
Oración con Dios para la liberación emocional
Acompáñame en este espacio donde prepararemos nuestra mente para unirla a Dios en una oración poderosa, en la que vamos a reclamar nuestra libertad y reconocer que somos tal como Dios nos creó. Bienvenido, espero lo disfrutes mucho
Transcripción
La oración es un momento muy poderoso de unión con Dios.
Para ello,
Tenemos que preparar nuestra mente para de esta forma aprovechar todo el poder que la oración nos ofrece.
Antes de iniciar,
Debes saber que nosotros como hijos de Dios no podemos comunicarnos directamente con Él.
Y esto no es algo negativo.
Nuestra mente,
Tal como nos percibimos ahora mismo,
Está desordenada.
Cree en el conflicto,
En el dolor,
En la muerte,
En el caos.
Cuando nosotros,
A través de esa mente tan confundida,
Queremos conectarnos a Dios,
Él no puede entender esta mente tan desordenada.
Por lo tanto,
La comunicación no es efectiva.
Para ello,
Dios,
Al ser consciente de esto,
Invoca y crea la presencia del Espíritu Santo.
Él es nuestro intermediario para comunicarnos con Dios.
El Espíritu Santo entiende perfectamente nuestros conflictos,
Pero también no los hace reales.
Entiende perfectamente lo que somos en la mente de Dios.
El Espíritu Santo nos conoce tal cual Dios mismo nos conoce.
Es por eso que los mensajes que nosotros le ofrecemos a Dios,
El Espíritu Santo los traduce,
Los limpia y se los entrega a Dios,
Al mismo tiempo que Dios nos ofrece sus milagros a través del Espíritu Santo.
Cuando comprendemos que el Espíritu Santo es nuestro intermediario para conectarnos con Dios,
Todo mejora,
Todo se vuelve más simple.
Sentimos ahora que Dios nos escucha,
Que Dios está ahí al pendiente.
Por ello es muy importante reconocer esto.
El propósito de la vida que estamos viviendo es alcanzar el punto de limpiar nuestra mente de tantas ilusiones,
De tantas mentiras que nos hemos contado y reconocer que la única verdad es el amor que Dios creó,
Esa luz de la que somos parte.
Una vez que entendemos que yo y tú somos tal cual Dios nos creó,
No existirá ningún impedimento para conectarnos libremente con Dios o comunicarnos libremente con Dios.
Ahora que todo ha quedado claro,
Vamos a preparar nuestra mente con esa disposición.
Vamos a hacer nuestro pasado a un lado.
Nuestros planes personales vamos a olvidarlos por un momento.
Nuestra necesidad de controlar o tener la razón,
Vamos a moverla un momento.
Vamos a dejarla fuera de este espacio.
En este espacio solo existimos Dios y su Hijo.
Respira profundo e inhala suavemente.
Deja atrás tus pensamientos,
Tus planes personales,
Tu necesidad de controlar,
De tener la razón y solo elige en este momento,
En este presente,
Ser feliz.
Solo elige ser feliz.
Pídele a tu cuerpo que se relaje.
Respira profundo y siente como tu cuerpo obedece y se relaja.
Nuestra mente en este momento,
En este espacio santo,
Está libre de pasado,
Libre de preocupaciones,
Porque ha elegido la felicidad.
Ha elegido reconocer que tu libertad no la encuentras en el mundo o en el cuerpo.
Tu libertad,
Tu verdadera libertad,
La encuentras únicamente en tu espíritu,
En lo que Dios creó.
Ahí se encuentra tu libertad.
Por favor,
Repite en silencio.
No soy un cuerpo,
Soy libre,
Pues aún soy tal como Dios me creó.
No soy un cuerpo,
Soy libre,
Pues aún soy tal como Dios me creó.
Esta declaración es muy importante y poderosa.
Reconocemos que la necesidad que he tenido de encontrar mi libertad la he buscado en el lugar incorrecto.
La he tratado de encontrar en el mundo,
En las formas,
En los símbolos del mundo.
Pero ahí solo hay dualidad,
Solo hay ego.
Mi verdadera libertad y mi verdadera dicha y júbilo solo se encuentran en la mente de la que provengo.
Solo lo puedo encontrar en la mente de Dios.
Y resulta que yo soy uno con la mente de Dios.
Solo tengo que reconocerlo,
Aceptarlo y no dudar de ello.
Respiremos profundo.
Aceptemos que no somos un cuerpo,
Que somos libres,
Tal cual como Dios nos creó.
Y aceptamos esa libertad y elegimos ser felices porque esa es la voluntad de Dios para nosotros,
Para su Hijo.
Para iniciar,
Primero vamos a pedir la bendición de Dios en silencio y de la manera en la que tú lo elijas,
Como te sientas más cómodo.
Luego vamos a ofrecerle nuestra mente al Espíritu Santo.
Espíritu Santo,
Repite después de mí.
Espíritu Santo,
Te entrego mi mente para que tú la dirijas sin ego,
Para que tú me lleves al encuentro santo con mi Padre.
Espíritu Santo,
Dirige mis pensamientos,
Las ideas que broten en mi mente,
Que todas ellas me recuerden a Dios,
Me recuerden de dónde provengo,
Me recuerden mi verdadera naturaleza,
Que me recuerden que no soy prisionero de mi pasado ni del mundo que me rodea,
Porque soy tal como Dios me creó.
Respira profundo y exhala suavemente.
Vamos a iniciar con esta oración.
Padre,
Me presento ante ti tal como soy,
Sin defensas,
Sin historias que justificar,
Sin resentimientos que proteger.
He cargado con sombras que no me pertenecen y hoy las dejo caer.
No quiero seguir sosteniendo aquello que solo me hace olvidar el amor.
Te entrego cada juicio,
Cada miedo,
Cada memoria que insiste en decirme quién soy.
Te entrego mis intentos de controlar la vida,
Mis planes ansiosos y mis interpretaciones que solo fabrican conflictos.
No quiero dirigir mi camino por mi cuenta.
Ya lo he intentado suficiente y no funciona.
Espíritu Santo,
Toma mi mente,
Limpia en ella lo que nunca fue real.
Reordena mis percepciones para que pueda ver con claridad tu visión.
Que mi corazón se abra hoy,
Que cada resentimiento se derrite en tu luz como hielo al sol.
Que mi vida descanse en tus manos,
Donde nada amenaza y todo fluya hacia el amor.
Recuérdame que cuando te dejo guiar,
La paz es inevitable.
Recuérdame que soy tu hijo,
Intacto,
Seguro,
Inocente,
Sostenido,
Y que nada puede interrumpir la corriente de amor que nace de ti y se extiende a través de mí.
Hoy elijo mi verdadera libertad,
La libertad de no cargar nada,
De no culpar a nadie,
De no defenderme de lo que jamás me atacó.
Hoy descanso en ti y permito que todo sea restaurado suavemente por tu gracia.
Que esta serenidad,
Este júbilo,
Esta gratitud y amor que estoy experimentando hoy,
A través de unir mi mente a ti,
Que sea extendida a todos y cada uno de mis hermanos.
Con todos los seres de este mundo quiero compartir ese júbilo y ese reconocimiento de que somos uno con Dios.
Hoy deseo recordar quién es mi hermano,
Recordar quién es el hijo de Dios,
Y reconocerme uno con él,
Dejando atrás todas mis ideas descabelladas de haber creído que era algo diferente a lo que Dios creó.
Hoy soy tal como Dios me creó,
Y es lo que elijo para mi vida,
Y es lo que elijo enseñar y compartir.
Hoy reconozco que soy tal como Dios me creó,
Y descanso en esa certeza.
Gracias Padre por llevarme a ese reconocimiento y siempre estar a mi lado.
Amén.
Puedes sentir esa dicha,
Ese júbilo,
Esa paz,
Que no es solo para ti.
Es verdad que tú lo estás disfrutando en este momento,
Pero también es verdad que puedes compartirlo y extenderlo,
Ofreciéndolo a tu hermano a través de tu mente,
De tus pensamientos.
Puedes ofrecer eso que estás experimentando,
Esa verdad a la que pudiste llegar hoy,
Puedes extenderla y ofrecerla a quien lo necesite de experimentar esta verdad.
Puedes ofrecerlo y dejar en manos del Espíritu Santo que Él logre llevar a cada mente que lo necesite esta verdad.
Tu deber es únicamente compartirlo.
El Espíritu Santo se encarga de llevarlo a cada mente que lo necesite.
Gracias por estar presente en esta oración y unión con Dios.
Que Dios te bendiga.
Conoce a tu maestro
4.9 (9)
Reseñas Recientes
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
