
Meditando en el hambre emocional
El hambre emocional es una invitación a observar aspectos de nuestra vida que no están siendo cuidados. Esta meditación te guía para que puedas abandonar la culpa que suele traer consigo, adoptando una mirada sin juicio hacia los comportamientos a los que te empuja y aprendiendo a navegar a través de lo que se oculta detrás.
Transcripción
¿Has experimentado en alguna ocasión la necesidad de dar respuesta a una sensación de hambre que no podías saciar?
Vamos a explorar este hambre insaciable así como los mecanismos que la activan.
Vamos a hacerlo desde la atención plena y con una mirada neutra.
Antes de empezar adopta una postura de meditación.
Una postura que te permita contactar con la quietud durante varios minutos con la columna recta y el cuerpo relajado.
Dedica un tiempo a encontrar esta postura cómoda.
Cuando te sientas bien en ella cierra los ojos y empieza a observar tu respiración.
Inhala y exhala a través de la nariz siempre que puedas y deja que poco a poco esta respiración vaya tomando un ritmo más lento,
Más sereno.
Observa tu cuerpo y nota si hay alguna zona con tensión.
Si detectas alguna,
Lleva intencionadamente el aire hacia esta zona imaginando que puedes diluir esa tensión a través de la respiración.
Intenta dejar que cada pensamiento que llega a tu mente vaya pasando de largo,
Llevando la atención tantas veces como sea necesario de nuevo a tu respiración y a tu cuerpo.
Siente como a través de cada exhalación te permites relajar un poco más el cuerpo.
Vamos a empezar a atender a todo lo que ocurre cuando aparece el hambre emocional.
¿De qué tienes hambre?
El hambre emocional se manifiesta en distintas situaciones.
Puede que lo haga en una reunión con amigos en la que te desconectas de tu cuerpo y comes como un acto involuntario.
Puede que adopte la forma de una ingesta rápida y apresurada cuando llegas a casa al final de una larga jornada.
Puede que te sorprenda en un momento de aburrimiento comiéndose en límite algún snack u otra comida nutricionalmente pobre.
En estas y en otras muchas situaciones en las que podrías identificarla aparece la sensación de que nada es suficiente.
Nada te llena.
Aparece el vacío constante.
Contacta con esa sensación de que nada es suficiente.
Si vivimos sin presencia apartamos la mirada de aquello de lo que realmente estamos hambrientos.
Así que pregúntate ¿De qué tengo hambre?
¿De amor?
¿De compañía?
¿De éxito?
¿De reconocimiento?
¿De descanso?
¿De qué tienes hambre?
Identifícalo.
Navega a través de tu disconfort más profundo y en vez de percibir este disconfort como algo de lo que hay que huir aprende a escucharlo.
Descubre a través de él una oportunidad de cambio y de evolución.
Nuestros comportamientos pueden convertirse en el camino para llevar la atención a temas no resueltos.
¿De qué tienes hambre?
Respóndete de forma totalmente honesta sabiendo que estás en un espacio seguro y sin juicio.
No te juzgues.
El hambre emocional no es buena ni es mala.
No es algo que puedas etiquetar.
Obsérvala de forma neutra.
Entienda su origen.
¿De qué tienes hambre?
La comida es una poderosa herramienta que te enraiza,
Te consuela y te reconforta ante situaciones de estrés.
Y el cuerpo y la mente lo saben bien.
Masticar,
Apretar con los dientes.
.
.
Todo esto te ayuda a liberar tensión y se convierte en una vía para canalizar algunas sensaciones.
Además,
El placer que llega a través de los alimentos convierte el acto de comer en una gratificación,
En un bálsamo que te aleja de sentir sensaciones desagradables.
Y cuando no tenemos otros recursos desarrollados,
Nuestro comportamiento primitivo nos hace recurrir a él una y otra vez.
Ahora,
Consciente de esta información,
Quizás puedas empezar a apartar la culpa de tus episodios de hambre emocional.
¿De qué tienes hambre?
Vuelve a responder con la mayor honestidad posible y hazlo esta vez dejando de poner el foco en el mismo acto de comer o en la culpa que te genera.
Pon toda tu atención en navegar a través del vacío que intentas llenar comiendo.
No hay juicio,
No hay vergüenza,
No hay arrepentimiento.
Ahora sólo hay presencia y consciencia.
Desear comer como un acto de huida es una invitación a mirar hacia adentro,
A escuchar el sufrimiento y dejar de poner en él parche sobre parche.
Lo que en ocasiones percibes como un tormento que te produce insatisfacción y culpa es en verdad una oportunidad de crecimiento y de autoconocimiento.
Si observas,
Si te concedes el espacio para hacerlo,
Sin distracciones ni prisa alguna,
Descubrirás que tu vida entera se refleja en tu plato.
El hambre emocional deja de existir cuando tus emociones se manifiestan libremente y eres capaz de dar respuesta a ellas con respeto,
Con coherencia y con amor hacia ti.
Dejaré ahora un espacio de unos minutos para que puedas seguir meditando en silencio,
Para que puedas seguir navegando por tu interior y que puedas identificar aquello que aparece tras el hambre emocional.
¿De qué tienes hambre?
Vamos a ir volviendo progresivamente de la meditación,
Tomando contacto con los sonidos que llegan,
Con la luz que se filtra a través de tus párpados cerrados y cualquier estímulo que se produzca a tu alrededor.
Cuando sientas que es el momento para hacerlo,
Podrás abrir los ojos y finalizar la meditación.
Namasté
Conoce a tu maestro
4.9 (17)
Reseñas Recientes
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
