
Desarrollo de la Aceptación
Generalmente pensamos que somos capaces de aceptar fácilmente las pequeñas adversidades de la vida, sin embargo sentarte a meditar, un acto aparentemente tan sencillo puede convertirse en el mayor de los retos. Estar presente no es fácil, pero menos aceptar la tendencia a distraerse. Desarrollar la aceptación cuando meditamos fortalece la mente hasta límites insospechados. No dejes de escuchar esta práctica que con amabilidad y dulzura te ayudará a comprender y desarrollar la aceptación en ti.
Transcripción
Meditación para el trabajo y el desarrollo de la aceptación.
Adopta una postura de meditación en la que sientas comodidad.
A ser posible ha de ser sentado,
Con la espalda recta.
Inspira y siente la verticalidad en la postura.
Exhala y asiéntala,
Notando el peso de tu cuerpo sobre la cadera.
Dirige tu atención hacia la respiración,
Sin tener que hacer nada.
Observa cómo fluye tu respiración,
Cómo entra y cómo sale el aire por tu nariz.
No necesitas hacer nada para respirar.
Es un acto automático.
Y si lo observas con apertura y con curiosidad,
Podrás comprobar cómo en diferentes ocasiones respiras de forma distinta.
Hay veces que la respiración es corta,
Rápida,
En ocasiones es más larga,
Más lenta.
Puede que sientas que tu respiración es superficial,
Alta,
Y a veces la sientes profunda.
Es una forma de darte cuenta de tu presente,
De observar las cosas tal y como son,
Sin querer cambiar nada.
Solamente observando descubres la realidad tal y como es.
Date cuenta de cómo tu respiración también te habla de ello.
Observa siempre con curiosidad,
Y haz con firmeza esa decisión de mantenerte presente el máximo tiempo posible,
Y descubrirás cómo tu mente tiende a distraerse,
Y cuando te des cuenta de ello,
Para poder volver y quedarte de nuevo en el presente,
También deberás aceptar la tendencia de tu mente a la distracción.
No quieras cambiar nada,
No puedes luchar contra eso.
Sabes que la transformación es capaz desde la aceptación.
Y vamos a llevar también la atención a observar tus pensamientos.
Puedes observarlos como si fueran nubes que pasan por encima de ese cielo azul que hay sobre tu cabeza,
O quizá te resulte más sencillo observarlos como si fueran pompas de jabón,
Podrás darte cuenta que siempre hay muchos pensamientos en tu cabeza,
Algunos son agradables y otros desagradables,
Algunos permanecen mucho tiempo,
Y otros conforme llegas se van.
Hay pensamientos recurrentes y pensamientos útiles,
Y tú solamente te quedarás observando,
Aceptando la actividad que tu mente siempre tiene.
Sabes que a través de esa aceptación conseguirás no dejarte llevar por ellos.
Sabes que aceptando el presente tal y como es,
Lo puedes observar con mayor fidelidad,
Detalle.
Comprendes tu realidad tal y como es.
Vuelve a prestar atención a la respiración cada vez que necesites renovar tu intención de permanecer presente.
Es importante que esa renovación te ayude a comprender cada momento,
Observando las sutilezas que intervienen,
Y observando simplemente,
Sin pretender nada más,
Apertura,
Curiosidad y aceptación.
Lleva tu atención también al lugar en el que estás.
Recuerda que observar tu presente no está solo en centrar tu atención en tus pensamientos,
En tus sensaciones,
Sino también en aquellos estímulos que te rodean.
Los sonidos,
La temperatura,
El lugar en el que estás,
Hacen que tu atención también tome conciencia de cómo es tu presente.
Haz el intento de no etiquetar.
No es necesario que entres en discusiones internas sobre si está bien o está mal,
Si es agradable o desagradable tu entorno.
Es el momento de desarrollar tu capacidad de aceptación y de incluir cualquier cosa en tu práctica,
Pues ante la aceptación,
Nada ni nadie puede doblegarse.
La aceptación te trae la realidad tal y como es,
Y te da las herramientas necesarias para responder adecuadamente.
Tu apertura y tu curiosidad te ayudarán a tener todas las oportunidades y percepciones necesarias para que puedas,
Poco a poco,
Cultivar en ti la ecuanimidad,
Es decir,
Esa capacidad de observar las cosas tal y como son.
Es la sensación de aceptación máxima en la que tu sensibilidad es capaz de observar y poder responder.
No olvides detenerte a llevar tu atención a la respiración tantas veces como sea necesario,
En observar y ajustar tu postura cada vez que lo necesites.
Es la aceptación,
Esa arma mental que te ayuda a alcanzar la comprensión,
A mantenerte con firmeza y determinación.
Tu confianza,
Tu fortaleza,
Nacen desde esa aceptación.
No quieras cambiar nada.
Observa atentamente cómo te sientes en este momento,
Qué tipo de emoción realmente hay en ti,
En tu respiración,
En tu corazón.
Siente el agradecimiento por tener la oportunidad de poder cultivar la aceptación en tu mente,
En tu vida,
Y vuelve de nuevo a observar las sensaciones en tu cuerpo,
Sintiendo la postura,
El asiento.
Amplía tu foco observando también la posición que ocupas en la sala en la que te encuentras.
Atiende a tu respiración inspirando y exhalando profundamente y lentamente,
A tu ritmo y sin prisas.
Comienza a mover los pies,
Las manos.
Observa cómo van cambiando las sensaciones.
Abre poco a poco los ojos,
Si los tienes cerrados,
Retomando el contacto con tu entorno y en el presente.
Conoce a tu maestro
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