
La Calma Dentro de la Tormenta de la Vida Diaria
Esta meditación es una pausa para cuando la presión del trabajo se siente constante y no sabes cómo bajar el ritmo. Aquí no necesitas estar calmado ni “hacerlo bien”; sólo darte unos minutos para aterrizar y soltar. Es un espacio breve pero real para descansar del ruido mental y del peso de tener que responder a todo. Con la práctica, este lugar se vuelve más accesible, incluso en días difíciles.
Transcripción
Antes de empezar,
Para un momento para observar cómo te sientes hoy.
Si estás escuchando esto,
Es muy probable que vengas cargando mucho peso.
Trabajo,
Pendientes,
Decisiones,
Conversaciones que no se cerraron del todo.
Esa sensación de que siempre hay algo más que hacer,
Incluso cuando ya estás cansado.
Para muchas personas,
La presión del trabajo no se queda en la oficina,
Se cuela en la noche,
En los fines de semana,
Incluso en momentos que deberían ser tranquilos.
Ese ritmo constante es desgastante,
Cansa de verdad,
Y con el tiempo puede sentirse como si no hubiera forma de descansar ni por un momento,
Como si la presión no parara nunca.
Durante estos minutos,
No hay necesidad de que te sientas calmado,
Relajado o en paz.
Si tu mente está inquieta,
Está bien.
Si tu cuerpo está cansado o tenso,
También está bien.
No necesitas cambiar nada para estar aquí.
Todo lo que sientas es bienvenido.
Estás como estás.
Esta práctica está pensada para apoyarte,
No para exigirte.
Esta meditación te ofrece una pausa real,
Aunque sea breve,
De esa presión constante.
Durante los próximos minutos,
Menos tiempo del que tomarías salir corriendo por algo que olvidaste en el baño,
No tienes que resolver nada,
No tienes que responder a nadie,
No tienes que demostrarle nada a nadie.
Este es un alto en el camino,
Un lugar donde puedes soltar las cosas sin que pase nada.
Con la práctica,
Este espacio se vuelve más accesible,
Un espacio al que puedes regresar en momentos difíciles.
Por ahora,
Lo único que necesitas hacer es permitirte estar aquí.
Ponte cómodo.
Deja que tu cuerpo tome la posición que necesita en este momento.
Parado,
Sentado,
Acostado,
Como te sientas cómodo.
Puedes cerrar los ojos,
O si prefieres mantenerlos abiertos,
Deja que tu mirada descanse sin esfuerzo.
Empieza anotando el contacto que tiene tu cuerpo con su soporte,
La sensación de tu cuerpo siendo sostenido por la silla,
El piso o la superficie debajo de ti.
Ese apoyo está ahí todo el tiempo.
Siempre tienes algún apoyo,
Siempre.
Ahora simplemente te das permiso de sentirlo.
Lleva poco a poco tu atención a la respiración,
El aire entrando,
El aire saliendo.
Pon tu atención en el ritmo de tu respiración.
Inhala.
Exhala.
Probablemente regresen por tu mente pendientes,
Planes o preocupaciones.
Cada vez que notes que regresan,
No reacciones.
Solo vuelve a enfocarte en tu respiración o a la sensación de tu cuerpo siendo sostenido.
Exhala.
Inhala.
Exhala.
Al acercarnos al final de esta práctica,
Nota que te dejó esta pausa.
Tal vez fue algo sutil,
Un poco más de espacio en el cuerpo,
Un ligero descanso,
O simplemente el alivio de no estar respondiendo a todo por unos minutos.
Eso es el valor de practicar.
No es que arregle tu vida,
Sino simplemente te da un lugar donde parar y reacomodarte.
Cada vez que vuelves,
Cada vez que vuelves,
Esta pausa se vuelve más familiar,
Más accesible,
Más disponible cuando la necesitas,
Más disponible cuando la necesitas.
Cuando estés listo,
Abre los ojos lentamente.
Vuelve poco a poco tu atención a lo que te rodea.
Este lugar tranquilo al que acabas de llegar es algo a lo que puedes regresar,
Una y otra vez.
Conoce a tu maestro
More from Javier Escobedo
Meditaciones Relacionadas
Profesores Relacionados
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
