
Cierra los Ojos
Cuento para dormir, para relajarte, para sentirte bien y en calma y conciliar un sueño profundo y reparador...Te ayudará en momentos de ansiedad y angustia, cuando no puedes dormir porque tu mente está convulsa, alterada...Entrarás en una visualización, en una relajación guiada en la naturaleza, con un sin fin de sensaciones placenteras que te llenarán de paz y te harán a dormir a pierna suelta...
Transcripción
Cierra los ojos.
Cierra los ojos.
Te voy a contar un cuento.
Te voy a contar un cuento para que descanses,
Para que calmes la mente,
Para que te sumerjas en un sueño profundo,
Delicado como la hoja de un árbol que cae suavemente,
Sutil como el ruido del agua del río.
Cálido como el sol que nos alumbra.
Cierra los ojos.
Te voy a contar un cuento.
Imagínate en un bosque.
Imagínate caminando por un sendero estrechito.
Puedes visualizar los árboles alrededor,
El ruido del agua de un río que fluye cerquita del paseo.
La brisa es fresca.
Los pájaros cantan.
Está atardeciendo ya.
El sol empieza a esconderse detrás de aquella montaña que vemos a lo lejos.
Te sientes bien.
Respiras.
Y por un momento al cerrar los ojos percibes todos esos sonidos que ahora mismo te acompañan.
El canto de los pájaros.
El rumor de la brisa sobre las hojas de los árboles.
El fluir del agua y el ruido de tus pasos caminando.
Sigues caminando y llega un momento que el sendero cambia.
De repente paras y tienes que decidir por dónde continuar.
Visualizas un camino a la derecha y otro camino a la izquierda.
¿Cuál cogerías?
Arriesgate.
¿Hacia dónde nos dirigimos?
Coge el sentido del camino y sigue por ahí.
Seguro que elijas el que elijas.
Es el correcto en este momento.
Así que sigue,
Continúa.
No pares.
Parece que ya el sonido del agua disminuye.
Te estás alejando del río.
Los pájaros aquí ya no cantan tanto.
Pero no pierdas la atención.
Llegas de repente a un campo y a través del campo vuelves a escuchar el sonido del agua.
Hay un bosque.
Es un bosque de pequeños arces rojos,
Intensos.
Escucha,
Hay algún patito por ahí.
Quizás un cisne.
Te vas acercando al río.
El sonido del agua calma tu mente.
Sientes una sensación maravillosa.
La naturaleza te invade.
Todo tu cuerpo se llena de energía de la naturaleza.
Eres un todo con ella.
Cierra los ojos.
Cierra los ojos y escucha.
Te acercas más al río.
Hay piedras y puedes visualizar a lo lejos una cascada.
Pero qué belleza de paraje.
Has elegido bien.
El sentido del camino era el que tú necesitabas.
Necesitabas nutrirte de este agua.
Sentirla.
Te acercas a una piedra grande y allí te sientas.
Está oscureciendo ya.
Pero no tienes miedo.
Sabes que el camino te va a llevar siempre donde necesitas.
Donde tienes que estar.
Y te sientas a escuchar.
Abres los ojos y visualizas tanta belleza que no puedes ni entenderla.
Qué afortunada eres.
Qué afortunado.
Puedes estar en este momento mágico en el que el sol se va ocultando y la naturaleza vibra.
Te nutres de todos los sonidos.
De todas las sensaciones.
El tacto de la piedra.
El olor del río.
De la tierra húmeda.
De la cascada.
La sensación de humedad.
Respiras ahí.
Inspiras.
Y expiras.
De pronto empiezas a sentir unas pequeñas gotas sobre tu piel.
Está lloviendo.
¿Lo percibes?
Comienza a llover.
Te levantas y lentamente abres los ojos y te das cuenta de que todo es una maravilla.
La lluvia.
El sol.
Que poquito a poco va desapareciendo.
Observas ese pequeño arcoiris ahí.
Una nube sobre ti.
Llora.
Y vuelves a escuchar los pájaros.
El ruido de la lluvia sobre las hojas y sobre las piedras del río.
Va calmando tu mente.
Hay tanta maravilla en este momento.
Vuelves al camino.
Ahora llueve más.
El cielo se ha llenado de nubes oscuras.
Necesitas un refugio.
Un sitio donde huarecerte.
Sabes que si andas un poquito por el camino,
El universo te traerá lo que necesitas.
Así que sigues caminando.
Al dar la curva giras en el camino y te encuentras un pequeño refugio.
Del refugio sale un olor maravilloso a fuego.
A leña quemándose,
Ardiendo.
Y no lo dudas,
Corres hacia allí.
La lluvia cada vez es más fuerte,
Intensa.
Entras en el refugio.
En el refugio dos claraboyas llenas de lluvia.
En el cristal ves como la lluvia cae y escuchas todavía los trinos de esos últimos pájaros que huyen hacia sus nidos,
Hacia el refugio de los árboles.
Y tú encuentras tu refugio,
Tu calma,
El calor.
Y así lentamente te tumbas sobre el suelo,
Te recoges y poquito a poco vas entrando en una paz,
En el sueño reparador,
Recordando el sonido de los pájaros,
El sonido del río,
El crepitar del fuego en la chimenea del refugio.
Cierra los ojos,
Cierra los ojos.
Cierras los ojos,
Sientes el calorcito del fuego en tu cuerpo.
Alguien se acerca y te arropa.
¡Qué maravilla!
Cierra los ojos,
Estás en casa.
Duerme,
Descansa,
Estás en casa.
Conoce a tu maestro
4.6 (52)
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