
Escáner Y Cuencos Tibetanos (30 Minutos/sonido Personas)
Sesión de relajación y meditación con cuencos tibetanos. Sesión que comienza con un escáner corporal con una música relajante de piano muy suave y posterior sesión de cuencos tibetanos. Meditación grabada en una sesión en directo con público. Se pueden oír toses y sonido de ambiente.
Transcripción
Bueno,
No has hecho nunca,
¿no,
Alberto?
,
Una sesión de cuencos.
Pues,
Bueno,
Son cuencos tibetanos hechos de siete metales con una aleación concreta y elegidos expresamente para que tengan una buena vibración entre ellos y para que nos puedan ayudar en el camino de la meditación y de la apertura interior,
¿vale?
Entonces,
Nada,
Cuando llegue la parte de cuencos,
Simplemente soltamos,
Nos relajamos y los cuencos son una excusa para estar en el presente.
Yo,
A veces,
Doy un poco más fuerte para como que te trae.
Además,
Bueno,
Hay sonidos que no necesariamente tienen que parecer súper placenteros.
A veces hay uno que te chirría un poco porque está tocando algo también interno,
¿vale?
Pues simplemente vivirlo,
Vivir la experiencia.
Y,
Bueno,
Puede ser que a veces se duerma,
Se sueñe más vividamente,
Por ejemplo,
Por la noche.
O sea,
Esta noche puedes tener sueños más intensos,
¿vale?
O sea,
Que se abre a algunas cosas por ahí,
A veces.
Así que,
Nada,
Pues vamos a comenzar.
Pues bienvenida,
Bienvenido a esta sesión que hacemos hoy de cuencos tibetanos,
De meditación con cuencos tibetanos,
En la que,
En primer lugar,
Pues vamos a pararnos y contactar con el cuerpo a través de un escáner corporal que nos va a permitir soltar todo el estrés que llevamos,
Toda la tensión con la propia atención.
Sabemos que la atención es transformadora en sí misma.
Y llevando la atención a nuestro cuerpo,
Pues vamos a poder relajarlo,
Permitir que se calme,
Soltar las tensiones,
El estrés de la vida,
La presión de rendimiento.
Así que siéntate o túmbate en una postura que para ti sea cómoda y te invito a descruzar brazos y piernas,
Poner las manos a los lados o en el regazo,
Ponerte cómodo.
Qué maravilla poder compartir el silencio.
Qué maravilla poder degustar el silencio.
Te invito a que te des la enhorabuena por reservar este tiempo para pararte hoy y descansar,
Descansar en el ser.
Toma una inhalación profunda,
Inhala,
Aguantas el aire y lo sueltas despacio,
Relajándote en la postura,
Soltándote.
Incorpora cualquier sonido que escuches de dentro o de fuera de la sala como maestros que te traen al presente.
Solo podemos ser felices aquí y ahora,
En este instante.
Así que cualquier cosa que nos traiga el presente realmente puede ser un maestro,
Tiene cosas que enseñarnos.
Y te invito también a que renueves tu disposición a sentir dolor en esta vida por amor a la propia vida.
No podemos bañarnos sin mojarnos,
No podemos vivir sin sentir dolor a veces.
Pues acogemos el dolor que no podemos controlar,
Porque sabemos que es la mejor forma de sanarlo,
De que pase rápido.
Cuando luchamos contra él nos hacemos más daño en esa herida,
Es como echar limón,
Como remover la herida.
Pues acogemos el dolor que a veces viene.
Y meditamos para despertar.
Pero bueno,
Si hoy por lo que sea entras en un profundo trance,
Pues también te sentirás descansada,
Descansado al acabar.
Pero si quieres evitarlo,
Ves que te estás durmiendo,
Puedes tomar tres inhalaciones profundas con su correspondiente exhalación.
Esto te dará oxígeno y te despertará para poder mantenerte en la sesión.
Así que,
Bienvenida,
Feliz regreso a casa,
Feliz regreso al hogar.
Imagina que tu cuerpo es una carcasa hueca y oscura,
En la que aparece una luz cálida,
Anaranjada,
Del tamaño de una canica en el centro de la palma de la mano derecha.
Siente ese punto de tu cuerpo y siente cómo se expande la conciencia hacia el resto de la palma,
Incluso a los deditos,
Al dedo meñique,
Anular,
Corazón,
Índice y pulgar.
Percibe el dorso de la mano derecha y siente todo el peso de tu mano derecha.
Siente cómo la luz avanza por el brazo hasta el codo y después al hombro,
Cómo llega al pecho y desciende por las costillas,
Por el costado derecho,
Hasta llegar a las tripas,
La cadera derecha y el glúteo derecho.
Siente la presión de tu cuerpo en el glúteo derecho.
Percibe tu respiración,
Ahora ya sin modificarla y deja que la luz avance por el muslo derecho hasta llegar a la rodilla,
Luego la pantorrilla y el gemelo,
El tobillo,
El empeine y la planta del pie derecho.
Tienes todo el lado derecho de tu cuerpo iluminado y relajado.
Siente todo el peso de tu lado derecho de tu cuerpo,
Como la tierra te acoge sin ninguna dificultad.
Siente la presión de tu cuerpo en el glúteo derecho y desciende por las costillas hasta llegar a las tripas.
La luz aparece ahora en el pie izquierdo,
Deja que la luz ascienda por el lado izquierdo del cuerpo hasta llegar a gemelo,
Pantorrilla,
Hasta la rodilla,
Muslo izquierdo en la parte externa y la parte interna,
El glúteo izquierdo en la cadera el costado izquierdo hasta llegar al pecho,
El plexo solar,
Luego el hombro izquierdo,
El codo,
El brazo,
El dorso de la mano,
El dedo pulgar índice,
Corazón,
Anular y meñique,
La palma de la mano izquierda,
Centro de la palma de la mano izquierda.
Tienes todo el cuerpo iluminado y relajado.
Relaja tu espalda también,
La parte baja de la espalda,
La parte media y la parte alta.
Puedes sentir también tensiones en tu cuerpo que normalmente en nuestra vida convive la tensión y la relajación la salud y la enfermedad,
La oscuridad y la luz.
Aceptamos todo lo que hay.
La meditación es una aceptación deliberada de lo que hay.
Acepta estas polaridades también en tu cuerpo y deja que la luz ascienda a tu cuerpo.
Deja que la luz ascienda ahora por el cuello,
Cervicales,
Inunde todo el cráneo,
Todo el cuero cabelludo hasta la coronilla y relaje tu rostro.
Relaja tu rostro.
Relaja tus cejas,
Tu frente,
Tus ojos,
Tus pómulos.
Relaja tu boca,
Tu lengua y conecta con la energía de tu cuerpo,
Tu respiración como olas de energía que te atraviesan,
Conecta con los puntos energéticos de tu cuerpo,
El entrecejo,
El pecho y respira ahí y déjate llevar por el sonido de los cuencos tibetanos.
El sonido de los cuencos.
Gritar para quedar a salvo e incólume.
Una vez llegó un profeta a una ciudad con el fin de convertir a sus habitantes.
Al principio la gente le escuchaba cuando hablaba,
Pero poco a poco se fueron apartando hasta que no hubo nadie que escuchara las palabras del profeta.
Cierto día un viajero le preguntó a un hombre ¿Por qué sigues predicando?
¿No ves que tu misión es imposible?
Y el profeta le respondió Al principio tenía la esperanza de poder cambiarlos,
Pero si ahora sigo gritando es únicamente para que no me cambien ellos a mí.
Pues toma una inhalación profunda.
Inhala.
Aguántate el aire,
Lo sueltas despacio y vas moviendo los dedos de los pies,
De las manos,
Notando las sensaciones que te ofrece tu cuerpo para ir terminando esta meditación.
Gracias.
Pues muchas gracias por este rato compartido y si te acuerdas de alguien que le pueda gustar esta meditación te invito a que se la compartas y como siempre puedes darle like y suscribirte para ir recibiendo las que voy subiendo todas las semanas y poder seguir conectado en presencia.
Muchas gracias.
Un saludo.
Que tengas un feliz día.
Conoce a tu maestro
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