
Soltando lo Viejo - Capítulo 1: Detrás de una Vida Radiante
Muchas veces en nuestra vida, tenemos momentos que nos hacen sufrir, otros que nos animan a seguir andando, sin embargo, muchos de esos momentos nos anclan al pasado y queremos llevarlos con nosotros siempre, lo que no nos damos cuenta es que estar cargando todo lo que nos ocurrió ayer, o el mes pasado o hace unos años, puede llevarnos a sufrir demasiado. Así que en este 1er capituló veremos cómo soltar aquello que nos ata al pasado y aprender a soltarlo para construir una vida más feliz.
Transcripción
Hola,
Hola gente linda.
Mi nombre es Vani Jaramillo.
Bienvenidos al primer capítulo de este podcast.
Gracias por estar aquí escuchándome en Detrás de una Vida Radiante.
En el capítulo de hoy hablaremos de soltar lo viejo.
Y para entrar en este tema voy a contarte una historia.
Pero antes,
Quiero que sepas que de este capítulo te llevarás tres cosas.
Primero,
Las tres P para soltar.
Segundo,
Sus tres aspectos de revisión.
Y tercero,
Cuatro ideas que puedes practicar si llegas a sentirte atascado en una situación que no has podido soltar.
Bien,
Empecemos con la historia que nos llevará a todo esto.
Esta es la historia de Jaimito.
Jaimito vivía una vida corriente,
Como la tuya o la mía,
Con subidas y bajadas.
Y como todo ser que vive esta experiencia humana,
Jaimito caminaba por su vida dando cada paso necesario para aprender y ser mejor.
A veces entendía lo que tenía que hacer.
Otras veces no.
Aún así seguía andando.
Un día en su caminar se vio frente a un gran río.
Sabía que necesitaba cruzar a la otra orilla para cumplir su objetivo y su andar.
Probó ir río arriba para cruzarlo desde el nacimiento.
Pero andó y andó y andó varios días y no veía forma de llegar.
Así que probó caminar y cruzarlo con ambos pies.
Pero después de unos cuantos pasos,
El agua le llegaba al cuello.
Temía morir cruzando,
Así que rápido regresó a la orilla.
Se lamentaba.
Se lamentaba estar frente a esa dificultad.
Anhelaba que se resolviera.
Suplicaba,
Reclamaba y rezaba por una respuesta.
Entonces decidió nadar.
Se lanzó al agua con determinación.
La corriente era fuerte.
El peso de sus objetos personales le impedían avanzar.
Y pensó que no podía quedarse sin nada por solo llegar al otro lado del río.
Una vez más regresó a la orilla desesperanzado.
Parecía una eternidad estar habitando ese momento de su vida.
Todo parecía confabularse para que las cosas salieran en sentido contrario a la dirección en que él quería moverse.
Aún sabiendo que su camino seguía del otro lado del río.
Después de mucho analizarlo,
Lamentarse,
Llorar,
Gritar,
Reconoció.
Aceptó que necesitaba poner en acción su cuerpo y mente para construir un elemento que lo llevara hacia su destino.
Se observó con honestidad.
No era un gran constructor.
Jaimito apenas sabía que un barquito lo llevaría al otro lado.
Claro,
Tuvo que ensayar muchas veces.
Hasta que finalmente,
Luego de muchos intentos,
Terminó de construir el barco para cruzar a la otra orilla.
Cruzó.
Recuperó la confianza.
Ahora se sentía capaz,
Confiado y seguro de seguir con su camino.
Listo,
Con su maleta al hombro,
Miró al barquito y recordó todo lo que había tardado en construirlo.
Su esfuerzo y dedicación puestos allí,
En su barquito.
No podía dejarlo.
Por supuesto que no.
Tenía que llevarlo con él.
Eran muchas horas de trabajo.
¿Qué pasaba si volvía a encontrarse en una dificultad similar?
Muchos escenarios de pasado y futuro le indicaban que mejor se cargará cuestas esa temporal solución,
Porque no sabía en qué momento la volvería a necesitar.
Y en sus probabilidades mentales y todos sus cálculos,
Pensaba que tardaría mucho en volver a construir otra solución como esa.
Sí,
Definitivamente voy a llevarlo conmigo,
Pensó.
Jaimito siguió su camino con sus cosas,
Las que siempre cargaba,
Sus ideas,
Todo lo básico que había necesitado hasta el momento,
Más su barquito.
Pasó Jaimito mucho tiempo cargándose ese barco a cuestas.
Su espalda le dolía.
El peso parecía causarle una presión extra en sus tobillos y en sus rodillas.
Pero el solo temor de repetir el pasado y el caos de no poder cruzar el río no le permitía dejar su preciado barco.
Un día,
Nuevamente en una pausa,
Que por su carga extra cada vez las repetía más y más,
Porque ya no solo era un bote,
Sino también un arco y una flecha,
Unas lanzas,
Otros zapatos,
Más ropa,
Porque hay frío,
Porque hay calor,
En fin.
Jaimito respiró profundo.
Soltó el aire como si estuviera descubriéndose en tan solo una exhalación.
Y primero,
Aceptó que no podía seguir cargando su pasado en su espalda.
Segundo,
Fue honesto con él y entendió que estaba más en el pasado que en su presente.
Tercero,
Tuvo una luz de confianza.
Sintió que no necesitaba todas esas cosas para que no le pasara nada,
Porque realmente no estaba solo.
Y ya había aprendido a sortear muchas dificultades y podría volver a resolverlas porque ya tenía sus experiencias previas y una fortaleza divina y superior que lo acompañaba.
Ahora,
Quiero invitarte a pensar si te ha pasado o estás pasando por algo similar a lo que le pasó a Jaimito.
¿Cuántas veces te has cargado tus experiencias pasadas para evitar que te pase X o Y cosa en el futuro?
¿Cuántas veces has dejado de vivir en el presente por pensar solo en el pasado o en lo que quieres de tu futuro?
¿Cuántas veces te llenaste de pesos,
Cargas,
Rencores,
Resentimientos,
Dolores,
Enfermando por evitar soltar?
Bien,
Te invito hoy a que mires tu presente con esos tres aspectos que usó Jaimito.
Mírate con aceptación,
Honestidad y confianza.
Mira la situación pasada o futura con esos tres lentes y elige la primera P,
Presente.
Elige vivir este instante y evitar cada paso que das como si fuera la primera y única vez.
La segunda P es paz,
Que para ella necesitas otra P,
Perdonar.
Perdona el pasado y las ideas que vienes construyendo y que te alejan de la paz.
Por eso te voy a mencionar cuatro lecciones que se enseñan en un libro que se llama Un Curso de Milagros.
Este libro tiene 365 lecciones para cada día del año.
Voy a compartirte la número 7,
8,
21 y 34.
La primera es,
Solo veo pasado.
La siguiente,
Mi mente está absorbida con pensamientos del pasado.
La tercera,
Estoy decidido a ver las cosas de otra manera.
La cuarta,
Podría haber paz en lugar de esto.
Ahora bien,
Vámonos a la situación que le ocurrió a Jaimito.
Jaimito en medio de su cansancio se quedó observando el bote y al observar el bote se dio cuenta que solo estaba viendo pasado,
Solo estaba viendo todo el pasado implicado en la construcción de ese bote.
Lo que le pasó antes,
Lo que le pasó mientras,
Lo que le pasó por no tener el bote,
Lo que le pasó por no saber construir el bote,
Etc.
Entonces Jaimito decidió darse cuenta que su mente estaba absorbida con pensamientos del pasado.
Y se dio cuenta,
Lo dijo,
Estoy pensando solo en lo que ocurrió en el pasado,
Me estoy cargando el pasado.
Y entonces decidió ver las cosas de otra manera.
Jaimito eligió ver distinto,
Eligió que podía ver el presente.
Es decir,
Que eligió ver paz en lugar de lo que estaba viendo.
Podría ver paz en lugar de esto.
Y al elegir ver paz,
Dejó el bote.
Así que,
¿qué hay que hacer,
No?
Elegir el presente,
Elige perdonar,
Elige estar aquí y ahora.
Y para poder estar presentes muchas veces necesitamos soltar ese pasado,
Necesitamos perdonar.
No voy a profundizar en esto,
Pero si quieres puedes entrar a y descargar los pasos para perdonar.
Allí tendrás mayor detalle.
Así que veamos la última P.
Ponte la prenda.
Para esto voy a ponerte un ejemplo que me encanta.
Tienes en tu armario una serie de prendas,
Seguramente un pantalón que te gusta mucho,
Quizá un traje o un abrigo.
Y entonces,
Pues,
Abres el armario como todos los días y eliges lo que te tienes que poner hoy,
Pero eliges lo mismo que siempre te pones.
Sabes que es muy lindo ese pantalón o te encanta ese traje o amas el abrigo,
Pero siempre lo dejas colgado y nunca te lo pones.
Lo mismo puede pasarnos con el conocimiento.
Se ve muy bonito colgado en el armario de nuestra mente,
Pero hay que descolgarlo y ponérselo.
Tarde o temprano las prendas se dañan.
De pronto dejan de servirnos,
De pronto nos quedan grandes,
Se escocen,
Se dañan,
Se descolorizan,
Qué sé yo.
Lo mismo ocurre con el conocimiento.
Si no lo usamos,
Tarde que temprano dejará de servirnos.
De nada nos va a servir el conocimiento colgado,
Así como de nada sirve la ropa colgada si no la usamos.
En conclusión,
Hay tres ideas que resumen todo lo que te he mencionado hasta ahora.
Primero,
Habita el presente.
Segundo,
Perdona y vivirás en paz.
Tercero,
Usa lo que aprendes.
O solo compartir tu opinión sobre este capítulo puedes escribirme a vanerespondearrobafanjaramillo.
Com Te envío un abrazo radiante y de nuevo muchas,
Muchas,
Muchas gracias por escucharme.
Conoce a tu maestro
4.7 (23)
Reseñas Recientes
More from Vanessa Jaramillo Rios
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
