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Haz Esto para Sanar tus Relaciones - Todo me Molesta

by Elías Berntsson

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Meditación
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"¡Todo me molesta!" Si sueles pensar así, revisa conmigo ese comportamiento que te hace sufrir. Déjame mostrarte cómo puedes volver a tu paz.

Transcripción

¿Has pensado alguna vez en por qué no estás feliz con muchas de las personas que conoces?

¿Has analizado qué te une a ese amigo o amiga,

A ese ser humano que sientes cerca?

¿Te has preguntado por qué hay personas que te hacen enojar,

Que te provocan resentimiento,

Ira,

Celos?

¿Te sientes demasiado solo?

¿O,

Por el contrario,

Querrías huir de tu vida de siempre para instalarte en una isla desierta?

Cuántas preguntas,

¿verdad?

Sí,

Son muchas,

Pero todas se refieren a lo mismo,

A tus vínculos con los demás,

A la forma en que te comunicas con esas personas que tienes cerca.

¿No lo has pensado?

Seguramente supones que todo eso es normal,

Porque a todos les pasa.

Todos tienen gente a la cual aprecian y con la que se sienten bien,

Y también conocen otras personas que rechazan y que les provocan mal humor.

Y así es,

A todos nos pasa.

Pero la gran noticia es que podemos mejorar ese aspecto de nuestras vidas.

El gran punto en tu vida con nosotros son esas conexiones que has tejido con quienes te rodean,

Tus vínculos.

¡Qué gran cosa son los vínculos!

Esos lazos que unen a las personas,

Que las acercan a veces y las alejan otras,

Tienen un alto impacto en la vida.

Hay momentos especiales en los que esos vínculos se estrechan y se mantienen por años.

Hay otras etapas en las que se debilitan y se rompen.

Algunos vuelven a surgir,

Otros pasan a ser historia pasada.

Así vivimos,

Entrelazados con otros,

Con vínculos que a veces son fuertes y nos hacen sentir acompañados en el mundo,

Pero otras veces son tan débiles que casi no los percibimos y nos sentimos solos y sin nadie.

La vida los va moviendo,

Tejiendo,

Fortaleciendo o destruyendo.

Esa vida que nosotros mismos creamos.

¿Y de qué hablo?

Pues piensa en las relaciones que tienes con tu mejor amigo o amiga,

Por ejemplo.

O las relaciones que tenías antes con algún amigo del pasado que ya no está tan presente en tu vida.

¿Qué te une o te ha unido a él?

Probablemente estés pensando en tiempo compartido,

En salidas,

En fiestas,

En momentos buenos y malos en los que habéis estado juntos,

En alegrías y tristezas.

Y es cierto,

Todas esas experiencias,

Todas las vivencias sostienen esa unión.

Pero ¿qué ha habido siempre en esa vida compartida?

¿Cómo ha nacido esa unión?

¿El diálogo y la conversación han construido esa relación?

Pocas o muchas,

Las palabras son las que unen o separan a las personas.

Escuchar,

Entender,

Responder.

De esa manera se tejen los vínculos.

Así nos comunicamos los humanos.

Seguramente vendrán a tu mente muchas charlas con las que tú y tu amigo han compartido secretos,

Problemas y han intercambiado ideas para encontrar soluciones.

Teñidas por emociones,

Esas conversaciones,

Esa comunicación ha provocado encuentros y también desencuentros.

Recuerda alguna discusión o pelea con tu amigo,

Que seguramente habrás tenido.

Piensa en esa ocasión en la que sus palabras te ofendieron y te sentiste enfadado.

Quizá hasta lo criticaste de mal modo porque lo que te estaba diciendo no se correspondía con lo que tú pensabas,

Con esos pensamientos que tu mente había puesto en ti.

¿Y por qué sucedió esto?

Porque las palabras apuntan directamente a la mente,

Y la mente está condicionada por las creencias y por el ego.

Así de sencillo.

Cuando hablas con alguien,

Amigo,

Conocido,

Familiar,

Tu mente se pone en alerta,

Tu ego se activa y busca qué creencias chocan con lo que el otro te está diciendo.

Y en lugar de escuchar lo que realmente te dice,

Lo pesas,

Lo pones en una balanza,

Lo evalúas,

Le otorgas un significado que proviene de ti y no de él.

Interpretas y entiendes lo que la otra persona te dice de acuerdo con tus creencias.

Pero resulta que lo que tu mente te hace creer es cosa tuya,

Pero no del que te habla.

Y discutes con él y hasta te peleas con él,

Pero en realidad él no tiene culpa de nada.

Lo que te molesta está en ti,

En tu mente,

En tus creencias.

Y ahí vienen los desencuentros y la falta de entendimiento.

Cuando hablas con un amigo,

En realidad hay dos mensajes,

El que tu amigo expresa y el que tú interpretas y entiendes.

¿Y cómo haces esa interpretación?

Como siempre,

El ego está allí para complicarte la vida.

A medida que escuchas a tu amigo,

Tu mente empieza a trabajar para indicarte qué debes responderle.

Entonces,

En realidad,

El centro de tu atención no es tu amigo,

Sino tú mismo.

Tu ego así lo dispone.

Oyes las palabras y le das el sentido que tus creencias imponen.

Y entonces tu mente crea una respuesta.

Si lo que tu amigo te dice satisface a tu ego,

No habrá problemas.

Pero si no es así,

Si lo que tu amigo está diciendo no está de acuerdo con tus creencias,

Inmediatamente reaccionarás.

Porque tu ego te hará sentir que tú lo sabes todo,

Que eres el dueño de la verdad.

Debes saber que eso no es escuchar.

Escuchar es otra cosa mucho más profunda.

Es un acto de entrega,

Un acto de amor,

Que hace que nos pongamos en el lugar del otro para entenderlo de verdad.

Escuchar es sentir al otro con el alma,

Con la mente y con el cuerpo.

Escuchar es salirse de uno mismo,

De las creencias personales,

De las interpretaciones,

Para comprender con el alma qué está transmitiendo la otra persona.

Quien realmente sabe escuchar jamás se ofenderá por lo que una persona le dice o hace,

Porque en realidad,

Si eso ocurre,

Se dará cuenta de que la molestia está en sí mismo,

No en el otro.

La ofensa aparece por la información que cargas,

Con tus creencias.

Repito,

Con tus creencias.

Y si esto te ocurre,

Puedes comprobar que el problema está en ti y no en el otro.

¿Cómo lo harás?

Pues quita la imagen de la otra persona de tu atención,

Atiende sólo a la idea que te hizo reaccionar.

Y ahora pregúntate,

¿por qué me molesta tanto esto?

Busca dentro de ti y encontrarás en tu historia información que estás proyectando en la situación.

Y cuando la reconozcas,

Entonces déjala ir,

Libérate de ella,

De esa historia.

Reconocer que el otro no es el culpable de lo que sentimos y de cómo vivimos es el primer paso para cambiar,

Para mejorar.

Lo que te molesta del otro habla de ti mismo.

Tienes en tu interior sombras que siempre se están proyectando,

Y que te hacen ver a tu amigo,

A tu compañero de trabajo,

A tu jefe,

Como los culpables de todo lo malo que te pasa.

Sombras que tu ego ha construido para fortalecerse,

Que tus creencias alimentan.

Es necesario desarmar esas proyecciones.

Y esto sólo puedes lograrlo si localizas qué es,

En realidad,

Lo que hay en tu interior que te esté haciendo daño.

¿Qué hay dentro de ti que hace que lo que haga o diga el otro te moleste?

Veamos un caso que vemos frecuentemente.

Que quizá lo has vivido,

Lo vives o lo ves en tu entorno.

Es el caso de una pareja que,

Después de ese periodo especial de enamoramiento y luna de miel en el que todo es armonía y felicidad,

Una de los dos empieza a sentirse descontento.

Que el desorden,

Que los gritos,

Que las salidas con amigos,

Que las llegadas tarde a casa,

Que el poco tiempo compartido,

Excusas y motivos hay millones.

Lo cierto es que la pareja,

Que hasta hace un tiempo vivían en armonía y paz,

Se siente como insostenible.

El otro ya no es perfecto,

Porque no es como se esperaba que fuera.

Y comienzan los pensamientos de separación.

Los dos son los mismos que antes,

Pero sin embargo el vínculo ya no es igual.

¿Y cómo hacer para mejorar?

¿Cuál es la forma de escuchar para entender realmente a los demás?

El primer punto es preguntarte ¿lo que veo o escucho es realmente como lo veo o lo escucho?

¿O estoy interpretando?

Se trata de dudar de lo que percibes,

De lo que crees que es.

Si lo haces,

Es posible que recurras a imágenes de tu pasado en las que seguramente encontrarás muchas respuestas.

Esas imágenes te mostrarán que el verdadero problema no es lo que el otro hace,

Sino tu carga interior.

¿Y cómo se arregla?

Se arregla liberándote de esa carga.

Déjala ir.

Perdona.

Y el comportamiento de tu pareja,

De tu amigo,

De tu jefe,

De tu compañero de trabajo que tanto te molesta,

Solo será parte de la realidad,

Pero no te provocará ningún pesar.

Es cierto que si vives una situación de dificultad,

Quizá no logres ver con claridad en ti mismo lo que la está provocando.

Tus creencias y tu ego están allí para impedírtelo,

Para que sigas culpando a los demás.

Te sugiero realizar un ejercicio que seguramente te ayudará.

Comencemos.

Siéntate en calma,

En cualquier sitio cómodo.

Prepara un bolígrafo y una hoja y piensa en esa situación que tanto te molesta de tu amigo,

De tu pareja,

De quien sea.

Vamos,

Hazlo ahora.

Escríbela,

Pero quítale todos los detalles.

No habrá adjetivos ni interpretaciones ni valoraciones.

No escribirás si la situación es buena o mala,

Linda o fea,

Agradable o desagradable,

Porque en esas palabras hay valoraciones.

Descríbela como si fuera el guión para una escena de teatro.

De esta forma despojarás a la situación de todos tus agregados personales.

Y entonces abrirás tu mente para aprender.

Entonces pregúntate por qué eso que te dice o hace te molesta tanto.

Y empezarás a entender que lo que te molesta del otro es que no responde a tus expectativas,

A lo que tú quieres de él.

Nada hay de malo en él.

Eres tú quien espera algo de él que él no te está dando.

Son tus creencias las que te dicen que todo debe ser como tú lo esperas,

Como tú lo quieres,

Como tú lo reclamas.

Ahí está el ego que todos tenemos.

Lo que te molesta del otro habla de ti mismo.

Todo lo que te haga enfadar,

Eso que te niegas aceptar y que quieres cambiar,

Te mantiene apegado al pasado,

A tu historia,

A tus creencias,

A tu ego dominante,

A tus emociones más ocultas que encierran una historia que no logras reconocer.

Si sientes que la gente te critica,

Pregúntate ¿cuánto critico yo a los demás?

Si sientes que hay personas que te rechazan,

Cuestionate ¿a quiénes estoy rechazando yo?

Si temes estar solo,

Observa si realmente te gusta ver gente a tu alrededor.

Analizar lo que te molesta de las personas que tienes cerca es una buena forma de encontrar paz,

Porque solo reconociendo tu rol en todo esto podrás soltar tu carga emocional y tus creencias para ser feliz.

Inténtalo.

Sentirás qué bueno es escuchar realmente a las otras personas,

Ponerte en su lugar,

Atenderlas en cuerpo y alma,

Sin que tus creencias y tu ego participen en ese diálogo,

En esa conversación,

Los vínculos sanarán y tendrás paz.

4.9 (34)

Reseñas Recientes

Sylvia

March 16, 2024

Maravillosa 😊🙏🏼 gracias

Carles

October 10, 2023

Espectacular.

January 10, 2021

Me encantó mucho ♥️

Patricia

June 4, 2020

Gracias como siempre Elias 🙏♥️

Gretelg2

May 25, 2020

Muy buena reflexión. Gracias 🙏💜

Ana

May 24, 2020

Excelente

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