
El Dolor Como Portal Transpersonal
En ocasiones nos iniciamos en el camino espiritual a través de nuestras heridas. Entrar en contacto con nuestro dolor nos ayuda a conectar con esferas mucho más profundas de nosotros y a observar nuestras resistencias a la vida. Pero la sociedad en la que vivimos no valida la idea de que la vulnerabilidad sea un portal hacia quién realmente somos. Un portal que nos lleva de vuelta a casa y nos trae de vuelta al amor.
Transcripción
Entender el dolor como un umbral o como un portal transpersonal.
Hubo un tiempo en que la vida tenía un sentido más allá de conseguir éxitos materiales.
Un tiempo en el que las cosas que nos sucedían como humanos tenían una dimensión espiritual.
En ocasiones nos iniciamos en el camino espiritual a través de nuestras heridas.
Entrar en contacto con nuestro dolor nos ayuda a conectar con esferas mucho más profundas de nosotros.
Nos ayuda a observar nuestras resistencias a la vida.
Nos quita capas con las que intentamos protegernos y nos muestra nuestra fragilidad.
Pero la sociedad en la que vivimos no valida la idea de que la vulnerabilidad sea un portal hacia quien realmente somos.
Un portal que nos lleva de vuelta a casa y nos trae de vuelta al amor.
Por eso,
Cuando conectamos con nuestras heridas podemos hacernos preguntas del tipo ¿Qué me pasa?
¿Hay algo inadecuado en mí?
¿Hay algo erróneo?
No entendemos que es necesario atravesar la oscuridad para llegar a la luz.
Nuestra humanidad en la sociedad actual es vista como algo erróneo e imperfecto.
Las cosas que nos suceden,
Las experiencias que tenemos,
Son ritos de pasaje que todo ser humano que ha pisado esta tierra ha experimentado.
La muerte,
La vejez,
La enfermedad.
Creemos estar solos cuando vivimos en momentos de dolor,
Pero estamos acompañados por todos aquellos seres que están experimentando lo mismo que nosotros.
La vida nos curte,
Nos empapa hasta los huesos y nos hace revolvernos y mudar de piel cada cierto tiempo.
Porque eso es vivir,
Permitir que la vida nos cabe.
La vida te reta y te pregunta continuamente ¿vas solo o vas conmigo?
Es decir,
¿vas tú solo y desconfías de la vida o confías plenamente en ella y te entregas?
La vida te obliga a soltar toda idea preconcebida sobre cómo debería ser tu vida.
Soltar todas las expectativas.
Te confronta con tus miedos,
Con tus heridas.
A veces arrasará con todo en un acto de limpieza que tú no comprenderás y sentirás fastidioso y quizá luches contra ella por la injusticia.
Pero tan solo es una invitación a comenzar de nuevo con lo que tienes.
No necesitas más,
Aunque tú creas que sí.
Te obligará a reevaluar,
A afinar la dirección del velero,
A perdonarte,
Amarte más y mejor,
A mirar profundamente cuáles son tus dones,
Qué tienes para ofrecer al mundo,
Qué es aquello que un naufragio no te puede arrebatar.
Ritos de pasaje,
Procesos,
Umbrales que tenemos que atravesar como seres humanos en constante evolución.
Aprender a transitar los espacios de dolor en los que el cuerpo se contrae,
Se rigidiza.
Espacios difíciles,
Desafiantes,
Porque son incómodos,
Porque nos ponen de frente a nuestras creencias e ideas irracionales,
Inconscientes,
Como que la enfermedad es debilidad o que debería ser más fuerte.
¿Qué va a ser de mi vida?
¿No valgo?
¿Soy incapaz?
¿Qué van a pensar de mí?
¿Me dejarán de querer?
¿Me rechazarán si muestro mi vulnerabilidad o sensibilidad?
¿No me merezco ser amado?
¿Debería aguantar lo que me echen?
¿Ya debería haber superado esta ruptura o esa muerte?
Permitir que la vida nos cale es sobre todo dejar de rechazar el dolor o nuestra apertura a sentir,
Nuestra vulnerabilidad y fragilidad en determinadas situaciones de la vida.
Dejar de compararte con otros.
Es evidente que otros van a poder donde tú no puedes.
Pero eso no te hace menos válido o menos válida.
Es importante recordar esto.
Que la lluvia me cale hasta los huesos.
No es el dolor o la vulnerabilidad lo que incomoda.
Es que no sabemos transitar esos espacios como lo que son.
Momentos que nos acercan a nuestro yo profundo.
Momentos de pasaje que nos ayudan a entrar en una dimensión espiritual.
Es a través del cuerpo que llegamos al espíritu.
Aceptar nuestra humanidad es el primer paso para llegar a nuestra espiritualidad.
Momentos desencarnados que quitan el velo que nos impedía ver lo que realmente importa.
Tenemos terror a todo esto.
Porque creemos que derrumbarse,
Caer,
Fracasar es algo malo.
Que no merecemos que nos amen.
Pero todos esos escenarios forman parte de la condición humana.
Es urgente normalizar nuestra vulnerabilidad.
Nuestra sensibilidad extrema a la dureza de la vida.
Es urgente poder tener un espacio para derrumbarse de tanto en tanto.
Para parar,
Descansar,
Llorar.
Para poder ser más allá de lo perfecto,
Esperable,
Ideal.
Sin que parezca que hay algo malo en ti o que estás defectuoso o que eres inadecuado.
Ser cada vez más humanos,
Más humanos y menos perfectos.
Sin ese espacio donde morir de tanto en tanto no podríamos renacer.
Metamorfosearnos y volver a volar.
Reclamemos ese espacio para nuestra vida.
Ese espacio para poder ser más nosotros y menos lo que la sociedad espera.
Ese espacio para poder vivir en coherencia con lo que somos.
Reivindiquemos el fracaso,
La derrota,
La vulnerabilidad,
La caída.
No como un fallo,
Como un error o como una inadecuación en ti.
Sino como parte de tu experiencia humana.
Conoce a tu maestro
4.8 (449)
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