
Lección # 37 - Un Curso De Milagros
Mi santidad bendice al mundo. Recuerda leer, ser feliz y practicar con devoción, “All quotes are from Un Curso De Milagros copyright ©1995, 2018 by the Foundation for Inner Peace" Vane Jaramillo.
Transcripción
Mi santidad bendice al mundo.
Esta idea contiene los primeros destellos de tu verdadera función en el mundo,
O en otras palabras,
La razón por la que estás aquí.
Tu propósito es ver el mundo a través de tu propia santidad.
De este modo,
Tú y el mundo sois bendecidos juntos.
Nadie pierde,
A nadie se le despoja de nada.
Todo el mundo se beneficia a través de tu santa visión.
Tu santa visión significa el fin del sacrificio,
Porque les ofrece a todos su justo merecido.
Y Él tiene derecho a todo,
Ya que ese es su sagrado derecho como Hijo de Dios.
No hay ninguna otra manera de poder eliminar la idea de sacrificio del pensamiento del mundo.
Cualquier otra manera de ver inevitablemente exige el que algo o alguien pague.
Como resultado de ello,
El que percibe sale perdiendo,
Y no tiene ni idea de por qué está perdiendo.
Su plenitud,
Sin embargo,
Le es restaurada a su conciencia a través de tu visión.
Tu santidad le bendice al no exigir nada de Él.
Los que se consideran a sí mismos completos no exigen nada.
Tu santidad es la salvación del mundo.
Te permite enseñarle al mundo que es uno contigo,
Sin predicarle ni decirle nada,
Sino simplemente mediante tu sereno reconocimiento de que en tu santidad todas las cosas son bendecidas junto contigo.
Esta lección me parece bellísima.
Fíjate cómo nos dice,
Tu única función en el mundo es bendecir a los demás,
Es bendecir todo lo que pasa.
Y tu propósito aquí,
En este mundo,
Es ofrecer tu santidad,
Ver el mundo a través de tu santidad,
A través de reconocer que tu mente es parte de la de Dios.
Soy santo porque mi mente es parte de la mente de Dios.
Y entonces mi propósito en este mundo es ver todo a través de la mente de Dios,
A través de mi santidad.
Y entonces cuando puedo ver el mundo a través de mi santidad,
Pues yo y el mundo son bendecidos.
¿Qué tal lo lindo?
Y entonces nadie va a perder nada.
A nadie se le despoja de nada.
Nadie va a sentirse falto de nada porque claramente,
Claramente está cobijado,
Abrigado sobre la santidad,
La esencia real de lo que soy y de lo que tengo y de lo que es ser parte de la mente de Dios.
Entonces cuando veo al otro,
El otro que estoy viendo con la visión de mi santidad,
Le reconozco al otro que tiene derecho a todo.
Porque tanto él como yo,
Tanto ella como yo,
Tanto ellos como yo,
Tenemos este sagrado derecho de todo como hijos de Dios.
Y entonces nos dice,
Si tú quieres eliminar las ideas de sacrificio que hay en el mundo,
Pues la mejor forma de eliminar las ideas de sacrificio del mundo es reconociendo que tu santidad bendice al mundo.
Solo tu santidad que bendice al mundo puede eliminar las ideas de sacrificio,
De dolor,
De miedo,
De desesperación,
De desesperación,
De desesperación.
Las ideas de sacrificio,
De dolor,
De miedo del mundo.
Porque cuando no ves,
Cuando sí,
Cuando no ves desde los ojos de Dios,
Cuando no ves reconociendo que tu mente es parte de la mente de Dios,
Estás aceptando la idea de que alguien tiene que pagar,
De que alguien tiene que reponer lo que pasa,
De que alguien tiene que atender las necesidades del mundo de una manera que no es la manera de Dios.
Que la manera de Dios es natural,
Simple,
Sencilla.
Y entonces dice,
El que percibe con una visión que no es la visión santa,
Pues va a salir perdiendo,
Porque le tocaba pagar,
Sale perdiendo.
Siempre que no vemos desde la visión de Dios,
Vamos a salir perdiendo,
Vamos a salir sintiéndonos víctimas,
Vamos a salir sintiéndonos victimarios,
Vamos a salir sintiéndonos culpables o sintiendo que somos jueces que determinan la culpabilidad del otro.
Y pues no sabemos a veces ni siquiera por qué estamos perdiendo ahí,
¿no?
Porque perdí.
¿Cuál es la razón de haber perdido aquí?
Entonces te dice,
Mira,
Cuando reconoces tu santidad,
Cuando reconoces que tu mente es parte de la de Dios,
Pues estás bendiciendo al otro y estás dejando de exigirle,
Que era esto que veíamos de que el amor no exige nada,
¿sí?
Entonces tu santidad le bendice al otro al no exigirle nada.
Tú no le exiges nada al otro porque ya lo bendices.
Y cuando lo bendices,
Reconoces que ya el otro tiene derecho a todo y que el otro no necesita darte nada porque tú también lo tienes todo.
Entonces no tienes que exigirle nada a nadie.
Y entonces te dice,
Oye,
Mira,
Tú que ya te reconoces completo porque puedes bendecir y ser bendecido,
Pues no exiges nada,
¿sí?
Pues no le puedo exigir nada a mis padres,
Ni a mis hijos,
Ni a mis amigos,
Ni a los políticos,
Ni al gobierno,
Ni al mundo,
Ni a los guerrilleros,
Ni a los paramilitares,
Ni a los campesinos.
No le puedo exigir nada a nadie porque ya reconozco que ellos están benditos y que yo también,
Y que tenemos derecho a todo y que no nos hace falta absolutamente nada.
Y nos dice entonces,
Nos dice esta frasecita como,
Mira,
Tu santidad es la salvación del mundo.
Tu santidad es la salvación del mundo.
Si cuando reconozcas que ya tú y todos son uno,
Pues ya se salvó el mundo,
Se salvó el mundo del sacrificio,
Del dolor,
Del miedo,
De la guerra,
De la contaminación,
De la explotación infantil,
De todo.
Tu santidad permite enseñarle al mundo que es uno contigo.
¿Qué tal esta belleza?
Tu santidad te permite enseñarle al mundo que es uno contigo.
Y entonces pues ahí no hay que predicar,
Ni decir nada,
Ni exigir nada,
Ni esperar nada.
¿No?
Porque ya eres uno con todos y todos son uno contigo.
Que es esta belleza que me encanta pensar,
O sea,
Soy uno con el todo,
El todo es uno conmigo.
Soy uno con las plantas,
Soy uno con el habitante de calle,
Soy uno con el político,
Soy uno con mis tíos,
Soy uno con mis familiares,
Soy uno con las plantas,
Soy uno con los minerales,
Soy uno con los árboles,
Con las nubes,
Soy uno con el todo.
Y entonces te dice,
Den un sereno reconocimiento de que en tu santidad todas las cosas son bendecidas junto contigo.
¿Qué tal?
Den un sereno reconocimiento de que en tu santidad todas las cosas son bendecidas junto contigo.
Todo está bendito,
¿no?
Todo está bendito,
Todo está,
Como decíamos ayer,
Todo está envuelto en esta red de amor,
De paz,
De abundancia,
De dicha,
Que es esa red,
Esa cobija,
Esa manta,
Esa ruana de la divinidad.
Entonces nuevamente te dice,
Oye,
Mira,
Ahora vas a practicar cuatro veces,
Cuatro veces largas,
Cuatro prácticas largas,
Entre tres y cinco minutos cada práctica,
Hemos aumentado el tiempo,
¿no?
Recuerdas que empezamos con un minuto y ahora ya estamos en tres a cinco minutos,
Cuatro veces al día,
¿ves?
El entrenamiento es gradual,
Pero entonces entre más consciente lo hagas,
Mejor,
Trata de dividir lo que queda del día en cuatro partecitas y en cada parte te sientas donde estés y practicas.
Entonces te dice,
Observa el mundo a tu alrededor y empieza con la lección como hemos hecho todas estas sesiones,
Todas estas lecciones.
Mi santidad bendice al mundo,
Mi santidad bendice al mundo.
Y luego observas,
Mi santidad bendice este florero,
Mi santidad bendice estas flores,
Mi santidad bendice estos cuadros,
Mi santidad bendice este mueble,
Mi santidad bendice esta ventana,
Mi santidad bendice este cuerpo,
Mi santidad bendice esas nubes.
Y luego cierro los ojos y dejo que aparezca en mi pantalla mental una persona y ahí mi santidad te bendice Gloria Inés Ríos,
Que es mi mamá.
Mi santidad te bendice,
Buscas ahí en tu pantalla mental a quien quieres bendecir.
Mi santidad te bendice,
Con nombre y apellido,
Reconociendo que esa persona que la veo en mi pantalla mental la puedo bendecir.
Y entonces nos dice la lección,
Puedes practicar todo el tiempo con los ojos cerrados después de haber visto el mundo,
O puedes abrirlos de nuevo y seguir aplicando la lección a tu mundo exterior.
Pero prácticala a cualquier cosa que veas,
O a cualquier cosa que se te cruce,
O a cualquier persona que pase frente a ti.
Mi santidad te bendice.
Te dice entre más la practiques,
Más la practiques,
Te vas a dar cuenta que todas las personas con las que te encuentras son benditas.
Para que aprendas a conservar la idea en tu conciencia de que tú eres uno con el todo,
De que tú eres bendito,
Y de que tu función es esta,
Tu función aquí es esta,
Y tu propósito en este mundo es ver santidad.
Cuando empieces a ver todo santo,
Estás viendo con los ojos de Dios.
Cuando veas con los ojos de Dios hallarás la paz,
Inevitablemente.
Si veo con los ojos de Dios todo,
Todo,
Hasta lo más mínimo,
Una hormiga.
Ahorita por aquí estaba caminando una hormiga.
Y entonces veo,
Mi santidad bendice esta hormiga.
Mi santidad bendice esta comida.
Mi santidad bendice.
.
.
Ayer me estaba tomando una avena que me sirvió mi tía y se le cayó un escarabajo,
Un cucarón cayó dentro de la avena.
Y yo me puse tan triste,
Porque el pobre cucarón se ahogó.
Yo lo saqué,
Pero yo creo que se ahogó.
Y entonces,
Pues nada,
Estaba perfecto.
Yo dije,
Bueno,
Mi santidad envuelve este cucarón,
Pero la de hoy está perfecta.
Mi santidad bendice este cucarón.
Mi santidad bendice este cucarón,
Bueno,
Vivo o muerto,
Igual está bendito.
Está bendito.
Está bendito.
Si lo veo con los ojos de Dios.
Entonces fíjate que cuando empiezas a bendecir todo,
Pues ya no te dan ganas de juzgar,
Ni acusar a nadie,
Ni nada,
De nada.
Mi santidad bendice al mundo.
Y es que hay una parte que dice como,
En la lección,
Que ya no me acuerdo en qué parte lo leí,
Que dice como,
Esto se va a ir incorporando a tu vida,
¿no?
Todo el tiempo.
Creo que es aquí al final,
Dice como,
Práctica,
Práctica.
Práctica que te vas a dar cuenta que esto te resulta,
Se va a resultar convirtiendo en algo incorporado a ti,
¿no?
O bueno,
De pronto es una interpretación mía,
Pero,
Uf,
Si todo el tiempo estoy bendiciendo al mundo,
Bendiciendo al otro,
Pues es que no hay espacio para el miedo,
Ni para el dolor,
Ni para el juicio,
Ni para el ataque.
Me llega un video de unas cosas feas que pasan en el mundo y yo,
Bendigo,
Mi santidad bendice esta situación.
Mi pareja viene a reclamarme por algo y si yo la estoy mirando y mi santidad te bendice,
Pues nada,
Nada.
Eso me va a incomodar.
Estoy ahí,
Mi santidad bendice al mundo y si vienen mis hijos,
Bueno,
Yo no tengo hijos,
Pero mis estudiantes,
Mis hijos,
Vienen ahí a causarme caos y mi santidad te bendice,
Pues no tendría yo por qué vivir en caos o en dolor o en angustia,
¿no?
Entonces práctica,
Práctica,
Práctica,
Práctica.
Y si te da la sensación de que ya no tienes nada,
Pues no tendría yo por qué vivir en caos o en dolor o en angustia,
¿no?
Entonces práctica,
Práctica hoy todo lo que puedas a cada instante.
Mi santidad te bendice,
Mi santidad bendice este carro que pasó,
Mi santidad bendice este señor que me atiende,
Mi santidad bendice este alimento,
Mi santidad bendice mis pies,
Mi santidad bendice este libro,
Mi santidad bendice este teléfono,
Mi santidad bendice este mundo,
¿no?
Entonces bueno,
Práctica,
Práctica,
Práctica,
Disfrúta la sensación de ver con los ojos de Dios.
Mi santidad bendice el mundo,
Mi santidad te bendice,
Mi santidad bendice al mundo,
Mi santidad te bendice.
Un abrazo enorme,
Ten un fantástico día.
Conoce a tu maestro
4.9 (42)
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