
Cuento para niños "Las 4 preguntas" cuento infantil.
by Alan Hecker
En este cuento, el protagonista tiene una sola pregunta que solo una persona puede responderle. En el camino de la busqueda de esta persona va juntando más preguntas para hacer. Podrá encontrar a quien le responda las 4 preguntas? Múwica free copyright de Kevin Mac Leod
Transcripción
Hola,
Soy Alan y esto es Cuentos con Moraleja.
Hoy les voy a contar un cuento que se llama Las Cuatro Preguntas.
¿Comenzamos?
En una tierra lejana,
Hace cientos de años,
Vivía un hombre muy humilde.
Un hombre que vivía en la calle,
Tenía muy pocas cosas.
Entre una de estas cosas que tenía era un pedazo de queso que todas las semanas le traían de regalo.
Un día se encuentra con que un ratón le estaba robando ese pedazo de queso.
Alterado,
Este hombre le dijo,
Ratón,
¿por qué te llevas mi queso?
¿No ves que no tengo nada?
¿Por qué no les vas a robar a los ricos?
Ellos ni notarán que les robas el queso.
El ratón lo mira y le dice,
¿este es tu destino?
Tener muy pocas cosas,
Así como el mío,
Es robarte a ti tu queso.
No lo entiendo,
¿y por qué este es mi destino?
Le dijo el hombre al ratón.
Yo no lo sé,
Tal vez deberías ir a las montañas a preguntarle al gran sabio,
Seguramente él podrá respondértelas.
El hombre lo pensó unos minutos y dijo,
Tienes razón,
Total aquí ya no tengo nada que perder.
El hombre humilde comenzó su largo camino hacia las montañas en búsqueda de este sabio que le respondiera su pregunta,
¿por qué este era su destino?
Luego de una larga caminata durante todo el día y llegada la tarde se encontró con una casa en el medio del campo,
Una casa enorme.
Golpeó la puerta,
El dueño la atendió y le comentó lo que estaba buscando y le preguntó si podía pasar la noche allí.
El hombre muy amable le dijo,
Por supuesto,
Eres nuestro invitado.
A la mañana siguiente,
Antes de irse el hombre humilde de esta casa,
Charló con el dueño de la casa quien le pidió un favor.
Ya que vas a ver al sabio y él podrá responderte seguramente tu pregunta.
¿Tú podrías hacerle una pregunta por nosotros?
El hombre humilde le dijo,
Claro,
¿cuál es tu pregunta?
Pregúntale por qué nuestra hija,
Ya grande,
No habla,
Nunca ha hablado y no sabemos qué le pasa,
¿cómo podemos ayudarla?
No se hagan problemas,
Yo le preguntaré esto al sabio.
El hombre humilde continuó su larga caminata.
En un momento se topó con unas montañas muy altas y se preguntó,
¿cómo voy a hacer para cruzar yo estas montañas?
En eso ve bajar a un mago volando en su varita mágica,
Era del tamaño de una escoba,
Con un diamante en la punta que cada vez que volaba se encendía.
El mago se acercó al mendigo y le preguntó si necesitaba ayuda.
El mendigo le contó su situación y que estaba yendo a ver al sabio y le preguntó si por favor podría ayudarlo a cruzar la montaña.
El mago le dijo,
Por supuesto,
Buen hombre,
Yo te ayudaré.
Se subió a esta varita mágica,
A este palo mágico y juntos cruzaron las grandes montañas volando.
Cuando llegaron al otro lado de las montañas,
El mago le preguntó,
¿tú crees que podrás hacer una pregunta por mí al gran sabio?
Y el mendigo le dijo,
Claro,
Puedo preguntarle.
¿Cuál es tu pregunta?
Pregúntale al gran sabio,
¿por qué luego de mil años de práctica todavía no he ascendido al cielo?
¿Sólo puedo volar en este palo mágico pero no puedo ascender al cielo?
Por favor pregúntaselo por mí.
Claro que sí,
Y gracias por este favor.
Siguió su larga caminata y en un momento se topó con un río gigante,
Era imposible cruzarlo.
La corriente de este río era muy fuerte,
Podría ahogarse o arrastrarlo hasta otro lado,
Alejándolo de su destino.
De pronto ve aparecer a una tortuga enorme.
La tortuga se acerca y le preguntó al mendigo,
¿necesitas ayuda?
Sí,
Por favor amable tortuga,
¿podrías ayudarme a cruzar el río?
Sí,
Claro,
Súbete a mi caparazón.
El mendigo se subió al caparazón de la tortuga gigante y juntos cruzaron el río.
Una vez del otro lado,
La tortuga le dijo,
Ya que vas a ver al gran sabio,
¿podrías hacerle una pregunta por mí?
El mendigo le dijo,
Por supuesto,
¿cuál es tu pregunta?
Pregúntale,
¿por qué luego de quinientos años aún sigo esperando y no he podido convertirme en dragón?
Claro que sí,
Tortuga,
Yo se lo preguntaré por ti.
Esa misma noche el mendigo llegó a un monasterio,
Abrió unas puertas gigantes de madera y allí estaba el gran sabio,
Con los ojos cerrados,
Sentado,
Parecía estar meditando.
No lo quiso interrumpir,
Pero el gran sabio notó la presencia del mendigo y con una sonrisa le dijo,
Oh buen hombre,
Has venido hasta aquí,
¿en qué puedo ayudarte?
Gran sabio,
He venido desde muy lejos,
He caminado muchos días,
He pasado por frío,
He escalado montañas,
Las he volado,
He atravesado ríos,
He venido a hacerte cuatro preguntas.
El gran sabio lo mira y con una sonrisa le dice,
Lo lamento,
Podré responderte solamente tres preguntas,
Tú debes elegir de esas cuatro,
¿cuáles quieres hacerlo?
El mendigo se quedó pensando,
Oh,
Esto es terrible,
Debo decidir,
A ver,
Hay una familia con una hija que no habla hace muchos años,
Pobre los padres,
Pobre esta mujer,
Sin poder hablar,
Sin poder expresarse,
Eso debe ser terrible,
Esa pregunta la haré,
Y el mago esperando mil años para ascender al cielo,
También la haré,
Y la tortuga,
Pobre tortuga,
Quinientos años de espera para convertirse en dragón,
Al lado de estas preguntas,
La mía,
Porque este es mi destino,
No tiene casi significado,
Así que el mendigo se acercó y en voz alta le dijo,
Querido sabio,
La primera pregunta es,
¿por qué la hija de una familia no puede hablar y cuándo podrá hablar?
,
Eso es sencillo,
La mujer podrá hablar cuando su verdadero amor se presente,
Diles esto y todo estará bien,
La segunda pregunta es,
Del mago que me ha ayudado a cruzar las montañas,
Hace mil años está practicando para ascender al cielo y no logra hacerlo,
El sabio le dijo,
Dile al mago que él está aferrado a su varita mágica,
Está aferrado a su palo mágico,
Debe largarlo,
Debe cederlo y luego podrá ascender al cielo,
Y ¿cuál es la tercera pregunta?
,
La tercera pregunta es de la tortuga,
Hace 500 años está esperando convertirse en dragón y no puede,
No sabe cómo hacer,
El sabio lo miró con otra sonrisa y le dijo,
Dile a la tortuga que deje de aferrarse al caparazón,
Debe liberarlo y luego se convertirá en dragón,
Oh,
Gran sabio,
Muchas gracias,
Y así el mendigo comenzó el retorno,
Primero se encontró con la tortuga,
La miró y le dijo,
Querida tortuga,
Me ha dicho el gran sabio que debes deshacerte de tu caparazón,
Una vez que lo hagas podrás convertirte en dragón,
Y así lo hizo la tortuga,
Se sacó del caparazón y se convirtió en un hermoso dragón,
Cuando miró dentro de este caparazón vio que estaba lleno de perlas que ha estado juntando a lo largo de tantos años en todos los sitios que ha estado,
Lo miró al mendigo y le dijo,
Querido amigo,
Me gustaría regalarte mi caparazón y todas las perlas que hay en él,
El mendigo aceptó y así fue como el mendigo dejó de ser pobre,
Luego cuando llegó a las colinas se encontró con el mago y le dijo,
Querido mago,
Me ha dicho el gran sabio que debes largar la varita mágica,
Debes entregarla,
No debes aferrarte más a ella y así podrás ascender al cielo,
De esta manera el mago escuchó al mendigo,
Le entregó su varita mágica y comenzó a ascender al cielo,
Gracias,
Gracias amigo mío,
Ahora el poder de mi varita mágica es tuyo,
El hombre siguió el camino y fue en busca de la familia,
Golpea la puerta,
El padre de la mujer que no hablaba abrió la puerta,
La miró y le dijo,
Has podido hablar con el gran sabio,
Sí y me ha dicho que tu hija hablará cuando se encuentre con el verdadero amor,
En eso la hija de este hombre empieza a bajar las escaleras y cuando lo ve a quien era el mendigo dijo,
Oh este hombre lo conozco,
Ha estado aquí hace unas semanas en casa,
Se miraron y comprendieron que el verdadero amor de esta mujer que no hablaba era el hombre,
Era el mendigo,
Era el que había recibido las perlas y que ahora tenía el poder de la varita mágica,
El mendigo había entregado su pregunta a cambio de ayudar a otros y la recompensa fue más grande que la respuesta,
Había logrado cambiar su destino,
Quien era el mendigo se casó con la hija de este hombre y fueron felices para siempre.
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