
Luz en Anahata
Esta corta meditación te conectará con el centro de tu corazón, el plexo cardíaco, dirigiendo la luz y envolviendo de amor luminoso todo lo que se encuentra a tu alrededor. Te ayudará a conducir el flujo de energía estimulado al chakra corazón (Anahata) y profundizar la experiencia de “Dios es amor. Dios está en mí”, en contacto con el propio Amor y la propia Verdad. Espero que lo disfrutes.
Transcripción
Sentado o preferiblemente tumbado,
Permite que todo tu cuerpo se vaya relajando.
Deja que se vaya soltando,
Aflojando,
Músculo a músculo.
Cada tus piernas y tus pies poco a poco se van hundiendo en el suelo,
Al igual que tus nalgas,
Tu espalda,
Tus hombros y tu cabeza.
Todo tu cuerpo queda plácidamente sostenido por el suelo.
En cada exhalación tu cuerpo se afloja más y más.
Lleva tu atención a las mejillas,
A todos los músculos de tu cara,
A tu mandíbula.
Se sueltan,
Se relajan,
Imprimiendo en tu cara una suave sonrisa que refleja el estado de relajación completa en el que te vas adentrando.
Nos vamos dejando invadir por esta calma maravillosa,
Disfrutando de estar aquí y ahora,
Sin nada que hacer,
Solamente estando aquí,
Siendo lo que somos en un natural y espontáneo silencio.
Podemos observar nuestra respiración sin intervenir,
Sin intentar controlarla,
Solamente observándola en su ir y venir,
En su fluir natural.
Al inhalar la respiración llega llenando el abdomen y el pecho,
Y al exhalar el pecho se vacía y posteriormente el abdomen.
Su flujo es natural,
Suave y armonioso.
Si así lo sientes,
Puedes alargar voluntariamente un poco más la exhalación,
Vaciando bien el pecho y el abdomen,
Pues al vaciar también nos vaciamos cuerpo y mente,
Nos limpiamos y liberamos.
Para poder recoger hay que soltar,
Para tomar hay que dar,
Si no,
No tenemos sitio para guardar,
Para llenarnos de lo nuevo,
Para renacer.
Así,
En cada inhalación nos llenamos de aire y de vida,
De salud y de amor.
Y en cada exhalación soltamos,
Lo soltamos todo,
Confiando en que volveremos a recoger esa vida,
Ese amor sanador en la siguiente inhalación.
Y continúa así,
Con esa intención respiratoria unos instantes más.
Disfrutando de esta respiración purificadora,
De esta luz de vida inhalada,
Podemos visualizar el aire que entra y sale como una luz inmensa y brillante,
Que nos sana y limpia por dentro,
Y que se expande hacia afuera al exhalar,
Irradiando luz,
Armoniosa,
Sanando y limpiando también fuera de nosotros.
A continuación,
Lleva las manos al centro del pecho y permanece así,
Notando el calor de tus manos al contacto con el pecho,
A la altura del corazón.
Ahora,
Al inhalar,
Esa luz blanca y radiante penetra desde las manos al corazón.
Y al exhalar,
La luz irradia desde el centro del pecho hacia todo lo que te rodea o a donde quieras dirigir la luz,
Envolviendo de amor luminoso todo lo que se encuentra a tu alrededor.
Tu corazón siente el cálido amor que le llega al tomar el aire,
La tranquila luz que le invade,
Aportándole serenidad,
Amable comodidad y compasión infinita.
Y todo ello se expande al exhalar más allá de nosotros.
Pues la fuerza del corazón va más allá de nosotros mismos,
No tiene fronteras y todo lo sana y bendice.
El corazón se abre más y más como una inmensa puerta que todo lo acoge y abraza,
Sanándose,
Amándose,
Sin juzgar,
Sin condenar,
Sin tratar de controlar nada,
Amando todo tal y como es,
Aceptando todo tal y como es,
Sin pedir nada,
Aceptando con gratitud todas las cosas y a todos los seres como son.
Envía un infinito abrazo de luz en cada inhalación y en cada exhalación,
Sintiendo la unidad,
Sintiendo que somos uno.
Continúa así en esta visualización de amor y luz que surge desde tu corazón,
Llenando todo tu ser y a todos los seres y a todo el universo.
Y cuando así lo desees,
Puedes terminar esta meditación.
Namaste.
Conoce a tu maestro
4.6 (26)
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