
Dormicuentos - El sastrecillo valiente
LosDormicuentos son cuentos clásicos de la literatura universal. Historias que anda rodando por el mundo desde hace mucho, mucho tiempo. Esta es la historia de un sastrecillo que un día logró matar ¡7 de un solo golpe! lo que la gente no sabía era qué había matado...así que las interpretaciones equivocadas de los demás lo llevaron a vivir ¡la aventura de su vida!
Transcripción
¡Dormicuentos!
¿Estás listo para la historia de hoy?
Ponte la pijama,
Lávate los dientes y acurrúcate con tu mamá o con tu osito de peluche y disfruta esta historia.
El sastrecillo valiente de los hermanos Grimm Érase una vez un sastrecillo que cosía afanosamente sentado en su mesa y de tanto en tanto le daba un mordisco a una deliciosa manzana.
El dulce aroma de la fruta empezó a atraer las moscas y pronto hubo un enjambre zumbando a su alrededor y lanzándose sobre ella.
¡Fuera de aquí,
Intrusas!
¡Ya verán!
Gritó enojado el sastrecillo.
Enseguida tomó un trapo y lo arrojó sobre la manzana.
Al levantarlo descubrió que había matado de un solo golpe,
No a una ni dos,
Sino a siete moscas.
¡Vaya,
Vaya!
Dijo para sí.
¡Qué buena soy!
¡El mundo entero debe saber de lo que soy capaz!
Puso manos a la obra y se fabricó un cinturón en el que bordó con grandes letras.
¡Siete de un golpe!
Ahora estaba listo para dejar su casa,
Así que se abrochó el cinturón y fue en busca de aventuras.
Subió montañas,
Atravesó valles,
Recorrió plazas,
Callejones y calles.
Cuando la gente leía lo que llevaba escrito en el cinturón,
Se imaginaban que el héroe había matado a siete hombres de un golpe,
Y le temían.
¡Por fin llegó a los jardines de un palacio real!
Y como estaba cansado de tanto caminar,
Se tendió sobre la hierba y se quedó dormido.
Así lo encontraron los sirvientes del rey,
Que se quedaron muy impresionados al ver el cinturón.
¿Qué buscará aquí este bravo guerrero si es tiempo de paz?
Lo discutieron entre ellos y luego fueron a ver al rey.
¿No cree que sería de mucha ayuda contar con un héroe tan valiente en nuestro reino?
Al rey le encantó la idea.
Cuando el sastrecillo despertó,
El rey le ofreció un lugar en la corte y ponerlo al mando de las fuerzas de su ejército.
—¡Para eso he venido aquí!
—dijo el sastrecillo.
Y a partir de ese día vivió de maravilla en la corte del rey.
Sin embargo,
Los caballeros reales estaban muy descontentos.
Temían al sastrecillo y pensaban que si lo contradecían mataría a siete de ellos de un golpe.
Total,
Que se armaron de valor.
Fueron ante el rey y renunciaron.
Este se entristeció al oír que todos sus fieles caballeros querían abandonarlo por causa de un solo hombre.
—¡Uy,
Cómo pude fijarme en ese muchachito!
—pensó,
Y empezó a planear cómo deshacerse de él.
Hasta que se le ocurrió una trampa genial.
Mandó llamar al supuesto comandante y le dijo.
—Los grandes héroes realizan grandes hazañas.
En los bosques de mi reino viven dos gigantes que aterrorizan a mis súbditos con incendios y pillerías y ocasionan graves daños.
Si logras acabar con ellos,
Te daré a mi hija por esposa y la mitad de mi reino como dote.
Cien de mis mejores hombres te acompañarán.
—¡Eso suena bien!
—pensó el sastrecillo.
—No todos los días le ofrecen a uno la mano de una bella princesa y la mitad de un reino.
Así que le contestó al rey.
—Trato hecho.
Venceré a los gigantes sin la ayuda de los jinetes.
Alguien que ha matado a siete de un golpe no tiene por qué temer a dos.
Y el sastrecillo emprendió el viaje.
En la entrada del bosque dejó esperando a los cien jinetes y,
Mirando en torno,
Avanzó el sol.
Al cabo de un rato encontró a los gigantes profundamente dormidos bajo la sombra de un árbol.
Sus ronquidos eran tan fuertes que las ramas crujían y se agitaban como si hubiera tormenta.
A toda prisa se llenó los bolsillos con piedras,
Trepó ágilmente el árbol junto al que dormían los gigantes y comenzó a arrojarle piedras a uno de ellos hasta que lo despertó.
El gigante,
Enojado,
Le preguntó a su compañero por qué le había pegado.
—¡Ah!
¡Yo no fui!
—contestó el otro.
Se dio la vuelta y siguió roncando.
Entonces el sastrecillo arrojó una gran piedra al pecho del segundo gigante,
Quien se levantó de un salto y vociferó.
—¡Eh!
¿Por qué me aventas piedras?
¡Ay,
Imaginaciones tuyas!
—le contestó a su vez el primero.
Gritaron y riñeron hasta que se cansaron tanto que volvieron a quedarse dormidos.
Entonces el sastrecillo le arrojó una piedra aún más grande al primer gigante.
Este saltó furioso y le propinó un puñetazo a su compañero,
Quien enojado le devolvió el golpe.
Encolerizados arrancaron de raíz árboles enormes y se golpearon con ellos hasta que ambos cayeron muertos.
—¡Tuve suerte de que no arrancaran mi árbol!
—suspiró aliviado el sastrecillo mientras se descolgaba alegremente de las ramas.
Tras dar un buen golpe a cada gigante,
Regresó a donde estaban los jinetes y les informó que había cumplido su misión.
—Los gigantes están muertos y no tienes ni un rasguño —preguntaron incrédulos.
—Vengan a comprobarlo —les dijo y los condujo por el bosque.
Todos se quedaron boquiabiertos al ver los árboles arrancados y la tierra removida.
—¡Vaya que debe ser fuerte este héroe!
—el sastrecillo fue directo con el rey y le dijo.
—Vengo por la recompensa que me ha prometido.
Sin embargo,
El rey estaba arrepentido de haber hecho esa promesa al guerrero desconocido y,
Como no quería darle a su hija,
Le respondió.
—Todavía no hay paz en mis bosques.
Ahí vive un unicornio salvaje que causa muchos daños a la gente.
Si lo atrapas,
Te casarás con mi hija.
El sastrecillo estuvo de acuerdo y no quiso que lo acompañaran los jinetes.
—Si yo solo maté a dos gigantes,
No necesito ayuda para atrapar un animal —afirmó.
Llevaba un rato andando por el bosque cuando fue descubierto por el unicornio que se lanzó furiosamente contra él con su cuerno en posición de ataque.
—¡Ten paciencia!
—murmuró el sastrecillo para sus adentros.
Esperó hasta que el unicornio estuvo muy cerca y entonces saltó ágilmente tras un árbol.
El unicornio embistió contra el árbol a tal velocidad que casi lo atravesó con su cuerno puntiagudo y de ese modo quedó atrapado.
El sastrecillo lo lazó por el cuello con una cuerda que llevaba y lo condujo ante el rey.
—¡Vengo por la recompensa que me ha prometido!
El rey retrocedió al ver al unicornio,
Pero se resistía a cumplir su promesa,
Así que le dijo al sastrecillo.
—Aún queda un problema en mis bosques.
Hay un jabalí salvaje y cruel que merodea por ellos,
Destruyendo todo a su paso.
Mis cazadores te ayudarán a atraparlo.
En cuanto lo hayas vencido,
Celebraremos tus bodas con mi hija.
—¡Ah,
Eso es juego de niños!
—exclamó el sastrecillo,
Quien enseguida se precipitó hacia el bosque,
Indicándole a los cazadores que se quedaran en la entrada.
El jabalí embistió contra él apenas lo olfateó,
Echaba espuma por el hocico y rechinaba los colmillos con la intención de derribarlo.
El sastrecillo echó un vistazo a su alrededor y,
Por fortuna,
Descubrió no lejos de allí una capilla en ruinas.
Corrió y,
En cuanto pudo,
Entró en ella.
De inmediato saltó afuera por una ventana.
El jabalí entró tras él,
Pero el sastrecillo,
Rodeando la capilla,
Lo encerró de un portazo.
El embravecido animal quedó atrapado en el interior,
Pues era demasiado pesado para saltar por la ventana.
Entonces el sastrecillo llamó a los cazadores para que vieran con sus propios ojos al jabalí que había capturado.
Al rey ya no le quedaba más remedio que cumplir su promesa,
Pues temía que,
De no hacerlo,
El héroe lo derrotaría y se quedaría con su reino.
De manera que se celebraron las bodas con gran pompa,
Aunque sin mucha alegría.
Ahora el jovial sastrecillo era amo de la mitad del reino.
Si el viejo rey hubiera sabido que su heroico yerno era un simple sastre,
Seguramente se hubiera sentido mucho más molesto.
Pasó el tiempo,
Y una noche la joven reina oyó a su esposo decir entre sueños.
—Muchacho,
Cose el dobladillo y remienda el pantalón,
O te daré en las orejas con la vara de medir.
En ese momento la reina se dio cuenta de que su esposo era un simple sastre.
A la mañana siguiente le contó todo a su padre y le pidió que la librara de aquel hombre.
El rey,
Para consolarla,
Le propuso un plan.
—Esta noche dejarás abierta la puerta de la recámara.
Cuando tu esposo se haya quedado dormido,
Mis sirvientes entrarán,
Lo amarrarán y lo pondrán en un barco que lo llevará a los confines del mundo.
A la hija del rey le agradó la idea.
Sin embargo,
El heraldo del rey había acertado a oírlos,
Y como sentía aprecio por su joven amo,
Fue y le contó lo que tramaban contra él.
—Ya sé lo que haré —exclamó el sastrecillo.
Aquella noche se fue a acostar como de costumbre y fingió quedarse profundamente dormido.
Su esposa se levantó sin hacer ruido y abrió la puerta de la habitación.
Entonces el sastrecillo dijo en voz alta.
—Muchacho,
Cose el dobladillo y remienda los pantalones o te daré en las orejas con la vara de medir.
Si maté a siete de un golpe,
Acabé con dos gigantes,
Atrapé a un unicornio y a un jabalí salvaje,
¿por qué habría de temerles a esos que están en la entrada de mi recámara?
Cuando los sirvientes oyeron estas palabras,
Salieron despavoridos como si los persiguieran mil demonios.
Desde entonces nadie se atrevió a contrariarlo y así el sastrecillo valiente reinó por el resto de sus días.
Y colorín colorado,
Esta historia ha terminado.
Y la hora de soñar ha comenzado.
Y colorín colorado,
Esta historia ha terminado.
Y la hora de soñar ha comenzado.
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