
Sentir El Cambio, La Impermanencia Y La Ausencia Del Yo
Tras el escáner corporal inicial tomamos conciencia del movimiento interno a traves de un voto consciente de quietud. La idea es sentir todo lo que pasa por dentro cuando nos quedamos quietos. Se hará a través de la atención al discurrir de los pensaminentos, el fluir de la respiración y los latidos del corazón. Por último nos prestaremos atención a lo que queda cuando no hay nada más, cuando desaparece el YO.
Transcripción
Toma una inhalación profunda,
Aguanta el aire y suéltalo despacio y vete preparando para empezar esta meditación.
Vete tumbándote o sentándote.
Y en primer lugar,
Aterriza tu cuerpo hoy.
Es decir,
Siente cómo está colocado tu cuerpo.
Si estás tumbada o sentada,
Mira ver los puntos de apoyo,
Los glúteos,
Las piernas,
La cabeza y poco a poco vete reposando y dejando que se aflojen cada vez más cada una de las partes de tu cuerpo.
Puedes sentir,
Escuchar la música e ir calmando tus pensamientos.
Cada vez que te des cuenta que te has ido con alguno de los pensamientos,
Volver al aquí y al ahora.
En primer lugar,
Como muchas veces,
Vamos a hacer un pequeño escáner corporal.
Entonces imagina que un líquido tibio,
Luminoso,
Cálido va a ir descendiendo desde la coronilla hasta los pies,
Iluminando y poniendo conciencia sobre cada una de las partes de tu cuerpo.
En primer lugar,
El cuero cabelludo,
La frente y las cejas,
Los ojos que reposan,
Los pómulos,
Los labios,
La lengua,
La mandíbula,
Los hombros,
Los codos,
Las muñecas,
Las manos que pueden relajarse y el centro de la palma de las manos,
La espalda.
Mira a ver las tensiones que traes de tu trabajo,
De estar sentada,
Sentado en el trabajo o las tensiones de la vida.
Mira a ver si se te han agarrado en tu espalda o no.
Iré descendiendo desde la parte más alta,
En la parte media,
Por la columna vertebral,
Hasta en la zona lumbar.
También en el pecho.
Puedes preguntar tu momento cómo vienes hoy,
Cómo te sientes,
Cómo estás.
Enfadada,
Contenta,
Con ilusión,
Con energía,
Triste.
Mira a ver.
Y lleva tu atención también pues a la zona de las vísceras,
Del vientre,
De los genitales,
De las caderas,
De los glúteos.
Y sigue descendiendo por las piernas,
Las rodillas,
Hasta llegar a los gemelos,
Tobillos,
La planta del pie,
El empeine y los deditos del pie.
Trata de sentir al mismo tiempo el pie derecho y la rodilla izquierda o el hombro izquierdo y el brazo derecho,
O incluso todo el cuerpo a la vez.
Y vete llevando tu atención a los anclajes,
La respiración,
La postura.
Vamos a hacer un voto de quietud.
No me muevo de este sitio hasta que no me ilumine,
O al menos hasta que se acabe la meditación,
Porque en la quietud podemos percibir el movimiento interno y dejar que todo lo que seamos se vaya reposando para poder seguir viendo aún más allá,
Más allá de lo que creemos que somos.
Entonces hoy te invito a hacer una meditación en la que te ancles en la respiración,
En tu mantra,
En la quietud y que puedas percibir todo el movimiento que sí que sigue habiendo en tu interior.
O sea,
Lleva la atención a todo lo que sea movimiento,
De la respiración y de los hombros o del diafragma,
De los latidos del corazón o todo el movimiento de tus pensamientos.
Entonces te voy a dejar un rato y vamos a empezar con los pensamientos.
Trata de llevar la atención a tus pensamientos.
Mira ver qué pensamientos surgen.
Colócate un poquito como por encima de ti,
De tu nuca y mira ver cuáles son los pensamientos que vienen,
Como si estuvieras tumbado en el suelo,
En el campo,
Viendo pasar las nubes.
Las nubes son los pensamientos y tú ves cómo aparecen y desaparecen.
Si ves que te has ido con tus pensamientos a algún lado y te han arrastrado,
Vuelves con ternura,
Con delicadeza a este instante y vuelves a observar lo que hay ahí.
Toma cierta distancia entre pensamientos.
Esta meditación tratamos de percibir que nada es permanente,
Que todas las cosas cambian,
Incluidos nosotros mismos.
Pues viendo todos estos pensamientos volubles que cambian,
Nuestro corazón que late,
Nuestra respiración que entra y que va.
Así que vamos a seguir en este camino hacia la percepción de la impermanencia y vamos a ahora tratar de percibir la respiración.
Vamos a anclarnos en la respiración y durante unos minutos vamos a sentir cómo entra el aire en las fuerzas nasales y cómo sale más calentito en el diafragma o en todo el recorrido.
Así que te dejo un poco de tiempo para que puedas experimentarlo.
Y ahora en un paso más profundo vamos a tratar de sentir nuestro corazón cómo bombea la sangre.
Tal vez podamos ayudarnos de las manos,
De sentir ese bombeo del corazón en las manos o donde nos parezca a nosotros.
Te dejo un poquito de tiempo ahora para tratar de sentir el corazón desde esta quietud.
Estamos quietos pero sentimos el movimiento del aire,
De los pensamientos,
Del corazón.
Vamos a verlo.
Por último tratamos de acompasar la respiración,
El mantra,
Escuchar los latios del corazón y mantenernos en este voto de quietud.
Y por último mira ver si puedes acceder a ese espacio donde no hay pensamientos,
Estás en la percepción de lo que hay y digamos como que parece que desapareces un poco el yo.
Parece como que desapareces,
Que estás ahí ante la inmensidad.
Mira ver si puedes permanecer ahí un poco.
Y ahora vas a ir tomando una inhalación profunda y vas a ir moviendo los dedos de los pies y los dedos de las manos para ir terminando esta meditación.
Puedes ir incorporando poco a poco y agradeciendo,
Agradeciendo este tiempo que te has regalado para ti.
Gracias.
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