
Práctica Compasiva Para el Dolor
Suaviza, calma, permite, es una meditación Mindfulness para tratar con el dolor o incomodidad física o emocional. Cuando se activa este sistema neuro-afectivo de calma/confianza, nos sentimos seguros, cuidados, contentos y acogidos. Es un bienestar que va más allá de la ausencia de riesgos y que involucra las cualidades de amor y compasión.
Transcripción
Trata de encontrar una posición cómoda.
Puede ser sentado,
Sentado o tumbado.
Y cuando tú quieras,
Cierra los ojos y haz tres respiraciones profundas y relajantes.
Cogiendo aire por la nariz,
Manténlo y suelta lentamente el aire por la nariz.
Vuelve a coger aire por la nariz,
Lenta y profundamente.
Manténlo y suelta lentamente por la nariz.
Vuelve a coger aire profundamente.
Manténlo y suelta.
Lleva tu mano al corazón por unos instantes,
Recordando que estás en la habitación o donde estés,
E intentando traer una sensación de bondad hacia ti.
Ahora,
Trata de recordar una situación moderadamente difícil que estés viviendo en este momento.
Quizá un problema de salud,
Estrés en una relación o una situación de dolor que estés atravesando.
Trata de no elegir un problema muy difícil ni tampoco un problema trivial.
Elige más bien un problema que pueda generar estrés en tu cuerpo cuando piensas en ello.
Trata de visualizar la situación claramente.
¿Quién estaba ahí?
¿Qué se dijo?
¿Qué pasó?
Ahora,
Fíjate si puedes etiquetar la emoción más intensa que sientas,
La emoción difícil asociada a esa situación.
Quizá es ira,
Tristeza,
Dolor,
Confusión,
Miedo,
Nostalgia,
Desesperación.
Repite el nombre de la emoción con una voz tierna y comprensiva,
Como si estuvieras validando lo que un amigo siente.
Dite a ti mismo o a ti misma,
¿esto es nostalgia o eso es miedo?
Luego,
Expande y amplía la conciencia hacia tu cuerpo como un todo.
Recuerda la situación difícil de nuevo y escanea tu cuerpo notando en qué lugar sientes con mayor intensidad esa emoción.
Con el ojo de tu mente recorre tu cuerpo desde la cabeza hacia los pies,
Deteniéndote donde sientas un poco de tensión,
O incomodidad.
Luego,
Elige el lugar de tu cuerpo donde el sentimiento se exprese con más fuerza,
Tal vez como un punto de tensión muscular o una sensación de dolor,
Como una punzada en el corazón,
Y mentalmente acércate delicadamente hacia ese lugar.
Suaviza y ablanda ese lugar de tu cuerpo.
Deja que los músculos se relajen sin necesidad,
De que se vuelvan blandos,
Como cuando aplicas calor a los músculos que están doloridos.
Puedes decirte silenciosamente,
Blando,
Suave,
Blando.
Recuerda que no estás tratando de hacer que la sensación desaparezca,
Sino sólo estar presente en la sensación con conciencia amorosa.
Suavizando,
Ablandando los bordes de esta sensación.
No es necesario que lo ablandes todo.
Blando,
Suave.
Cálmate también a ti mismo o a ti misma por sufrir de esa forma.
Pon de nuevo tu mano en el corazón y siente tu cuerpo respirar.
Tal vez surjan palabras afectuosas en tu mente como,
Bueno,
Tranquilo,
Tranquila.
Sí,
Estoy atravesando una experiencia difícil y dolorosa.
Siento estar sufriendo así,
Siento estar sufriendo así.
Si lo deseas,
También puedes dirigir la bondad hacia aquella parte de tu cuerpo que sientas estresada,
Colocando la mano en ese lugar.
Muchas veces es útil pensar en tu cuerpo como si fuera el cuerpo de un niño al que quieres mucho.
Puedes decirte palabras amables a ti mismo o a ti mismo o simplemente repetir,
Calma,
Calma,
Calma,
Calma,
Suaviza.
Permite a la incomodidad estar ahí.
Abandona el deseo de que la sensación desaparezca.
Deja que la molestia vaya y venga a su antojo,
Como un huésped en su propia casa.
Puedes repetirte,
Permite,
Permite,
Permite,
Suaviza,
Calma y permite.
Puedes utilizar estas tres palabras como un mantra,
Recordando acercarte con ternura a tu sufrimiento.
Suaviza,
Calma,
Permite.
Si sientes demasiado malestar al tratar con una emoción,
Vuelve a tu ancla,
Vuelve a tu respiración hasta que te sientas mejor.
Coge aire por la nariz,
Mantén y suelta lentamente por la nariz.
Suaviza,
Calma y permite.
Cuando estés listo,
Lista,
Abre lentamente los ojos,
Dejando que la tensión vuelva hacia tu entorno y comienza a mover los dedos de tus manos,
Las plantas de tus pies y poco a poco y a tu ritmo,
Regresa al aquí y al ahora.
Namasté
Conoce a tu maestro
4.7 (101)
Reseñas Recientes
More from Vicky Moraleda
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 34 million people. It's free.

Get the app
