
Gratitud (Meditación)
Si piensas, sientes y te comportas con amabilidad, y muestras gratitud hasta por las cosas más insignificantes de este mundo, la vida te responderá de la misma forma, con amabilidad y gratitud. Te propongo realizar una práctica de gratitud para apreciar todo lo bueno que tenemos en nuestra vida. Te deseo un feliz día. Namasté.
Transcripción
Todos queremos ser felices y nadie quiere sufrir,
Pero no siempre actuamos de acuerdo a nuestras mejores intenciones y deseos.
¿Alguna vez te has preguntado qué necesitamos de los demás para ser felices?
A menudo la respuesta es simple.
Necesitamos su presencia,
Su atención,
Su respeto,
Su comprensión,
Su aceptación.
Todo ello se puede resumir en una actitud de amabilidad que de una forma humilde genera gratitud.
¿Y qué necesitan los demás para ser felices?
Pues exactamente las mismas cosas,
Que los tratemos como nos gustaría que nos traten a nosotros mismos,
Con amabilidad y gratitud.
Si piensas,
Sientes y te comportas con amabilidad y muestras gratitud hasta por las cosas más insignificantes de este mundo,
La vida te responderá de la misma forma,
Con amabilidad y gratitud.
Hoy te propongo realizar una práctica de gratitud,
Para apreciar todo lo bueno que tenemos en nuestra vida y valorar a nuestros seres queridos y a todas las bellas personas que se cruzan con nosotros en nuestro camino de vida.
Todos tenemos la capacidad y la oportunidad de cultivar la gratitud.
Desarrollar una actitud de gratitud es una de las formas más sencillas de mejorar nuestra satisfacción con la vida,
Brindándonos más felicidad y resistencia a la vez.
En nuestro día a día se nos presentan en cada momento innumerables oportunidades de practicarla,
Como cuando una persona nos abre la puerta o nos retiene el ascensor para esperarnos,
Cuando alguien nos recoge algo que se nos ha caído o nos cede el paso cuando vamos en coche.
El reconocer y agradecer esos pequeños gestos de amabilidad en otras personas y también practicarlos en nosotros mismos nos enriquece interiormente y nos hace vibrar con una energía más elevada,
La energía que nos genera el sentir gratitud.
Hay un vínculo directo entre la gratitud y el bienestar general.
La gratitud aumenta la felicidad y nos desarrolla más sensibilidad y empatía hacia las otras personas,
Mejora nuestra salud física y psicológica,
Nos ayuda a dormir mejor y a su vez mejora nuestra autoestima.
Cuando reconocemos todo por lo que podemos estar agradecidos,
Incluso durante los peores momentos,
La gratitud aumenta nuestra fuerza mental fortaleciendo nuestra resiliencia,
Tan necesaria en los tiempos que corren.
Para empezar la práctica de gratitud,
Busca una posición en la que tu cuerpo esté cómodo pero que a la vez te permite estar atento.
Puedes cerrar los ojos o mantenerlos ligeramente abiertos,
Desenfocados,
Mirando hacia abajo a unos pocos metros de ti.
Permite que tu columna esté erguida pero no tensa y relaja poco a poco los hombros.
Inhala profundamente contando hasta cuatro,
1,
2,
3,
4.
Retén el aire durante unos tres segundos,
2,
3 y realiza una suave y lenta exhalación contando hasta 5,
3,
4,
5.
Inhala profundamente,
Retén el aire,
Exhala suave y lentamente.
Inhala profundamente,
Retén el aire,
Exhala suave y lentamente.
Repítelo con una cadencia de respiración 4,
3,
5,
Unas tres veces más y ahora respirando de forma natural siente cómo tu cuerpo se relaja cada vez más y más.
Con cada exhalación permite que tus pensamientos,
Preocupaciones,
Inquietudes vayan fluyendo y los vayas soltando poco a poco,
Dejándolos ir.
En este espacio de gracia recuerda algo por lo que estás agradecida.
No tiene que ser un evento importante.
Podría ser algo simple,
Cotidiano,
Como una relación personal con alguien a quien quieres,
Tu relación de cariño con tu mascota,
Algo del trabajo que valoras o aprecias,
O un lugar que es especial para ti,
Como tu hogar,
Un bosque en el que meditas,
O un lugar por el que sencillamente te gusta caminar,
O también podría ser tu cafetería favorita.
Lo que venga a tu mente estará bien.
Permite que la gratitud surja de forma natural y cuando comiences a notar la gratitud déjate llevar por el sentimiento.
Observa cómo se siente tu cuerpo,
Qué sensaciones te genera,
Siente la vibración energética elevada que te produce.
Puedes arropar esa agradable sensación con una suave sonrisa en tu rostro.
Experimenta la calidez,
El amor,
La compasión,
La paz que la gratitud trae a tu corazón.
No fuerces nada.
Si no aparece ningún sentimiento también está bien.
No es necesario que intentes hacerte sentir algo en concreto.
Solo permítete estar con lo que sea,
Tal como venga.
Y mira si puedes estar agradecida por la capacidad de notar lo que es.
Frótate las manos lentamente y siente la energía de la gratitud que estás generando.
Ahora pon tus manos en tus ojos y permite que ese bello sentimiento de gratitud recorra todo tu cuerpo empezando desde la coronilla y bajando lentamente por el rostro,
El cuello,
Los hombros,
El pecho,
El abdomen,
Los brazos,
Las manos,
Los dedos de las manos,
Las caderas,
Los muslos,
Las piernas,
Los pies y finalmente los dedos de los pies.
Siente la energía de la gratitud en todo el cuerpo como fluye de arriba abajo y de abajo arriba.
Siente la gratitud en cada respiración que realizas.
Siente cómo esa energía que has creado la expandes al universo,
A todo lo que te rodea.
Vamos a terminar esta práctica de gratitud realizando una respiración profunda y una suave y larga exhalación.
Y poco a poco,
Cuando escuchas la campana,
Ve abriendo los ojos y devuelve tu atención al lugar en el que te encuentras y a todo lo que te rodea.
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4.7 (133)
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