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Cuento infantil: "La gota perdida"

by Alan Hecker

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Puntuación
4.8
Group
Actividad
Meditación
Adecuado para
Niños
Reproducciones
333

En este cuento, acompañamos a una pequeña gota de agua que un día se despierta sola en un charco en medio del desierto. Desconcertada, la gota no entiende cómo llegó hasta allí y sueña con regresar a su verdadero hogar: el océano, muy lejos de donde está. A lo largo de su viaje, la gota buscará distintas formas de volver a su lugar de origen, enfrentándose a desafíos y aprendiendo valiosas lecciones sobre el ciclo de la naturaleza y la importancia de la perseverancia. Música free copyright de Kevin Mac Leod

Transcripción

Hola,

Yo soy Alan y esto es Cuentos con Moraleja.

Hoy les voy a contar una historia que se llama La gota perdida.

Era una mañana calurosa en medio del desierto.

Una pequeña gota de agua se despertó en un charco diminuto y tibio.

Todo a su alrededor era arena y calor.

La gota que se llamaba Lila abrió los ojos,

Si es que una gota tiene ojos,

Y no entendió nada.

Oh,

¿qué hago acá?

Se preguntó confundida.

Este no es mi hogar,

Yo pertenezco al océano,

Al gran océano azul del otro lado del mundo.

Lila recordaba con nostalgia las profundidades del mar,

Donde se sentía parte de algo más grande.

Pero ahora estaba allí,

En un charco que poco a poco se iba evaporando bajo el sol abrazador del desierto.

Lila empezó a preocuparse.

Necesitaba volver al océano,

Pero ¿cómo?

Miró a su alrededor y lo único que veía era un vasto desierto de arena.

Podría intentar caminar,

Pensó,

Pero pronto se dio cuenta de que no tenía pies.

Además la arena caliente podría hacer que se secara muy rápido.

De repente vio un camello que pasaba caminando cerca del charco.

¡El camello!

Dijo.

Podría subirme a su joroba y llegar al mar.

Pero después de pensarlo un poco,

Lila tuvo una visión aterradora.

¿Y si el camello decidía beber el agua del charco?

Podría terminar dentro de su estómago.

No,

No,

No,

Se dijo sacudiendo su superficie con miedo.

Mejor no arriesgarse.

Luego vio un avión que volaba por encima de ella.

¿Y si pudiera subir a un avión?

Se emocionó.

Seguro que me llevaría al océano.

Pero pronto se imaginó volando a gran velocidad,

Sintiendo el viento fuerte y temió que el avión la dejara caer en cualquier otro lugar antes de llegar.

Cada opción que Lila pensaba parecía demasiado peligrosa.

Se sentía atrapada en ese charco,

En medio del desierto,

Hasta que en su desesperación tuvo una idea brillante.

¡Claro!

Exclamó.

¿Por qué no volar,

Pero de la manera que nosotros,

Las gotas,

Sabemos hacerlo?

Puedo evaporarme y dejar que el viento me lleve.

Decidida,

Lila comenzó a concentrarse en lo que mejor hacía,

Transformarse.

Poco a poco se fue evaporando,

Subiendo como vapor al cielo.

Desde las alturas miraba abajo,

Maravillada de lo pequeño que se veía el desierto ahora.

El viento la empujaba suavemente y pronto se encontró volando entre nubes esponjosas.

Viajó durante días,

Cruzando montañas,

Ciudades y océanos.

Sentía que estaba más cerca de casa.

¿Pero entonces?

Algo inesperado sucedió.

Lila comenzó a notar que el aire se volvía frío.

¡Muy frío!

Pronto se encontró rodeada de nieve y hielo.

¡Había llegado a la Antártida!

¡Oh no!

Pensó.

Este no es mi océano,

Me congelaré.

Y así fue.

Lila la pequeña gota se convirtió en un copo de nieve y cayó en una enorme placa de hielo.

Allí pasó meses y meses congelada,

Atrapada entre otros copos y bloques de hielos gigantes.

Aunque era difícil,

Lila no perdía la esperanza.

No importa cuánto tarde,

Se dijo,

Sé que un día volveré al océano.

Sólo tengo que ser paciente.

Un día la placa de hielo en la que Lila estaba atrapada comenzó a derretirse.

Poco a poco se fue convirtiendo en agua de nuevo.

El sol que por fin había salido derritió todo a su alrededor y Lila se deslizó hasta el mar helado de la Antártida.

¡Estoy en el agua otra vez!

Gritó emocionada,

Sintiendo cómo la corriente la llevaba lejos del frío.

Durante días Lila fue arrastrada por corrientes submarinas,

Viajando con peces y otros seres marinos.

Era un viaje largo y a veces solitario,

Pero ella nunca dejó de creer que algún día llegaría a su hogar.

Y finalmente,

Un día,

Lila sintió el agua más cálida,

Vio peces de colores nadando a su alrededor y las olas azules del océano.

¡Llegué,

Llegué!

¡Estoy en casa!

Lila se dio cuenta de algo importante durante su aventura.

No importa cuántos obstáculos haya en el camino,

Ni cuántas veces parezca que estamos lejos de nuestro objetivo,

Con paciencia,

Perseverancia y fe siempre podemos encontrar el camino de regreso a donde pertenecemos.

Porque la vida,

Al igual que el viaje de Lila,

Es un ciclo de aventuras,

De desafíos y regresos.

Y Colorín colorado,

Mejor me voy porque estoy apurado.

© 2026 Alan Hecker. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

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