
Calmar el dolor de cabeza. Meditación guiada
En esta meditación guiada de 25 minutos de duración te ayudo a calmar el dolor de cabeza a través de la observación y aceptación del dolor, de la respiración. Con la ayuda de mi voz y del sonido de instrumentos de sanación, podrás ir atenuando el dolor.
Transcripción
Te doy la bienvenida a esta meditación para calmar el dolor de cabeza.
Esta práctica ayuda a reducir el dolor y a menudo disminuye su intensidad percibida con el tiempo.
Encuentra una posición cómoda en una esterilla en el suelo o en la cama.
Permite que tu cuerpo se apoye completamente en la superficie.
Cierra los ojos suavemente.
Toma un momento para hacer los ajustes que necesites hasta que sientas que estás en una postura agradable.
Conectando ahora con el momento presente.
Para ello,
Puedes hacer tres respiraciones profundas a tu ritmo.
Con cada inhalación,
Tu cuerpo se nutre.
Se llena de vida.
Con cada exhalación.
¿Vas conectando?
Cada vez más con el aquí.
Y ahora.
.
.
Cuando hayas terminado,
Deja que la respiración vaya tomando su ritmo natural.
Para llevar ahora la atención.
A las sensaciones que percibas en tu cuerpo al respirar.
¿En qué zona de tu cuerpo sientes mejor la respiración?
Puede que sea en el abdomen en el pecho.
O a lo mejor en las fosas nasales.
No necesitas cambiar nada,
Simplemente Deja fluir la respiración y obsérvala.
Cada vez que la mente se distraiga.
Date cuenta de ello y regresa suavemente con amabilidad a la respiración.
Sin juzgarte.
Solo volviendo a la respiración.
Este es un momento para ti donde todo está bien,
Todo está tranquilo.
Ahora lleva la atención a los pies.
Te invito a sentirlos en su totalidad.
Notando ambos a la vez Tal vez puedas sentir el contorno.
Los tejidos internos y superficiales.
Recorriendo ahora los dedos de cada pie de uno a uno.
Comenzando por el pie izquierdo y continuando con el derecho.
No se trata de visualizar,
Tan solo de sentir.
De observar lo que sea que se perciba.
Desde los dedos de los pies puedes llevar la atención al empeine.
Primero en la pierna izquierda,
Luego en la derecha para ascender y llevar la atención a los tobillos.
Primero el izquierdo y luego el derecho rodeándolos desde la parte delantera a la trasera.
Sintiendo aquello que hay en la circunferencia y profundizando en lo que va más allá de la piel.
Si no sientes nada,
Está bien.
No hay nada que forzar ni tratar de sentir nada.
Solo hay que prestar la atención a las sensaciones que hay o que puedan surgir.
Abrirse a lo que se perciba,
Incluyendo la posibilidad de que no surja nada.
Desde los tobillos puedes ir prestando atención a las sensaciones que se producen en las pantorrillas.
Primero una y luego la otra.
Para llevar la atención a las rodillas.
Comenzando con la rodilla izquierda y luego la derecha.
Notando las sensaciones.
Que hay delante y detrás.
Y hacia los lados.
Externo e interno.
Quizá en algún momento a lo largo de esta meditación te vengan pensamientos,
Sentimientos,
Imágenes.
.
.
Recuerdos.
Esto es algo natural de la mente.
Cuando esto te pase,
No los juzgues.
No intentes negarlos o luchar contra ellos.
Pero tampoco te dejas llevar por ellos,
Simplemente acepta que están ahí.
Obsérvalos.
Y con amabilidad déjalos en un segundo plano para volver a llevar la atención al lugar donde te lleve la orilla.
Te propongo seguir explorando las sensaciones.
Observando lo que sea que surjan los muslos.
Puedes poner la atención ahí en cómo se sienten.
Tal vez notes el apoyo en la silla o la esterilla.
El contacto de la ropa con los muslos.
Puedes empezar por el izquierdo y seguir con el derecho.
Puedes ahora desde aquí.
Llevar la atención hacia la parte media del cuerpo,
Zona genital,
Cadera y cintura.
Sintiéndola en su totalidad.
Continúa explorando las sensaciones llevando la atención hacia el abdomen.
Tal vez puedas sentir los movimientos de la respiración.
U otras sensaciones.
Fíjate en la musculatura si está relajada o tensa.
Quizá también puedes notar los movimientos desde el interior del cuerpo.
O no notes nada,
Y también está bien.
Llevando ahora la atención hacia el pecho.
¿Cómo lo sientes?
¿Si la respiración fluye con naturalidad en él o si por el contrario notas alguna fricción?
Y cada vez que tu mente se distrae y se va de la práctica,
Con cariño vuelve a llevar la atención al momento presente.
Desde el pecho Puedes observar ahora cómo está la espalda.
Desde las lumbares hasta la parte alta,
Repasando vértebra a vértebra hasta llegar al cuello.
Notando lo que sea que haya,
Sin juzgar,
Sin modificar nada.
Aceptando lo que sea que haya.
Enfoca ahora la atención en hombros.
Brazos,
Primero el izquierdo y luego el derecho.
Repasando el codo,
El antebrazo.
Muñeca Sintiendo y notando lo diferente que es pensar en las sensaciones.
A sentir lo que surge.
Y al llegar a las manos,
Puedes hacer lo mismo que con los pies,
Poner la tensión en cada dedo.
Nota ahora las sensaciones presentes en el cuello.
Repasa los músculos que lo componen.
Observa si hay tensión o está relajado.
Tal vez no notes nada.
Desde el cuello lleva la atención al rostro.
Mandíbula.
Labios tal cual están.
Nariz.
Ojos.
Frente y cráneo.
Y abriendo el foco de la atención.
Expándela todo tu cuerpo.
Nota las sensaciones que hay en estos momentos en el cuerpo.
Comenzando por tu cabeza,
Rostro,
Hombros.
Brazos y manos,
Pecho.
Abdomen ¡Banda!
Caderas,
Piernas y pies.
Observa cómo se siente el cuerpo de manera general.
Aceptando todo tal como es.
Ahora con una curiosidad amable.
Lleva la atención hacia la zona donde sientes el dolor.
No busques cambiarlo ni que se vaya,
Solo observa.
Tal y como has hecho con las sensaciones en el cuerpo.
Céntrate en ese dolor.
¿Dónde lo sientes exactamente?
La frente,
Las sienes la nuca la coronilla,
Tal vez sea un dolor generalizado o notes un lado más doloroso que otro.
Observa cómo es la sensación en este momento.
Y una vez tienes localizado dónde está el dolor Observa ahora si se trata de una presión constante.
¿Qué temperatura sientes ahí?
¿Tal vez sientas mucho calor o frío?
¿Es un dolor punzante?
¿Sientes pesadez?
Análiza ese dolor.
Observa cualquier cambio,
Momento a momento,
Sin esperar nada.
Solo notando,
Observando la sensación de dolor.
Si surge resistencia… aparece en tu mente frases como quiero que se vaya,
Esto es insoportable,
Obsérvala también.
Esa resistencia.
Es otra sensación.
Quizás te provoque tensión en el cuerpo,
Agitación en la mente.
No luches contra ella,
Solo date cuenta.
Ahí está la resistencia.
Y regresa a observar el dolor.
El dolor es una sensación física.
La resistencia es lo que añade sufrimiento.
Al observar sin juzgar.
Creas espacio.
El dolor puede estar ahí.
Tú eres el observador.
Si en algún momento sientes que el dolor se hace muy grande,
Puedes llevar la atención a la respiración para de nuevo regresar a la meditación cuando lo creas conveniente.
O incluso,
Si es un dolor demasiado abrumador,
No fuerces.
También puedes abrir los ojos y dejar de hacer la meditación.
Y si es un dolor que puede soportar,
Sigue observándolo.
Amplía ahora el campo de atención.
Nota el área de alrededor del dolor.
¿Hay zonas cercanas que se sienten neutras o incluso agradables?
Incluye todo,
El dolor y lo que no es dolor.
En el mismo campo de conciencia.
Inhala,
Nota,
Exhala,
Suelta.
Con cada respiración permite que haya más espacio,
Más amplitud alrededor de la sensación.
Si la mente se va a pensamientos sobre el dolor.
.
.
¿Por qué me pasa esto?
¿Por qué no se va?
No cambia nada.
Tú obsérvalos como nubes pasando,
No los sigas,
No los analices y regresa suavemente a las sensaciones en la cabeza o a la respiración.
Cada regreso es un momento que fortalece la práctica.
El estar presente.
Sintiendo ahora la cabeza al completo,
Notando cualquier tensión que pueda estar contribuyendo,
A lo mejor la mandíbula apretada.
Los hombros elevados o las manos cerradas.
Sin forzar,
Solo observa.
Y si surge la posibilidad,
Permite que esa zona se ablande.
Se suelten de manera natural con cada exhalación.
Puedes permanecer unos momentos más ahí,
En ese dolor.
Respirando,
Observando.
Aceptando lo que hay.
No hay nada que conseguir,
No hay una meta de dolor cero.
Solo estar presente con lo que es y aceptarlo tal como es.
Dirige tu atención ahora hacia la parte posterior del cráneo.
Notando la sensación que hay en este momento en esa zona.
Permite que se relaje con cada respiración.
Nala y Exhala.
Llevando ahora la atención hacia tu frente.
Respira.
Inhala y exhala Lleva la respiración hacia ella,
Hacia la frente,
Como si respirase.
Si notas alguna fricción.
Permítete soltarla al exhalar.
Dirige ahora la atención hacia los ojos.
Permitiendo que la zona interior y exterior de los mismos se vaya aflojando.
Inhala y exhala.
Permite que las sienes se relajen.
Llevando ahora la atención hacia los púmulos.
Dirige la respiración hacia esa zona del rostro.
Dirige tu atención hacia la boca y la mandíbula.
Para que tu boca se entreabra.
Déjala suelta y lleva tu respiración en la mandíbula.
Permite que se vaya soltando.
Que se vaya liberando de las tensiones del día con cada respiración.
Inhala y exhala.
Llevando ahora la respiración hacia el cuello.
Como si el cuello respirase por sí mismo.
No hay nada que hacer salvo respirar.
Notando como los músculos del cuello se expanden,
Se ablandan.
Notando como todos los músculos de tu cabeza se van aflojando poco a poco.
La cabeza,
El rostro,
El cuello.
Cómo se van aflojando.
Con amabilidad,
Con ternura.
Cada inhalación y cada exhalación.
¿Te imaginas ahora?
Una luz que entra por la coronilla.
Y se va expandiendo poco a poco por el rostro hacia el cuello y hombros.
Cada inhalación entra la luz y con cada exhalación se va expandiendo por la cabeza,
Por tu rostro.
Imagina cómo esa luz se hace más intensa en la parte dolorida de la cabeza.
Respira.
Y observa.
Si notas alguna mejoría.
Siente esa luz.
La calidez,
La paz,
La relajación.
En estar.
El amor y la seguridad que te brinda esa luz que te envuelve.
Siéntela como si fuera una ola que va de los pies a la cabeza.
De la cabeza a los pies.
Y mientras puedes decir mentalmente.
Me amo.
Y me acepto profunda y completamente.
Veo a mí y todo lo que hago con amor.
Todo está bien.
Estoy a salvo.
Respira profundamente.
Inhala lentamente.
Y exhala con un suspiro suave.
Y poco a poco,
Ve conectando con el lugar en el que te encuentras ahora.
Fíjate en los sonidos que percibes.
En el espacio que ocupas en el lugar.
Y sin presa cuando sea un buen momento para ti.
Puedes ir moviendo ligeramente los dedos de las manos y de los pies.
Moviendo lentamente la cabeza de un lado a otro.
Para acabar abriendo los ojos con suavidad.
Puedes realizar esta meditación cada vez que te duele la cabeza.
Y si la haces regularmente,
Podrás tener resultados preventivos.
Espero que te haya servido.
Gracias por meditar conmigo.
Conoce a tu maestro
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