
Práctica de Atención Plena a Nuestros Pensamientos - Mindfulness
by Marce
Con esta meditación practicamos la atención plena de los pensamientos para poder registrar que no somos nuestros pensamientos, para poder visualizarlos por medio de la guía como lo que son: solo pensamientos, con sus características de impermanencia.
Transcripción
Práctica de atención plena de los pensamientos.
Con esta práctica de mindfulness o atención plena trabajaremos la habilidad de relacionarnos de una manera distinta con nuestros pensamientos.
A veces podemos sentir que los pensamientos nos invaden,
Que se filtran pensamientos indeseados que pueden hacer que nos preocupemos,
Nos generan temor,
Pensamientos dolorosos y parece que a mayor esfuerzo que hacemos por eliminarlos,
Rechazarlos,
Por cambiarlos,
Quizás por entender por qué pensamos eso,
Cuanto más nos esforzamos sentimos que estamos más tomados por ellos,
Teniendo la sensación de entrar en una espiral sin salida.
Con este ejercicio trabajaremos una manera diferente de relacionarnos con estos pensamientos,
Generando una distancia que nos permita tener una perspectiva entre nosotros y esos pensamientos,
Perspectiva que nos ayude a no entrar en esa espiral.
Para comenzar esta práctica adopta una posición que te sea cómoda,
Sentado en una silla o sobre un almohadón con la espalda recta,
Erguida,
Encontrando un equilibrio entre estar relajado,
Sin tensión,
Pero al mismo tiempo poder estar atentos.
Comenzá sintiendo los apoyos de tu cuerpo con las superficies,
Tómate unos segundos para encontrar esa postura cómoda que te sea funcional,
Cerra los ojos.
Inhalando y exhalando comienza a centrar la atención en tu respiración,
Observa las sensaciones del aire que ingresa a tu cuerpo con cada inhalación,
Nota el fluir del aire que ingresa por tus fosas nasales,
Pasando por la garganta,
Registra los cambios en tus pulmones que se agrandan llenándose de aire,
Registra cómo tu abdomen se eleva y se expande,
Toma conciencia también de las sensaciones al exhalar,
Al soltar el aire,
Registra cómo varían estos movimientos de inhalación y exhalación,
Cómo varían las sensaciones en tu cuerpo.
Ahora registra conscientemente que estás aquí y ahora presente con tu respiración,
Inhalando y exhalando,
Imagina que estás sentado a orillas de un arroyo,
Hay árboles a tu alrededor,
El agua fluye,
Podés ver el cielo,
Sentir el clima,
La temperatura agradable,
Es otoño,
Podés observar cómo caen las hojas de los árboles sobre el agua.
Te invito ahora a que observas los pensamientos que puedan ir llegando a tu mente,
Hasta el pensamiento de no pienso nada o tengo la mente en blanco,
También son pensamientos válidos.
Cada vez que venga un pensamiento,
Imagina que lo podés colocar sobre cada una de las hojas que caen al arroyo,
Nota el primer pensamiento que observes e imagina que puede ser escrito en una de esas hojas,
De modo que vos estás en la orilla observando delante tuyo,
Estarán tus pensamientos.
Desde esa posición podés volver a observar si llega un pensamiento nuevo y volver a colocarlo en una nueva hoja,
Quizás escrito en otro color.
Nota el hecho de que vos estás observando ese pensamiento delante tuyo,
Nota cómo estás poniendo tu atención allí y con curiosidad y amabilidad volvé a prestar atención a tu mente,
A ver si llega otro pensamiento nuevo,
Para poder volver a escribirlo en otra hoja.
Quizás si ampliás el foco de tu atención,
Logres observar esta nueva hoja y también las dos anteriores,
De forma que vos desde la orilla puedas observar diferentes cosas,
Diferentes pensamientos a la vez,
Estando vos aquí y ahora en la orilla y esos pensamientos allá en el agua,
En esas hojas.
Te invito ahora a traer a tu mente un pensamiento que sea doloroso,
Un pensamiento indeseado,
De autocrítica,
Del estilo de los pensamientos negativos circulares,
Que cuando aparecen pueden hacerte entrar en esa espiral y capturar tu atención durante mucho tiempo.
Te invito a repetir el mismo proceso de colocarlo en una hoja de las que caen sobre el arroyo.
Podés darle el color o el tipo de letra que quieras para escribir el pensamiento en esa hoja y una vez más nota que vos estás en la orilla y en el arroyo,
En la hoja,
Está ese pensamiento.
Es posible que al ver ese pensamiento la mente condicionada tenga tendencia a cuestionarlo,
A rechazarlo,
A juzgarlo o quizás a darle conversación y comenzar a traer cosas relacionadas con ese pensamiento.
Quizás tiendas a fusionarte con él.
Si es así te invito a que notes que vos estás en la orilla y podés elegir en el aquí y ahora no irte con esa hoja,
Con ese pensamiento,
Registrando que vos no sos ese pensamiento sino que es tan solo un pensamiento y con suavidad prestar atención a ver si llega otro y una vez más colocar ese otro pensamiento en una nueva hoja.
Si te pregunto tu nombre probablemente surja la respuesta como pensamiento.
Me llamo.
.
.
Y es un nuevo pensamiento que podés colocar en otra hoja que cae al agua y volver a notar que vos estás aquí observando todos los pensamientos que puedan tener enfrente.
Si no los aferrás,
Si no luchas con ellos simplemente pasan y así registrar la impermanencia de los pensamientos.
Podés permanecer aquí mirándolos en perspectiva.
Podés centrar tu atención en donde desees centrarla.
Entender que podés permitir y aceptar que esas hojas estén allí que independientemente de lo que digan,
Sea tu nombre,
Sea un pensamiento de preocupación o algo doloroso,
Siguen siendo hojas con las que no hay necesidad de retener o luchar por modificar lo que llevan escrito.
Sino que podés observarlos desde la otra orilla con esta distancia,
Viendo cómo las hojas fluyen con la corriente del arroyo hasta perderse de tu vista.
Y así actuar con libertad de dirigir tu atención a aquello que querés.
Podés continuar un tiempo más con este ejercicio notando los pensamientos que vienen,
Colocándolos en estas hojas que caen al agua y fluyen,
Notando también las ganas que pueden aparecer a veces de irnos con un pensamiento,
Con una preocupación,
Con un recuerdo.
Notalo.
Saborea la experiencia de elegir vos si te decidís fusionarte con esta hoja o decidís quedarte en la orilla y seguir observando lo que viene,
Registrando incluso que desde la orilla podés observar diferentes cosas a la vez y podés elegir dónde centrar la atención,
A qué obedecer,
Si sólo observás con ecuanimidad lo que dicen esas hojas o si te dejas llevar por estos pensamientos.
Inhalando y exhalando volvés llevar tu atención hacia la respiración,
Notando las sensaciones del aire recorriendo tu cuerpo,
Volviendo a la aquí y ahora con tu respiración.
A medida que puedas vas a ir abriendo tus ojos.
Conoce a tu maestro
4.6 (19)
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