
Pausa para el estrés
by Vane Galvis
Esta práctica es una adaptación del "Self compassion break". Usamos la memoria para traer una situación de la vida que esté generando estrés o alguna emoción difícil. La intención es hacer una pausa para ofrecernos autocompasión validando lo que sentimos, recordando que todos sufrimos y brindándonos amabilidad.
Transcripción
Cuando estés bajo estrés o pasando por una situación difícil en tu vida,
Esta práctica te puede ayudar a transitarlo.
Vamos a empezar encontrando una postura que te permite estar alerta y a la misma vez cómodo.
Puede ser de pie,
Sentado o acostado.
Verifica que tu espalda esté alineada con tu cabeza,
Los hombros lejos de las orejas y tus manos descansando encima de tus muslos o a los costados de tu cuerpo.
Si no lo has hecho aún te invito a cerrar los ojos completamente o si deseas puedes dejarlos entreabiertos y cuando estés listo empieza por traer a tu mente una situación en tu vida que te genere estrés o alguna emoción difícil.
Tal vez miedo,
Rabia,
Tristeza.
Puede ser un problema de salud,
Una dificultad en alguna relación importante para ti,
Un problema en el trabajo o incluso alguien que quieras que le esté pasando mal.
Por favor elija una situación que tenga una intensidad moderada,
No un problema muy grande.
En una escala del 1 al 10,
Un 4,
Un 5 o incluso un 3 sería ideal.
Una vez hayas elegido la situación permítete sentirla nuevamente.
Recuerda las personas que estuvieron involucradas,
Lugares,
Tal vez las palabras que se dijeron.
La invitación es a que te permitas revivir esta dificultad lo mejor que puedas y a medida que vas reconstruyendo en tu mente esta situación nota cómo va cambiando tu cuerpo.
Lleva tu atención a las sensaciones que aparecen mientras imaginas ese problema.
Simplemente investigando con mucha curiosidad.
Muy bien,
Esta práctica tiene tres partes.
Primero nos vamos a decir esto es un momento de sufrimiento.
La forma en la que me siento ahora mismo es un momento de sufrimiento.
Entonces lo que queremos es validar esta incomodidad.
Puedes usar las palabras que se sientan bien para ti.
Tal vez diciéndote esto es duro,
Esto me duele o esto es un momento de estrés.
Lo que sea que te ayude a validar,
A reconocer lo que sientes.
Este es el primer paso de la autocompasión.
Ser sensibles a nuestro sufrimiento y validar lo que experimentamos mientras lo experimentamos.
Ahora para la segunda parte vamos a recordarnos que el sufrimiento es parte de la naturaleza humana.
Es parte de estar vivos.
Todos queremos ser felices y a la vez todos vamos a sufrir.
Querramos o no,
Vamos a experimentar dolor en nuestra vida.
Las circunstancias pueden ser diferentes pero como humanos todos sufrimos.
Teniendo esto presente te invito a decirte,
Así como yo los demás también sufren.
Incluso ahora mismo no estoy solo en esta experiencia.
Otras personas están pasando por dificultades,
Así como yo.
Esto es lo que se siente pasar por algo como esto.
Encuentra las palabras que funcionen para ti.
Que capturen esta cualidad de humanidad compartida.
De que no estamos solos y que el sufrimiento es parte de vivir.
Y ahora recuerda de nuevo la situación o el problema que elegiste al principio.
Quién estaba involucrado,
Las palabras que se dijeron.
Tal vez te lleguen imágenes o visualizaciones de lo que viviste.
Y lo más importante,
Cómo se siente ser parte de eso.
Cómo se siente tener esa dificultad.
El tercer y último paso consiste en brindarnos amabilidad.
Y para eso,
Si te sientes cómodo,
Te invito a ponerte una mano sobre la zona de tu corazón o en alguna parte de tu cuerpo con un tacto suave,
Gentil,
Como una expresión de cuidado,
Amabilidad y sostén.
Puede ser sobre tu muslo,
Tu abdomen,
Tu hombro,
Alguna zona donde se sienta cómoda para ti.
Y una vez que hayas elegido donde poner una mano,
Encuentra las palabras que evoquen en ti esta cualidad de amabilidad,
De seguridad,
De sabiduría,
Que pueda ser amable conmigo mismo,
Que pueda ser amable conmigo mismo,
Que pueda darme lo que necesito o que pueda empezar a conocer que puedo darme lo que necesito.
Otro enfoque que nos puede ayudar a evocar esta amabilidad con nosotros mismos es imaginar que tienes un amigo que está pasando por lo mismo que tú.
Imagina que estás por unos momentos con ese amigo que quieres mucho y tú ya sabes lo que es tener este problema o estar en esa situación.
Y le quieres compartir algunas palabras de corazón a corazón,
Sin dar consejos,
Simplemente palabras amables,
Comprensivas.
¿Qué le dirías a tu amigo sabiendo lo que se siente estar pasando por eso?
¿Qué palabras usarías?
¿Qué te gustaría que tu amigo escuchara de ti?
Unas cuantas palabras sencillas.
Ahora mira si puedes empezar a ofrecerte esas mismas palabras hacia ti.
Intenta si es posible abrir un poco tu corazón para ofrecerte estas palabras.
Te voy a proponer algunas frases y tú las puedes ajustar a tu gusto,
Que pueda empezar a ser amable conmigo,
Que pueda empezar a aceptarme tal y como soy,
Que pueda ser fuerte,
Que pueda perdonarme,
Que pueda ser paciente con mi proceso,
Que pueda aprender a brindarme lo que necesito.
Recuerda que esto lo puedes practicar en tu día a día,
Llevando conciencia al malestar,
Recordándote que no estás solo en tus luchas y brindándote amabilidad.
Cuando estés listo toma unas respiraciones profundas para terminar la práctica.
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