
Mindfulness Para Dolor Emocional
Esta meditación es fructífera cuando hay dolor emocional. Las emociones no se pueden reprimir por que enfermamos, tampoco podemos dejar que tomen control sobre nosotros. Lo que si necesitamos hacer es acompañarlas, en esta meditación te guio para que puedas hacerlo. Es importante una práctica constante de la meditación de la respiración, ya que esta aumenta nuestra presencia amorosa necesaria para acompañar episodios de dolor.
Transcripción
Meditación para el dolor emocional.
El autocuidado comienza con la capacidad de cuidar nuestro propio sufrimiento con un corazón amoroso.
En cualquier momento en el que te des cuenta que estás sufriendo,
Si te ofreces a ti mismo atención,
Palabras de aliento y contacto,
El autocuidado surge naturalmente.
Esta meditación es especialmente fructífera cuando hay dolor emocional.
Incluso si tú no puedes sentir compasión contigo mismo inmediatamente,
Tu disposición e intención pueden reconectarte con el amor en tu corazón.
La compasión está intrínseca en tu naturaleza,
Por eso inevitablemente florece con la práctica.
Encuentra una posición cómoda,
Date un tiempo para tomar contacto con tu respiración y relajar las zonas de obvia tensión.
Observa cómo el aire entra y vuelve a salir,
Observa las sensaciones de la respiración en tu cuerpo.
Ahora te invito a que traigas a tu mente alguna situación que te esté generando tristeza,
Miedo,
Dolor,
Preocupación.
Con la ayuda de tu respiración,
Profundiza tu atención allí en esta parte de tu cuerpo donde estás llevando este dolor,
Donde se siente en el cuerpo.
Reconoce esta emoción,
Esta sensación corporal como algo naturalmente humano.
Inhala y observa el sentimiento de vulnerabilidad que puede surgir al abrirte a tu experiencia.
Exhala y observa la conciencia que le está dando espacio y está sosteniendo tu experiencia.
Invita a tu dolor,
Miedo,
Tristeza a tomar el espacio que necesite allí donde lo estás sintiendo.
Incluso le puedes susurrar,
Estoy aquí para cuidarte,
Estoy acá para acompañarte.
Con la ayuda de tu atención en tu respiración,
Acompaña esa sensación corporal,
Que tu intención sea sólo acompañar,
Permitirle a aquello que está allí ser como está ahora.
Ahora te invito a que le preguntes aquella emoción dolorosa que está allí con una voz bondadosa y curiosa.
Dale tiempo a tu cuerpo-mente para que la respuesta surja.
No te apresures a fabricar una respuesta.
Querida tristeza,
Enojo,
¿qué necesitas?
¿Qué necesitas de mí ahora?
Observa cómo experimentas tú esta emoción dolorosa en tu cuerpo.
¿Qué sensaciones hay?
Puedes nombrar las sensaciones.
Observa también si hay alguna creencia en este dolor.
¿Qué estás creyendo de ti ahora?
Si te encuentras pensando mucho,
Vuelve a tu respiración.
Pero tal vez te des cuenta que tan pronto como haces esta pregunta,
Algo brota rápidamente cuando preguntas.
Como por ejemplo la creencia de no soy lo suficientemente bueno o buena.
Algo está mal conmigo.
Voy a ser rechazado.
Ofrécele palabras de cuidado a ese lugar en ti.
Puedes decir algo como querido dolor,
Miedo,
Tristeza.
Según sea tu caso,
Estoy aquí para cuidarte.
Observa qué sucede en tu cuerpo,
En tu corazón,
Cuando con amor susurras estas palabras.
Recuerda que el dolor es una respuesta natural del cuerpo.
Nada es intencionalmente promovido por ti.
Es una respuesta natural.
Y el verdadero crecimiento y la sanación está en la forma en cómo tú acompañas ese dolor.
Susurra con amor,
Querido dolor,
Miedo,
Tristeza.
Estoy aquí para cuidarte.
Observa con atención amorosa.
Puedes llevar tu mano,
Si se siente bien,
A tu mejilla o a tu corazón,
Permitiendo que la ternura de tu gesto y de cuidado exprese compasión.
¿Qué sucede cuando te ofreces este tipo de autocuidado?
Si se siente distante,
Desconectado,
Mecánico,
Sin juzgarte,
Si tu intención de ser compasivo contigo mismo es genuina,
Con el tiempo tu corazón se va a suavizar y abrir.
Probablemente tu experiencia sea de darte cuenta que al relacionarte así contigo mismo trae una sensación de profunda tristeza.
Lo que sea que estás sintiendo,
Contén tu dolor.
Acompáñalo con la misma presencia y amor con la que acompañarías a un ser querido o a un niño asustado.
Voy a hacer silencio para darte espacio de que acompañes aquello que hay allí en tu cuerpo.
Si te encuentras muy distraído con historia mental,
Recuerda volver a tu respiración y darle espacio a aquello que hay allí.
Tocaré la campana para dar por terminada la meditación.
Conoce a tu maestro
4.5 (20)
Reseñas Recientes
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
