
Respiración Lenta Como Ansiolítico Natural
Meditación en Respiración Silente. Práctica muy beneficiosa para la ansiedad y el asma, ansiolítico natural, fortalece el Sistema Nervioso Parasimpático. Consta de tres fases:1. Después de haber relajado el cuerpo, se enfoca la atención en el punto final de la espiración "punto de quietud", donde se da el reconocimiento de la vacuidad, 2. La respiración se realizará lo mas silenciosa posible, 3. La espiración es más lenta.
Transcripción
Con esta práctica vamos a entrenar una respiración tranquila y pausada para ayudar a nuestra mente a mantenerse en ese estado,
Ya que ambos aspectos se relacionan entre sí.
Puedes hacer la prueba respirando un poco más despacio en cualquier momento de tu día a día.
Quizás puedas observar cómo ese gesto ayuda a tu mente a ir más despacio y calmarse.
Para comenzar el ejercicio colócate en un lugar tranquilo y agradable para ti.
Acomódate de manera que estés a gusto y tranquilo.
Recuerda controlar cualquier aspecto que te pueda distraer de tu momento de meditación.
Ponte en una postura de sentado.
Para ello puedes utilizar una silla,
Un cojín de meditación o un banquito.
También recuerda que tu temperatura puede bajar un poco en el ejercicio,
Así que ten en cuenta estar bien con la prenda que lleves puesta.
Cuando estés sentado coloca tu espalda recta pero no rígida,
Tus hombros un poquito abiertos y relajados,
La nuca estirada de manera que la coronilla esté mirando hacia el cielo y la barbilla un poquito hacia adentro.
Tus brazos se relajan sobre los muslos,
Las piernas se relajan y hacemos pequeños movimientos para equilibrar nuestro peso sobre los isquiones,
Esos huesos que tenemos justo debajo en la zona del glúteo y que sirven para sostener el peso de nuestro tronco.
Cuando encuentres la comodidad en la postura cierra los ojos y termina de sentarla haciendo pequeños cambios,
Ya que con los ojos cerrados podemos sentir quizás con mayor claridad algunos aspectos de nuestro cuerpo.
Ayúdate para hacerlo de la respiración,
Inspira y deja que el cuerpo se abra,
Se ensanche,
Crezca,
Expira y deja que el cuerpo se relaje completamente.
Concéntrate en tu respiración,
Descansa en ella,
Toma conciencia de que no tienes que hacer nada más,
No hay nada más importante en este momento que atenderte a ti,
A través de tu respiración.
Imagina que la respiración te cuida,
Cuando inspiras y expiras el aire va calmando tu cuerpo,
Observa tu respiración sin juzgarla,
Como si fuera la primera vez que la ves.
Observa el recorrido respiratorio que hace el aire desde que entra por las fosas nasales,
Baja por la faringe,
Laringe,
Tráquea y llega a los pulmones que va llenando de aire hasta que los deja plenos.
Respira un poco más profundo,
Observa cómo puedes llenar tus pulmones completamente y vaciarlos hasta que no quede nada de aire,
Realizando un intercambio gaseoso completo y eficiente.
Cuando haces respiraciones completas y profundas estás dando a las células de tu cuerpo todo el aire que necesitan para nutrirse de oxígeno.
Cuando sueltas completamente el aire estás sacando aquello que ya no necesita tu cuerpo.
Con este simple gesto ya estás nutriendo de energía a tu cuerpo de una manera óptima.
Respira más despacio,
Aprovecha para soltar la tensión que pueda quedar en tu cuerpo.
Para ello puedes hacer un pequeño escáner corporal y ver si hay alguna manifestación en algún punto y si es así,
En la siguiente expiración ablanda un poquito más esa zona y suelta esa tensión.
Ahora vamos a llevar nuestra atención al punto final de la expiración.
Es un espacio de quietud que ocurre entre la expiración y la siguiente inspiración.
Es una puerta hacia el silencio y el reconocimiento de la vacuidad.
Observa ese espacio,
Quédate un poquito ahí,
Solo observando cómo te sientes en ese punto de la respiración.
Inspira,
Expira,
Suelta todo el aire hasta el final y observa.
Y de nuevo inspira,
Expira,
Suelta todo el aire hasta el final y observa.
Una última vez.
Inspira,
Expira,
Suelta todo el aire hasta el final y observa.
Ahora vamos a respirar de la forma más silenciosa posible,
Relajando el gesto respiratorio.
La sensación cuando se naturaliza la respiración es la de respirar silencio.
No hay ruido respiratorio.
Para ello intenta respirar menos aire,
Como si pudieras estirar la respiración haciendo el caudal de aire más finito.
Continuamos haciendo la respiración lenta.
Observa cuánto puedes enlentecer la respiración sin que sea desagradable para ti.
Es importante encontrar el punto de equilibrio en la práctica entre lo cómodo y lo que resulta desbordante,
De manera que sea un poquito difícil pero no demasiado.
Y cuando te encuentres cómodo en ese punto puedes probar a estirar un poquito más la respiración,
Hacerla un poquito más larga,
Especialmente la expiración que siempre debe ser más larga que la inspiración.
Quizás te viene bien contar lo que tardas en hacer una inspiración y lo que tardas en hacer una expiración,
Por ejemplo 5 y 8 segundos,
E ir alargando suavemente segundo a segundo cada una de ellas.
Empezamos probando,
Inspiramos 1,
2,
3,
4,
5 y expiramos en 1,
2,
3,
4,
5,
6,
7,
8.
Una vez más inspiramos en 1,
2,
3,
4,
5 y expiramos en 1,
2,
3,
4,
5,
6,
7,
8.
Una última vez inspiramos en 1,
2,
3,
4,
5 y expiramos en 1,
2,
3,
4,
5,
6,
7 y 8.
La lentitud de la respiración debe aumentar con el tiempo y para esto hay que ser muy paciente,
Muy amable y tener cuidado.
Te invito a que pruebes alargarla un poquito más.
Ahora ve respirando de manera natural,
Deja que la respiración se vaya manifestando en tu cuerpo como desea hacerlo.
No controles nada,
Disfruta de tu respiración rítmica,
Libre y natural,
Tal como tu cuerpo la necesita en este momento.
Poco a poco deja que la respiración vaya estirando tu cuerpo,
Desperezándolo.
Siente el ambiente del lugar donde estás y cuando quieras con mucha atención y amabilidad ve moviéndote,
Abriendo los ojos y terminando libremente el ejercicio.
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