
Parar. Darme cuenta de que estoy
Una práctica breve de atención plena para detenernos, salir por un momento del piloto automático y reconocer algo muy sencillo: estamos aquí. A través de la respiración, las sensaciones corporales y la presencia, esta práctica invita a volver al momento presente con calma y sin necesidad de cambiar nada.
Transcripción
Con un poquito de renovación por aquí.
Me alegra que estés aquí.
Espero que estos minutos puedan serte de ayuda.
Y te puedan ofrecer un espacio de calma y de conciencia.
Mi intención es acompañarte durante un tiempo para que puedas detenerte y tomes conciencia plena de algo que.
.
.
Aunque siempre está presente.
Muchas veces pasa inadvertido.
Es el hecho de que,
En este momento,
Estás aquí.
Así que cuando quieras.
.
.
Comenzamos.
Te invito a que adoptes una postura cómoda.
No hace falta que sea una postura especial,
Basta con que sea una postura que te permita permanecer durante estos minutos con cierta estabilidad y sin demasiado esfuerzo.
¿Vas relajando tensiones?
Si quieres puedes cerrar los ojos.
O si lo prefieres,
Puedes dejar la mirada descansando suavemente delante de ti.
Y ahora,
Durante unos instantes.
.
.
Intenta no hacer nada.
Intenta no hacer nada con la respiración.
No intentes tampoco relajarte.
Simplemente para y observa qué sucede.
Quizás.
.
.
¿Estás notando?
Que tu mente sigue funcionando.
Que sigue haciendo algo.
Sigue pensando.
Recordando anticipando lo que va a ocurrir.
Resolviendo alguna tarea que ha quedado pendiente.
Y no hace falta aquí que detengas la mente.
Basta con que le simplemente ¿nos demos cuenta?
De que durante estos minutos vamos a intentarnos seguir cada pensamiento que aparece.
Intenta dejar a un lado todo lo que traes.
A esta práctica.
Todo lo que sucedió antes.
Todo lo que tienes pendiente por hacer.
E intenta simplemente estar en la experiencia.
De notar que estás aquí.
En este momento.
En este espacio.
Estás aquí y lo puedes notar con el contacto de los pies con el suelo.
O con el peso de tu cuerpo.
O con las sensaciones.
De tus manos.
Puedes observar que tu cuerpo está aquí.
Que hay una respiración.
Una inspiración.
Una expiración.
Y estás tú,
Observando todo esto.
Podéis escuchar también los sonidos.
Y escuchar los sonidos ahora.
Es una constatación.
De que estás aquí.
Y ahora te invito a que hagas algo diferente.
Durante unos instantes,
Prueba a soltar la tensión.
De cualquier objeto que te rodea.
Y prueba a poner la atención en ti.
Quizá te resulte extraño.
¿O difícil?
Quizás estés pensando que no sabes cómo hacerlo.
En cualquier caso,
Esos son pensamientos.
O sensaciones que puedes soltar.
E insiste.
Y vuelve a poner la atención en ti.
No en tu cuerpo.
No en tu respiración.
Ni tampoco en los sonidos.
Sino en algo más elemental.
Y más maravilloso.
Que es tu presencia.
En este momento tú existes.
En este momento Tú estás aquí.
Sin tener que pensarlo.
Ni tener que comprender nada.
Simplemente advertirlo.
Constatarlo.
Es una evidencia.
Estoy aquí.
Tan evidente que casi nunca reparamos en ello.
Porque habitualmente ¿nos damos cuenta de lo que pensamos?
De lo que sentimos.
De lo que tenemos que hacer.
De lo que nos preocupa.
Pero rara vez nos detenemos a reconocer el hecho más sencillo.
Estamos aquí.
Existiendo.
Rara vez ponemos la atención en la presencia que somos.
Y es que,
Para darnos cuenta de que estamos existiendo,
Primero hay que parar.
Pero pararnos significa que nos desentendamos de nuestros problemas significa que durante unos momentos ¿Dejamos de ocuparnos de todo?
Ponemos la atención.
En nosotros.
Y no hacemos nada.
Simplemente nos permitimos porque no eres únicamente alguien que hace cosas.
Ni alguien que está continuamente intentando llegar a algún lugar.
¿Hay algo que es previo?
Y que es fundamental que es la base de todo.
Y es el hecho de.
.
.
Y podemos descansar ahí.
Podemos descansar.
En el hecho de que somos.
Así que ahora te llevo otra vez.
Te invito a que lleves tu atención a la respiración de nuevo y la observes.
Puedes sentirla en el pecho o en el abdomen.
¿Puedes utilizar la respiración de manera habitual?
Para recordarte que estás presente.
Que estás vivo.
O viva,
Que estás existiendo.
Y probablemente en tu vida cotidiana volverás a perderte muchas veces en tus pensamientos y volverás a la prisa.
A las tareas.
A las preocupaciones.
Pero no pasa nada.
Basta con conocer que existe esta posibilidad.
De volver a ti.
De parar unos segundos.
Y sentir tu cuerpo y tomar conciencia del lugar en el que estás.
Y notar tu presencia.
Y reconocerte en ella.
Y saber que eso eres tú.
Quizás te puede servir llevarte una frase contigo que te puedas repetir,
Algo muy sencillo como parar y darme cuenta de que estoy aquí.
Una frase que tengas disponible y que puedas decírtela cuantas veces quieras a lo largo del día.
Y cuando quieras ya puedes comenzar a mover suavemente tus manos.
Tus pies.
Puedes realizar una respiración.
Algo más amplia.
Puedes abrir tus ojos.
Y nada,
Gracias por dejarme acompañarte durante estos minutos.
Espero de corazón que esta práctica te haya sido útil.
Y que algo de ella pueda seguir contigo cuando vuelvas a tu día.
Que tengas calma para detenerte y conciencia para darte cuenta.
Hasta pronto.
Conoce a tu maestro
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