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Poemas de Amor de Pablo Neruda

by Denise

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Lectura del libro de "20 Poemas de Amor y una Canción Desesperada" por Pablo Neruda. La introducción es en inglés. El gol no es necesariamente entender las palabras, si no escuchar. Escuchar el sonido, sentir el significado de los poemas, la belleza del lenguaje y la magia detrás de la poesía de Pablo Neruda. Relájate antes de dormir con esta selección de poemas.

Transcripción

Buenas tardes,

Mi nombre es Denise Borrath-Trepat,

Y esta noche leeré el libro de poesía español Veinte poemas de amor y una canción desesperada de Pablo Neruda.

Esta selección de poemas de amor está en español,

Pero a veces no entender el significado de la superficie ayuda a escuchar lo que realmente importa.

Escucha el sonido,

Sienta el significado detrás de las poesías,

Experimenta la belleza de la lengua y la magia del amor de Pablo Neruda.

Antes de empezar,

Asegúrate de encontrar una posición cómoda,

Deja de todo el estrés del día y sé que estás a salvo.

Sienta la calidez de las hojas abrazando tu piel.

Ahora mismo,

No hay dónde ir,

Nada que hacer y nada que preocuparse.

Todo lo que necesitas está aquí,

En este momento,

Trae tu atención a tu corazón,

Toma un profundo respiro,

Sea agradecido por este momento,

Relájate y ahora empecemos esta noche de poesía.

De mujer,

Blancas colinas,

Muslos blancos,

Te pareces al mundo en tu actitud de entrega.

Mi cuerpo del abrigo salvaje te socaba y haz de saltar el hijo del fondo de la tierra.

Fui solo como un túnel,

De mí huían los pájaros y en mí la noche entraba en su invasión poderosa.

Para sobrevivirme,

Te forjé como un arma,

Como una flecha en mi arco,

Como una piedra en mi onda.

Pero cae la hora de la venganza y te amo,

Cuerpo de piel,

De musgo,

De leche ávida y firme.

Ah,

Los vasos del pecho,

Ah,

Los ojos de ausencia,

Ah,

Las rosas del pubis,

Ah,

Tu voz lenta y triste.

Cuerpo de mujer mía,

Persistiré en tu gracia,

Mi sed,

Mi ansia sin límite,

Mi camino indeciso.

Oscuros cauces donde la sed eterna sigue y la fatiga sigue y el dolor infinito,

En su llama mortal.

En su llama mortal la luz te envuelve,

Absorta,

Pálida,

Doliente,

Así,

Situada contra las viejas hélices del crepúsculo que en torno a ti da vueltas.

Moda,

Mi amiga,

Sola en el solitario de estas horas de muertes y llena de las vidas del fuego,

Pura heredera del día destruido.

Del sol cae un racimo en tu vestido oscuro,

De la noche las grandes raíces crecen de súbito desde tu alma y al exterior regresan las cosas en ti ocultas,

De modo que un pueblo pálido y azul de ti recién nacido se alimenta.

Oh,

Grandiosa y fecunda y magnética esclava del círculo que en negro y dorado sucede,

Erguida,

Trata y logra una creación tan viva que sucumben sus flores.

Y llena es de tristeza,

Ah,

Vastedad de pinos,

Ah,

Vastedad de pinos,

Rumor de olas quebrándose,

Lento juego de luces,

Campana solitaria y crepúsculo cayendo en tus ojos,

Muñeca,

Caracola terrestre,

En ti la tierra canta,

En ti los ríos cantan y mi alma en ellos huye como tú lo desees y hacia donde tú quieras.

Márcame mi camino en tu arco de esperanza y soltaré el delirio mi bandada de flechas.

En torno a mí estoy viendo tu cintura de niebla y tu silencio acosa mis horas perseguidas y eres tú,

Con brazos de piedra transparente donde mis besos anclan y mi húmeda ansia anida,

Ah,

Tu voz misteriosa que el amor tiñe y dobla en el atardecer resonante y muriendo.

Así en horas profundas sobre los campos he visto doblarse las espigas en la boca del viento.

Es la mañana llena,

Es la mañana llena de tempestad en el corazón del verano,

Como pañuelos blancos de adiós viajan las nubes,

El viento las sacude con sus viajeras manos,

Innumerable corazón del viento latiendo sobre nuestro silencio enamorado,

Zumbando entre los árboles,

Orquestal y divino,

Como una lengua llena de guerras y de cantos,

Viento que lleva en rápido robo la hojarasca y desvía las flechas latientes de los pájaros,

Viento que la derriba en ola,

Sin espuma y sustancia sin peso y fuegos inclinados,

Se rompe y se sumerge su volumen de besos combatiendo en la puerta del viento del verano.

Para que tú me oigas,

Para que tú me oigas,

Mis palabras se adelgazan a veces,

Como las huellas de las gaviotas en las playas,

Collar cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas,

Y las miro lejanas mis palabras,

Más que mías son tuyas,

Van trepando en mi viejo dolor como las hiedras,

Ellas trepan así por las paredes húmedas,

Eres tú la culpable de este juego sangriento,

Ellas están huyendo de mi guarida oscura,

Todo lo llenas tú,

Todo lo llenas,

Antes que tú poblaron la soledad que ocupas y están acostumbradas más que tú a mi tristeza,

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte para que tú me oigas como quiero que me oigas,

El viento de la angustia aún las suele arrastrar,

Huracanes de sueños aún a veces las tumban,

Escuchas otras voces en mi voz dolorida,

Llanto de viejas bocas,

Sangre de viejas súplicas,

Ámame compañera,

No me abandones,

Sígueme,

Sígueme compañera en esa ola de angustia,

Pero se van tiñendo con amor mis palabras,

Todo lo ocupas tú,

Todo lo ocupas,

Voy haciendo de todas un collar infinito para tus plancas malos,

Suaves como las uvas,

Te recuerdo cómo eras,

Te recuerdo cómo eras en el último otoño,

Eras la boina gris y el corazón en calma,

En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo y las hojas caían en el agua de tu alma,

Apegada a mis brazos como una enredadera,

Las hojas recogían tu voz lenta y en calma,

Hoguera de estupor en que mi sed ardía,

Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma,

Siento viajar tus ojos y es distante el otoño,

Boina gris,

Voz de pájaro y corazón de casa,

Hacia donde miraban mis profundos anhelos y caían mis besos alegres como brasas,

Cielo desde un navío,

Campo desde los cerros,

Tu recuerdo es de luz,

De humo,

De estanque en calma,

Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos,

Hojas secas de otoño giraban en tu alma,

Inclinado en las tardes,

Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes a tus ojos oceánicos,

Allí se estira y arde en la más alta hoguera mi soledad,

Que da vuelta a los brazos como un náufrago,

Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes que olean como el mar a la orilla de un faro,

Sólo guardas tinieblas,

Hembra distante y mía,

De tu mirada emerge a veces la costa del espanto,

Inclinado en las tardes echo mis tristes redes a ese mar que sacude tus ojos oceánicos,

Los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas que centellían como mi alma cuando te amo,

Calopa la noche en su yegua sombría,

Desparramando espigas azules sobre el campo,

Abeja blanca,

Abeja blanca zumbas,

Ebria de miel en mi alma y te tuerces en lentas espirales de humo,

Soy el desesperado,

La palabra sin ecos,

El que lo perdió todo y el que lo tuvo todo,

Última marra,

Cruje en ti mi ansiedad última,

En mi tierra desierta eres la última rosa,

Silenciosa,

Cierra tus ojos profundos,

Allí aletea la noche,

Desnuda tu cuerpo de estatua temerosa,

Tienes ojos profundos donde la noche alea,

Frescos brazos de flor y regazo de rosa,

Se parecen tus senos a los caracoles blancos,

Ha venido a dormirse en tu vientre una mariposa de sombra,

Silenciosa,

He aquí la soledad de donde estás ausente,

Llueve,

El viento del mar caza errantes gaviotas,

El agua anda descalza por las calles mojadas,

De aquel árbol se quejan como enfermos las hojas,

Abeja blanca,

Ausente,

Aún tumbas en mi alma,

Revives en el tiempo delgada y silenciosa,

Silenciosa,

Ebrio de trementina,

Ebrio de trementina y largos besos,

Estival el velero de las rosas dirijo,

Tortido hacia la muerte del delgado día,

Cimentado en el sólido frenesí marino,

Pálido y amarrado a mi agua devorante cruzo en el agrio olor del clima descubierto,

Aún vestido de gris y sonidos amargos y una cimera triste de abandonada espuma,

Voy duro de pasiones,

Montado en mi ola única,

Lunar,

Solar,

Ardiente y frío,

Repentino,

Dormido en la garganta de las afortunadas islas blancas y dulces,

Como caderas frescas,

Tiembla en la noche húmeda mi vestido de besos,

Locamente cargado de eléctricas gestiones,

De modo heroico divido en sueños y embragadoras rosas practicándose en mí,

Aguas arriba,

En medio de las olas externas,

Tu paralelo cuerpo se junta en mis brazos,

Como un pez infinitamente pegado a mi alma,

Rápido y lento en la energía subceleste,

Hemos perdido aún,

Hemos perdido aún este crepúsculo,

Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas mientras la noche azul caía sobre el mundo,

He visto desde mi ventana la fiesta del poniente en los terros lejanos,

A veces como una moneda se encendía un pedazo de sol entre mis manos,

Yo te recordaba con el alma apretada de esa tristeza que tú me conoces,

Entonces,

¿dónde estabas?

¿entre qué gentes?

¿diciendo qué palabras?

¿por qué se me vendrá todo el amor de golpe cuando me siento triste y te siento lejana?

Cayó el libro que siempre se toma en el crepúsculo,

Y como un perro herido rodó a mis pies mi capa,

Siempre,

Siempre te alejas en las tardes hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas,

Casi fuera del cielo,

Casi fuera del cielo,

Ancla entre dos montañas la mitad de la luna,

Girante,

Errante noche,

La cabadora de ojos,

A ver cuántas estrellas trizadas en la charca,

Hace una cruz de luto entre mis cejas,

Huye,

Fragua de metales azules,

Noches de las calladas luchas,

Mi corazón da vueltas como un volante loco,

Niña venida de tan lejos,

Traída de tan lejos,

A veces,

Fulgurece su mirada debajo del cielo,

Quejumbre,

Tempestad,

Remolino de furia,

Cruza encima de mi corazón,

Sin detenerte,

Viento de los sepulcros acarría,

Destroza y dispersa tu raíz soñolienta,

Desarraiga los grandes árboles al otro lado de ella,

Pero tú,

Clara niña,

Pregunta de humo,

Espiga,

Era la que iba formando el viento con hojas iluminadas,

Detrás de las montañas nocturnas,

Blanco lirio de incendio,

Nada puedo decir,

Era hecha de todas las cosas,

Ansiedad que partiste mi pecho a cuchillazos,

Es hora de seguir otro camino,

Donde ella no sonría,

Tempestad que entró las campanas,

Turbio revuelo de tormentas,

¿para qué tocarla ahora?

¿para qué entristecerla?

¡Ay!

Seguir el camino que se aleja de todo,

Donde no esté atajando la angustia,

La muerte,

El invierno,

Con sus ojos abiertos entre el rocío,

Para mi corazón,

Para mi corazón basta tu pecho,

Para tu libertad bastan mis alas,

Desde mi boca llegará hasta el cielo lo que estaba dormido sobre tu alma,

Es en ti la ilusión de cada día,

Llegas como el rocío a las caracolas,

Socabas el horizonte con tu ausencia,

Eternamente en fuga como la ola,

He dicho que cantabas en el viento como los pinos y como los mástiles,

Como ellos eras alta y taciturna,

Y en tristeces de pronto,

Como un viaje,

Acogedora como un viejo camino,

Te pueblan ecos y voces nostálgicas,

Yo desperté y a veces emigran y huyen pájaros que dormían en tu alma,

He ido marcando,

He ido marcando con cruces de fuego el atlas blanco de tu cuerpo,

Mi boca era una araña que cruzaba escondiéndose,

En ti,

Detrás de ti,

Temerosa sedienta,

Historias que contarte a la orilla del crepúsculo,

Muñeca triste y dulce,

Para que no estuvieras triste,

Un cisne,

Un árbol,

Algo lejano y alegre,

El tiempo de las uvas,

El tiempo maduro y frutal,

Yo que viví en un puerto desde donde te amaba,

La soledad cruzada de sueño y de silencio,

Acorralado entre el mar y la tristeza,

Callado,

Delirante entre dos gondoleros inmóviles,

Entre los labios y la voz,

Algo se va muriendo,

Algo con alas de pájaro,

Algo de angustia y de olvido,

Así como las redes no retienen el agua,

Muñeca mía,

Apenas quedan gotas temblando,

Sin embargo,

Algo canta entre estas palabras fugaces,

Algo canta,

Algo sube hasta mi ávida boca,

Poder celebrarte con todas las palabras de alegría,

Cantar,

Arder,

Huir,

Como un campanario en las manos de un loco,

Triste ternura mía,

¿qué te haces de repente?

Cuando he llegado al vértice más atrevido y frío,

Mi corazón se cierra,

Como una flor nocturna,

Juegas todos los días,

Juegas todos los días con la luz del universo,

Sutil visitadora,

Llegas en la flor y en el agua,

Eres más que esta blanca cabecita que aprieto como un racimo entre mis manos cada día,

A nadie te pareces desde que yo te amo,

Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas,

¿quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur?

Déjame recordarte como eras entonces,

Cuando aún no existías,

De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada,

El cielo es una red cuajada de peces sombríos,

Aquí vienen a dar todos los vientos,

Todos,

Se desviste la lluvia,

Pasan huyendo los pájaros,

El viento,

El viento ya sólo puedo escuchar contra la fuerza de los hombres,

El temporal arremolina hojas oscuras y suelta todas las barcas que noche amarraron al cielo,

Tú estás aquí,

Tú no huyes,

Tú me responderás hasta el último grito,

Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo,

Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos,

Ahora,

Ahora también pequeña me traes madreselvas y tienes hasta los senos perfumados,

Mientras el viento triste galopa matando mariposas yo te amo,

Y mi alegría muerde tu boca de ciruela,

Cuánto te habrá dolido acostumbrarte a mí,

A mi alma sola y salvaje,

A mi nombre que todos ahuyentan,

Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos gigantes,

Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote,

Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado,

Hasta te creo dueña del universo,

Te traeré de las montañas flores alegres,

Copihues,

Avellanas oscuras y cestas silvestres de besos,

Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos,

Me gusta cuando callas,

Me gusta cuando callas porque estás como ausente y me oyes desde lejos y mi voz no te toca,

Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca,

Como todas las cosas están llenas de mi alma,

Emerges en las cosas llena del alma mía,

Mariposa de sueño te pareces a mi alma y te pareces a la palabra melancolía,

Me gusta cuando callas y estás como distante y estás como quejándote mariposa en arrullo y me oyes desde lejos y mi voz no te alcanza,

Déjame que me calle con el silencio tuyo,

Déjame que te hable también con tu silencio claro como una lámpara,

Simple como un anillo,

Eres como la noche callada y constelada,

Tu silencio es de estrella tan lejano y sencillo,

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,

Distante y dolorosa,

Como si hubieras muerto,

Una palabra entonces,

Una sonrisa bastan y estoy alegre,

Alegre de que no sea cierto,

En mi cielo al crepúsculo,

En mi cielo al crepúsculo eres como una nube y tu color y forma son como yo los quiero,

Eres mía,

Eres mía,

Mujer de labios dulces y viven en tu vida mis infinitos sueños,

La lámpara de mi alma te sonrosa los pies,

El agrio vino mío es más dulce en tus labios,

La lámpara de mi alma te sonrosa los pies,

El agrio vino mío es más dulce en tus labios,

Oh cegadora de mi canción de atardecer,

Cómo te sienten mía mis sueños solitarios,

Eres mía,

Eres mía,

Voy gritando en la brisa de la tarde y el viento arrastra mi voz viuda,

Cazadora del fondo de mis ojos,

Tu robo estanca como el agua tu mirada nocturna,

En la red de mi música estás presa amor mío y mis redes de música son anchas como el cielo,

Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto,

En tus ojos de luto comienza el país del sueño,

Pensando enredando sombras,

Pensando enredando sombras en la profunda soledad,

Tú también estás lejos,

Más lejos que nadie,

Pensando,

Soltando pájaros,

Desvaneciendo imágenes,

Enterrando lámparas,

Campanario de brumas que lejos hay arriba,

Ahogando lamentos,

Moliendo esperanzas sombrías,

Molinero taciturno,

Se te viene de bruces la noche,

Lejos la ciudad,

Tu presencia es ajena,

Extraña a mí como una cosa,

Pienso,

Camino largamente,

Mi vida antes de ti,

Mi vida antes de nadie,

Mi áspera vida,

El grito frente al mar,

Entre las piedras,

Corriendo libre,

Loco,

En el vaho del mar,

La furia triste,

El grito,

La soledad del mar,

Desbocado,

Violento,

Estirando hacia el cielo,

Tú mujer que eras allí,

Que raya,

Que varilla en ese abanico inmenso,

Estabas lejos como ahora,

Incendio en el bosque,

Arde en cruces azules,

Arde,

Arde,

Llamea,

Chispea en árboles de luz,

Se derrumba,

Crepita,

Incendio,

Incendio,

Y mi alma va en la herida de virutas de fuego,

¿quién llama?

,

¿qué silencio poblado de ecos?

,

Hora de la nostalgia,

Hora de la alegría,

Hora de la soledad,

Hora mía entre todas,

Bocina en que el viento pasa cantando,

Tanta pasión de llanto anudada a mi cuerpo,

Sacudida de todas las raíces,

Asalto de todas las olas,

Rodaba,

Alegre,

Triste,

Interminable,

Mi alma,

Pensando,

Enterrando lámparas en la profunda soledad,

¿quién eres tú?

,

¿quién eres?

,

Aquí te amo,

Aquí te amo,

En los oscuros pinos se desenreda el viento,

Fosforece la luna sobre las aguas errantes,

Andan días iguales persiguiéndose,

Se desciñe la niebla en danzantes figuras,

Una gaviota de plata se descuelga del ocaso,

A veces una vela,

Altas,

Altas estrellas,

O la luz,

O la cruz negra de un barco,

Solo,

A veces amanezco y hasta mi alma está húmeda,

Suena,

Resuena el mar lejano,

Este es un puerto,

Aquí te amo,

Aquí te amo y en vano te oculta el horizonte,

Te estoy amando aun entre estas frías cosas,

A veces van mis besos en esos barcos graves que corren por el mar hacia donde no llegan,

Ya me veo olvidado,

Como estas viejas anclas,

Son más tristes los muelles cuando atraca la tarde,

Se fatiga mi vida,

Inútilmente hambrienta,

Amo lo que no tengo,

Estás tú tan distante,

Mi hastío forcejea en los lentos crepúsculos,

Pero la noche llega y comienza a cantarme,

La luna hace girar su rodaje de sueño,

Me miran con tus ojos las estrellas más grandes,

Y como yo te amo,

Los pinos en el viento quieren cantar tu nombre con sus hojas de alambre,

Niña morena y ágil,

Niña morena y ágil,

El sol que hace las frutas,

El que cuaja los trigos,

El que tuerce las algas,

Hizo tu cuerpo alegre,

Tus luminosos ojos y tu boca que tiene la sonrisa del agua,

Un sol negro y ansioso,

Se te arrollan las hebras de la negra melena,

Cuando estiras tus brazos,

Tú juegas con el sol como un estero y él te deja en los ojos tus oscuros remansos,

Niña morena y ágil,

Nada hacia ti me acerca,

Todo de ti me aleja,

Como del mediodía,

Eres la delirante juventud de la abeja,

La embriaguez de la ola,

La fuerza de la espiga,

Mi corazón sombrío te busca,

Sin embargo y amo tu cuerpo alegre,

Tu voz suelta y delgada,

Mariposa morena,

Dulce y definitiva,

Como el trigal y el sol,

La amapola y el agua,

Puedo escribir,

Puedo escribir los versos más tristes esta noche,

Escribir por ejemplo,

La noche está estrellada y tiritan azules los astros a lo lejos,

El viento de la noche gira en el cielo y canta,

Puedo escribir los versos más tristes esta noche,

Yo la quise y a veces ella también me quiso,

En las noches como esta la tuve entre mis brazos,

Le besé tantas veces bajo el cielo infinito,

Ella me quiso,

A veces yo también la quería,

Como en haber amado sus grandes ojos fijos,

Puedo escribir los versos más tristes esta noche,

Pensar que no la tengo,

Sentir que la he perdido,

Oír la noche inmensa,

Más inmensa que ella,

Oír la noche inmensa,

Más inmensa sin ella,

Y el verso cae al alma como el pasto en rocío,

Que importa que mi amor no pudiera guardarla,

La noche está estrellada y ella no está conmigo,

Eso es todo,

A lo lejos alguien canta,

A lo lejos,

Mi alma no se contenta con haberla perdido,

Como para acercarla mi mirada la busca,

Mi corazón la busca,

Y ella no está conmigo,

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles,

Nosotros los de entonces ya no somos los mismos,

Ya no la quiero,

Es cierto,

Pero cuánto la quise,

Mi voz buscaba el viento para tocar su oído,

De otro,

Será de otro,

Como antes de mis besos,

Su voz,

Su cuerpo claro,

Sus ojos infinitos,

Ya no la quiero,

Es cierto,

Pero tal vez la quiero,

Es tan corto el amor y es tan largo el olvido,

Porque noches como esta,

La tuve entre mis brazos,

Mi alma no se contenta con haberla perdido,

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,

Y éstos siguen los últimos versos que yo le escribo,

La canción desesperada,

Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy,

El río anuda al mar su lamento obstinado,

Abandonado como los muelles en el alba,

Es la hora de partir,

Oh abandonado,

Sobre mi corazón llueven frías corolas,

Oh sentina de escombros,

Feroz cueva de náufragos,

En ti se acumulan las guerras y los vuelos,

De ti alzaron las alas los pájaros del canto,

Todo te lo tragaste,

Como la lejanía,

Como el mar,

Como el tiempo,

Todo en ti fue náufrago,

Era la alegre hora del asalto y el beso,

La hora del estupor que ardía como un faro,

Ansiedad de piloto,

Furia de buzo ciego,

Turbía embraguez de amor,

Todo en ti fue náufrago,

En la infancia de niebla mi alma alada y herida,

Descubridor perdido,

Todo en ti fue náufrago,

Te ceñiste al dolor,

Te agarraste al deseo,

Te tumbó la tristeza y todo en ti fue náufrago,

Hice retroceder la muralla de sombra,

Anduve más allá del deseo y del acto,

Oh carne,

Carne mía,

Mujer que amé y perdí,

A ti en esta hora húmeda evoco y hago canto,

Como un vaso albergaste la infinita ternura y el infinito olvido te trizó como un vaso,

Era la negra,

Negra soledad de las islas y allí,

Mujer de amor,

Me recogieron tus brazos,

Era la sed y el hambre y tú fuiste la fruta,

Era el dueño y las ruinas,

Era el duelo y las ruinas y tú fuiste el milagro,

Ah mujer,

No sé cómo pudiste contenerme en la tierra de tu alma y en la cruz de tus brazos,

Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,

El más revuelto y ebrio,

El más tirante y ávido,

Cementerio de besos,

Aún hay fuego en tus tumbas,

Aún los racimos arden picoteándoos de braz,

Cementerio de besos,

Aún hay fuego en tus tumbas,

Aún los racimos arden picoteados de pájaros,

Oh la boca mordida,

Oh los besados miembros,

Oh los hambrientos dientes,

Los cuerpos trenzados,

Oh la copula loca de esperanza y esfuerzo en que nos anudamos y nos despertamos y la ternura leve como el agua y la harina y la palabra apenas comentada en los labios,

Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo y en él cayó mi anhelo,

Todo en ti fue naufragio,

Oh centina de escombros,

En ti todo caía,

Qué dolor no exprimiste,

Qué dolor no te ahoga,

De tumbo en tumbo aún llamaste y cantaste,

De pie como un marino en la proa de un barco,

Aún floreciste en cantos,

Aún rompiste en corrientes,

Oh centina de escombros,

Pozo abierto y amargo,

Pálido buzo ciego,

Desventurado hondero,

Descubridor perdido,

Todo en ti fue naufragio,

Es la hora de partir,

La dura y fría hora que la noche sujeta a todo horario,

El cinturón ruidoso del mar ciña la costa,

Surgen frías estrellas emigran negros pájaros,

Abandonado como los muelles en el alba,

Sólo la sombra tremola,

Se retuerce en mis manos,

Más allá de todo,

Más allá de todo,

Es la hora de partir,

Oh abandonado.

4.8 (135)

Reseñas Recientes

Melissa

July 6, 2025

This was so beautiful. I will plan to listen again and again.

Pilare

May 19, 2025

Wonderful!!! ❤️

Antonio

March 3, 2023

Gracias 🌺

Rodrigo

February 18, 2023

Me encantò MUY NRLLA VOZ

Génesis

December 16, 2022

Denise estuvo increíble,Me encanta la forma que tiene de narrar,sin duda un audio que te relaja y te ayuda bastante

Luis

November 21, 2022

Maravilloso. Gracias.

Clara

August 27, 2022

Espectacular

Augusta

May 15, 2022

Maravilloso Neruda, hermosa voz

Adriana

February 18, 2022

Hermoso!!!

Luis

October 23, 2021

Hermoso

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