
Cultivando Presencia
En esta breve y sencilla práctica navegaremos a través de nuestras sensaciones corporales más básicas para anclar nuestra atención en el presente, cultivando calma, atención plena y bienestar. Podemos realizar la práctica ya sea sentados en el suelo, en una silla o recostados.
Transcripción
Vamos a sentarnos cómodamente en un espacio tranquilo,
Sea sobre el suelo,
Con piernas cruzadas,
O sea sobre una silla,
Con la espalda recta y las plantas de los pies en contacto con el suelo.
Vamos a tomarnos unos momentos para traer toda nuestra atención hacia este espacio,
Hacia este lugar,
Hacia este momento,
Con nosotros mismos.
Vamos a cerrar nuestros ojos si nos sentimos cómodos de esa manera.
Vamos a relajar nuestro rostro,
Soltando tensión en las mejillas,
Relajando el entrecejo,
Suavizando los músculos de la piel que envuelve la cabeza.
Vamos a relajar también nuestra mandíbula,
Permitiendo que se despeguen nuestros labios,
Soltando a la vez tensión en nuestros dientes,
Permitiendo que nuestra lengua repose de manera relajada en algún punto neutro.
Vamos a soltar tensión en nuestros pies y en nuestras manos.
Vamos a relajar nuestras caderas,
Vamos a relajar nuestros hombros,
Vamos a sentir el peso de nuestros párpados sobre nuestros ojos y vamos a tomarnos unos momentos para aterrizar en este lugar,
En nuestro cuerpo y en cada una de nuestras sensaciones,
Empezando con nuestra respiración.
Vamos a percibir nuestra respiración tal y como se encuentra en este momento,
Sin mayor control,
Sin mayor modificación.
Vamos a conectar con cada inhalación y vamos a conectar también con cada exhalación,
Sintiendo conscientemente el movimiento de nuestro abdomen,
Sintiendo como el aire ingresa y se expande hacia distintos rincones de nuestro cuerpo.
Vamos a llevar también nuestra atención hacia nuestras manos,
Hacia nuestros pies,
Hacia nuestras caderas y nuestros glúteos,
Sintiendo el contacto de cada uno de ellos con la superficie en la que se apoyan,
Visualizando ese contacto.
Vamos a llevar suavemente ahora nuestra atención hacia los latidos de nuestro corazón,
Sintiéndolos en nuestro pecho,
Sintiéndolos también en nuestro cuello,
Sintiéndolos tal vez en las yemas de nuestros dedos,
Sintiéndolos en cada una de nuestras sienes y con esa sensación de presencia vamos a llevar nuestra atención hacia todo nuestro cuerpo y hacia todo cuanto nos rodea y muy lentamente vamos a empezar a abrir los ojos y a reconectar visualmente con nuestro entorno,
Terminando este ejercicio con una sensación de calma y bienestar.
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