
Necesito que me necesites
by Marga Bauzá
Qué temazo te traigo en este podcast, tan potente como sanador al ser capaz de reconocerlo, de verlo en uno mismo y elegir tomarlo o no. Escúchalo y comparte tu sentir en ti. ¿te ocurre como me ha ocurrido a mí por años?
Transcripción
Necesito que me necesites.
Guau,
Qué tremenda frase,
¿verdad?
¿No te parece potente?
A mí sí,
Porque cuando me di cuenta de ello,
Me tuve que rendir a esa grandiosa verdad.
Darme cuenta de que necesitaba que el otro me necesitara para que mi vida tuviera más sentido,
Para sentirme validada y valiosa.
Guau,
¿no te parece impresionante?
¿Hasta qué punto condicionamos al otro para que nuestra vida tenga un poco más de sentido?
¿Cómo es que ocurre esto?
¿Tú qué crees?
¿Cómo lo recibes?
¿Te parece que es una respuesta apta para alguien que se siente a gusto con uno mismo?
¿Es apto para alguien que sabe ayudar a otros?
¿Es algo natural en la raza humana?
Pues en mi experiencia,
Es una carencia común a casa.
Pero también algo muy habitual en los humanos.
¿No estamos a gusto con nosotros?
Aún no hemos aprendido lo maravilloso que es sentirse en el hogar con uno mismo y con el mundo.
Y por eso posamos todas nuestras expectativas y necesidades en los más próximos y prácticamente les exigimos que nos llenan el cuenco de la carencia.
Quienes hemos vivido en el rol de salvadores,
Ayudando a otros,
Dando siempre esa parte amable a las duras y a las maduras,
Para con el otro.
Quienes incluso cuando ya no teníamos fuerzas estábamos a disposición.
Necesitamos esa dopamina para seguir existiendo.
¡Ojo!
No nosotros,
Sino el rol de quien nos hemos creído que somos.
Así que me molesto si no me necesitas,
Me molesto si no me llamas,
Me molesto si no estoy ahí para ti.
¿Por qué?
Porque ¿quién soy yo si no te estoy ayudando?
Necesito que me necesites.
Y duele ver que no me necesitas.
Y a la vez es bonito sentir tu libertad,
Pero entra en conflicto con mi dolor.
Y por años,
Querido explorador,
Querida exploradora,
No he sabido salir de ahí.
Pero con gratitud,
También te digo que hace años lo detecté y salí.
¿Y cómo se sale?
Reconociendo que esto posiblemente también está en ti.
Respirando profundamente y reconociendo que la necesidad de ayuda está más veces en ti que en el propio ayudado.
Respirando profundamente y reconociendo que el otro no tiene ninguna obligación en estar a tu disposición para que seas tú quien le ayudes.
Y claro,
Te puedo leer la mente,
Porque por años ha sido mi mente.
Y tú estás diciendo,
Es que si no lo hago yo,
¿quién lo hará?
¿Es que no te das cuenta que se olvidará de esto?
¿Que llegará tarde al otro sitio?
¿Que está cansado y por eso necesita que le eche una mano?
Y sigo.
Es lícito sentir esto,
Y por supuesto tender la mano cuando nos lo piden o si sentimos que realmente es necesario y el otro en verdad no está en disposición de pedirlo.
Pero muchas veces,
La mayoría,
Diría yo,
Es más probable que sea nuestra propia incomodidad y necesidad de ayudar que realmente la que necesita el propio momento o la situación en concreto.
Entonces,
Pregúntate antes de actuar,
¿quién necesita?
¿El otro me lo pide?
¿O soy yo que necesito sentirme valiosa o valioso con esta experiencia?
¿Soy yo que no puedo sostener la incomodidad que me produce esta situación?
Ahí viene la práctica de acogerte,
La práctica de mindfulness,
La práctica de la meditación,
Ese tiempo sostenido en silencio,
Acogiéndote.
Ahí es cuando te pones a prueba.
Ahí es cuando lo pones en práctica de verdad.
Ahí es cuando te amas profundamente.
Cuando te sientes validada,
Validado por ti,
No necesitas que el otro lo haga.
Cuando encuentras la forma de relacionarte plenamente contigo,
Liberas al otro de toda expectativa.
No necesitas ser nada del otro.
Solo relacionarte desde la propia libertad y liberas al otro de cualquier obligación hacia ti.
En definitiva,
Se resume en una maravillosa frase muy fácil de entender.
Vive y deja vivir.
Y a eso te añadiría,
Responsabilízate de ti.
Practica cada día,
Medita a solas contigo,
También en grupo.
Responsabilízate de lo que tú sientes y ama el proceso de sanación.
No a costa del otro,
Sino desde el amor.
Si ayudas y te ofreces que sea desde la abundancia,
No desde la carencia,
¿te atreves?
Feliz día de presencia.
Chao.
Conoce a tu maestro
4.6 (25)
Reseñas Recientes
More from Marga Bauzá
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 36 million people. It's free.

Get the app
