
Meditacion Guiada Para Dormir Profundamente Y Sanar
Esta Meditación Guiada te ayudará a relajarte, dormir profundamente y sanar el dolor. Durante la sesión, aprenderás a relajarte profundamente + a mejorar tu calidad de sueño + y a aliviar el dolor físico y emocional
Transcripción
Hola,
Te doy la bienvenida a esta nueva meditación guiada,
Enfocada en aliviar el dolor para poder dormir.
Comenzamos la sesión y para ello te invito a que elijas la postura tumbada.
Dulcemente cierra tus ojos y siente esa postura.
Visualiza todo tu cuerpo y la postura que has elegido.
Comenzamos la sesión con un ejercicio sencillo de atención a la respiración.
Te invito a inspirar por la nariz profundamente y a expirar por la nariz lentamente.
Inspira profundo por la nariz y expira lento por la nariz.
Siente con cada inspiración profunda como tus pulmones se hinchan.
Y siente con cada expiración lenta como tus pulmones se deshinchan.
Pulmones se hinchan al inspirar.
Pulmones se deshinchan al expirar.
Sentimos que nuestra respiración nos calma,
Nos tranquiliza y seguimos respirando de manera natural.
Visualiza tu cuerpo y siente ese dolor que tanto te molesta.
Enfoca tu mente en esa parte del cuerpo que te duele y respira ahí.
Si es posible para ti pon tu mano sobre la parte dolorida.
Inspira y expira.
Mantén el foco de atención en tu respiración mientras visualizas la parte dolorida y mientras tu mano aporta calor a esa parte.
Ese dolor tiene mucho que contarnos.
¿Por qué está ahí ese dolor?
Quizá es un dolor de unos días o puede que sea un dolor que de vez en cuando surge y de vez en cuando desaparece.
Puede que el dolor sea crónico.
En todos los casos el dolor tiene un efecto en nosotros.
Pues es probable que muchas veces no podamos descansar bien.
Es probable que por las noches nos desvelemos.
Que no podamos descansar.
Que aunque queramos no podamos conciliar el sueño.
Pues muchas veces cuando no tenemos un descanso reparador y profundo,
Esto nos afecta a nivel emocional.
Pues podemos sentirnos con frustración,
Con enfado,
Con impotencia.
Estas emociones pueden condicionarnos todo el día.
Ya no solo porque nosotros nos sentimos enfadados,
Frustrados,
Sino porque esas semillas de frustración y enfado las volcamos con nuestros seres queridos.
¿Qué podemos hacer?
Lo primero que podemos hacer es llevar nuestra atención a la respiración.
Cuando inspiramos y expiramos conscientemente podemos conocer nuestros pensamientos.
Tenemos la oportunidad de escuchar nuestra propia voz interna,
Que muchas veces es muy exigente.
Cuando detectamos esa voz interna,
Gracias a la respiración consciente,
Tenemos varias opciones.
¿Podemos avivar esa voz y darle más fuerza a nuestras emociones?
¿O podemos soltar y dejarlo oír?
La respiración consciente nos facilita un hogar interior.
Un hogar donde poder comprender lo que pensamos.
Donde poder observar lo que sentimos.
Donde poder sentir nuestros dolores.
La respiración consciente nos puede ayudar mucho a nivel físico para parar y observar.
Observar si esa parte que me duele me molesta más o me molesta un poco menos.
Y podemos también preguntarnos qué venimos de hacer para que nos duela más o nos duela menos.
Quizá hay alguna postura repetida que hagamos y que no nos esté beneficiando.
O quizá hay algún alimento que tampoco nos está nutriendo bien.
Puede que a nivel emocional también necesitemos observarnos.
Podemos observar cómo nos sentimos.
Podemos observar si esa emoción,
Por ejemplo del enfado,
Beneficia o no beneficia a nuestro dolor.
Si esa emoción también tiene un impacto en nuestro dolor físico.
A través de la respiración consciente también podemos observar nuestros pensamientos.
Esa voz interna incesante que muchas veces da vueltas y más vueltas y pareciera que nunca para de hablar.
Los pensamientos,
Lo que nos decimos internamente,
Está muy relacionado con nuestras emociones.
Y también puede que tenga un impacto en nuestro dolor físico.
Cuando inspiramos y expiramos conscientemente,
Paramos.
Paramos para observar.
Para observarnos a nivel físico.
Para observarnos a nivel emocional.
Y para observarnos a nivel de pensamientos.
Pensamientos,
Emociones y cuerpo.
Los tres tan sumamente unidos.
Es muy probable que cuando observamos nuestro cuerpo,
Cuando somos conscientes de ese dolor y cambiamos nuestra postura o eliminamos ciertos gestos que hacemos de manera automática,
Puede que mejore.
Cuando somos conscientes de nuestras emociones,
Quizá no tan beneficiosas,
Puede que eso tenga una repercusión también a nivel físico.
Cuando observamos nuestros pensamientos y cuando elegimos vivir con una actitud positiva,
Puede que eso también tenga una repercusión a nivel físico.
Es importante parar y observarse a lo largo del día.
Por eso ahora vamos a parar,
A entrenarnos en la respiración consciente para averiguar esa relación entre cuerpo,
Emoción y pensamiento.
Así vamos a volver a la respiración consciente.
Inspirando y expirando.
Al inspirar eres consciente de que estás inspirando.
Y al expirar eres consciente de que estás expirando.
Tanto si nuestro dolor es continuo o si es momentáneo,
La respiración consciente nos puede ayudar muchísimo a relajarlo,
A aliviarlo.
Por eso ahora vamos a realizar una relajación guiada que nos ayudará mucho a destensar,
A relajar y a aliviar el dolor.
Cuando nuestro cuerpo está relajado y nuestra mente está totalmente calmada,
Es muy probable que caigamos en un sueño profundo y reparador.
Te invito a realizar este sencillo ejercicio que vamos a hacer ahora juntos a lo largo del día.
Relajando nuestro cuerpo poco a poco a lo largo del día estamos ayudando a que el dolor no se intensifique sino más bien a que se reduzca.
En esa posición tumbada,
En esa postura cómoda que has elegido y con los ojos cerrados visualiza ahora todo tu cuerpo y comenzamos por el pie derecho.
Visualiza los dedos de tu pie derecho.
Visualiza todo tu pie derecho.
Mientras lo visualiza eres consciente del ritmo de tu respiración,
Del aire que entra y del aire que sale.
Visualiza ahora tu tobillo,
Tu gemelo,
Tu rodilla y toda tu pierna derecha.
Si en tu pierna derecha observas algún dolor lleva todo el foco de atención a ese punto de dolor y respira.
Inspira y expira.
Al inspirar eres consciente de toda tu pierna derecha y al expirar sueltas y relajas la tensión y el dolor de tu pierna derecha.
Sientes como tu pierna se hunde,
Se relaja.
Inspirando y expirando llevas el foco de atención a los dedos de tu pie izquierdo.
Visualizas tu pie izquierdo.
Visualizas tu tobillo,
Tu gemelo,
Tu rodilla y toda tu pierna izquierda.
Si en tu pierna izquierda observas algún tipo de dolor focaliza toda tu atención en ese punto de dolor y respira allí.
Y sientes como con cada respiración tu pierna izquierda se hunde,
Se relaja.
Inspiras y eres consciente de tu pierna izquierda.
Expiras y sueltas y alivias cualquier tensión y dolor que haya en tu pierna izquierda.
Visualizas ahora tus dos piernas,
Completamente relajadas,
Y a pesar del dolor que pudieras sentir sientes una gratitud inmensa.
Gratitud por tener piernas.
Las piernas nos permiten andar,
Nos permiten bailar,
Correr y hacer tantas y tantas cosas a lo largo del día.
Inspiro y visualizo mis piernas.
Soy consciente de mis piernas.
Expiro y agradezco profundamente a mis piernas.
Inspiro,
Consciente de mis piernas.
Expiro,
Gratitud.
Inspirando y expirando pongo el foco de atención en mis órganos sexuales.
Los visualizo por dentro.
Me tomo el tiempo de observar minuciosamente por dentro esos órganos.
Y si siento algún dolor específico,
Llevo todo el foco de atención a ese punto de dolor.
Y respiro allí.
Puedo sentir mi respiración en los órganos sexuales.
Y puedo sentir como mi respiración alivia el dolor,
Relaja todos los músculos.
Inspiro y soy consciente de mis órganos sexuales.
Expiro y siento gratitud.
Y subo un poquito más y visualizo todo mi tronco.
Visualizo el colon.
Visualizo mis intestinos.
El intestino grueso y el intestino delgado.
Observo internamente.
Observo si tengo algún dolor o quizá si tengo alguna cicatriz por alguna operación.
Pongo mi foco de atención ahí y respiro.
Y envío todo mi amor y gratitud a esos órganos.
Internamente visualizo también mi bazo.
Visualizo mi páncreas.
Quizá no sabemos exactamente dónde se encuentran.
Sin embargo mandamos nuestra gratitud a estos órganos.
Son órganos muy importantes.
Y siento mi estómago.
Lo observo por dentro.
Siento como la respiración mece y abraza al estómago.
Incluso al inspirar y al expirar siento como mi abdomen sube y como mi abdomen baja.
El ritmo de mi respiración calma y relaja todos los órganos.
Al lado del estómago,
En mi parte derecha,
Visualizo el hígado.
Inspiro y soy consciente de mi hígado.
Expiro y siento gratitud.
Me doy el permiso de inspirar profundo y me doy el permiso de expirar lento.
Inspiro profundo y expiro lento.
Si en toda mi parte del tronco observo que en algún lugar tengo un punto de dolor,
Respiro allí.
Llevo el foco de atención a ese punto.
Inspiro y soy consciente de ese punto de dolor.
Expiro,
Suelto y relajo ese punto de dolor.
Envío todo mi amor y gratitud a ese punto de dolor.
Mis piernas se encuentran calmadas.
Mi tronco está relajado.
Inspiro y expiro y soy consciente de mi pulmón derecho.
Visualizo mi pulmón derecho y observo como se hincha al inspirar y como se deshincha al expirar.
Y llevo mi atención al pulmón izquierdo y visualizo el pulmón izquierdo.
Observo como al inspirar se hincha el pulmón y como al expirar se deshincha el pulmón.
Soy consciente de mis dos pulmones.
Inspiro y expiro en gratitud.
Observo si en los pulmones hay algún punto de dolor o tensión y si es así llevo todo el foco de atención a ese punto de dolor.
Y respiro allí.
Y llevo mi atención al corazón.
Visualizo mi corazón desde dentro.
Quizá soy capaz de escucharlo.
Quizá soy capaz de sentirlo.
Inspiro y expiro y soy consciente de mi corazón.
Soy consciente de la vida.
Y comienzo a sentir mucha gratitud.
Gratitud por mi corazón que late incansablemente.
Gratitud por mis pulmones que respiran en cada momento.
Con cada respiración les envío mi gratitud profunda.
Y llevo ahora mi atención al esófago.
Visualizo mi esófago desde dentro.
Ese órgano que pasa por el cuello y llega hasta el estómago.
Es un órgano muy importante.
Por eso con cada inspiración y con cada expiración le mando mi gratitud.
Si observo algún punto de dolor o alguna cicatriz interna llevo todo el foco de atención allí.
Y respiro.
Y siento mis hombros.
Y relajo mis hombros.
Y siento mi cuello.
Y relajo mi cuello.
Muchas veces sentimos tensión en nuestros hombros y cuello.
Quizá en toda la espalda.
Por eso ahora ponemos nuestra atención y observamos si hay algún punto de dolor.
Si observamos algún punto o zona de dolor ponemos nuestro foco allí y respiramos.
Inspirando profundo y expirando lento.
Calmamos y relajamos toda la espalda.
Descensamos todos los músculos del cuello.
Y observo ahora mi mano derecha.
Observo mis dedos.
¿Cómo están mis dedos?
¿Están hinchados?
¿Están fríos?
¿Cálidos?
¿Cómo están los dedos de mi mano?
Observo mi muñeca.
Observo mi antebrazo.
Mi codo.
Visualizo todo mi brazo y mi mano derecha.
Observo si hay algún dolor o malestar.
Si hay alguna cicatriz.
Y pongo todo el foco de atención en esa zona y respiro allí.
Inspiro,
Calmo.
Expiro,
Relajo.
Y siento como todo mi brazo derecho se hunde.
Se relaja y se descensa.
Inspirando y expirando llevo mi atención a mi mano izquierda.
Visualizo los dedos de mi mano izquierda.
¿Cómo están los dedos?
¿Quizá hinchados?
¿Fríos?
¿Calientes?
¿Cómo se encuentran los dedos de la mano?
Y visualizo la muñeca.
Visualizo el antebrazo,
El codo y todo el brazo izquierdo.
Si observo algún punto de dolor,
Alguna zona o alguna cicatriz,
Llevo todo el foco de atención ahí.
Y respiro.
Observo mis brazos,
Hundidos,
Totalmente relajados.
Y con cada respiración mando mi amor y gratitud a mis brazos,
A mis manos.
Con ellos puedo pintar,
Puedo escribir,
Puedo barrer,
Cocinar.
Conducir,
Abrazar.
Puedo hacer tantas y tantas cosas a lo largo del día.
Envío todo mi amor y gratitud a mis brazos.
Y observo ahora mi cara,
Mi expresión facial.
Visualizo mi mandíbula,
Mis dientes por dentro.
Con cada respiración relajo.
Observo si hay algún punto de dolor y si es así,
Llevo todo el foco de atención allí.
Y respiro.
Cada inspiración calma mi dolor.
Cada expiración me relaja.
Y observo mis mejillas y las relajo.
Observo mi ojo derecho,
Lo visualizo por dentro.
Y observo mi ojo izquierdo,
Lo visualizo por dentro.
Y observo mi nariz,
Puedo sentir el aire como entra.
Y como sale.
Y al inspirar entra el aire por mi nariz.
Y observo su recorrido.
Y al expirar sale el aire por mi nariz.
Y observo el recorrido.
Y inspiro.
Y observo el recorrido del aire desde su comienzo hasta su final.
Y puede que sea capaz de sentir como entra ese aire.
Si es aire caliente o es aire frío.
Y siento la conexión de todos mis órganos.
El aire de fuera que entra por mi nariz.
Hacia el esófago y los pulmones.
Y como sale desde los pulmones por el esófago hacia mi nariz.
Y observo mis orejas.
Y observo si hay algún ruido.
Si hay algún sonido.
Inspirando y expirando relajo mis ojos.
Relajo mi nariz.
Relajo mis orejas.
Y observo si hay algún punto de dolor o malestar.
Y si es así pongo todo el foco de atención allí.
Y respiro.
Y llevo mi atención a mi cerebro.
Lo visualizo por dentro.
Inspiro y soy consciente de mi cerebro.
Expiro y relajo mi cerebro.
Y observo si hay algún dolor o malestar.
Dónde se ubica ese dolor.
Y respiro allí.
Y visualizo ahora todo mi cuerpo.
Hundido.
Relajado.
Puede que durante esta sesión de relajación hayas encontrado varios puntos de dolor.
E incluso que estén interconectados.
Con cada inspiración y con cada expiración relajamos nuevamente ese dolor,
Malestar o cicatriz.
Y les mandamos todo nuestro amor.
Sentimos que nuestra respiración nos sana,
Nos alivia,
Nos relaja.
La respiración nos abraza con su ritmo.
Nos envuelve con su amor.
Sentimos que todo nuestro cuerpo se encuentra relajado.
Nuestras emociones y pensamientos calmados.
En nuestro interior sentimos una enorme gratitud.
Gratitud por todas y cada una de las partes del cuerpo.
Tomamos conciencia que los dolores físicos,
Así como las emociones y los pensamientos,
Son transitorios.
Todo puede cambiar.
De hecho,
Todo cambia.
Aflora en nosotros el sentimiento de esperanza.
La fe de saber que somos capaces de sanar.
Sabemos que la sanación es todo un proceso.
Un proceso lento de día a día y poco a poco.
Por eso pedimos la virtud de la paciencia.
Paciencia,
Amor y comprensión.
Tres virtudes que nos pueden ayudar mucho en estos momentos.
Son virtudes que habitan en nuestro interior y que podemos nutrir día a día.
Sentimos una profunda relajación.
Experimentamos paz y bienestar.
Calma interior.
Hemos podido relajarnos.
Hemos podido descansar.
Y ahora estamos listos para entrar en un sueño profundo y reparador.
Inspiro y siento todo mi cuerpo relajado.
Expiro y me siento en gratitud.
Cuerpo relajado.
Gratitud.
Conoce a tu maestro
4.9 (88)
Reseñas Recientes
More from Mindfulness AMITABA
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
