
De la que ha florecido un enorme árbol de conocimientos interconectados y seguirá floreciendo de maneras que ahora no pueden concebirse conforme siga evolucionando la humanidad.
A lo largo de los años y tras muchos encuentros con toda clase de científicos me han ido llamando cada vez más la atención los paralelismos que pueden trazarse entre las enseñanzas de Buda y los descubrimientos de la física moderna.
Por fortuna muchos de los principales pioneros científicos y filosóficos de occidente también los han percibido y están explorándolos con tacto e inspiración y con la sensación de que del diálogo entre la mística,
La ciencia de la mente y la conciencia y las diversas ciencias de la materia muy bien podría surgir una nueva visión del universo y de nuestra responsabilidad hacia él.
Cada vez me he ido convenciendo más de que las enseñanzas del bardo con su triple proceso de despliegue pueden aportar una contribución única a este diálogo.
De todas las alternativas posibles me gustaría centrarme aquí en una visión científica en particular que me ha cautivado especialmente,
La del físico David Bohm.
Bohm concibió un nuevo enfoque de la realidad que,
Aunque controvertido,
Ha suscitado una gran respuesta favorable por parte de investigadores de las disciplinas más dispares.
Físicos,
Médicos,
Biólogos,
Matemáticos,
Neurólogos y psiquiatras,
Así como artistas y filósofos,
David Bohm ha concebido un nuevo enfoque científico de la realidad basado,
Como las enseñanzas del bardo,
En la comprensión de la totalidad y unicidad de la existencia como un todo ininterrumpido y sin fisuras.
El orden dinámico multidimensional que él ve actuar en el universo consta esencialmente de tres aspectos.
El más evidente es nuestro mundo tridimensional de objetos,
Espacio y tiempo,
Que él denomina el orden explicado o desplegado.
¿De dónde cree Bohm que se despliega este orden?
De un campo universal ininterrumpido,
Un terreno más allá del tiempo,
El orden implicado o replegado,
Como él lo llama,
Que es el trasfondo que todo lo abarca en toda nuestra experiencia.
Él ve la relación entre estos dos órdenes como un proceso continuo por el cual lo que se despliega en el orden explicado vuelve a replegarse en el orden implicado.
Y como fuente que organiza este proceso en diversas estructuras,
Bohm propone,
Palabra que le gusta utilizar ya que toda su filosofía se basa en que las ideas deben crearse por el libre juego del diálogo y ser siempre vulnerables,
El orden superimplicado,
Dimensión aún más útil y potencialmente infinita.
¿No podría trazarse un nítido paralelo entre estos tres órdenes y las tres callas y el proceso de los bardos?
Dice David Bohm,
Todo el concepto de orden implicado es,
Para empezar,
Una manera de hablar del origen de la forma a partir de lo informe mediante el proceso de explicación o despliegue.
También me inspira la imaginativa manera en que David Bohm extiende a la propia conciencia este modo de entender la materia,
Que surgió de la física cuántica,
Un salto que creo se irá juzgando cada vez más necesario a medida que la ciencia se abra y evolucione.
La mente,
Sugiere,
Puede tener una estructura semejante a la del universo y en el movimiento subyacente que llamamos espacio vacío hay de hecho una energía tremenda,
Un movimiento.
Las formas particulares que aparecen en la mente pueden ser análogas a las partículas y llegar a la base de la mente podría percibirse como luz.
Junto a esta idea de los órdenes explicado e implicado,
David Bohm ha imaginado una manera de contemplar la relación entre lo mental y lo físico,
Entre mente y materia,
Que denomina somasignificación.
Escribe,
La idea de somasignificación implica que soma,
Lo físico y su significación,
Que es mental,
No existen separadamente en ningún sentido,
Sino que más bien son dos aspectos de una realidad global.
Para David Bohm el universo manifiesta tres aspectos que se incluyen mutuamente,
Materia,
Energía y significado.
Desde el punto de vista del orden implicado,
La energía y la materia están imbuidas de cierta clase de significación que da forma a su actividad total y a la materia que surge en esa actividad.
La energía de la mente y de la sustancia material del cerebro también están imbuidas de cierta clase de significación que da forma a su actividad total.
Así pues,
En términos generales,
La energía incluye materia y significado,
En tanto que la materia incluye energía y significado.
Pero el significado también incluye la materia y la energía,
De modo que cada uno de estos conceptos básicos incluye a los otros dos.
Simplificando una visión excepcionalmente sutil y refinada,
Podríamos decir que para David Bohm el significado tiene una importancia especial y de gran alcance.
En sus propias palabras,
Esto implica que contra la opinión habitual el significado es una parte inherente y esencial de nuestra realidad total y no meramente una cualidad puramente abstracta y etérea que sólo tiene existencia en la mente,
O por decirlo de otro modo,
En la vida humana.
Con carácter general el significado es ser.
En el acto mismo de interpretar el universo creamos el universo,
En cierto modo podríamos decir que somos la totalidad de nuestros significados.
¿No podría ser útil empezar a concebir paralelos entre estos tres aspectos que configuran el concepto de David Bohm del universo y las tres callas?
Una exploración más profunda de las ideas de David Bohm podría revelar quizá que significado,
Energía y materia guardan entre sí una relación semejante a la de las tres callas.
¿Cabría acaso sugerir que la función del significado según él la explica es de algún modo análoga a la Dharma Kaya,
Esa totalidad incondicionada e infinitamente fértil de la que surgen todas las cosas?
La obra de la energía,
Por la cual significado y materia actúan el uno sobre la otra,
Tiene cierta afinidad con la Sambhogakaya,
El constante y espontáneo surgir de la energía desde la base del vacío,
Y la creación de la materia.
En la visión de David Bohm presenta semejanzas con la Nirmanakaya,
La cristalización continua de esa energía en forma y manifestación.
Pensando en David Bohm y en su notable explicación de la realidad,
Me siento tentado a preguntarme qué podría descubrir un gran científico que fuese al mismo tiempo un practicante espiritual realmente consumado,
Y que hubiera sido entrenado por un gran maestro.
¿Qué podría decirnos sobre la naturaleza de la realidad un científico y místico,
Un Longchen Pa y un Einstein en la misma persona?
¿Será uno de los futuros florecimientos del gran árbol de las enseñanzas del bardo el diálogo científico místico,
Diálogo que sólo apenas podemos imaginar pero en cuyos umbrales parecemos encontrarnos?
¿Y qué significaría eso para la humanidad?
La más profunda afinidad entre las ideas de David Bohm y las enseñanzas del bardo es que ambas provienen de una visión de totalidad.
Si esta visión pudiera vigorizar a los individuos para que transformaran su conciencia e influyera así en la sociedad,
Devolvería a nuestro mundo el sentido de interconexión y significado que tan desesperadamente necesita.
Lo que propongo aquí es que el modo general en que el hombre concibe la totalidad,
Es decir,
Su visión general del mundo,
Es crucial para el orden total de la propia mente humana.
Si concibe la totalidad compuesta por fragmentos independientes,
Así es como su mente tenderá a funcionar,
Pero si puede incluirlo todo de una manera coherente y armoniosa,
En una totalidad general que sea indivisa,
Ininterrumpida y sin fronteras,
Porque cada frontera es una división o fisura,
Su mente tenderá a moverse de una manera semejante y de ahí fluirá una acción ordenada dentro del todo.
Todos los grandes maestros estarían en perfecto acuerdo con David Bohm cuando escribe.
Es necesario un cambio de significado para cambiar este mundo política,
Económica y socialmente.
Pero este cambio debe empezar por el individuo,
Ha de cambiar para él.
Si el significado es una parte clave de la realidad,
Una vez que se vea que la sociedad,
El individuo y las relaciones significan algo diferente,
Se habrá producido un cambio fundamental.
En último término,
Tanto la visión de las enseñanzas del bardo como la más profunda comprensión del arte y la ciencia convergen en un hecho,
El de nuestra responsabilidad hacia y ante nosotros mismos,
Y la necesidad de utilizar esta responsabilidad de la manera más urgente y de más largo alcance.
Para transformarnos a nosotros mismos el sentido de nuestra vida y de este modo el mundo que nos rodea.
Dijo Buda,
Os he mostrado el camino a la liberación,
Ahora os toca a vosotros recorrerlo.
Fin del capítulo 21.
Siguiente capítulo,
Capítulo 22,
Servidores de la Paz.
Gracias.
Conoce a tu maestro
4.8 (19)
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