
Atención Plena
Hoy te invito a practicar la atención plena, también conocida como mindfulness. Esta práctica consiste en prestar atención de manera intencional y sin juicio al momento presente. Vamos a sumergirnos en esta práctica para conectar con nuestro refugio interior y encontrar calma y claridad.
Transcripción
Soy Mariana y hoy te invito a que meditemos juntos.
Para meditar basta un espacio tranquilo,
De preferencia en silencio,
Y puedes hacer de este espacio un rinconcito con elementos que te hagan sentir bien y conectado,
Como velitas,
Inciensos,
Alguna imagen que te motive,
Piedritas,
Lo que tú quieras para hacer de este espacio un rinconcito especial.
Tómate la libertad de tomar esa postura que más te acomode en este momento y que te permita mantener tu columna alargada.
Cierra tus ojos o mantén tu mirada suave con tus párpados relajados.
Date cuenta de lo que está pasando en este momento,
En dónde estás,
Cómo estás,
Cómo está respirando tu cuerpo.
Explora este instante y observa qué más puedes percibir de este momento,
Del momento presente,
Cómo es la temperatura,
Los sonidos,
Los olores,
Qué imágenes hay en tu mente.
Solo observa sin interactuar ni querer cambiarlo.
Lleva tu mano izquierda en donde se encuentra tu corazón y tu mano derecha al abdomen.
Inhala profundo y centra tu atención en la respiración.
Observa el aire que entra,
El aire que sale.
Observa el movimiento que ésta provoca en tu cuerpo.
La expansión en tu abdomen,
La expansión en tu pecho.
Trata de ir cada vez más lento,
Más profundo.
La calma va penetrando en cada célula de tu cuerpo.
Date cuenta de la relajación,
De la alegría y serenidad del momento y la alegría en tu cuerpo,
En tu alma.
Date cuenta que este es el único instante en el que la vida y todas sus maravillas son reales y están a su alcance.
Estás aquí,
Viva,
Vivo en el presente,
Sin futuro,
Sin pasado.
Sigue respirando profundo,
Conectando con el silencio,
Que no te incomode el silencio.
Enfréntate a él con el corazón abierto.
La energía del silencio es muy curativa,
Muy nutritiva.
Es una buena forma de alimentar tu alma.
Y así,
Con plena conciencia,
Vamos saliendo de la mente y entrando más en nuestro verdadero ser.
Estamos aquí para estar con nosotros mismos,
Con nosotras mismas,
Para quietar a nuestro cuerpo y mente y volver al hogar.
Visualiza tu templo,
Tu interior,
Tu refugio.
Siéntelo como un lugar cómodo,
Armonioso.
Un lugar que te hace sentir tranquila,
Tranquilo.
Obsérvalo con tu mirada interna.
¿Cómo percibes este espacio?
Conectada con este lugar que solo es tuyo y en el que puedes estar tú.
Nadie puede entrar a este lugar si no es con tu permiso.
En este lugar solo hay tranquilidad,
Mucha seguridad.
Disfruta.
Quédate unos segundos en este espacio de tranquilidad,
Sintiendo cada sensación que experimentas al estar en él.
Sigue respirando profundo,
Conectando con tu refugio.
Y recuerda que puedes regresar a este espacio sagrado siempre que lo necesites.
Cada vez que te encuentres en una situación difícil o de sufrimiento,
Puedes volver a tu hogar,
A tu refugio seguro dentro de ti.
Exhala.
Poco a poco vas a ir abriendo tus ventanitas al exterior,
Tus sentidos.
Percibe la atmósfera de la habitación en la que te encuentras.
Percibe su temperatura.
¿A qué huele?
¿Qué puedes escuchar?
Conecta con cada sensación en tu cuerpo y deja que tu cuerpo te hable.
Comienza a despertarlo,
Quizá te pide bostezar,
Quizá te pide estirarte.
Muévete sutilmente.
Y cuando lo sientas,
Puedes continuar con el resto de tu día.
Namasté.
Conoce a tu maestro
4.6 (7)
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