
El anhelo de ser vistos y amados
Aunque a veces no lo decimos en voz alta, todos sentimos muy dentro: la necesidad de ser vistos, de ser reconocidos o de ser queridos. Es un anhelo que llevamos desde siempre, una búsqueda constante de esas miradas que validen nuestra existencia, que nos hacen sentir que realmente importamos. En un mundo tan lleno de ruido, de prisas y de apariencias, ese deseo de conexión auténtica lata más fuerte que nunca. Acompáñame mientras exploramos lo que significa ser vistos...y el profundo impacto que tienen en nuestras vidas.
Transcripción
Cuando otro activa tu anhelo de ser visto,
De ser querido,
Lo que harías inconscientemente es buscar que te quieran desesperadamente.
En realidad,
Ese anhelo que se ha activado sólo quiere que lo veas.
¿Cómo te relacionas con ese anhelo apremiante e inquisitivo que se instala en tu estómago?
¿De dónde vienen los deseos y los anhelos?
¿Cuál es su textura?
¿Qué color tiene ese anhelo?
El anhelo de ser querido no tiene que ver con que los otros te quieran.
Es algo que está en el cuerpo y pertenece a las memorias corporales que se instalaron en tu cuerpo por no haberte sentido,
Querido,
Como tú hubieses necesitado.
Las memorias cristalizó en un momento anterior a la adquisición del lenguaje,
Con lo cual poco se puede hacer racionalizándolo con la mente.
Es más un proceso corporal que habría que permitir que se exprese,
Sentirlo.
¿En qué lugar de tu cuerpo se instala ese anhelo?
El anhelo de ser querido no se va a saciar buscando en el exterior personas que te quieran.
Eso es un error de percepción,
Un error de percepción de tu mente.
No es algo que haya que solucionar.
Como es una sensación apremiante,
Afilada y punzante,
Me creo que necesito lanzarme al mundo en un afán de intentar sentir eso que creo que me falta,
Amor.
Y creo que eso hará que desaparezca esta sensación tan desagradable.
Intento entonces desesperadamente arreglarme porque no debería sentir este anhelo de no merecimiento,
De no ser querido.
Y eso es una trampa.
Tú eres un receptor,
Un anfitrión de todos esos anhelos que revolotean fuera de tu psique y que a veces atraviesan la conciencia y se cuelan para que los veas,
Los escuches y les descobijo.
Para que de alguna manera comprendas que eres mucho más que Laura,
Que María,
Que Luis.
Y que en ti,
Como diría Wal Whitman,
Existen multitudes.
Pero no eres ninguna de esas partes,
Sino que eres el espacio en el que ellos se mueven y danzan.
Pero tú a veces te identificas con la sensación de no ser querido,
Por ejemplo.
Y comienzas un discurso alrededor de esta sensación con la que a veces te fusionas.
Te has fundido con la sensación y elaboras una historia,
Tejes una historia.
Somos tejedores de historias los seres humanos.
Estoy sola en el mundo,
Nadie me quiere.
¿Por qué nadie me quiere?
¿Qué hice mal?
¿Es culpa mía?
Sí,
Será porque hay algo que va mal conmigo.
Y comienzas a creerte esta historia y caminas como camina alguien que se cree que no es amado y te relacionas desde ese lugar de no merecimiento.
Y conectas con personas que reafirman esta idea,
Esta sensación de que nadie te quiere.
Y hasta tu postura corporal se convierte en la postura de alguien que cree que nadie le quiere y que está solo en el mundo.
Y evitas mirar a los ojos para que no te vean,
Porque te creíste la historia.
¿Cómo vas a mirar a alguien de frente,
Segura de ti o seguro de ti,
Si te creíste toda esta historia?
Así que te escondes,
No das tu opinión,
Porque ¿cómo puede dar su opinión a alguien que no es suficiente?
Y abandonas sueños o ideas que tienes y que quieres cumplir,
Porque para hacer realidad muchos de tus sueños tienes que sentirte vista y reconocida y honrada.
Pero lo que no hemos entendido bien es que no empieza porque otros me vean.
Por supuesto que siempre es agradable sentir que el otro me ve por completo y que me acepta tal y como soy,
Pero este cuidado tiene que empezar por ti.
Tú,
En un gesto de amor hacia ti,
Te llevas a lugares donde otros puedan verte,
Donde sean espacios de reconocimiento,
Donde se te permita tu tiempo para poder desplegarte,
Para sentirte segura,
Para abrir tus alas,
Donde se honre lo que eres.
Y esto lleva consigo,
Aparejado,
A abandonar espacios donde no eres tratado o tratada como mereces,
Donde no se te valida y donde no se te acoge de forma amorosa.
El anhelo de ser vistos y honrados es parte de la naturaleza humana,
Pero cuando buscamos esa validación fuera,
Corremos el riesgo de desconectarnos de nosotros mismos.
La verdadera sanación ocurre cuando aprendemos a vernos y honrarnos desde dentro,
Reconociendo nuestro propio valor sin depender de lo externo.
Solo entonces podemos experimentar relaciones más plenas porque ya no estaremos buscando fuera lo que ya hemos encontrado dentro.
Conoce a tu maestro
4.8 (63)
Reseñas Recientes
More from Laura De Miguel
Meditaciones Relacionadas
Trusted by people. It's free.

Get the app
