
Meditación: Cuando La Mente No Puede Parar
¿Llevas un rato dándole vueltas a la cabeza y no puedes parar? Esta meditación es para esos momentos en que la mente está convencida de que si piensa un poco más, por fin encontrará la respuesta. Aquí no vamos a pelear con ella, vamos a aprender a observarla desde un lugar más amplio, a volver al cuerpo y al momento presente, y a darnos permiso de soltar aunque no todo esté resuelto. Porque una mente descansada piensa mejor que una mente agotada.
Transcripción
Te doy la bienvenida a esta práctica.
Soy Ana Sofía Wagoni.
Y si estás aquí.
.
.
Probablemente tu mente lleva un rato,
O quizás mucho rato,
Dando vueltas.
Pensando en algo que pasó.
En algo que tienes que resolver.
O incluso en algo que no sabes si vas a poder resolver.
Y hay una parte de ti.
Está convencida de que la solución llegará si sigues pensando.
Que si le das una vuelta más,
Si encuentras el ángulo correcto,
Si terminas de analizar bien la situación.
Entonces podrás parar.
Descansar.
Y sentir paz.
Sin embargo… Mientras más vueltas le das,
Parece que más escapa la respuesta y la solución.
Y más que sentir paz,
Parece una carrera interminable que te deja agotada.
Así que hoy quiero mostrarle algo diferente a esa parte de ti que está enganchada a seguir pensando y resolviendo.
Así que comencemos.
Te invito a encontrar una postura cómoda.
Y cuando la tengas cierra los ojos suavemente si no lo has hecho aún Con la próxima inhalación endereza tu espalda.
Y al exhalar deja que tu cuerpo se relaje.
Antes de continuar Tomemos un momento para establecer nuestra intención.
La intención de aprender a llevar una relación más sabia,
Sana y amorosa con nuestra mente en este momento.
Bien con esta intencionalmente Te invito a llevar la atención a tu respiración nota como el aire entra y sale de tu cuerpo sin que tengas que hacer nada Y ahora quiero que hagas algo que quizás se siente un poco extraño.
En lugar de callar la mente.
Intentar que pare.
Por un momento,
Obsérvala con mucha atención.
Como si fuera la primera vez que la ves en acción.
¿Qué está haciendo ahora mismo tu mente?
Tal vez está repasando algo.
Anticipando.
Resolviendo.
Preocupándose.
Solo mira lo que hace mientras te quedas en silencio por unos momentos.
Las mentes son increíbles,
¿verdad?
¡No paran!
Saltan de un tema a otro.
Vuelven al mismo punto una y otra vez.
Nos llevan a perdernos en ideas.
Planets.
Construyen escenarios enteros de cosas que todavía no han pasado.
Y todo eso lo hacen en cuestión de segundos.
Y las mentes no lo hacen por capricho.
Lo hacen porque creen que están ayudando tu mente está tratando de protegerte y prepararte.
Y mantenerte a salvo.
Esa es su función.
El problema no es que tu mente funcione así.
El problema es que cuando te quedas tan atrapado,
Atrapada en ella,
Pierdes contacto con todo lo demás.
Con tu cuerpo con este momento.
Contigo.
Y aparte,
Muchas veces parece no llegar a ningún lado,
¿verdad?
Entonces,
Vamos a hacer algo juntos.
Lleva por un momento la atención a tu cuerpo.
No tus pensamientos,
Al cuerpo.
¿Dónde estás apoyada ahora mismo?
Trata de notar y sentir ese contacto.
Nota el peso real de tu cuerpo sobre lo que te sostiene.
Y deja que ese apoyo,
Ese peso sobre lo que te sostiene te mantenga anclado o anclada al momento presente.
Y aquí está el secreto y la clave del cuerpo.
Que siempre está en el presente.
Tu cuerpo no puede estar en el pasado ni en el futuro.
Solo aquí.
Solo ahora.
Y cada vez que llevas tu atención a tu cuerpo tú también vuelves al presente.
Aunque sea por un segundo.
Y ese segundo importa.
Así que vamos a mantenernos por unos momentos más anclados,
Ancladas a ese peso que nos sostiene.
El peso de nuestro cuerpo.
¿Lo recuerda algo muy importante?
Es probable que mientras haces esto,
La mente siga hablando.
Siga trayendo algún tema.
Alguna preocupación.
Algún pensamiento que no quiere irse o te dice que estás haciendo.
Necesitamos resolver algo importante.
Si esto pasa,
No significa que lo estás haciendo mal.
Significa que tienes una mente normal.
Así que la práctica no es silenciarla.
La práctica es notar que esos pensamientos llegan.
Los reconocemos.
Y volvemos una y otra vez.
A tu cuerpo apoyado.
Prueba esto por unos momentos más en silencio.
Excelente Y ahora quiero decirte algo más sobre este problema o preocupación o esa cosa que la mente nos suelta.
Darle más vueltas ahora mismo,
Cuando el cuerpo está tenso,
La mente está agotada,
Traes todo el peso del día encima.
No es la mejor versión de ti pensando en ello.
En la versión más cansada más enredada o incluso más asustada.
Así que soltar por ahora no es ignorar.
Sino darte las condiciones para volver a verlo con más claridad.
Así que por estos minutos.
Le vamos a decir a la mente gracias.
Ya sé que quieres ayudar.
Pero por ahora.
Vamos a descansar Y si vuelve,
Seguro que va a volver.
Le decimos lo mismo otra vez.
Cintalea.
Con la misma paciencia con la que le hablarías a alguien que está muy asustado y no puede parar.
Gracias.
Ya sé que quieres ayudar.
Pero por ahora vamos a descansar.
Entonces regresas la tensión a tu cuerpo.
Y a tu respiración.
Y para terminar Nota cómo se siente tu cuerpo ahora comparado con hace unos minutos.
Quizás hay un poco más de espacio.
Quizás la mente sigue activa pero ya no te tiene tan atrapada.
Y eso es suficiente.
Eso es la práctica.
Tener una mente que no para,
No es un defecto.
Significa que eres humana,
Que eres humano.
Y que hoy algo te importó lo suficiente como para que la mente se quedara ahí.
Pero tú eres más que tus pensamientos.
Siempre lo ha sido.
Así que toma unas últimas respiraciones a tu ritmo.
Soltando un poco el control la urgencia.
Y el peso de tener que resolverlo todo ahora.
Excelente.
Y ahora cuando lo sientas bien a tu ritmo.
Abre los ojos Gracias por estar aquí.
Gracias por cuidarte y por permitirme acompañarte en este momento en medio de lo que tu mente estaba viviendo.
Hasta pronto.
Conoce a tu maestro
4.7 (3)
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