
Meditación de Rendición
by Ana Pavas
¿Puedes aceptar que este momento es como es y no confundirlo con la historia que la mente ha creado a su alrededor? La rendición llega cuando dejas de preguntar; “¿Por qué me está pasando esto a mí?” Incluso en las situaciones aparentemente más inaceptables y dolorosas se esconde un bien mayor, y cada desastre lleva en su seno la semilla de la gracia. A lo largo de la historia, siempre ha habido mujeres y hombres que, cuando tuvieron que hacer frente a grandes pérdidas, enfermedades, prisión o muerte inminente, aceptaron lo aparentemente inaceptable, y así hallaron “la paz que supera toda comprensión”.
Transcripción
Meditaciones para tiempos de crisis.
Rendición.
Si me preguntas qué ganarías con la rendición,
Yo te diría libertad.
Eckhart Tolle describe la rendición como una profunda sabiduría de decir sí a lo que es.
Y yo le agregaría actuar en consecuencia a eso que simplemente es.
Para mí esa rendición es el acto seguido de la aceptación.
Es así como después de aceptar que una situación no es buena,
Ni tampoco mala,
Que una situación simplemente es,
Entonces puedo rendirme a ella.
Dejar de resistirme y comenzar a fluir.
Como cuando se deja de pelear con una corriente y mejor se da permiso de flotar.
Y que sea esa corriente quien muestra el camino al cuerpo.
Rendirse tiene una característica muy hermosa.
Y es que nos conecta de forma automática con el presente.
Porque al rendir nos estamos abrazando.
Estamos acogiendo.
Ese hoy.
Estamos ligeros pero aún seguimos vivos.
La rendición nunca será sinónimo de derrota o pérdida como se creía por años.
Y es por esa creencia tan arraigada que preferimos a veces ser víctimas de las circunstancias.
Luchamos,
Soportamos,
Hacemos de todo para intentar ser los vencedores.
Y en esa resistencia hay muchísimo sufrimiento.
Resistir y aguantar es de la fuerza.
Aceptar y rendirse es del amor.
Y además abre el camino a la resiliencia.
Cuando te rindes,
Te liberas del sufrimiento,
Te vuelves interiormente libre.
Y es a partir de esa libertad que comienzas a ver las mejores respuestas ante cualquier situación.
Porque ya no tienes miedo y ya no estás en modo de lucha.
Comienzas a responder en lugar de solo reaccionar.
La rendición es además un acto de acción,
No un acto pasivo.
Es la capacidad de hacer,
Pero hacer siendo uno con la vida.
En lugar de hacerlo desde un estado de separación o negación.
Rendirse es abrirse a hacer desde la aceptación.
Al rendirte comienzas a hacer desde tu ser.
Porque ahora ese ego no está interesado en luchar.
Y comenzamos a ver entonces con claridad las acciones que podemos emprender.
Y no aquellas que se harían para no ser rechazadas,
Por ejemplo.
Rendir nos permite fluir con los cambios.
Incluso saber,
Darnos cuenta cuando iniciar nosotros mismos un cambio.
Porque estamos más abiertos a reconocer las señales en el momento justo.
Rendirnos es una forma de reconciliarnos con nosotros mismos,
Con la vida.
Con tu Dios,
Con el universo.
Con eso que crees,
Incluso con aquello en lo que no crees.
Rendirse trae armonía y paz.
Porque te repito,
Dejamos de luchar.
Toma una posición cómoda.
Si puedes con tu espalda erguida,
Puedes ser acostada o puedes ser sentada.
Toma una inhalación.
Y exhala.
Toma otra inhalación más profunda.
Y ahora vas a exhalar con tu boca abierta.
Siente cómo te liberas de todo peso que tengas.
Y continúa respirando a tu ritmo.
Lleva tu atención al chakra base o a ese punto que hay en el perineo.
Y que te conecta con la tierra.
Y con tu fuerza.
Imagina cómo desde ese punto sale una luz hacia el centro de la tierra.
Es como una luz que tiene forma de una raíz que sale de ti y se conecta como una raíz abrazando el núcleo de la tierra.
Y ahora pon atención en tu chakra corona o en tu coronilla.
En ese punto sobre tu cabeza.
Que te conecta con tu divinidad,
Con tu fuente de amor.
A través de una luz.
Y colócale el color que tú quieras.
Inhala y exhala.
Y siéntete como estás conectada con ambas energías.
Con la energía del padre a través de tu coronilla.
Con la energía de la madre a la madre tierra a través de tu chakra raíz.
Tienes tus pies en la tierra pero tienes tu conexión al cielo.
Ahora eres uno o una con Dios,
Con el universo,
Con la vida.
Siente cómo al inhalar.
Tu corazón se ensancha.
Absorbiendo muchísima luz de cada una de estas dos conexiones.
Del cielo y de la tierra.
Esas luces van a tu corazón.
Y cuando exhalas.
Se distribuye a través de todo tu cuerpo.
Inhala si tu corazón se ensancha en esa luz.
Exhala si esa luz se distribuye al resto de tu cuerpo.
Estás en una espiral de luz y amor.
Lleva las manos al centro de tu pecho y percibe allí tu corazón.
Percibe cómo ese corazón late sin ninguna lucha.
Él solo fluye.
Conecta con la vida y la divinidad que hay en ti.
Y repite para ti misma.
Amada presencia del amor.
Toma el mando de mí ahora.
Me rindo a ti.
Inhala y exhala.
Amada presencia del amor.
Toma el mando de mí ahora.
Me rindo a ti.
Puedes decirle como lo hago yo a veces.
Tal vez no entienda nada en este momento.
Tal vez mi mente no lo entienda.
Pero yo en esta posición de humildad profunda.
Me rindo.
Me rindo porque sé que mis fuerzas no son suficientes.
Porque sé que mis mayores fuerzas no vienen de mí.
Vienen de ti.
Y entonces yo me rindo en humildad profunda.
Y te pido que me muestres el camino.
En fluidez y armonía.
Porque ya no quiero luchar.
Y continúa respirando.
Trae ahora alguna situación en la que sientas que has estado luchando por un tiempo.
Y que sabes que ya es aceptado en el fondo de tu corazón.
Y que además ya has hecho todo lo que estaba bajo tu alcance.
Si es que había algo a tu alcance.
Sientes que ahora ya no quieres luchar con esa situación.
No quieres controlar más esa situación.
Entrega esa situación.
Y entrégala en este instante.
Ponla en las manos de este amor que te rodea.
De esta espiral de amor que te rodea.
Entrégala a este campo.
Puedes abrir tus manos.
Y extender tus brazos en señal de entrega.
Y suéltala.
Suelta el control.
No perderás ni has perdido nada.
Y ahora puedes esperar en la confianza profunda.
Deja todo en manos del universo,
Dios,
La vida.
Deja todo en manos del amor.
Confía y ríndete.
Y verás que el resultado será el mejor para ti.
Continúa respirando.
Regresa a este estado de rendición cuantas veces sea necesario.
En este momento íntimo de rendición entre tú y tu fuente de amor.
No hay juicios.
Y no hay expectativas.
Solo hay una rendición amorosa.
Solo hay una disposición de tu alma a fluir con lo que esa fuente de amor tenga hoy para ti.
Pidele que te muestre el camino.
Que te estás rindiendo,
Pero que necesitas que te siga dando la mano.
Que necesitas que te siga mostrando el camino.
Y tú actuarás en rendición en ese camino.
Inhala y exhala.
Toma una última inhalación profunda.
Y exhala nuevamente con tu boca abierta.
Y ahora sonríe.
Acabas de liberarte de un gran peso.
Y acabas de conocer la paz que da la rendición amorosa.
Continúa ahí tan solo respirando y cuando esté bien para ti puedes abrir tus ojos.
Un abrazo.
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